19 millones de mexicanos, sin cobertura de telefonía celular
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19 millones de mexicanos, sin cobertura de telefonía celular

En América Latina, México es el penúltimo país en conectividad de telefonía celular; incluso podrían pasar hasta 15 años para que la mayor parte del país esté conectado.
Por Eduardo Rodríguez Soto | @LaloEduardoMx
29 de diciembre, 2013
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Santiago Nuyoo, Oaxaca. Foto: Telecomm.

Santiago Nuyoo, Oaxaca. Foto: Telecomm.

Aunque uno de los objetivos principales de la Estrategia Digital Nacional que presentó el presidente Enrique Peña Nieto es aplicar un mejor uso de la tecnología para detonar el desarrollo del país, actualmente hay 19.2 millones de mexicanos que no tienen acceso a cobertura de telefonía celular, de acuerdo con un estudio realizado por Telecomunicaciones de México (Telecomm – Telégrafos).

Ello significa que 16 % del total de los mexicanos carece de cobertura de telefonía celular en las zonas donde vive, situación que coloca a México como el penúltimo país de América Latina, solo antes de Belice, con menor conectividad en este rubro, revela un estudio realizado en 2012 por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

¿Redes 3G o más avanzadas, como las de tecnología LTE (Long Term Evolution)? Ni imaginarlo.

A decir del ingeniero Jorge Juraidini (@JorgeJuraidini), titular de Telecomm, la ausencia de este tipo de conectividad representa una doble falla en el mercado: ni telefonía celular ni servicios bancarios, por ello es urgente “dar un paso más adelante” en la conectividad local y la inclusión financiera en las regiones del país desconectadas.

“Cuando se trata de poner las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) al servicio del desarrollo, debe darse prioridad a los países menos conectados“, refiere la IUT en su reporte Medición de la Sociedad de la Información 2012 que puedes consultar aquí.

En este caso, debe darse prioridad a las zonas del país que están por completo ausentes de la conectividad celular, sin infraestructura ni tecnología y sin operadores que brinden el servicio.

Sí, en muchas de las comunidades hay teléfonos satelitales fijos que funcionan con un sistema de prepago, donde las personas que reciben llamadas son voceadas y, al cabo de unos minutos, se presentan a responder una segunda llamada. Pero no es suficiente, tener un celular implica no desplazarse, pues en algunos casos las personas caminan hasta tres horas sin salir del municipio.

En el país existen al rededor de 4 mil teléfonos satelitales rulales.

Aquí pueden observar el atraso en conectividad de telefonía celular que hoy en día tiene México:

Cobertura

¿Qué propone el Gobierno?

Para abrir la brecha en este rubro, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (a través de Telecomm), diseña un proyecto de “inclusión social” que pretende conectar con telefonía celular y brindar servicios financieros básicos al mayor número de habitantes “desenchufados”.

La idea es, explica el ingeniero Juraidini, dar un teléfono celular a quienes abran cuentas bancarias en las oficinas de Telecomm. Con el móvil podrán hacer y recibir llamadas sólo en la misma zona, incluso podrán hacer pagos y enviarse mensajes de texto con teléfonos celulares de otras compañías.

El programa piloto comenzó en febrero de 2012 en el municipio de Santiago Nuyoó, en Oaxaca. Primero se puso una oficina telegráfica, la gente abrió cuentas bancarias y luego de un año comenzaron con el servicio. En los cuatro primeros meses 320 personas recibieron su teléfono móvil, y comenzó la conectividad en Santiago, aunque en esta fase de prueba sin mensajes de texto.

“Jamás, jamás imaginamos que iba a ver teléfonos aquí”, narra una habitante de San Juan Nuyoo. Y así cuentan cómo un teléfono móvil les cambió la vida:

El programa de “inclusión social”, refiere Telecomm, se prevé para comunidades entre 500 a mil habitantes (hay 6 mil sin cobertura) y de mil y cinco mil (de las cuales 4 mil 188 están sin cobertura). Es decir, el programa de conectividad arrancará en 10 mil 188 localidades. Por comunidad se entregarán, al abrir una cuenta bancaria, al menos 700 celulares. Así, de 19.2 millones de mexicanos sin cobertura, en esta etapa se beneficiarán unos 7 millones.

Aquí ya entran los mensajes de texto entre estos dispositivos móviles y con otras compañías telefónicas. En tanto, las llamadas para hacer y recibir sólo se podrán realizar en la zona.

