Asaltos culturales en el Metro: Un atraco que sí quieres vivir
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Asaltos culturales en el Metro: Un atraco que sí quieres vivir

"Asaltos Artísticos" es parte de una Iniciativa conjunta de la UAM y el Sistema de Transporte Colectivo, que busca sorprender con danza, música y teatro a los 5.1 millones de usuarios que viajan por este medio de transporte.
Por Francesc Messeguer
10 de noviembre, 2013
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Foto: Francesc Messeguer (@ElMesseguer)

 

En la zona de andenes, justo en el área en la que convergen los usuarios que, según su destino, se dirigen a Mixcoac o a Tláhuac, el sonido de los dos violines, una viola y un violoncelo comienza a hacerse más perceptible en la estación Zapata de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México. Ellos son el cuarteto de cuerdas que este sábado, 9 de noviembre tomó por asalto al Sistema de Transporte Colectivo, como parte de uno de los “Asaltos Artísticos” a los que los usuarios de la red del Metro tendrán acceso en lo que resta del año, por el mismo precio de un boleto: tres pesos.

“Asaltos Artísticos” es parte de una iniciativa que la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) puso en marcha en colaboración con el Sistema de Transporte Colectivo Metro, bajo el nombre de “Cultura METROpolitana“, que con música, danza y teatro pretende “tomar por sorpresa a los 5.1 millones de usuarios que viajan por este medio de transporte”, de acuerdo a la semblanza de la iniciativa.

La iniciativa “Cultura METROpolitana” fue presentada en la estación Zapata de la Línea 12 del Metro el pasado 28 de octubre y ha estado presente en tres celebraciones distintas: la celebración de los 40 años de la UAM, la conmemoración del 45 aniversario de la inauguración del Metro, en 1969, y el primer año de servicio de la la Línea Dorada, que se puso en marcha el 30 de octubre de 2012.

Francisco Morales Valdés, miembro de la Unidad Cultural de la Línea 12 cuenta, en entrevista con Animal Político, el proceso de consolidación del proyecto: “Alfonso Suárez del Real, Subdirector del Metro, tuvo la idea en la que le ofreciéramos al metronauta eventos artísticos y culturales de calidad, porque el usuario está muy preocupado de que en otras estaciones sólo puede recibir música que ya está muy corroída por la radio y otros medios. Es decir, pareciera que el metronauta sólo puede recibir basura. Y hay que cambiar este aspecto. El metronauta se lo merece.

Morales Valdés afirma que el proyecto se basa en una premisa: que el usuario del metro tenga acceso a eventos culturales a los que no puede tener acceso, por el alto precio que tienen. Francisco dice que ésa la razón por la que carteles con la leyenda “La Cultura también viaja por la 12”, que cuenta con imágenes de fotógrafos como Francisco Mata, Sonia Madrigal y Elza Medina, invadan la estación Zapata.

“El objetivo del proyecto es que permanezca hasta diciembre. Pero si cuaja la idea es continuarlo todo el siguiente año. Para eso creamos una Cooperativa Cultural Metro, porque el sistema no tiene un subsidio para el arte. La Cooperativa está conformada por grupos e instituciones que sí tienen un subsidio para la cultura, como la UAM, la UNAM, el Faro Tláhuac. Si ellos quieren continuar con el proyecto, la iniciativa sigue. La Cooperativa le presta al Metro sus eventos y nosotros ponemos las instalaciones”, dice Morales Valdés.

Pero los “Asaltos musicales” carecen de convocatoria. A pesar de que hay mucha gente que escucha y observa al cuarteto, se trata de usuarios que simplemente pasaban por ahí. En los andenes de la Línea 12 no hay ningún cartel que hable del concierto que se está llevando a cabo.

Mientras tanto, el cuarteto sigue tocando. La gente se detiene a escuchar el segundo movimiento del Verano de Vivaldi, un fragmento de su obra más famosa, Las cuatro estaciones. Entre el público está Emanuel Zambrano, un hombre de aspecto desaliñado y con el semblante cansado tras una jornada de trabajo en un taller donde desempeña labores de intendencia. Zambrano cuenta que, a pesar de nunca haber estudiado, su padre le enseñó la música de Mozart, Beethoven y Schubert y desde entonces no la ha dejado.

