La atención médica no llega para la mujer que parió en un patio de hospital
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La atención médica no llega para la mujer que parió en un patio de hospital

La negligencia médica en la atención recibida por Irma López Aurelio en el centro de salud de San Felipe Jalapa de Díaz ha sido previa y posterior a que pariera en el patio de esa institución. Contrario a lo asegurado por la Comisión de Arbitraje Médico de Oaxaca, Irma y su hijo no han sido atendidos de manera oportuna ni profesional.
Por Claudia Ramos
1 de noviembre, 2013
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doctores

Durante su embarazo, Irma López Aurelio sólo recibió dos consultas médicas prenatales: el 29 de enero y el 27 de junio de este año, porque la enfermera del centro de salud de San Felipe Jalapa de Díaz, Oaxaca, le dijo que no había más citas ni médico que la atendiera.

El pasado 2 de octubre, Irma llegó al centro de salud a las 6:00 de la mañana con contracciones. La enfermera, de nombre Juliana, la recibió media hora después, se limitó a tomarle la presión y le ordenó que saliera a caminar. No revisó la frecuencia de las contracciones ni cuántos centímetros llevaba de dilatación. No la vio un médico. Ante la insistencia de Irma respecto a los dolores que sentía, la enfermera le reiteró que tenía que caminar, la condujo fuera del centro de salud y le cerró la puerta. Irma alcanzó a dar unos pasos hacia el jardín cuando su bebé nació.

No obstante lo anterior, la Comisión Estatal de Arbitraje Médico de Oaxaca (CEAMO) decidió este miércoles 30 de octubre que el personal médico del centro de salud de San Felipe Jalapa de Díaz no tiene responsabilidad en el caso de Irma ni en el de Cristina López Durán, cuyos bebés nacieron en el patio de esa instalación. El argumento del presidente del CEAMO, Mario Constantino Bustamante del Valle, es que no hubo negligencia médica. Para él se trataron de “eventos fortuitos que salen de la competencia; los médicos tienen que dar un servicio eficiente, de calidad, oportuno y profesional, suceden estos detalles, bueno, hay niños que nacen en taxis, en las escaleras, en la puerta del hospital, porque son eventos fortuitos y esperamos que no se repitan”.

El servicio médico “eficiente, de calidad, oportuno y profesional” del que habla Bustamante del Valle no es el que recibió ni el que sigue recibiendo Irma. Es más, desde ese 2 de octubre, que fue enviada a su casa con su hijo, no ha podido obtener una cita para que revisen a su bebé, a quien por lo menos ese día le pusieron las vacunas que le tocaban. No sabe si tiene buen peso o estatura, aunque confía en que todo esté bien.

Tampoco ha podido obtener una consulta para evaluar los métodos de control natal, porque después de tres hijos ella y su marido ya no quieren tener más, informa Irma en entrevista telefónica. “En una de las dos consultas con el doctor me habló de una operación, pastillas o ponerme algo para no tener más hijos, pero la enfermera no me dice para cuándo me darán la cita, sólo me dice que no hay”.

Lo que sí ha obtenido Irma del personal médico del centro de salud de San Felipe Jalapa de Díaz ha sido amenazas. Una de las enfermeras le hizo saber que si continúa con su demanda en contra del personal médico “la pueden dar de baja de Oportunidades”, programa por el que Irma recibe mil 350 pesos al mes, que es con lo que vive la familia en lo que se da la cosecha. Irma es asesorada legalmente por el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE) porque quiere que algo cambie en su comunidad.

“Un día mi familia, mis hijos, van a necesitar atención médica y no quiero que pasen por lo que yo pasé. No es justo la forma en que vivimos ni cómo nos tratan. Por eso insisto”, expresa. “No quiero que la enfermera y los médicos del centro de salud se zafen de su responsabilidad. Les pagan para atendernos, no es justo que se queden tan contentos con el servicio que dan”.

