La Patrona, la esperanza del migrante (2ª parte)
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La Patrona, la esperanza del migrante (2ª parte)

Animal Político publica la segunda entrega del reportaje sobre 'Las Patronas', las ganadoras del Premio Nacional de Derechos Humanos 2013 por su labor en apoyo a los migrantes que van en 'La Bestia' rumbo a la frontera norte.
Por Manu Ureste
20 de noviembre, 2013
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Norma Romero (Izquierda), Leónida Vázquez, y Julia Ramírez, forman parte del grupo de ayuda humanitaria 'Las Patronas'. //Foto: Manu Ureste

Norma Romero (Izquierda), Leónida Vázquez, y Julia Ramírez, forman parte del grupo de ayuda humanitaria ‘Las Patronas’. //Foto: Manu Ureste

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) informó en un comunicado que debido “a su destacada trayectoria” a favor de los migrantes, el grupo humanitario Las Patronas son las ganadoras del Premio Nacional de Derechos Humanos 2013, el cual será entregado el próximo 10 de diciembre por el presidente Enrique Peña Nieto, en Los Pinos.

Las Patronasagradecieron también a través de su cuenta de Twitter (@LasPatronas_dh) el premio recibido, y lo dedicó a los migrantes y a su derecho a la vida:

En Animal Político repasamos con la crónica La Patrona, la esperanza –publicada en dos entregas en este portal los días 30 y 31 de marzo de 2013- la labor que este grupo de mujeres brinda desde hace más de 15 años a los miles de migrantes que tienen en la pequeña localidad veracruzana de Guadalupe -conocida como La Patronaun ‘oasis’ en su tortuoso camino para alcanzar la frontera norte con Estados Unidos.

 

****

“¡Por Dios, ayúdenos!”

Es media noche y una brisa helada se abre paso por los campos de la zona cañera de Córdoba.

Una mujer centroamericana fue a pedirme ayuda a mi casa junto a una compañera que trabajaba conmigo –Norma comienza a relatar qué fue lo que la motivó a dedicar su vida a la defensa de los indocumentados-. Me tocaron la puerta y me dijeron que había un muchacho que estaba muy enfermo en las vías”.

De inmediato, y sin reparar en las posibles consecuencias -en aquella época ayudar a un indocumentado era un delito-, Norma arranca la camioneta y toma el camino empedrado que la lleva hasta la vía del ferrocarril.

“Mi compañera se fue a su casa y me dejó con los muchachos –continúa-. Y, la verdad, cuando vi el tren que venía cargado con más de 500 personas, sí sentí miedo. Porque muchos se bajaron y me rodearon la camioneta, y no sabía si era para quitarme algo o para hacerme daño”.

“Algunas personas piensan que aquí se paga, pero cuando ven que no es así… se dan la vuelta y se marchan”

Pero lo que aquellos hombres buscaban sólo era ayuda.

“Cuando vi la manera en que me pedían socorro, fue algo que me tocó mucho –se lleva la mano derecha al pecho-. Ver a aquella mujer hincada de rodillas en mi puerta implorándome por ese muchacho moribundo… fue algo a lo que no me pude negar. Yo creo que eso… -Norma deja un espacio para el silencio mientras piensa cómo terminar la frase-, yo creo que hincarse en el suelo para suplicar ayuda, uno sólo debe hacerlo ante Dios”.

A partir de ese instante, y ante la imagen de aquel joven hondureño malherido sobre el acero de los rieles, la veracruzana asegura que sintió un llamado en su interior.

“Ya me consideraba una mujer católica, y también ayudaba a repartir la comida entre los migrantes. Sin embargo –concede-, no había sentido bien el llamado hasta que me pasó esta situación esa noche, en 1997. Aquello me hizo perder el miedo ante lo desconocido, y hasta hoy no lo tengo. Ahora siempre me digo que si me tiene que pasar algo ayudando a los migrantes, es porque Dios así lo ha decidido”.

Entorna ligeramente los ojos color miel y añade con una amplia sonrisa: “Y si es que esa fuera Su voluntad, pues así sería bien aceptada”.