Érick Solis, quien es miembro de los Grupos Artísticos de Bellas Artes y toca la viola dentro del cuarteto, cuenta que la iniciativa se resume de la siguiente manera: “Hacer una sala de conciertos en el Metro“. Érick toca la viola desde hace 10 años y, junto a Dante Márquez, quien toca el violoncelo desde 2001, coincide en que tocar en una estación del Metro les genera, como músicos profesionales, algún tipo de tranquilidad. “Te quitas una presión en el sentido de que no estás dirigido hacia cierto público con cierta exigencia. La gente camina, tú tocas y ya”, cuenta Dante.

El cuarteto, que será el mismo durante todos los “Asaltos musicales”, es coordinado por Fernando Cortés, encargado de Asuntos Musicales del Departamento de Artes Escénicas de la UAM, quien cuenta que el repertorio de los músicos debe durar, aproximadamente 45 minutos.

Emanuel se sintió tan conmovido que se acercó a Fernando Cortés para darle las gracias a nombre de los usuarios del Metro. Además, pidió que  hubiera grupos de jazz, de ópera y coros, y que de todos ellos entregaran información acerca del material que se acaba de escuchar y de su compositor, para que la gente tuviera más conocimiento de la música clásica. “La música es para todos”.

Eso nos llenaría para acabar la violencia que nos arrasa. Estamos tan acostumbrados a un entorno de violencia que cosas como ésta nos llenan de tranquilidad. La música es paz”, cuenta.

Cuando el concierto termina, el semicírculo que rodea a los músicos corea, entre aplausos: “‘¡Otra, otra!”. El ensamble concede la petición a su público. Pero una vez que termina la última nota, la gente desaparece y se pierde en la estación. Con el cuarteto sucede algo similar. Pero estarán de regreso el 12 de noviembre en la estación Chabacano de la Línea 2, cuando decidan asaltar musicalmente al Metro de nueva cuenta.

El metro como indicador cultural

Los metros alrededor del mundo suelen tener expresiones culturales similares de la de los “Asaltos Artísticos”. Desde coros hasta rock urbano, los subterráneos de las grandes ciudades aglomeran actuaciones de todo tipo.

Animal Político te presenta en videos algunos ejemplos:

1. Metro Treatalna de Kiev, en Ucrania:


2. Transmilenio, Bogotá en Colombia:

3. Metro de Santiago, en Chile:

4. “Rockdrigo” interpreta “Estación del Metro Balderas”, en el Metro de la Ciudad de México:

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Coronavirus y teletrabajo: 5 modelos de 'oficina del futuro' que están emergiendo gracias a la pandemia

La pandemia es "una enorme oportunidad" para cambiar el diseño de las oficinas del futuro, opinan algunos especialistas. ¿Cómo se están transformando nuestros espacios de trabajo?
4 de octubre, 2020
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Oficina con mascarillas y distancia social

Malte Mueller/Getty Images

¿Es la oficina, tal y como la conocíamos hasta ahora, una reliquia del pasado?

David Mott, un inversor de capital emprendedor se hace esa pregunta mientras reflexiona sobre la pandemia. Cree que el nuevo coronavirus nos ha brindado una “enorme oportunidad para un cambio histórico real” y para “reinventar el concepto de oficina”.

Mott, socio fundador de Oxford Capital, una firma de inversiones inmobiliarias en Londres, Reino Unido, dice que en muchas de sus reuniones de los últimos meses ha debatido con su equipo sobre cómo serán los espacios de trabajo de aquí en adelante.

“Y no solo mi empresa, sino muchos de nuestros clientes -empresas de todo tipo, dentro y fuera de Reino Unido- se plantean cuál es el futuro del trabajo“, le cuenta a BBC Mundo.

Él asegura que “la covid-19 ha cambiado las normas”.

La oficina, dice Mott, “ya no es el lugar en el que se espera que pasemos turnos fijos con rígidos horarios de reuniones. La mayoría de las personas que trabajábamos en una oficina podemos hacer el trabajo desde casa, desde un café, desde la casa de un amigo o desde un sitio de coworking“.

“Por supuesto, para algunas profesiones, la ubicación es fundamental. Pero los trabajadores de oficinas estamos viendo una página en blanco. Tenemos una oportunidad increíble para redefinir la manera en la que trabajamos y reescribir las normas“.

Distancia social

Luis Alvarez/Getty Images
La distancia social es algo instaurado en muchas oficinas de todo el mundo.