Entre más sierra, menos cobertura

Aquí podemos observar (sombreado en rosa) la cobertura en telefonía celular que tiene Telcel, el operador que más presencia tiene en el país. En las partes que se ven en blanco, la mayoría en la sierra del país, no hay cobertura.

CoberturaMapa

Conectividad, ¿cuándo?

Pese a los esfuerzos e incluso a los retos planteados por la recién aprobada Reforma en Telecomunicaciones, para que la mayor parte del territorio nacional tenga conectividad de telefonía celular podrían pasar hasta 15 años. ¿Por qué? La infraestructura (red troncal y nodos de acceso) aún no es suficiente.

Se requiere que la red troncal, la red de fibra óptica de CFE, tenga por lo menos un despliegue de mil puntos de acceso (actualmente tiene 100) para que 98% de la población esté por lo menos a un radio de 40 kilómetros del punto de acceso, pero ello significa un despliegue de red colosal que ve distantes las “inversiones (de operadores) y tiempos necesarios”.

A decir de Hernán Garza Villareal, director de planeación, evaluación e información institucional de Telecomm, “no es un tema de una sola solución”. Lo relevante en este momento, señala, es “conectar” desde ya a este sector de la población para impulsar el desarrollo social. “Si hay una solución mejor, adelante, pero el reclamo es que se haga algo. A nosotros nos queda claro que no puede haber reclamo sin propuesta. Aquí hay una, impulsémosla”, refiere.

En tanto, México continuará por un buen rato como penúltimo en América Latina en cuestión de conectividad en telefonía celular.

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'Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga'

Mike Nicolás Durán es el primer colombiano en ser reconocido como persona trans en el registro civil. Aunque su lucha aún no termina, porque le falta la cédula, el caso se ha convertido en un paradigma para esta comunidad en el país.
22 de octubre, 2021
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Mike Nicolás Durán, un jovial bogotano de 30 años que vive en Medellín, fue el primer colombiano en ser identificado como una persona transexual en el registro civil.

Tras una odisea legal de dos años que contó con la asesoría de Alejandro Diez y Manuela Gómez, abogados del grupo de sexualidad diversa del consultorio jurídico de la universidad EAFIT, el 7 de mayo de este año Mike celebró la T en la inscripción como quien se ganó la lotería.

Ahora, sin embargo, está en vísperas de saber si ganó su última batalla: que su cédula también lo identifique con una T.

“Yo no soy ni hombre ni mujer, soy trans y necesito que mi cédula lo diga para que se respete mi integridad y mi dignidad”, le dice a BBC Mundo.

El género trans en los documentos de identidad ya existe en países como Chile, México y Argentina. “Pero en Colombia, que es el país donde te piden la cédula para todo, estaba pendiente”, dice Durán.

Juli Salamanca, de la fundación Red Comunitaria Trans, celebra el caso de Mike como “un triunfo político para el movimiento trans, un paso hacia la igualdad de derechos”, pero añade que “el reto es pasar de lo simbólico a lo material, porque su implementación (para todos y todas) será una prueba para las instituciones”.

Mike Nicolás dedicó dos años a llamar, mandar cartas y radicar documentos; interpuso dos acciones legales —conocidas como tutelas— que debió impugnar e insistió de todas las formas posibles para que le reconocieran su género no binario en los documentos de identidad.

Él sabe que la lucha no es solo por su propio bien.

Mike Nicolás Durán

BBC
Mike Nicolás Durán en entrevista por Zoom con BBC Mundo.

En Colombia piden cédula para todo, desde para entrar a un edificio hasta a un banco.

Y yo, cada vez que voy a un banco, llego con el miedo de si me van a atender o no, porque cada vez que yo muestro mi cédula, la gente me mira como un bicho raro, (como pensando): “Acá dice que es mujer, pero usted parece un hombre.

Entonces sí o sí tienes que cambiar de cédula cuando haces una transición de género.

Porque, en mi caso, colocar una M tampoco está bien, porque si un policía me quiere requisar, por ejemplo, tengo que soportar que toque mis genitales.

Entonces, para proteger mi integridad y dignidad, una M o una F en la cédula no sirve: necesito la T.

Uno nunca termina de conocerse: cada día vas aprendiendo cosas nuevas. Y al irme conociendo me di cuenta que los no binarios existen, que tú puedes ser hombre con cuerpo de mujer o mujer con cuerpo de hombre sin tener que tomar hormonas o tomando.