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Se calcula que hasta 150 mil indocumentados entran ilegalmente al año a territorio mexicano para acceder a la frontera norte con Estados Unidos. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Se calcula que hasta 150 mil indocumentados entran ilegalmente al año a territorio mexicano para acceder a la frontera norte con Estados Unidos. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

 

De acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), secuestra en promedio a unos 20 mil indocumentados al año en México. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

De acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), secuestra en promedio a unos 20 mil indocumentados al año en México. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

En Córdoba, Veracruz,

Unas patronas muy hermosas,

Valientes mariposas,

Dan al migrante su luz…

(Canción en honor a la labor de Las Patronas incluida en el documental ‘El tren de las moscas, publicado por diario El País)

Muchas cosas han cambiado desde que iniciaran con su labor hace ya casi dos décadas. Sin embargo, ellas aseguran que siguen siendo las mismas de siempre. Y que ni los incontables reportajes periodísticos realizados en torno a su labor solidaria, ni los documentales cinematográficos –varios de ellos premiados a nivel internacional-, ni las canciones o corridos en su honor, ha ocasionado que ninguna pierda de vista el sentido original con el que nació esta agrupación.

¿”Amenazas del narco? Nuestro trabajo es la ayuda humanitaria, y que cada quien haga lo suyo. Las personas que se dedican a eso (a secuestrar migrantes) yo no las juzgo. Algo muy fuerte les debió de tocar vivir”

“Nosotras seguimos siendo las mismas –afirma rotunda Norma, luego de que el periodista le mencionara la canción expuesta unas líneas más arriba, y le hablara de la notoriedad adquirida por la labor del grupo en la red social Youtube-. Aquí somos todas sencillas, humildes, y nunca hemos perdido el piso”.

“Aunque, claro –añade y admite a continuación-: también ha habido cosas negativas y obstáculos en el camino. Porque nuestra tarea no se trata sólo de dar de comer a quien lo necesite, sino que también implica afrontar algunos problemas”.

-¿Uno de esos problemas son las bandas criminales que, tal y como se ha denunciado en algunos casos, amenazan incluso a los albergues de migrantes?

La activista se mueve en la silla.

-Nuestro trabajo es la ayuda humanitaria, y que cada quien haga lo suyo –zanja-. Las personas que se dedican a eso (a secuestrar migrantes)… pues yo no las juzgo. Algo muy fuerte les debió de tocar vivir y se encontraron en esa situación.

-Hablando con vecinos de localidades próximas a las vías del tren como Córdoba, Fortín, Orizaba, o Amatlán, hay quienes denuncian haber sido objeto de robos y otros delitos por parte de los indocumentados que se bajan del tren… ¿Tienen algún reporte de esta situación?

-Desgraciadamente, cuando no conocemos al verdadero migrante podemos echarle la culpa a cualquiera. En el caso de La Patrona sí ha habido gente que dice que los migrantes les robaron. Pero también hay que tener presente que existen falsos migrantes, que son los que vienen a hacer la maldad. Y claro, es más fácil echarle la culpa al migrante, porque no tiene tiempo ni recursos para poder defenderse. Por eso hay que aprender a diferenciarlos, porque unos hacen la maldad y otros muchos pagan la culpa.

Audio: Cuando no conocemos al verdadero migrante podemos echarle la culpa de los robos a cualquiera.

-Por ese tipo de denuncias se cerró, precisamente, el albergue de migrantes de Orizaba…

-En Orizaba existe una gran indiferencia hacia los indocumentados. Estuve allí con la caravana de madres migrantes, y no miran tan bien la labor que hacemos. Pero debemos ponernos la mano en el corazón, porque todas esas mujeres que van en marcha… van por algo, no es por gusto. Y nosotras tampoco vamos a ayudar por gusto, o por lucimiento personal, sino para decirles a esas mujeres que estamos con ellas. Porque nosotras también somos madres, y consideramos que toda mujer que tiene un hijo perdido y que no sabe dónde está, es una vida que se está consumiendo poco a poco.

-De acuerdo con organismos como la CNDH, el estado de Veracruz tiene en localidades como Tierra Blanca, Coatzacoalcos, y Medias Aguas, múltiples focos rojos en cuanto al secuestro de indocumentados. ¿Cómo veracruzanas, qué sensación les deja esta situación?

-Es muy triste que nuestro estado salga en los medios por ser un foco rojo para los migrantes, claro. Es algo que nos entristece mucho, porque la mayoría de las personas aquí quieren la paz, pero es cierto que Veracruz ha sido muy golpeado por este tema.

