Menú guadalupano: el 12 de diciembre en la comida
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Menú guadalupano: el 12 de diciembre en la comida

Hay un factor que le ayuda a los peregrinos a aguantar la caminata que emprenden para ver a la Virgen de Guadalupe, y que no necesariamente es la fe. Se trata de la comida, en grandes cantidades, que les es ofrecida.
Por Francesc Messeguer
12 de diciembre, 2013
Comparte
IMG_1571

Una cajuela con botellas de agua y un retrato de la Virgen de Guadalupe y Juan Pablo II. Foto: Francesc Messeguer

-¿Un cafecito?- pregunta la voz de un chico que, sobre Boulevard Puerto Aéreo, ofrece café de olla a los peregrinos que se dirigen a la Basílica de Guadalupe.

Hoy es 11 diciembre y gente de todos lados viene a la Ciudad de México para visitar a la Virgen de Guadalupe y, con suerte, llegar a las 12 de la noche al altar donde se encuentra su imagen para cantarle las mañanitas. La tarea por supuesto es difícil: se habla de millones de peregrinos que año con año llegan a La Villa para ver a la Virgen y agradecerle por sus milagros. Pero hay un factor que ayuda a aguantar la caminata y que no necesariamente es la fe. Se trata de la comida, en grandes cantidades, que le es ofrecida a los peregrinos.

Foto: Francesc Messeguer

Foto: Francesc Messeguer

Aquí, el menú incluye: pan dulce y café, té o atole para el frío, naranjas y botellas de agua, hot dogs, tortas, tamales, tacos al pastor, latas de coca cola, chilaquiles, gorditas de nata, dulces, cigarros y mezcal. Los alimentos son ofrecidos sin costo alguno. Y todo agradecimiento que puede emanar de ellos es rápidamente transferido. Aquí, si un peregrino da gracias por la comida que le acaba de ser entregada, se topa con la siguiente respuesta: “no me des las gracias a mí, dale gracias a la Virgen”.

Pero la tradición de venir a regalar (y recibir) comida es de todos los años.

Oscar empezó a las cinco de la tarde a preparar las tortas que está regalando. También trae agua de horchata.  Aunque el trabajo le llevo toda la tarde, ya está acostumbrado, pues viene cada año con su esposa. “Preparamos esta comida para colaborar un poco con la gente que viene de lejos”, cuenta.

Jesús Hernández viene de San Jerónimo. Trajo tacos al pastor de una persona que donó la carne de puerco para los peregrinos. Aún no ha regalado nada, pues sigue preparando la comida. Pero confía que sus tacos se van a ir de volada. “¿A quién no le gustan los tacos al pastor?”, se pregunta.

-¡Pásele, hay tacos!- grita otro hombre que atiende otro puesto de comida en la Avenida 503. La gente se acerca, pero el esfuerzo es inútil: ya se acabaron todos. Ya no hay vitamina T- bromea el mismo hombre-. Ahí pa’l próximo año les traemos más.

Entre las tantas personas que estaban haciendo fila para recibir algún taco, se encuentran Chayo y Ofe, dos hermanas que desde hace 13 años van a La Villa para ver a la Morenita. Los años les han enseñado el ritual: ambas cargan dos bolsas vacías que, a lo largo de la noche, se llenarán de los alimentos ofrecidos. Las dos son tan parecidas, que podrían pasar por la misma persona. Su silueta, compuesta de suéter rosa y pelo negro chino, es perceptible en casi todos los puestos de comida que hay en la ruta hacia la Basílica.

Foto: Francesc Messeguer

Foto: Francesc Messeguer

-Aunque me lo tengo que acabar aquí y no llevar mucho para mi casa- cuenta Ofe-. Si no, mi hija me va regañar: “ay, mamá, para qué te traes tanta comida. ¿Qué no ves que es para la gente que viene de lejos?” El primer año que vine con mi hija no me dejo agarrar nada. Ahora ya no vengo con ella.

Chayo la interrumpe, como queriendo entrar en una comparación de travesuras:

-Yo una vez agarré tantas tortas que al día siguiente el jamón estaba todo azul y las tuve que tirar. Mi hijo me regañó mucho.

Norma Leticia Córdoba Juárez vino con toda su familia a regalar los tamales prepararon juntos. Su puesto está lleno porque una de sus nietas no deja de gritar: “¡Támales! ¡Últimos tamales, últimos!”. Tiene 20 años de estar aquí.

-La receta de los tamales es secreta- cuenta Norma, quien entre risas continúa- sólo puedo decir que tienen mucha masa. Pero damos colaciones y refrescos. Nosotros somos guadalupanos. Lo hacemos con corazón y amor. Estas personas vienen de lejos. Nosotros les damos comida porque porque allá en la Basílica lo dan todo muy caro. Entonces aquí les ayudamos. Y además todo es sano porque es comida hecha en casa.

Para Norma, el regalar comida a las peregrinos es tanto un agradecimiento para la gente que viene a ver a la Virgen, como para ellos, que son católicos. “Se siente uno bien porque la Virgen nos ha dado muchísimo”, afirma.