La hija mayor de Irma, de 5 años, nació en una clínica del IMSS cercana a su comunidad, sin ningún problema. Con su segundo hijo, de 3 años, ya no tuvo derecho a ser atendida en el Seguro Social por lo que fue asistida en su casa por la enfermera de un consultorio cercano de la Secretaría de Salud. Con el tercer embarazo no tuvo suerte, porque a eso se remite la atención médica en su comunidad.

No quiere exponerse a un cuarto embarazo y parto, pero nada garantiza que recibirá la atención médica que requiere y eso es lo que Irma quiere cambiar.

Por ello se reunirá el próximo lunes 4 de noviembre con el equipo jurídico de GIRE, a fin de presentar una queja ante la Comisión de Derechos Humanos de Oaxaca, independientemente de la investigación de oficio que esta instancia ya sigue. La estrategia legal busca que se reparen los daños cometidos en contra de los derechos sexuales y reproductivos de Irma, al tiempo que la Comisión determine medidas de no repetición y el estado de Oaxaca se vea forzado a hacer cambios estructurales en sus centros de salud y hospitales para que ninguna otra mujer pase por algo así. No se tomará en cuenta la decisión de la Comisión Estatal de Arbitraje Médico, de la cual existen numerosas quejas por defender mayoritariamente al personal médico denunciado, de acuerdo con GIRE.

Queda pendiente la decisión de Irma de presentar una queja administrativa en contra del personal médico del centro de salud. Esta medida tiene el inconveniente de que el procedimiento se inicia dentro del mismo centro, que se convierte así en juez y parte de la investigación.

 

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Getty Images

Por qué la Iglesia de Inglaterra es copropietaria de los éxitos musicales de Beyoncé o Rihanna (y otros temas)

La Iglesia de Inglaterra se encuentra entre los inversores de una empresa que ha ido adquiriendo los derechos de míticas canciones. Y no es la única.
Getty Images
19 de octubre, 2020
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¿Sabías que la Iglesia de Inglaterra es copropietaria de la canción Single Ladies de Beyoncé, la famosa Umbrella de Rihanna y el éxito SexyBack de Justin Timberlake?

Suena extraño, pero la institución es uno de los cientos de inversionistas de una compañía llamada Hipgnosis, que durante los últimos tres años ha estado adquiriendo uno a uno los derechos de miles de canciones exitosas.

Hasta ahora, ha gastado más de 1,000 millones de dólares en música de Mark Ronson, Chic, Barry Manilow y Blondie.

Su última adquisición es el catálogo de canciones de LA Reid, lo que significa que tiene participación en temas como End Of The Road de Boyz II Men’s, I’m Your Baby Tonight de Whitney Houston y Don’t Be Cruel de Bobby Brown.

Cuando esas canciones se reproducen en la radio o aparecen en una película o programa de televisión, Hipgnosis gana dinero.

Y también sus inversores como son la Iglesia de Inglaterra y las gestoras de fondos Aviva, Investec y Axa.

‘Más valioso que el oro’

Según el fundador de Hipgnosis, Merck Mercuriadis, la música que ha comprado es “más valiosa que el oro o el petróleo”.

“Estas excelentes y exitosas canciones son muy predecibles y fiables en sus fuentes de ingresos“, explica.

“Si tomas una canción como Sweet Dreams de Eurythmics o Livin ‘On A Prayer de Bon Jovi, estás hablando de tres o cuatro décadas de ingresos seguros”.

Merck Mercuriadis y Nile Rodgers

LAYTON THOMPSON
Hipgnosis fue lanzado en la Bolsa de Valores de Londres en 2018 por Mercuriadis y el asesor de Hipgnosis, Nile Rodgers de Chic.

Dice que las canciones de éxito son una inversión estable porque sus ingresos no se ven afectados por los cambios en la economía.

“Cuando la gente está contenta vive con una banda sonora de canciones”, explica.

“Pero también en momentos menos buenos, como el tipo de desafíos que hemos experimentado durante los últimos seis meses debido a la pandemia, las canciones reconfortan y ayudan a escapar”.