“Para nosotras el mejor pago son las bendiciones de los migrantes y de familias enteras que se acercan para agradecernos nuestra labor”

-Precisamente, Las Patronas han sido un poco la excepción a tanta nota sobre robos, secuestros y asesinatos de indocumentados en Veracruz. De ahí que, incluso, se llame a la población ‘La Patrona, la esperanza’

-Bueno, ese es nuestro pago –deja fluir un largo silencio-. Mucha gente pregunta: ustedes están haciendo una labor sin recibir nada a cambio… ¿por qué lo hacen? Sin embargo, la remuneración más grande que nosotras podamos recibir es el reconocimiento de esa gente que se pregunta por qué hacemos esto sin recibir nada.

Norma da un respiro profundo, reflexivo.

Se ajusta de nuevo el moño y busca con la mirada a Jeremías y Crisaldo, los dos jóvenes centroamericanos a los que ayudan para que puedan continuar con su camino hacia la frontera de Estados Unidos.

-El mejor pago también son las bendiciones de los migrantes y de familias enteras que se acercan hasta nosotras para agradecernos nuestra labor –continúa-. Cuando un migrante te da un abrazo y te dice: ‘madre, que Dios te bendiga’… es algo que no se puede pagar con nada. Porque, siendo los indocumentados los que realmente necesitan más el abrazo y la bendición, todavía son ellos los que te dicen gracias por todo lo que estás haciendo por mí. Claro –admite-, hay muchas personas que no ven esto como un pago y dicen: ah, un abrazo o una bendición para qué me sirve. Pero para ellos, un abrazo o unas simples palabras pueden decir mucho, aunque por desgracia muchos no lo entienden de esta manera.

Quizá por este motivo, concluye la activista, ningún hombre se ha querido integrar al grupo para ayudar.

“No sabemos por qué Dios decidió que fuéramos doce –como los Apóstoles- y todas mujeres, porque realmente sí hemos invitado a hombres a que nos ayuden, pero se acercan y no aguantan. Esa es la verdad. Algunas personas piensan que aquí se paga, pero cuando ven que no es así… se dan la vuelta y se marchan”.

 

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Crisaldo Edú. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

El hondureño Crisaldo Edú, en espera de que pase ‘La Bestia’ para ayudar a ‘Las Patronas’ a repartir la comida. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

-¿Seguro que tienes 18 años?

Crisaldo Edú no contesta de inmediato a las preguntas del periodista.

Sentado en una silla de plástico y con ambos codos apoyados sobre la tabla de madera que hace las veces de mesa de comedor, sonríe mientras juguetea con el teléfono celular entre sus manos.

-Tranquilo, aquí no hay policía ni tampoco está la migra –aclara el reportero-.

El hondureño, nacido en Comayagua, acentúa la sonrisa tímida ante la presencia de la grabadora a la que, curioso, mira de reojo con insistencia.

-Ya sé -murmulla y sigue jugando con el aparato sin levantar la mirada de ojos negros-.

-¿Cuánto tiempo hace que saliste de Honduras?

-Tengo dos meses fuera. Llegué a La Patrona hará cosa de un mes. Mis padres ya saben que estoy aquí.

-¿Cómo les dijiste que te ibas a los Estados Unidos?

-No me lo pensé dos veces –levanta ahora la barbilla y deja descansar, por fin, el celular sobre la mesa-. Les dije a mis padres que quería ser independiente y buscar una mejor forma de vida que la que tenía en Honduras. Porque allí no hay trabajo, ni nada de nada. Y con lo poquito que uno agarra… Así no se puede vivir.

-¿Qué te dijeron?

-Que no podían hacer nada –encoge los hombros con naturalidad-. Que era una decisión mía la de salir de mi país.

-¿Venías solo en el tren?

-Sí, yo solo. Estuve un mes viajando en el ferrocarril y también hice camino a pie.

-¿Sabías de los riesgos de atravesar México?

-Sí, pero no tuve miedo –afirma sin titubear, como si ya esperara la pregunta-. Me dijeron de los peligros que hay en México, y que el camino está plagado de maras, zetas, y asaltantes, pero me da igual. En todo el mundo hay personas buenas y personas malas, no sólo en México. También hay maleantes en Honduras, Guatemala, El Salvador… y también en los Estados Unidos. Al final… en todas partes es lo mismo.

-¿Cómo llegaste a La Patrona?

