Familia de desaparecido denuncia ataque a su casa
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Familia de desaparecido denuncia ataque a su casa

Durante los primeros días de octubre, un grupo de personas forzó la vivienda de los padres de José Antonio Robledo, un joven ingeniero raptado en 2009 en Coahuila y que desde entonces permanece en calidad de víctima de desaparición forzada.
Por Paris Martínez
8 de noviembre, 2013
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José Antonio Robledo fue raptado en Coahuila en 2009.

José Antonio Robledo fue raptado en Coahuila en 2009.

Durante los primeros días de octubre, un grupo indeterminado de personas forzó la vivienda que ocupan en la colonia Vértiz Narvarte los padres de José Antonio Robledo –un joven ingeniero raptado en 2009 en Coahuila y que desde entonces permanece en calidad de víctima de desaparición forzada–, aprovechando que los moradores se encontraban en España, a donde fueron invitados para exponer el caso de su hijo ante la prensa.

Pero éste allanamiento, denunciaron los padres del ingeniero, a su regreso, no encuadra con un robo común, ya que, a pesar de que rebuscaron en toda la vivienda, los invasores no se llevaron nada de valor, sólo hurtaron documentación relacionada con la investigación del secuestro de su hijo y, lo más importante, antes de partir dejaron un cirio encendido sobre una cama, “y esto no pudo tener otro objetivo más que provocar una desgracia, incendiar la casa, lo cual, afortunadamente, no ocurrió, a pesar de que los cobertores de la cama sí se quemaron”, detalló la señora Guadalupe Fernández, en entrevista.

“Quienes entraron –explicó la representante en el DF de la agrupación de víctimas llamada Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en México–, buscaron en todos lados, revisaron los cajones donde estaban nuestras tarjetas de crédito y débito, donde estaban las chequeras, donde había algunas prendas de valor, pero nada de eso se llevaron; dejaron los tres autos, aunque aquí estaban las llaves; revisaron la oficina de mi esposo y todas las habitaciones, particularmente la de mi hijo, que yo conservo tal como él la dejó, esa la revolvieron completamente, rompieron las puertas de su clóset para husmear en su interior, y dejaron todo en desorden, pero no se llevaron nada que pudiera interesarle a un ladrón. En cambio, sí se llevaron una carpeta con información sobre el caso de José Antonio, que estaba en mi escritorio de trabajo, aunque es información que yo bajé de internet, nada secreto, y también se llevaron mi teléfono celular, donde tengo todos mis contactos”.

El allanamiento, aclaró, fue detectado desde el pasado 19 de octubre, cuando un familiar acudió a la vivienda para constatar que estuviera segura, “y nosotros en ese momento estábamos aún en España, no podíamos adelantar el vuelo de regreso, así que desde allá solicitamos la colaboración de la Procuraduría General de la República, que es la que lleva la investigación sobre el rapto de mi hijo, para que tomara conocimiento del ataque”.

Cuatro días después de descubierto el allanamiento, peritos de la PGR acudieron a la vivienda para levantar evidencias, que por el momento siguen procesándose “y, entonces, por ahora no tenemos claro quiénes entraron ni con qué fines –señaló la señora Fernández–; pero sí creemos que permanecieron por un tiempo considerable, había muchas colillas de cigarro, latas de refresco vacías y envolturas de chocolates, así que, consideramos que éste puede ser un mensaje intimidatorio de las personas involucradas en su desaparición”.

Y es que, añade, “de qué otra forma explicarse que, intencionalmente, hayan retirado un cirio del altar que tenemos para mi hijo, y lo dejaran encendido sobre una cama, el cual, afortunadamente, se consumió sin provocar un incendio, aunque los cobertores sí alcanzaron a quemarse… nosotros creemos que Dios nos cuidó, porque pudo ocurrir una desgracia”.

Cabe destacar que el ingeniero Robledo Fernández no fue víctima de un secuestro tradicional, sino que, tal como han concluido las investigaciones sobre el caso, este joven fue raptado por una célula de Los Zetas que cobraba derecho de piso a la empresa ICA, para la cual éste trabajaba, y que en 2009 aún desarrollaba en Coahuila el Proyecto Fénix, de Altos Hornos de México, inaugurado por el presidente Enrique Peña Nieto en julio pasado.

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Ghislaine Maxwell: Condenan a 20 años de prisión a la socia de Jeffrey Epstein por tráfico sexual de menores

Ghislaine Maxwell pidió disculpas por ayudar a Jeffrey Epstein a abusar sexualmente de niñas y lamentó haber conocido al fallecido financiero neoyorquino.
28 de junio, 2022
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Ghislaine Maxwell fue sentenciada este martes a 20 años de prisión por ayudar al exfinanciero estadounidense Jeffrey Epstein a abusar de niñas.

Maxwell, de 60 años, fue condenada en diciembre pasado por reclutar y traficar a cuatro adolescentes para que Epstein, su entonces novio, abusara sexualmente de ellas.

Una de las acusadoras dijo fuera de la corte, antes de conocerse la sentencia, que Maxwell debería permanecer en prisión por el resto de su vida.

Epstein se suicidó en una celda de la cárcel de Manhattan en 2019, mientras esperaba su propio juicio por tráfico sexual.

Los crímenes de Ghislaine Maxwell ocurrieron durante una década, entre 1994 y 2004.

Al pronunciar la sentencia, la jueza Alison J. Nathan dijo que la conducta de Maxwell fue “atroz y depredadora”.

