“Lo importante es hacer ruido y salvar a Pemex”
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“Lo importante es hacer ruido y salvar a Pemex”

En el Senado de la República, la protesta contra la reforma energética se hace con piedras, cucharas, zapatos, palos o monedas que se usan para golpear las vallas metálicas que instaló la policía federal para cercar el recinto.
Por Tania L. Montalvo
10 de diciembre, 2013
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La protesta en los alrededores del Senado de la República contra la reforma energética ha sumado a peatones, estudiantes, oficinistas o amas de casa que aunque no puedan ser parte del cerco instalado en el recinto se toman unos minutos para protestar golpeando las vallas metálicas.

A las 18:00 horas de este lunes 9 de diciembre,  Guadalupe y José Luis caminaban por Paseo de la Reforma hacia el metro Hidalgo para poder ir a casa cuando los sorprendió “un sonido como el de una gotera enorme cayendo sobre un recipiente de acero”.
Al acercarse al Senado, notaron que el sonido provenía un grupo de entre 20 y 30 personas que utilizan cualquier objeto para golpear las vallas y provocar ruido en protesta contra la reforma energética.

Guadalupe y José Luis —ambos empleados de una empresa de telefonía— no estaban preparados para sumarse al cerco, así que decidieron quitarse los zapatos y usarlos por alrededor de 40 minutos para unirse al ritmo del golpeteo.

“Para muchos que estamos en contra de la privatización de Pemex o de que encarcelen la calle de esta manera es una buena forma de venir a protestar por un rato, lo importante es hacer ruido y que nos escuchen para salvar a Pemex”, dijo José Luis de 48 años.

El golpeteo a las vallas no está organizado por ningún sector del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en particular. El domingo 8 de diciembre, algunos miembros de esa organización decidieron hacer ruido en protesta de que “el pueblo necesita ser escuchado”, sin embargo, al notar el sonido que provocaba el choque de piedras con la estructura metálica, continuaron con esa protesta.

“No fue planeado y ahora la gente pasa y se une al ruido para manifestarse y exigir que nos escuchen y que se nos tome en cuenta en este momento tan importante para México”, dijo un representante de Morena Tlaxcala que rechazó dar su nombre.

Ana Laura, de 43 años, todavía carga la bolsa con algunos víveres: plátanos, mandarinas y medio kilo de pollo que compró para su familia, pero se detuvo a golpear la valla con dos piedras que encontró en la acera de Paseo de la Reforma casi esquina con Insurgentes.

Esta ama de casa se sumo a Clarita, una mujer de 65 años que empezó golpeando con la planta de los pies y después usó monedas de diez pesos y su bastón.

El ruido empezó antes de las 10:00 de la mañana de este lunes 9 de diciembre y continuó hasta pasadas las 19:00 horas, mientras en el Senado de la República los legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) tomaron la tribuna, se aprobó el dictamen de la reforma energética en lo general en comisiones e inició una discusión en lo particular.

En ese tiempo, no hubo ni un minuto en que el golpeteo cesara y en cambio además de manifestantes instalados en el cerco al Senado se unieron algunos peatones, ancianos, estudiantes o trabajadores de oficinas aledañas que pararon frente a las vallas durante la hora de la comida o al volver a casa.

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Tania L. Montalvo.

Otros más llegaron listos para el golpeteo. Juan Carlos Enríquez de 20 años, estudiante de Ciencia Política llegó al cerco en el Senado con más de 20 utensilios de cocina que tomó de su casa.

Él usó una pala de pastel durante más de 40 minutos, pero repartió cucharas y cucharones, algunos tenedores y hasta pequeños martillos y desatornilladores.

“Esto se oye, no sólo por lo que provoca con la valla sino por el eco que hace. Los senadores así notan que no están solos en esta discusión, que hay un pueblo que se está manifestando, que está en contra del atropello y que no se va a dejar”.

Una chica decidió no golpear la valla pero trajo consigo un paquete de algodón que usó para repartir a modo de tapón de oídos entre los manifestantes en el cerco.

El sonido interrumpió los discursos del Foro de Análisis de la Reforma Energética que organizó Morena y cualquier mensaje y mitin que se realizó en el cerco del Senado.

Según algunos manifestantes instalados en el cerco “el escándalo continuará” mientras al interior del recinto legislativo avance la discusión de la reforma energética.

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"Si pudiese irme ahora lo haría": Cómo viven los rusos las sanciones impuestas a su país

Millones de rusos están empezando a sentir el efecto de las sanciones económicas de Occidente, diseñadas para poner presión sobre el Kremlin ante la invasión de Ucrania.
1 de marzo, 2022
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“Si pudiera irme de Rusia ahora mismo, lo haría. Pero no puedo renunciar a mi trabajo”, dice Andrey.

