Los Zetas, el cártel con más abatidos en lo que va del gobierno de EPN
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Los Zetas, el cártel con más abatidos en lo que va del gobierno de EPN

La Procuraduría General de México reveló una lista con 69 de los 122 presuntos capos del narcotráfico más buscados, que han sido detenidos o abatidos durante el actual gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
19 de diciembre, 2013
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zetas

Cuartoscuro.

La Procuraduría General de México reveló una lista con 69 de los 122 presuntos capos del narcotráfico más buscados, que han sido detenidos o abatidos durante el actual gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.

La lista muestra que al menos 12 grupos narcotraficantes operan en el país y además de los cárteles tradicionales revela la existencia de organizaciones criminales poco o simplemente no conocidas, como el Cártel del Poniente, La Corona y Los Rojos.

La lista de la Procuraduría General fue entregada a The Associated Press a través de una solicitud de información y muestra que el cártel de Los Zetas ha sido el grupo más golpeado en lo que va del gobierno de Peña Nieto con 23 detenciones y cuatro muertos.

Luego de Los Zetas, la lista señala que el grupo más golpeado es el Cártel del Poniente, una organización prácticamente desconocida que presuntamente opera en los estados norteños de Coahuila y Durango. En total han sido detenidos a 17 de sus miembros.

La tercera organización más afectada, según la lista, es el Cártel del Pacífico, como desde hace un tiempo el gobierno se refiere al Cártel de Sinaloa que encabeza Joaquín “El Chapo” Guzmán, con siete detenidos y dos abatidos.

Los otros nueve grupos mencionados son el Cártel de Juárez, del Golfo, de los hermanos Arellano Félix, Jalisco Nueva Generación, Caballeros Templarios, Beltrán Leyva, La Familia, La Corona y Los Rojos.

La Corona y Los Rojos son poco conocidos y según el documento los primeros están alineados con los Beltrán Leyva, mientras que el segundo grupo es una escisión del cartel de Sinaloa.

Las autoridades se negaron a identificar a los 53 capos restantes de la lista completa que incluye 122, porque aún no han sido capturados y actualmente son objeto de búsqueda.

El primer año de gobierno de Peña Nieto muestra una serie de claroscuros en materia de seguridad con los indicadores de homicidios dolosos a la baja, pero un incremento de otros delitos como el secuestro y las extorsiones.

Hasta ahora, el gobierno se había negado a hacer pública la lista argumentando la confidencialidad, en medio de una nueva política de comunicación en materia de seguridad con la que se ha dicho busca evitar hacer apología del delito y en virtud de la cual se suspendieron las presentaciones de detenidos ante las cámaras de la prensa, como era frecuente en la administración del presidente anterior Felipe Calderón.

En el primer año de gobierno de Peña Nieto se han hecho públicas sólo unas cuantas detenciones de presuntos capos, y que las propias autoridades decían que eran parte de una lista de 122 delincuentes más buscados que no darían a conocer.

Una de las capturas más relevantes en este gobierno ocurrió en julio, cuando la Marina mexicana detuvo en el norte del país a Miguel Ángel Treviño Morales, alias “Z-40”, considerado el líder máximo del cartel de Los Zetas.

En su primer informe de gobierno rendido ante el Congreso en septiembre, Peña Nieto presumió que de su lista de 122, las autoridades habían detenido o abatido a 69 presuntos capos.

La AP pidió la lista a la Procuraduría General través de una solicitud de información amparados en el principio de transparencia y aunque en un principio se negó a darla por considerarla información confidencial, la dependencia federal la entregó luego de perder una apelación ante el organismo que supervisa el cumplimiento de las leyes de acceso a la información y transparencia en México.

A continuación los nombres de la lista de 69 presuntos capos del narcotráfico detenidos o abatidos por autoridades mexicanas que la Procuraduría General de la República entregó a The Associated Press:

Los Zetas

Detenidos:

Tomás Mauricio Sifuentes García, “El Mega” (Coahuila)

Fernando Galaviz García o Jesús Alberto Galaviz Vega, “El Pinky” (Coahuila)

Martín Javier Martínez Espinosa, “El Abuelo” o “La Tuna” (Coahuila)

Jaime Cabello Figueroa, “La Matraca” (Nuevo León)

Marcos Javier Maldonado Jiménez (Nuevo León)

Edgar Adrián Zavala Bravo (Nuevo León)

Juan Carlos Guerra Nava, “El Guerra” o “El Cali” (Nuevo León)

Roberto Carlos Hernández Lerma, “El Peine” (Nuevo León)

David Hernández Acevez (San Luis Potosí)

Vicente Molina Moreno, “El Vicentillo” (San Luis Potosí)

Juan Angel Lozano Rico, “El Rancholo” (San Luis Potosí)

Eduardo Alejandro Salomón Garza, “El Pelakas” (San Luis Potosí)