“Maxwell trabajó con Epstein para seleccionar víctimas jóvenes que eran vulnerables y desempeñó un papel fundamental en la facilitación del abuso sexual”, agregó.

Ghislaine Maxwell llega con ropa carcelaria a su audiencia de sentencia en un boceto de la sala del tribunal en la ciudad de Nueva York, EE.UU., el 28 de junio de 2022

Reuters
Un boceto de la corte muestra a Ghislaine Maxwell llegando con ropa carcelaria.

La magistrada dijo que el caso requería una “sentencia muy significativa” y que quería enviar un “mensaje inequívoco” de que tales delitos serían castigados.

Además de la pena de cárcel, la jueza impuso una multa de US$750.000. Maxwell, vestida con ropa de prisión, miró al frente y no mostró ninguna emoción cuando se dictó la sentencia frente a una sala repleta.

Ghislaine Maxwell se disculpa

Antes de conocerse la sentencia, Maxwell se disculpó con las víctimas.

Dijo que empatizaba con ellas y que conocer a Epstein es de lo que más se arrepiente en la vida.

“Mi asociación con Epstein me dejará una mancha permanente”, dijo y agregó que espera que su sentencia les permita a las víctimas “paz y cierre”.

Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein.

PA/ Departamento de Justicia de EE.UU.

Maxwell ha estado bajo custodia desde su arresto en julio de 2020, recluida principalmente en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, donde se quejó del hedor a aguas residuales sin tratar en su celda.

El caso contra la exsocialité británica fue uno de los más destacados desde el surgimiento del movimiento #MeToo, que alentó a las mujeres a denunciar los abusos sexuales.

Mujer de la alta sociedad

Nacida en las afueras de París el día de Navidad de 1961, Maxwell creció en una mansión de campo, fue a la Universidad de Oxford y habla varios idiomas.

Es la hija menor del magnate de los periódicos Robert Maxwell y tiene ocho hermanos.

Se dice que ella tuvo una relación muy cercana con su difunto padre y tras su muerte en 1991, Maxwell dejó Reino Unido para establecerse en Estados Unidos, donde trabajó en el sector inmobiliario y poco después conoció a Epstein.

Vendió su casa en Manhattan en 2016 y mantuvo un perfil bajo hasta que fue arrestada en julio de 2020 en su mansión en el estado de New Hampshire (noreste de Estados Unidos).

“No debería haber sido tan difícil”

Sarah Ransome y Elizabeth Stein, presuntas víctimas de abuso sexual de Jeffrey Epstein, estaban en la corte.

EPA
Sarah Ransome y Elizabeth Stein, presuntas víctimas de abuso sexual de Jeffrey Epstein, estaban en la corte.

La jueza permitió que cuatro mujeres hablaran en la audiencia de sentencia, además de que se leyera una declaración de una de las víctimas, Virginia Giuffre, que estaba ausente.

Annie Farmer, la única víctima que prestó testimonio con su nombre completo durante el juicio, fue la primera en hablar. Maxwell optó por no mirar a Farmer a lo largo de su declaración, mientras esta última tuvo que hacer una pausa a la mitad de su discurso para contener sus emociones.

Sarah Ransome, quien no testificó en el juicio, brindó una impactante declaración fuera del tribunal junto con la también denunciante Elizabeth Stein.

“Ghislaine debe morir en prisión porque estuve en el infierno y regresó durante los últimos 17 años”, dijo Ransome.

“Yo tenía 10 años cuando Liz Stein estaba siendo traficada. Tenía 10 años. Ese es el tiempo que ha estado funcionando esta red de tráfico sexual. Y debería haber sido suficiente solo una sobreviviente para que se nos tome en serio. No debería haber sido tan difícil”, añadió.

Durante el juicio, Farmer y otras tres mujeres, identificadas en el tribunal solo por su nombre o seudónimo para proteger su privacidad, testificaron que fueron abusadas, cuando eran menores, en las casas de Epstein en Florida, Nueva York, Nuevo México y las Islas Vírgenes.

Contaron cómo Maxwell las había convencido para que le dieran masajes sexuales a Epstein; atrayéndolas con obsequios y promesas sobre cómo el empresario podría usar su dinero y conexiones para ayudarlas.

Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell

US Department of Justice

Los abogados de Maxwell trataron de mostrar a su cliente como una influencia positiva para otras reclusas en la cárcel a las que les ofrece enseñarles yoga y ayudarlas a aprender inglés.

Los crímenes de Epstein, quien se relacionó con algunas de las personas más famosas del mundo, se publicaron por primera vez en los medios de comunicación en 2005. Luego de numerosas demandas, fue arrestado el 6 de julio de 2019 en Nueva Jersey.

Antes había evitado ser condenado por acusaciones similares en un controvertido acuerdo secreto en 2008 por el cual aceptó declararse culpable de un cargo menor.

Epstein se suicidó el 10 de agosto de 2019 en la celda en la que estaba preso en Nueva York mientras esperaba ser enjuiciado por acusaciones de tráfico sexual y conspiración. Tenía 66 años.

El multimillonario se había declarado no culpable. Se enfrentaba a hasta 45 años en la cárcel en caso de ser condenado.

Antes de los casos penales en su contra, era conocido por su riqueza y sus contactos de alto perfil.

A menudo se veía socializando con los ricos y poderosos, incluido los expresidentes Donald Trump y Bill Clinton, así como el príncipe Andrés de Reino Unido.


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