Reporta México ante la ONU robo de carga radiactiva
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Reporta México ante la ONU robo de carga radiactiva

El material que transporta el vehículo robado en el Estado de México es tóxico y tiene que ser manipulado con medidas de seguridad
4 de diciembre, 2013
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Cabezal del equipo de teleterapia, dentro de éste se encuentra la fuente radiactiva. Foto del CNSNS tomada durante su preparación para el transporte.

Cabezal del equipo de teleterapia, dentro de éste se encuentra la fuente radiactiva. Foto del CNSNS tomada durante su preparación para el transporte.

La Procuraduría General de Justicia de Hidalgo inició una averiguación previa por el asalto y robo de un vehículo tipo camión marca Volkswagen, color blanco, modelo 2007, placas 726-DT8 del Servicio Público Federal, que transportaba material radiactivo.

Asimismo, autoridades mexicanas reportaron el robo a la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) de Naciones Unidas.

La AIEA señaló que “en el momento de la huida, la fuente (radiactiva) fue debidamente protegida. Pero la fuente puede ser extremadamente peligrosa si alguien quita la protección o la daña”, advirtió la AIEA en un comunicado emitido en Viena.

La Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardas (CNSNS) de México informó a la AIEA que el camión estaba transportando una fuente de cobalto-60 para radioterapia desde un hospital de la ciudad de Tijuana a un centro de desechos radiactivos.

El vehículo fue robado en la comunidad de Tepojaco, Tizayuca, Hidalgo, cerca de la Ciudad de México el pasado lunes 2 de diciembre.

El vehículo robado transportaba esta caja de madera con reforzamiento de acero, en su interior se encuentra el equipo médico en desuso. Foto: CNSNS

El vehículo robado transportaba esta caja de madera con reforzamiento de acero, en su interior se encuentra el equipo médico en desuso. Foto: CNSNS

A pesar de que la sustancia no puede utilizarse para la fabricación de un arma nuclear convencional, sí puede ser usada para lo que se denomina como “bomba sucia”, un artefacto que combina explosivos convencionales e isótopos radiactivos, advirtió el organismo de la ONU.

Autoridades policíacas de los estados circunvecinos buscan el camión y los responsables del hecho, pues según declaró el chofer de la unidad, Valentín Escamilla Ortiz, en el Ministerio Público del Distrito de Tizayuca, el material que transportaba es tóxico y tiene que ser manipulado con medidas de seguridad.

De acuerdo con el chofer de la unidad los hechos ocurrieron cuando salió de la ciudad de Tijuana el 28 de noviembre rumbo al Instituto Nacional de Investigación Nuclear, ubicado Maquixco, Estado de México.

Detalló que aparcó la unidad en el estacionamiento de una gasolinera ubicada antes de la desviación a la localidad de Temascalapa, Estado de México, para descansar y aproximadamente a la 1:30 de la mañana dos sujetos lo amagaron con un arma de fuego y lo hicieron descender de la unidad.

Especificó que los dos presuntos asaltantes lo ataron de pies y manos y cuando logró desatarse se dirigió a la gasolinera para pedir auxilio y ahí encontró a su acompañante, quien solicitó el apoyo a la policía y acudieron al Ministerio Público de Tizayuca, la instancia más cercana al hecho.

El gobernador de Hidalgo, José Francisco Olvera Ruiz, confirmó que hay una alerta por el material robado, e indicó hay un protocolo de vigilancia y resguardo que no siguió el chofer de la unidad, por lo que debe hacerse una investigación a fondo.

Autoridades de la Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardas (CNSNS) advirtieron que la fuente radiactiva que se encuentra al interior de este equipo médico está debidamente blindada y no representa riesgo alguno.

Exhortaron a quienes hurtaron el vehículo o quienes lo encuentren no abrirlo ni dañarlo, pues podría producirles severas afectaciones a la salud.

La Secretaría de Energía y la CNSNS solicitaron a la ciudadanía notificar de inmediato a las autoridades más cercanas, de tener información, a los teléfonos 044-55-9199-5776, 044-55-5415-2918 y 01-800-00-413-00 y de Procuratel 01-800-91-213-14.

 

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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

Getty Images
La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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