Pero tenemos que hacerlo bien, dice él. “Necesitamos herramientas digitales que nos ayuden con esto”.

Mott, apasionado del tema, hizo su propia investigación, y llegó a la conclusión de que hay al menos cinco modelos nuevos de oficinas que están emergiendo en el mundo. “Y puede que surjan más”.

Veamos cuáles son…

1. La oficina totalmente remota

“Hemos abierto los ojos a las maravillas del trabajo remoto. Zoom y otros sistemas de videollamadas no son perfectos, pero nos han liberado de la oficina. Los nómadas digitales, ya lo estaban haciendo, y ahora nosotros aprendemos de sus experiencias. Yo mismo lo hice viajando por Asia y sentí la confianza de que este sistema puede funcionar”, explica Mott.

“Es una posibilidad real para muchos negocios, pero requiere un arduo trabajo y mucha tecnología para que funcione bien”, explica el especialista, que sugiere opciones como Slack o Facebook Workplace.

“Se trata de buscar herramientas sociales para que la gente pueda interactuar”.

“Una de mis empresas comenzó a trabajar de manera totalmente remota y han establecido un ‘comité social‘, un pequeño grupo encargado de hacer que el trabajo sea más humano, cercano y divertido, organizando noches de pizza online y experiencias reales que la gente pueda compartir”.

“Yo mismo participé en una cata de chocolates a través de Zoom. Todos lo recibimos por correo correo y nos reunimos unas 20 personas con un experto que nos iba explicando. ¡Fue una experiencia increíble!”

Mott cree que el principal reto de este modelo es la falta de contacto con el equipo.

Trabajo remoto

Alistair Berg/Getty Images
El trabajo remoto tiene muchas variantes.

Por otro lado, Mott explica que este modelo tiene como una de las principales ventajas la posibilidad de hacer nuevas contrataciones en lugares lejanos, “de expandir el talento”, además de ahorrar en costes.

“Todos estos modelos de oficina tienen pros y contras”, añade.

2. El modelo híbrido

Consiste en trabajar uno o dos días a la semana en la oficina y el resto de forma remota.

“Es el que hemos decidido aplicar en mi empresa”, dice Mott. Su compañía tiene 18 oficinas repartidas en Reino Unido, en las que han diseñado algunos espacios comunes y otros individuales, adaptados a las circunstancias.

Es un modelo por el que también apuesta Marco Minervini, investigador de diseño organizacional en la escuela de negocios INSEAD en Singapur. Se trata de combinar el trabajo a distancia con el trabajo de oficina, dice él. Aunque también advierte que podría acentuar algunas desigualdades entre trabajadores -por ejemplo, en función de su conexión a internet o su situación familiar-.

Nicholas Bloom, profesor de economía en la Universidad de Stanford especializado en trabajo remoto, le dijo a la BBC que dos días de trabajo en casa por semana son óptimos para lograr un equilibrio entre la vida personal y profesional, reduciendo el estrés y el tiempo de traslado.

Sin embargo, no funciona para todo el mundo, sobre todo para quienes prefieren tener una rutina más establecida.

3. Modelo remoto “plus”

Una semana en la oficina, seguida de tres semanas trabajando de forma remota.

“Esto permite a las personas vivir más lejos, pero hacer el esfuerzo de pasar tiempo trabajando junto a su equipo aproximadamente una vez al mes”, cuenta Mott.

Espacio de oficina dividido

SDI Productions/Getty Images
En algunas empresas solo se permite ir a la oficina a un número excepcionalmente limitado de empleados (y con mascarilla).

No es el modelo más extendido, pero algunas grandes empresas, como Estee Lauder, se lo plantearon a sus trabajadores durante la pandemia, y pronto lo empezarán a aplicar.

“Nos preguntaron qué modelo era el que preferíamos y al final esa fue la opción”, le cuenta a BBC Mundo Carolina Salvador, coordinadora de comercio electrónico en la sede de Londres de la multinacional.

“En noviembre esperamos reabrir la oficina de Londres, pero solo dos plantas, con comedor y cocina cerrados y sin espacios compartidos. Será obligatorio el uso de mascarilla y tendremos que reservar un sitio en la oficina antes de ir. El número máximo de plazas son 100 personas”.

Ella dice que considera que trabajar desde casa “tiene muchísimas ventajas, pero también estar en la oficina y en contacto con los compañeros. Yo no soy menos productiva por trabajar tres semanas desde casa, pero sí es cierto que ir esa semana a la oficina puede ser bueno para el trabajo en equipo”.

