¿Estamos cuerdos? 98% de los mexicanos cree que su salud mental es buena
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¿Estamos cuerdos? 98% de los mexicanos cree que su salud mental es buena

El ejercicio de Parametría revela que la percepción que los mexicanos tienen de su salud mental podría estar alimentada por los prejuicios que se han creado a partir de las enfermedades de este tipo.
8 de noviembre, 2013
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Casi todos los mexicanos (98%) consideran que tienen una buena salud mental, según una encuesta nacional en vivienda de Parametría. Sin embargo, otros estudios concluyen que la población no está tan cuerda como se percibe a si misma. Una de cada cuatro personas ha presentado algún trastorno mental y una de cada tres habrá padecido alguna enfermedad de ese tipo al momento de haber cumplido los 65 años de edad. Dicha estimación, según el estudio Trastornos psiquiátricos en México, que se llevó a cabo en 2007.

Otras mediciones distan también de la levantada por Parametría. Las cifras de mortalidad del INEGI registraron, entre 2002 y 2011, 43 mil 700 defunciones por trastornos mentales y del comportamiento, de las cuales el 70% se han catalogado como muertes por consumo de sustancias psicoactivas, lo que establece una alta asociación entre el consumo de drogas y la mortalidad asociada de manera directa con las alteraciones de la salud mental.

La Encuesta Nacional de Epidemiología Siquiátrica (2003), afirma que los hombres (30.4%) presentan porcentajes más altos de cualquier trastorno en comparación con las mujeres (27.1%), aunque al corto plazo, las mujeres presentan prevalencias globales más elevadas y severas de trastornos psiquiátricos que los hombres.

Es posible que la percepción que los mexicanos tienen sobre su salud mental se deba a los prejuicios sociales y estigmas que se los trastornos mentales han adquirido y la discriminación de la que son objeto los enfermos mentales, lo que hace que se abstengan de solicitar atención de salud mental y señalen los padecimientos mentales como algo ajeno: algo que le sucede a los demás pero no a ellos.

Parametría refiere que en agosto de 2004, cuando la casa encuestadora le preguntó por primera vez a la sociedad mexicana qué percepción tenía de su salud mental, tres de cada cinco entrevistados (64%) consideraba que a las personas sienten pena por acudir a un psicólogo o psiquiatra, uno de cada cinco (22%) creía que las visitas no causaban vergüenza y, el resto (14%) no sabían o no contestó nada al respecto.

Nueve años después, cuatro de cada cinco de los encuestados asegura que a la población le da pena visitar a un especialista en salud mental, trece puntos porcentuales más que en el primer levantamiento, mientras que sólo 19% dice que los mexicanos no sienten vergüenza de requerir la atención de un psicólogo o psiquiatra.

Sin embargo, esta opinión cambia de manera drástica en los encuestados al preguntarles si a ellos, a nivel personal, les daría pena recurrir con un experto. En agosto de 2004, tres de cada cinco entrevistados (62%) contestó que visitar a un experto no era motivo de vergüenza; actualmente, cuatro de cada cinco mexicanos (83%) afirman que no les daría pena visitar a un psicólogo o psiquiatra.

El estudio de Parametría encontró que para los mexicanos la salud mental es algo individual, que sólo corresponde a la vida privada de las personas. Ocho de cada 10 mexicanos (84%) cree que cada individuo debe procurar su propio bienestar, uno de cada 10 considera (11%) que la sociedad es la que debe cuidar el estado mental de aquellos que la conforman, 6% considera que la responsabilidad debe ser del gobierno y 3 % no sabe a quién o a quienes les corresponde mantener a la población libre de padecimientos de la mente.

En cuanto al auto conocimiento, cuatro de cada cinco mexicanos (84%) cree que las personas que acuden al psicólogo o psiquiatra pueden llegar a conocerse mejor. Para tres de cada cuatro encuestados (74%) aquellos que recurren a un especialista terminan relacionándose mejor con otras personas. Sin embargo, la mitad de los mexicanos consultados (52%) considera que las personas que acuden con un psicólogo o psiquiatra se vuelven dependientes a ellos. Del mismo modo, cuatro de cada 10 (44%) piensa que quienes acuden con un especialista tienen problemas muy graves.

Nota metodológica: Encuesta Nacional en vivienda. Representatividad: Nacional. Número de entrevistas: 800 encuestas realizadas del 28 de septiembre al 02 de octubre de 2013. Nivel de confianza estadística: 95 %. Margen de error: (+/-) 3.5 %. Diseño, muestreo, operativo de campo y análisis: Parametría SA de CV. Método de muestreo: Aleatorio sistemático con probabilidad proporcional al tamaño. Unidad de muestreo: Las secciones electorales reportadas por el IFE. Población objetivo: Personas de 18 años en adelante con credencial para votar que al momento de la entrevista residan en el lugar de interés.

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Mascarillas 'egoistas': ¿qué son y por qué no se recomienda su uso para evitar el contagio de la covid-19?