José Juan Tores Sauceda, “El Coyote” (San Luis Potosí)

Francisco Dair Montalvo Regio, “El Rocky” (Tamaulipas)

Alfonso Zamudio Quijada, “El Samurai” (Tamaulipas)

Abdón Federico Rodríguez García (Tamaulipas)

Román Ricardo Palomo Rincones, “El Coyote” (Tamaulipas)

Juan Luis Gallegos Muro, “El Cerillo” (Zacatecas)

Luis Felipe Suárez Cadena, “El Chivo” o “El Frutas” (Veracruz)

Juan Carlos Gómez Santes, “El 1001” o “El General” (Veracruz)

Isidro Vázquez Pérez, “El Gafe” (Veracruz)

Gerardo García Flores, “Pokemón” (Veracruz)

Miguel Angel Treviño Morales, “El Z-40” (No se informó zona de operación)

Abatidos:

Cruz Alberto Zamudio de la Rosa, “La Cucha” (Coahuila)

José Hernández Martínez, “El Enano” (Zacatecas)

Angel Enrique Uscanga Marín (Veracruz)

Jesús Daniel Vargas Ramírez, “El Popoye” (Veracruz)

Cártel del Poniente

Detenidos:

Juan Antonio García Avila, “El Junior” (Durango)

Gabriel Zúñiga Ovalle, “Delta” (Durango)

Jacobo Zúñiga Ovalle, “Rambo” (Durango)

Héctor Gómez Botello, “Borrego” o “Apá” (Durango)

Aurora Rodríguez Montoya (Durango)

Daniel González Estrada, “Gordo” (Durango)

Luis Fernando Martínez Jaramillo, “Psaico” (Durango)

Daniel García Avila, “El Danny”, “Tío” o “Negro” (Durango)

José Salvador Morales Cuevas, “El Chino” (Durango)

Tadeo Alberto Maldonado Moreno (Durango)

Roberto Carlos García Cuevas (Durango)

José Luis Fernández Romo, “El Satanás” (Durango)

Francisco Centeno Vela, “El Negro” o “La Barredora” (Durango)

Jaime Ramírez Castañeda, “El Jimmy” (Coahuila)

Juan Alberto Vázquez Valles, “El Julián” (Coahuila)

Julio César Nájera Rosales, “El Crazy” (Coahuila)

Carlos Federico Aguilar Chaires, “Vicentillo” (Coahuila)

Cártel del Pacífico (o Cártel de Sinaloa)

Detenidos:

Francisco Javier Pulido Oropeza, “El Pichas” (Chihuahua)

Mario Núñez Meza, “El M10” (Chihuahua)

Humberto Rodríguez Coronel (Durango)

Alejandro Cabrera Sarabia (Durango)

Inés Coronel Barrera, “El Uno” o “El Suegro” (Sinaloa)

Marcelino Ticante Castro (Sinaloa)

Luis Ricardo Centeno Vela, “El Mongol” (Coahuila)

Abatidos:

Jesús Rodrigo Fierro Ramírez, “El 11” (Chihuahua)

Gabino Salas Valenciano, “El Ingeniero” (Chihuahua)

Arellano Félix

Detenidos:

Melvin Gutiérrez Quiroz (Baja California)

Manuel Aguirre Galindo, “El Caballo” (Baja California)

Cártel de Juárez

Detenidos:

Alejandro Arias Barrera, “El Grande” (Chihuahua)

Alberto Carrillo Fuentes, “Betty la Fea” (Chihuahua)

Cártel del Golfo

Detenidos:

Juventino Palacios González, “El Secre” (Nuevo León)

Emilio Montes Sermeño (Tamaulipas)

Mario Armando Ramírez Treviño, “X-20” o “El Pelón” (Tamaulipas)

Cártel Jalisco Nueva Generación

Detenidos:

Rafael Vicente Mendoza, “El Arete” (Colima)

José Bernabé Brizuela Meraz, “La Vaca” (Colima)

Abatido:

Juan Carlos Carranza Saavedra, “El Ñaca” (Veracruz)

La Corona

Detenido:

José Angel Carrasco Coronel, “El Changel” (Jalisco)

Beltrán Leyva

Detenido:

Wenceslao Carmona Alvarez, “El Huerco” o “El Ocho” (Aguascalientes)

La Familia

Detenidos:

Martín Zacarías Pedro, “El Jarocho” (Estado de México)

Abatido:

Pablo Jaime Castrejón, “La Marrana” (Estado de México

Los Caballeros Templarios

Detenido:

Gregorio Abeja Linares, “Güero Abeja” (Michoacán)

Los Rojos

Abatido:

Antonio Eli Román Miranda, “La Moña” (Morelos)

*AP

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#YoSoyAnimal
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¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
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6 de septiembre, 2021
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Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

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Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

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Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

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Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

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La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

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La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


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