-Ya me habían platicado en Honduras sobre Las Patronas. Por eso cuando pasó el tren por aquí me bajé para pedir ayuda. Les dije que venía de indocumentado y que si me podían apoyar aunque fuera con un taco para comer. La verdad es que lo que hacen por nosotros es algo… –traga saliva y piensa unos segundos en las palabras adecuadas-, lo que hacen es algo excelente –acierta a decir-. Debemos estar muy agradecidos con ellas.

-Cuando ves a tus connacionales ahí arriba del tren… ¿Qué sientes?

-Lo único que puedo hacer por ellos es encomendarlos mucho a Dios para que puedan llegar hasta donde quieran, pero no puedo hacer nada más. Porque, aunque quisiera hacer algo para cambiar esta situación, la realidad es que no se puede.

“No tuve miedo a salir de Honduras. En todo el mundo hay personas buenas y malas, no sólo en México. También en EU hay maleantes”

Son más de las tres de la tarde, y en el ambiente comienza a sentirse que el tren puede pasar en cualquier momento luego de una tregua de varias horas. Crisaldo, que hace unos minutos interrumpió la plática para ayudar con las tareas de la cocina, camina ahora algo cabizbajo por la vía que pasa muy cerca de la casa y se sienta sobre un riel con los codos apoyados en las rodillas.

-¿Te arrepientes de haber emprendido el viaje?

El hondureño contesta de nuevo con un silencio.

Sonríe tímidamente.

Baja la vista y lanza una piedra a ninguna parte.

-Claro que lo pasas mal en el camino –responde al fin-. Pero, este es el destino de uno y así hay que aceptarlo. No nos queda de otra.

****

Doña Leónida Vázquez reparte bolsas con comida a pesar de sus 75 años de edad. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

Doña Leónida Vázquez reparte bolsas con comida a pesar de sus 75 años de edad. //Foto: Manu Ureste (@ManuVPC)

La cocina se queda en silencio.

Sobre los fogones, unas enormes ollas de acero inoxidable hierven a fuego lento un par de kilos de frijoles negros y arroz blanco, y una brisa de aire húmedo mece lánguidamente varias decenas de bolsas repletas de pan que se amontonan en bandejas de plástico.

La Bestia ruge.

Una.

Dos.

Y hasta tres veces.

Ante el alarido del silbato que anuncia la llegada del ferrocarril, La Patrona se estremece.

Doña Leónida, que ya tiene los oídos “diestros” y los pies sensibles al temblor que origina la llegada del convoy, abandona sus quehaceres y en una maniobra automatizada, agarra con fuerza a pesar de sus 75 años una carretilla con botellas de coca-cola llenas de agua.

Tras ella, su hija Norma y una hilera de voluntarias enfilan el camino de tierra arcillosa que lleva hasta el cruce donde una señal en forma de equis ya corroída por el paso del tiempo, advierte a los oxidados autobuses de línea que van con dirección a Córdoba que tengan Cuidado con el tren.

Sobre la vía, allá donde el sendero ocre se quiebra a poca distancia de la densa neblina que rodea las fértiles laderas del cerro Motzorongo, el ferrocarril dobla la última curva pronunciada y enfila, agónico, una recta de varios kilómetros de piedras, rieles y durmientes, que disecciona de un tajo limpio en dos la localidad.

-¡Bájale tantito, bájale!

Norma respira con la boca entreabierta por el esfuerzo.

En la mano izquierda sostiene un par de botellas de agua unidas por una delgada cuerda; y con la derecha sujeta dos bolsas que contienen varias raciones de pan, arroz, frijol, atún y algo de fruta que una cadena de supermercados donó recientemente. Ante la proximidad del convoy, la líder de Las Patronas deja las bolsas en el suelo junto a otro montón y agita los brazos al viento una y otra vez tratando de llamar la atención del operario de Ferrosur para que éste reduzca la velocidad, y poder repartir las provisiones sin poner en peligro sus vidas, ni la de los cientos de indocumentados que vienen abrazados a los hierros de La Bestia.

Pero el tren no aminora la marcha.

Y el interminable amasijo de acero y hierros pasa ante ellas a toda velocidad, levantando a su paso una ráfaga de aire con olor a tierra mojada.

“Cuando no puedes darle a todos, te quedas con una sensación amarga“, lamenta Doña Leónida con la mano oprimiendo el pecho y respirando todavía algo agitada por el esfuerzo y la emoción.