Y es que este joven de 31 años no puede darse el lujo de asumir una hipoteca en Moscú cuando las tasas de interés han subido sustancialmente.

Millones de rusos como él están empezando a sentir el efecto de las sanciones económicas de Occidente, que han sido diseñadas para castigar al país por invadir a la vecina Ucrania.

“Estoy planeando encontrar nuevos clientes en el extranjero lo antes posible y mudarme de Rusia con el dinero que estaba ahorrando para la primera cuota”, indica el diseñador industrial.

“Aquí tengo miedo, han arrestado a personas por hablar en contra de ‘la línea del partido’. Me siento avergonzado y ni siquiera voté por los que están en el poder”.

Al igual que otros entrevistados para este artículo, no usamos su nombre completo ni mostramos su rostro por razones de seguridad. Algunos nombres han sido cambiados.

Guerra económica

Las sanciones que ahora golpean a Rusia son calificadas como una guerra económica: tienen como objetivo aislar al país y crear una profunda recesión allí.

Soldados ucranianos

Reuters
Las sanciones occidentales buscan brindarle apoyo de Ucrania, que el Ejército de Rusia invadió la semana pasada.

Los líderes occidentales esperan que las medidas sin precedentes produzcan un cambio en el pensamiento del Kremlin.

Los rusos de a pie se enfrentan a la angustia de que sus ahorros desaparezcan. Sus vidas ya se estándo viendo interrumpidas.

Las sanciones contra algunos bancos rusos incluyen cortarlos de sistemas como los de Visa y Mastercard y, en consecuencia, de Apple Pay y Google Pay.

Daria tiene 35 años y es gerente de proyectos en Moscú. Esas medidas se han traducido en que, por ejemplo, no había podido usar el metro.

“Siempre pago con mi teléfono, pero simplemente no funcionó. Hubo otras personas con el mismo problema. Resultó que las barreras son operadas por el banco VTB, que está bajo las sanciones y no puede aceptar Google Pay ni Apple Pay”.

“Tuve que comprar una tarjeta de metro”, le dijo a la BBC. “Tampoco pude pagar en una tienda hoy, por la misma razón”.

El lunes, Rusia duplicó su tasa de interés, elevándola del 9,5% al 20%, en respuesta a las sanciones y después de que el rublo se hundiera a nuevos mínimos históricos.

El mercado de valores permanece cerrado en medio de temores de una venta masiva de acciones.

El Kremlin dice que tiene suficientes recursos para enfrentar las sanciones, pero esto es discutible.

“No hay dólares”

Durante el fin de semana, el banco central hizo un llamado a la calma en medio de los temores ante un pánico bancario, que sucede cuando demasiadas personas intentan retirar su dinero.

Mujer en el metro

EPA
Pagar los viajes en metro y las compras en tiendas ahora es más difícil para muchos rusos.

“No hay dólares, ni rublos, ¡nada! Bueno, hay rublos, pero no estoy interesado en ellos”, manifesta Anton, que tiene poco más de 20 años y estaba haciendo cola en un cajero automático en Moscú.

“No sé qué hacer ahora. Me temo que nos estamos convirtiendo en Corea del Norte o Irán en este momento”.

Comprar moneda extranjera cuesta a los rusos 50% más que hace una semana y eso si es que pueden conseguirla.

A principios de 2022, US$1 se cotizaba en unos 75 rublos y 1 euro a 80. Pero la guerra ayudó a establecer nuevos récords: en cierto momento de este pasado lunes, US$1 llegó a costar 113 rublos y 1 euro, 127.

Para los rusos, el tipo de cambio rublo-dólar ha sido durante mucho tiempo un tema delicado.

En la década de 1990, tras el colapso de la Unión Soviética, el dólar era la única moneda fuerte en la que los rusos guardaban sus ahorros: la apuesta más segura estaba debajo del colchón.

Cuando el gobierno del presidente Boris Yeltsin dejó de pagar su deuda en 1998, aquellos que habían estado durmiendo con su dinero se sintieron reivindicados.

Sin embargo, durante la década siguiente, varias medidas del banco central ayudaron a tranquilizar a los rusos sobre el rublo.

Los depósitos colocados en moneda rusa comenzaron a crecer y también lo hizo la cantidad de dinero que los rusos invierten en acciones de empresas rusas.

Sin embargo, cada vez que hay incertidumbre, los rusos siempre corren al cajero automático más cercano para retirar dólares.

Esta vez no ha sido diferente.

“Debajo de la almohada”

Tan pronto como se desató la guerra en Ucrania el 24 de febrero, los rusos acudieron en masa a los cajeros automáticos, recordando las lecciones aprendidas en crisis anteriores.

Gente haciendo cola para un cajero en San Petesburgo, el 27 de febrero.