4. Hub & Spoke

Este modelo toma su nombre de un paradigma de distribución radial, que se expande desde el centro, como una especie de “radios” o rayos de sol.

Consiste en que la empresa “se expanda, con oficinas remotas en otras ciudades o países para aprovechar las habilidades locales”, explica Mott.

“Si por ejemplo, 10 colegas viven en la misma zona, pueden socializar de forma más frecuente en esos espacios o poner en práctica el concepto WFA (trabaja desde donde quieras por el tiempo que quieras)”.

Es digamos, una variante de la oficina híbrida con opciones más locales, según la distribución del equipo.

5. Tiempo de calidad

Este quinto modelo tiene que ver con las empresas que priorizan la calidad de producción, sin supervisar tanto el tiempo de trabajo: no importa que los empleados trabajen de 9 de la mañana a 5 de la tarde; cada persona es diferente y tiene sus compromisos. Lo importante es el trabajo resultante.

Midiendo la temperatura de los empleados

Luis Alvarez/Getty Images
Por increíble que parezca, estamos normalizando esta imagen.

“Ofrece una flexibilidad para adaptar el trabajo a otros compromisos, en lugar de supeditar la vida familiar a los compromisos laborales”, resume el inversor.

“La otra cara de la moneda del trabajo flexible es que debemos realmente confiar en nuestros colegas y empleados. Cuando la gente está en casa, no sabemos lo que hacen en cada momento. Por eso este modelo necesita que se haya desarrollado un alto nivel de confianza“.

“¿Pero a quién no le gusta que confíen en su trabajo? Yo tampoco estaría feliz en mi organización si no confiaran en mí”.

Pero.. ¿y la oficina “del pasado”?

“Cuando comencé a reflexionar sobre esto me pregunté: ¿qué es una oficina?”, le explica Mott a BBC Mundo.

Si echamos la vista atrás, vemos que la primera oficina fue creada el 31 de diciembre del año 1600 por la Compañía Británica de las Indias Orientales. En ella, filas de empleados llevaban la contabilidad y la administración de la empresa.

“El modelo no ha cambiado mucho”, dice Mott. “Pasaron cientos de años y vemos cómo siguió siendo todo prácticamente igual”.

Las nuevas tecnologías impulsaron cambios en la forma de trabajar y en la productividad, pero no tanto en los espacios de trabajo. Primero fueron las máquinas de escribir y las fotocopiadoras, más tarde llegaron las computadoras.

Pero la rutina en la oficina seguía siendo más o menos la misma.

Mott dice que su abuelo trabajó en IBM cuando las máquinas de escribir electrónicas comenzaban a cambiarse por computadoras. Y él mismo empezó su carrera sumando columnas de números escritas a mano con calculadora, antes de que llegaran las tablas de Excel y las computadoras.

Luego llegó internet.

“Por supuesto, la revolución digital cambió mucho las cosas en los últimos 10 o 20 años. Algunas empresas como Google, Facebook o Bloomberg invirtieron en oficinas realmente modernas e innovadoras -los más cínicos dicen que fue para que la gente se quedara más tiempo en la oficina- pero eso ya es cosa del pasado”, considera el inversor.

El verdadero cambio, según él y otros especialistas en el campo, viene ahora, con la pandemia.

Limpiando el teclado en una oficina

Basak Gurbuz Derman/Getty Images
Nuevas rutinas de oficina…

“El hábito de ir a trabajar todos los días a una oficina se ha visto alterado, y cuándo un hábito se rompe es cuando se puede crear uno nuevo. La era del escritorio permanente ha acabado“, resume Mott.

El Chartered Institute of Personnel and Development, una asociación de recursos humanos con base en Londres, prevé que la mayoría de las oficinas mantendrán sus oficinas física.

Pero eso no quiere decir que la forma de trabajar no vaya a cambiar, le dijo recientemente a la BBC Peter Cheese, director de esa organización: “La pandemia está obligando a pensar de manera diferente a los empleadores sobre la viabilidad de permitir a sus empleados trabajar de forma flexible”.

“Estamos viviendo un momento de cambio real en el mundo laboral impulsado por una crisis existencial”, explicó Cheese.

Y ese cambio pone a los empleados en el centro de decisiones estratégicas como nunca antes.


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