En algunas partes del mundo las mascarillas que tienen una válvula de exhalación han sido prohibidas. Te contamos por qué expertos dicen que no son efectivas en el contexto de una pandemia.
3 de septiembre, 2020
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Mascarilla con válvula

Getty Images

Una de las discusiones que más tiempo tomó zanjar en los inicios de la pandemia giró en torno a la utilidad de las mascarillas como medida para evitar el contagio del SARS-CoV-2.

Sin embargo, ahora que Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja que los gobiernos alienten al público en general a usarlas donde haya “una transmisión generalizada y sea difícil el distanciamiento físico” y como parte de una serie de medidas para la prevención, que incluyen el lavado de manos y la distancia social, el debate parece haberse trasladado a la efectividad de un modelo de mascarilla en particular: la que tiene válvula.

¿Sirven o no sirven estas mascarillas faciales para frenar el avance de la pandemia? ¿Nos protegen más que las que no tienen? ¿Y por qué han generado polémica?

Respuesta contundente

Son varias las mascarillas en el mercado que vienen con una válvula en el centro o en un costado (los modelos N95, FPP2 y FPP3 cuentan con ella).

Pero independientemente del modelo del que se trate y de qué porcentaje de partículas filtre cada una, ningún cubrebocas con válvula es efectivo en el contexto de una pandemia, advierten los expertos.

Esto se debe a que esta clase de mascarilla protege a quien la usa, pero no a los demás, dado que filtra las partículas del aire exterior cuando la persona inhala, pero permite el escape de partículas a través de la válvula cuando la persona exhala.

Es decir, si la persona que la usa está infectada, puede expulsar gotículas con el virus al exhalar, y poner en riesgo al resto de las personas.

Familia con mascarillas

Getty Images
Las mascarillas más simples son las que se recomiendan en el contexto comunitario.

Tal es así, que en junio el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) y portavoz del Ministerio de Sanidad sobre la pandemia en España, Fernando Simón, tildó estos tipos de mascarillas como “egoístas”, precisamente por proteger solo a quien la lleva.

“El problema de la válvula es que el aire que exhala la persona que la lleva, lo concentra en un punto concreto. Eso puede hacer que alguien que esté expuesto a ese aire pueda infectarse”, explicó.

“Pueden ser las mascarillas egoístas porque yo me protejo y los demás me preocupan poco”, añadió.

En opinión de Ben Killingley, especialista en medicina de urgencias y enfermedades infecciosas del Hospital del University College en Londres, Reino Unido, si bien el uso general de la mascarilla tiene el doble propósito de proteger a ambas partes, “la razón por la que se promueve es para que las gotas que exhala la gente que puede estar infectada y no lo sabe no les lleguen a los demás”.

Y, desde este punto de vista, no tiene ningún sentido que se utilicen mascarillas con válvula en el contexto comunitario.

“En realidad, solo los respiradores, que se ajustan bien a la cara, tienen válvulas, y estos están reservados para los profesionales de la salud. El público ha tenido acceso a ellos, pero la recomendación para la gente es que utilice las mascarillas faciales quirúrgicas básicas, y no este tipo de mascarillas que no brindan ningún beneficio añadido para ellos”, enfatiza Killingley.

No recomendables, excepto algunos casos

Dado que la protección funciona en un solo sentido, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en EE.UU. (CDC, por sus siglas en inglés), que meses atrás se adelantó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en recomendar el uso de mascarillas, también advirtió en contra de su uso.

Asimismo, autoridades de distintas regiones en España, donde el uso de mascarillas es obligatorio hasta en la calle, han prohibido esta clase de respiradores en algunas circunstancias.

Y en muchos lugares del mundo —incluidas algunas aerolíneas— tampoco se permite el ingreso a espacios cerrados con ellas.

Mascarilla con válvula

Getty Images
Las mascarillas con válvula están destinadas a los trabajadores sanitarios.

¿Para que se hacen mascarillas con válvula entonces?

“La idea de incluir una válvula que se cierra cuando se inspira y se abre cuando se exhala es que sean más cómodas para el trabajador sanitario que las usa”, explica Killingley.

“Esas mascarillas son más cómodas de usar, porque permite una mejor circulación de aire“.

Al permitir la salida de aire, la válvula ayuda a regular la temperatura y evitar que la tela se humedezca.

Por eso resultan útiles si uno está por ejemplo en una obra en construcción, un taller, o en cualquier lugar donde se genere polvo, para evitar respirar estas partículas.

La otra excepción es, como mencionamos antes, el caso de los trabajadores sanitarios, que pueden estar en contacto con personas infectadas, y donde el objetivo es que ellos no se contagien.

Aún así, los CDC dejan claro que el personal hospitalario no puede usarlas en ambientes que deban permanecer estériles (como durante la realización de un procedimiento invasivo o en una sala de operaciones), ya que la válvula “permite que el aire exhalado no filtrado entre en el ambiente estéril.

Y para otros procedimientos, cuando los trabajadores de la salud utilizan este tipo de mascarillas con válvulas, lo suelen hacer acompañados de una careta protectora.

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