“Así que siempre se consume música y ésta siempre genera ingresos”.

De hecho, con los usuarios de Spotify aumentando en un promedio mensual del 22% entre marzo y julio, las ganancias por derechos de transmisión han aumentado durante la pandemia de COVID-19.

Como resultado, el precio de las acciones de Hipgnosis han aguantado las turbulencias vistas en otro tipo de negocios.

Una larga carrera

Mercuriadis, de Quebec, Canadá, empezó a trabajar en la industria de la música después de llamar a la oficina de Virgin Records en Toronto todos los días durante meses hasta que le dieron un empleo en el departamento de marketing.

Allí trabajó con artistas como UB40, The Human League y XTC.

En 1986, se unió a Sanctuary Group, convirtiéndose finalmente en su CEO, donde dirigió las carreras de Elton John, Iron Maiden, Guns N ‘Roses, Destiny’s Child y Beyoncé, además de trabajar en el relanzamiento de la carrera de Morrissey en 2004.

Kanye West lo llamó recientemente una “de las personas más poderosas y conocedoras de la industria de la música”.

Beyoncé en un concierto.

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Merck Mercuriadis trabajó con estrellas como Beyoncé.

Despedido por decir la verdad

“He tenido la suerte de poder trabajar con todas las personas con las que siempre quise trabajar”, dice Mercuriadis.

Dice que la clave para manejar a cualquier artista de éxito es “luchar duro por ellos” y “decir la verdad”, incluso cuando sea incómodo.

“Lo que la mayoría de la gente no se da cuenta es que, si tienes una carrera tan larga como la de Elton, serás el artista más genial del mundo siete veces. De la misma manera, serás el artista menos genial otras siete veces”.

“La vida real significa decir: ‘Aquí es donde estamos actualmente, aquí es donde queremos estar, y esto es lo que tenemos que hacer para llegar allí. Así que a subámonos las mangas, ensuciemos nuestras manos y no nos quedemos atascados”.

Admite que en el pasado fue “despedido por decir la verdad”, aunque no menciona nombres.

“Pasa todo el tiempo. No todo el mundo quiere decir la verdad y aún hay menos personas dispuestas a escucharla”.

La idea de Hipgnosis surgió en 2009, cuando se lanzó Spotify en Reino Unido.

“Pude ver que el streaming iba a cambiar el panorama y que iba a hacer que la industria de la música volviera a tener mucho éxito”, dice.

The Eurythmics, Blondie y Barry Manilow

Getty Images
Hipgnosis ha adquirido los derechos de los hits de Dave Stewart, Blondie y Barry Manilow, entre otros.

Señala que el punto de referencia tradicional que mide el éxito de la industria es el disco de platino, que en Estados Unidos representa un millón de ventas.

Suena impresionante, dice, hasta que te das cuenta de que una película de éxito como Toy Story 4 vendió 43 millones de entradas.

“Lo que revelan esas cifras es que aunque a la gran mayoría de la población le encanta la música, muy pocos se llevan la mano al bolsillo y sacan un billete de diez y pagan”.

El streaming cambió eso, dice, porque quienes antes consumían música de forma pasiva estaban dispuestos a pagar una suscripción mensual.

Se estima que 88 millones de personas están suscritas a servicios de streaming en Estados Unidos, más de una cuarta parte de la población.

A diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las discográficas, Hipgnosis no se centra en encontrar el “próximo superventas”.

Un tercio de las canciones que posee tienen más de 10 años y el 59% tienen entre 3 y 10 años.

Menos del 10% son versiones recientes.

“Lo único que tienen todas mis canciones en común es que son culturalmente importantes”, dice Mercuriadis.

‘Cada canción es una minimarca’

La idea de invertir en las ganancias futuras de un artista no es nueva.

David Bowie

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David Bowie en 1973 en un concierto en Los Angeles, California.

En 1997, David Bowie se financió con unos activos, denominados “bonos Bowie”, que otorgaban a los inversores una participación en los derechos de canciones como Life On Mars y Heroes.