Reuters

Ilya, que tiene poco más de 30 años, acaba de terminar de pagar su hipoteca en Moscú. Dice que no puede mudarse “en el corto plazo”.

“Cuando comenzó la operación en el Donbás, fui al cajero automático y saqué los ahorros que tenía en dólares en Sberbank. Ahora los guardo literalmente debajo de la almohada”.

“El resto de mis ahorros todavía están en los bancos: la mitad en dólares y el resto en rublos. Si las cosas empeoran, retiraré el lote. Tengo miedo porque preveo una ola de robos. Pero estas son las opciones que hay”.

Las imágenes en las redes sociales han mostrado largas colas en cajeros automáticos y casas de cambio en todo el país en los últimos días, con personas preocupadas porque sus tarjetas bancarias pueden dejar de funcionar o que se impondrán límites a la cantidad de efectivo que pueden retirar.

Los dólares y los euros comenzaron a agotarse un par de horas después de la invasión. Desde entonces, han estado disponibles cantidades muy limitadas de esas monedas y hay un límite en la cantidad de rublos que se pueden sacar.

De pie en una cola en Moscú, Evgeny, de 45 años, dijo que quería retirar dinero para pagar su hipoteca.

“Todos los que conozco están ansiosos. Todos están estresados. No tengo ninguna duda de que la vida empeorará. La guerra es horrible”.

“Creo que todos los países emplean dobles raseros y ahora los ‘países grandes’ están midiendo las fortalezas de los demás, decidiendo cuál es mejor. Y todos están sufriendo”.

“Hoy es el primer día que decidí retirar dinero y no tuve ningún problema. Retiré rublos por si acaso”, cuenta Marat, quien tiene 35 años.

“No soy muy bueno pronosticando, pero sospecho que nuestra vida empeorará. El tiempo lo dirá”.

Un formulario

El problema del dinero en efectivo no se limita a Moscú: la gente ha estado corriendo por Perm, Kostromá, Bélgorod y otras ciudades provinciales para conseguir dólares o euros, informa el Servicio Ruso de la BBC.

Rublos

Getty Images
Los rublos son más fáciles de conseguir que los dólares, pero valen menos que antes.

Un especialista informático anónimo incluso creó un bot de Telegram que pregunta automáticamente si hay euros o dólares en los cajeros automáticos de Tinkoff, un popular banco privado, y si es así, comparte la ubicación con los suscriptores.

Muchos han intentado hacer un pedido anticipado de efectivo a través de sus aplicaciones bancarias, una característica del sistema bancario avanzado de Rusia.

El domingo por la noche, cuando se anunciaron las sanciones contra las reservas del Banco Central ruso, todavía se podía usar una aplicación para pedir US$1 por hasta 140 rublos y 1 euro por hasta 150.

Pero el lunes, los clientes del mayor banco respaldado por el Estadode Rusia, Sberbank, le dijeron al Servicio Ruso de la BBC que no podían pedir dinero en efectivo a través de la aplicación; tenían que ir a su oficina y firmar un formulario para hacerlo.

Los bancos niegan que haya escasez de liquidez, y los analistas están de acuerdo con que es más probable que la escasez de efectivo en los cajeros automáticos refleje un intento de evitar una estampida bancaria.

El Kremlin ha dicho que Rusia esperaba estas últimas sanciones y que está lista para enfrentarlas, aunque no ha dicho si las empresas recibirán ayuda adicional, como sucedió durante la pandemia.

Recuerdos de 2014

Pero se espera que los rusos de a pie, muchos de los cuales obtienen su información de la televisión controlada por el Estado (que repite muchas de las líneas del Kremlin), comiencen a notar pronto diferencias en sus vidas.

Gente afuera del Sberbank

EPA
En Sberbank, los dólares deben pedirse firmando un formulario en persona.

Los residentes de Moscú ya están informando de algunas colas en las tiendas de alimentos cuando las personas compran productos que creen que escasearán debido a las subidas de precios o las restricciones comerciales.

Las compañías rusas podrían terminar recortando horas o frenando el ritmo de producción a medida que se imponen las sanciones.

Además de la caída del valor de sus ahorros, se prevé que muchos rusos pierdan sus empleos a medida que la economía se tambalea por quedar aislada de los mercados financieros en Occidente.

Para los rusos, todo esto trae recuerdos de lo que sucedió cuando el presidente Putin anexó Crimea en 2014 y la gente hizo cola durante horas para obtener dinero en efectivo.

Las oficinas de cambio tuvieron que comprar apresuradamente nuevos tableros de tipos de cambio de cinco dígitos cuando los antiguos se quedaron sin espacio.

En aquel entonces, US$1 dólar normalmente costaba entre 30 y 35 rublos, una cantidad impensable en estos días.

Información adicional de Amalia Zatari, del Servicio Ruso de la BBC en Moscú.


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