Es decir: no hay una forma correcta de ser o no ser, porque la diversidad es algo que no se puede encerrar en un solo círculo.

Así fue como me di cuenta de que, si la ciencia me reconoce como persona trans, ¿por qué el Estado no lo hace?


Un decreto de 2015 les dio a las personas trans la posibilidad de cambiar la referencia a su género en sus documentos, pero las trabas en el proceso burocrático han impedido que la ley se cumpla.

Además, la T no estaba tipificada en el sistema de la Registraduría Nacional del Estado Civil y, en el caso de Mike, varias veces les dijeron a los abogados que no podían cambiar todo un sistema de registro nacional por una sola persona.

“Tenemos que continuar haciendo una veeduría para que las instituciones reconozcan las implicaciones de la T en el registro de nacimiento en áreas como la salud, educación, el servicio militar, entre otras”, dice Salamanca, la activista trans.


Algo que me gusta de mí ahora es mi voz, porque no es tan femenina ni tan masculina. A veces es un poco más lo uno y a veces más lo otro. Esa es la diversidad que a mí me gusta y me representa.

Para nosotros no hay nada más importante que nos reconozcan e identifiquen tal y como somos: no como hombres que ahora son mujeres o mujeres que ahora son hombres, sino como personas trans, punto.


Mike nació en Bogotá bajo el nombre de Eliana Mayerli. Allí tuvo a su primer hijo a los 15 años, luego tuvo otros dos y pasó 11 años con el padre de ellos.

Desde niño ha tenido una enfermedad cerebral y otra en los ojos. Y cuenta que fue por eso, además de por su proceso de transición de género, que dejó el trabajo al que se dedicó por una década: la vigilancia.

Hoy estudia inglés con una beca con la intención de irse a vivir a Canadá y tiene esposa: Linda María Cáceres, una estilista a la conoció casi al tiempo que empezó a tomar hormonas, en 2019.

Cáceres, así como los abogados de EAFIT, ha sido un acompañamiento clave en todo el proceso y le ha insistido en seguir luchando por sus derechos a pesar de todos los obstáculos legales y de salud.


Estuve 11 años viviendo una vida que quizás no quería, porque estaba ocultando mi propia identidad, hasta el punto de que explotó y la depresión me empezó a ganar. Llegué a pensar que me quería suicidar.

Eso, pensé, les podía generar problemas a mis hijos, y por eso hace siete años tomé la decisión de irme para Medellín.

Apenas llegué acá salí como lesbiana. La gente me dejó de llamar Eliana y apareció una nueva persona que se llamaba Mayerli.

Pero a medida que pasó el tiempo me di cuenta de que me gustaba más lo masculino, un estilo más brusquito, más de niño.

Y mi pareja de ese momento, una mujer, me decía que no me cortara el cabello. Pero sobrepuse el amor propio, me corté el cabello y empecé una nueva vida con el nombre de Mike Nicolás.

Cuando les quise contar a mis hijos de mi transición y la posibilidad de hacerme las cirugías, el mayor me dijo que él ya sabía que yo quería ser hombre. Me dijo que era normal, porque toda la gente cambia.

Eso fue el impulso más importante para tomar la decisión de cambiar.


Por la histerectomía —una cirugía para extirpar el útero— y una mastectomía con la que se le removió el tejido mamario, Durán no pagó un peso, gracias a que son tratamientos incluidos en el paquete de su prestador de salud.

En Colombia, así como en varios países de América Latina, la ley exige a las entidades de salud pública brindar el servicio de cambio de sexo, incluyendo el tratamiento hormonal.

Mike, a pesar de haber tenido que pelear contra la burocracia, logró hacer su transición en apenas un par de años y sin tener que pagar.


La presión social por mantener mi vida como era fue muy fuerte: me decían que era bonita, que lo mío era un problema psiquiátrico, que estaba poseída, que esto era una obra de satanás.

Me han dicho tantas cosas, que si yo fuera débil, me habría hecho daño a mí mismo o me habría echado para atrás. Yo digo que por eso es que muchos trans se suicidan.

Pero al final yo fui cogiéndole gusto, un sabor, a que la gente me mirara como el raro en la calle, porque me siento original, me siento diferente.

Ya no tengo problema con que me digan que estoy loco, que estoy endemoniado, porque esa es la forma de que la gente se eduque y entienda que los trans somos parte de la sociedad.


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