“Desafortunadamente, a todos no les toca”, corrobora por su parte Julia Ramírez, quien lleva diez años ayudando a Las Patronas.

“Hay veces que los maquinistas le bajan la velocidad –explica-, pero casi preferimos que no lo hagan, porque cuando los migrantes se bajan den marcha es un riesgo muy grande para ellos”.

A lo lejos, Norma vuelve caminando por entre los durmientes de la vía para reunirse con el resto del grupo.

Viene con el gesto exhausto, un ligero destello de sudor en la frente y los pómulos, y una leve sonrisa desgastada en los labios.

“Siempre pido que los muchachos puedan agarrar las bolsas –dice con la respiración todavía algo entrecortada-. Porque cuando, al menos, algunos de ellos reciben algo, siento mucha tranquilidad, mucha paz. No sé, es algo que no se puede explicar. Los veo y pienso: hoy van a poder comer algo –concluye con los ojos puestos en la estela del último vagón que se funde lentamente con el paisaje de montañas y campos de caña-.  Y ya mañana… Dios dirá”.

 

Checa aquí la fotogalería del reportaje:

 

Aquí puedes leer la primera parte del reportaje

Textos publicados originalmente los días 30 y 31 de marzo de 2013

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Qué es el evangelio de María Magdalena y qué dice de lo que ocurre después de la resurrección de Jesús

En este texto apócrifo, del que solo se conservan tres fragmentos, María Magdalena tiene un papel mucho más preponderante en la expansión del primer cristianismo. Sin embargo, también refleja las divisiones en la nueva Iglesia.
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9 de abril, 2020
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La resurrección de Jesús es el punto de inflexión para el cristianismo.

Según la tradición cristiana, luego de ser condenado a muerte y crucificado en el Monte Calvario, cuando María Magdalena, María y Salomé acudieron al sepulcro, el cuerpo de Jesús no estaba. Había resucitado.

Aunque María Magdalena fue una figura clave en este evento, después de la resurrección son los 12 apóstoles los encargados de llevar la palabra de Jesús a todo el mundo -según los relatos bíblicos- y sobre ellos recae la expansión de la Iglesia católica.

Sin embargo, hay un texto, conocido como el evangelio de María, que le da un papel mucho más preponderante a la figura de María Magdalena.

El hallazgo

El evangelio de María, o evangelio según María Magdalena, es un texto apócrifo que según especialistas fue originalmente escrito en el siglo II.

Los llamados evangelios apócrifos son textos alternativos que quedaron fuera de la biblia cuando la Iglesia llegó a una versión oficial del cristianismo.

Según los estudiosos, está claro que la persona llamada María se refiere a María Magdalena.

Representación de cuando María Magdalena, la Virgen María y María (la esposa de Cleofás) entierran el cuerpo de Jesús tras la crucifixión.

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Representación de cuando María Magdalena, la Virgen María y María (la esposa de Cleofás) entierran el cuerpo de Jesús tras la crucifixión.

De él se conservan solo tres fragmentos, dos ediciones en griego del siglo III y otro un poco más extenso en copto, del siglo V. Dicha traducción en copto fue hallada en un bazar de El Cairo por un erudito alemán en 1896.

Las ediciones en griego fueron descubiertas posteriormente en excavaciones en Egipto.

“Todavía no se conoce una copia completa del evangelio de María. Menos de ocho páginas del antiguo texto de papiro sobreviven, lo que significa que casi la mitad del evangelio de María está perdido para nosotros, quizás para siempre”, escribió la historiadora e investigadora Karen King, en la edición comentada de su traducción del texto.

¿Qué dice?

Según King, esta breve narración presenta una “interpretación radical de las enseñanzas de Jesús como un camino hacia el conocimiento espiritual interior” y también “el argumento más directo y convincente en cualquier escrito cristiano primitivo sobre la legitimidad del liderazgo de las mujeres“.

La historia que contiene comienza algún tiempo después de la resurrección de Jesús. Los discípulos acaban de tener una visión de él.

Pintura "Aparición de Cristo a los discípulos".

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Pintura “Aparición de Cristo a los discípulos”.

En ella, Jesús anima a sus discípulos a salir y predicar sus enseñanzas al mundo, pero tienen miedo de hacerlo. “Si lo mataron a él, también nos matarán a nosotros”, dicen.