El lado negativo era que se trataba esencialmente de un préstamo.

Si Bowie no ganaba tanto dinero como se predijo, habría tenido que renunciar a los derechos de sus canciones.

Mercuriadis dice que sus acuerdos son “más sofisticados”.

Paga a los artistas con 15 años de los derechos por adelantado.

Teniendo en cuenta la desgravación fiscal, muchos se van con “unos 25 años de dinero de una sola vez”, dice.

A cambio, Hipgnosis posee las canciones a perpetuidad.

Para los artistas, la atracción no es solo el dinero, sino que Hipgnosis actúa como una “empresa de gestión de canciones” en lugar de simplemente explotar un éxito para respaldar nueva música (que es como funcionan la mayoría de sellos y editores).

“Se trata de ver cada canción como una minimarca en sí misma”, dijo Dave Stewart de Eurythmics después de vender su catálogo a la compañía el año pasado.

“La gente de todo el mundo que canta Sweet dreams are made of this puede que no sepa quién soy yo o quién es Eurythmics, pero se saben la canción. El enfoque es el de comprar estas canciones clásicas y mantenerlas vivas y construir pequeños mundos a su alrededor”.

“Eso está bien para mí porque cuando salgo y toco esas canciones, lo que quiero es que la gente las conozca. Él es muy proactivo”.

Merck Mercuriadis, Nile Rodgers y Dave Stewart

CAITLIN MOGRIDGE
Mercuriadis y Rodgers firmaron su acuerdo con Dave Stewart de The Eurythmics el año pasado.

Para una empresa que ha basado su estrategia en ganancias futuras, Mercuriadis debe ser consciente de las críticas que a las compañías de streaming por lo que pagan a los artistas.

¿Apoya las campañas actuales #BrokenRecord y #FixStreaming, que abogan por un pago más justo?

“Sí, los servicios de streaming deben pagar más dinero a los compositores”, dice.

Mejor pago

“Aunque creo que la campaña #BrokenRecord es imperfecta ya que ha enfocado sus esfuerzos contra estos servicios los verdaderos villanos son las principales compañías discográficas que se están quedando con la mayor parte del dinero”.

“La forma en que funciona el modelo económico es que Apple, Amazon y Spotify se quedan con el 30% del dinero y pagan el 70% a los titulares de los derechos. Tal como está actualmente, de los 70 peniques por dólar que corresponden al autor, 58.5 van a parar a la discográfica. El artista obtiene, en el mejor de los casos, una sexta parte de eso, es decir, 11.5 peniques por la canción”.

“Creemos que es hora de que las compañías discográficas den un paso al frente y reconozcan que existe un desequilibrio real entre lo que se paga por grabar la música y lo que se paga por la canción”.

De hecho, la campaña ha sido igualmente crítica tanto por las compañías de streaming como por los sellos discográficos, pero Mercuriadis dice que la industria debería centrarse primero en aumentar la base global de suscriptores de los servicios de streaming de 450 millones a 2,000 millones de cara a finales de esta década.

“Porque si eso se hace realidad, las ganancias de los compositores serán muy significativas”.

Merck Mercuriadis

Jill Furmanovsky
Merck Mercuriadis dirigió a artistas como Elton John y Iron Maiden antes de lanzar su última compañía.

Para entonces, espera que Hipgnosis tenga un catálogo de alrededor de 60.000 canciones.

En ese momento, la compañía saldrá del negocio de adquisiciones y se centrarán en colocar sus éxitos en videojuegos o programas de televisión, conseguir nuevos artistas y asegurarse de aparecen en listas de reproducción destacadas.

“Estas grandes canciones son la energía que hace girar al mundo”, dice.

¿Hay un catálogo de canciones que le encantaría tener en sus manos?

“Todo el mundo quiere a los Beatles“, sonríe.

“Es el mejor conjunto de canciones jamás escrito”.

“No me gustaría vivir en este mundo si los Beatles no fueran parte de él”.


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