Es María quien da un paso adelante y dice: “no se preocupen, él prometió que estaría con nosotros para protegernos” Dice que ella dirigirá sus corazones hacia el bien y comienzan a discutir las palabras del Salvador.

En textos como el evangelio de Felipe -otro apócrifo-, María es presentada como un símbolo de sabiduría.

Sin embargo, en el evangelio de María, ella es quien les cuenta a los discípulos sobre las enseñanzas de Jesús.

En un momento del texto, Pedro le pide a María que les cuente “las palabras del Salvador” que ella había escuchado y ellos no.

Lo que está escondido para vosotros os lo anunciaré“, responde María Magdalena.

Entonces les habla de una visión que tuvo de Jesús y de una conversación con él, de la que da algunos detalles.

Más tarde, relata una controversia en la que intervienen los apóstoles Andrés y Pedro.

Andrés, dirigiéndose a los demás, dice: “no sé lo que piensan los demás, pero estas cosas me parecen muy extrañas, y parece que nos está contando enseñanzas diferentes a las del Salvador”.

Después interviene Pedro: “¿Habría Jesús hablado en privado con una mujer en lugar de abiertamente con nosotros? ¿Él la prefería a nosotros?”

Mateo defiende a María y reprime el ataque sobre ella. “Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercitándote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla?

Ilustración de Jesús resucitado apareciendo ante María Magdalena.

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El evangelio de María destaca la figura de María Magdalena sobre los discípulos de Jesús.

¿Qué significa?

En el texto, el problema de Pedro parece ser que Jesús seleccionó a María sobre los otros discípulos para interpretar sus enseñanzas.

Pedro ve a María como una rival en el liderazgo del grupo.

“El Evangelio de María se escribió cuando el cristianismo, todavía en sus etapas iniciales, estaba formado por comunidades ampliamente dispersas en el Mediterráneo oriental, comunidades que a menudo estaban relativamente aisladas unas de otras y probablemente cada una lo suficientemente pequeña como para reunirse en la casa de alguien”, escribe King en su edición del texto.

“En parte como consecuencia de su desarrollo independiente y diferentes situaciones, estas iglesias a veces divergían ampliamente en sus perspectivas sobre los elementos esenciales de la creencia y práctica cristianas”.

“Los temas básicos como el contenido y el significado de las enseñanzas de Jesús, la naturaleza de la salvación, el valor de la autoridad profética y los roles de las mujeres y los esclavos se debatieron intensamente”.

En cualquier caso, el evangelio de María destaca la figura de María Magdalena sobre los discípulos de Jesús y proporciona información importante sobre el papel de las mujeres en la Iglesia primitiva.

Otros evangelios apócrifos

El de María Magdalena no es el único evangelio apócrifo conocido.

Libro de escrituras.

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Algunos evangelios apócrifos estuvieron escondidos durante 1.600 años.

En 1945, un grupo de personas que cavaban en busca de fertilizante en el desierto egipcio encontraron varios textos primitivos cristianos incluyendo los evangelios de Tomás, Felipe y Marción, que habían permanecido enterrados durante 1.600 años.

El Jesús de estos textos era radicalmente diferente al aceptado en los evangelios del Nuevo Testamento.

En lugar del hijo de Dios sufriente y humano, mostraban a un ser divino cuyas expresiones misteriosas revelaban los secretos de la inmortalidad.

También está el evangelio de Pedro, descubierto en el siglo XIX, y que hace un relato entero de la Pasión en el que culpabiliza mucho más a los judíos por la muerte de Jesús, y prácticamente disculpa a los romanos.

Todos estos textos fueron apartados por la Iglesia cuando se llegó a una versión oficial del cristianismo.

Cuando el emperador romano Constantino se convirtió al Cristianismo en el año 312, quiso utilizarlo como forma de unificar su fragmentado imperio.

Luego hubo un efecto concertado para estandarizar doctrinas cristianas y promover un canon acordado de las escrituras del Nuevo Testamento.

Así que algunas de las escrituras “apócrifas” fueron apartadas, o incluso suprimidas. Pero la gran mayoría simplemente dejaron de ser reproducidas.

A finales del siglo IV, los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan fueron aceptados ampliamente como parte integral de los 27 textos que constituyen el Nuevo Testamento.

Junto con el Viejo Testamento, forman el canon de las sagradas escrituras cristianas.


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