Al cuarto para las nueve Chayo y Ofe hacen una pausa para comerse una torta y tomar un poco de agua. A sus sesenta y pico de años, una caminata de cuatro horas, desde Metro Boulevard Puerto Aéreo hasta La Villa no es poca cosa. “La mera verdad yo vengo por la virgen”, cuenta Chayo con un tono de solemnidad. Aunque casi al momento, en una risa traviesa, rectifica: “aunque la comida sí que ayuda”.

Sentadas una parada de autobús, mientras Chayo se termina su torta y Ofe empieza a degustar su tamal de elote con naranja, ambas hablan acerca del ritual:

Lo que pasa es que la gente viene a dar comida porque le hace mandas a la Virgen– explica Chayo-. Le piden ayuda en algo o que les haga un milagro. Y se comprometen: si la Virgen les ayuda, entonces ellos vienen a ayudar a los peregrinos que vienen a verla. Les dan comida y agua y les dejan usar sus baños.

Foto: Francesc Messeguer

Foto: Francesc Messeguer

Pero para Ofe, el milagro está en otra parte: en que haya comida para tantos peregrinos.

Después de caminar poco más de hora y media, Ofe le preguntó a Chayo:

-¿De qué es este puesto, Chayito?

-De hot dogs y arroz con leche, Ofe.¡Véngase!

El puesto era atendido por Gloria Romo de Herrera, una mujer que, por 40 años le ha ofrecido a los peregrinos hot dogs y arroz con leche, durante la noche del 11 de diciembre.

-Todo lo preparamos entre mis hijas y yo-platica Gloria-. Llevamos 20 kilos de arroz y 80 litros de leche. El arroz lo preparamos con canela y vainilla, y le echamos su azúcar. Es fácil y rápido. También compramos Mil piezas de hot dogs. 

Cuando por fin Chayo y Ofe llegan a la Calzada Guadalupe ya tienen sus morrales llenos de comida. Al día siguiente los nietos de Chayo tendrán pan dulce y tortas para desayunar. Pero mientras caminan se dan cuenta que aquí, a unos pasos de la entrada de la Basílica, ya no hay gente regalando comida. Aquí, lo más cercano a los puestos de unas calles atrás es un McDonalds, un Burger King y un Toks, que están sobre la avenida principal.

Foto: Francesc Messeguer

Chayo y Ofe. Foto: Francesc Messeguer

A las 00:18 horas, Chayo y Ofe logran entrar a la Basílica. La larga caminata ha terminado. Pero apenas minutos antes, junto con miles de personas, le cantaban las mañanitas y le hacían una porra a la Guadalupana: “¡A la bio, a la bao, a la bim-bom-ba, la Virgen, la Virgen, ra, ra, ra!”

Entre los aplausos a la virgen, una niña le preguntó a su madre:

-¿Por qué le cantan las mañanitas a la Virgen?

Éste es su cumpleaños– respondió la madre- y todos nosotros estamos invitados a su fiesta.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

¿Cómo contarán la pandemia de COVID los libros de historia?

Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.
Getty Images
6 de septiembre, 2021
Comparte

Después de casi dos años -y de un extraordinario parón mundial cuyo impacto aún no está claro- es inevitable que muchos escriban sobre la COVID-19 durante las próximas décadas.

Ahora que entramos en un largo período de reflexión, los estudiosos de las artes y las humanidades tienen mucho que ofrecer, especialmente una vez que la intensidad de la cobertura científica y médica ha empezado a disminuir.

Al principio, cuando muchos de nosotros nos confinábamos y nos preocupábamos por cómo íbamos a salir de la pandemia, el único capítulo de cualquier libro sobre la COVID que cualquiera de nosotros quería leer era el de la vacuna.

¿Habría una y funcionaría? Pero la descripción técnica de esta preciosa intervención médica en las próximas publicaciones será concisa y breve. La historia más completa está en otra parte.

Lo que verdaderamente importa

La historia médica de las plagas es fascinante, pero rara vez es la cuestión crítica. No sabemos con certeza qué fue la epidemia ateniense del siglo V a. e. c., ni la devastadora del siglo II y III e. c.

La peste de los siglos VI a VIII e. c. en el imperio romano es objeto de discusión, pero probablemente se trataba de varias infecciones diferentes. Sabemos cómo se propagó la peste negra, pero eso no es lo más interesante.

Lo más interesante es cómo reacciona la gente ante las epidemias y cómo los escritores describen sus reacciones.

Vacuna contra la covid-19

Getty Images
Hoy estamos centrados sobre todo en el aspecto científico de la pandemia, pero seguramente esto perderá importancia en el futuro.

El relato del historiador y general griego Tucídides (460-400 a. e. c.) sobre cómo respondieron los atenienses a la virulenta plaga del siglo V influyó directa o indirectamente en la forma en que muchos historiadores posteriores las describieron.

Estableció la pauta para una narración de los síntomas junto con el impacto social.

Atenas y la peste

Atenas estaba en el segundo año de lo que se convertiría en más de 20 años de conflicto con su rival Esparta.

La peste se extendió rápidamente y mató con rapidez: los síntomas comenzaban con fiebre y se extendían por todo el cuerpo.

Pericles

Getty Images
Tucídides dijo que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo.

Algunos atenienses fueron diligentes en el cuidado de los demás, lo que normalmente les llevó a la muerte, pero muchos simplemente se rindieron, o ignoraron a la familia y a los muertos, o persiguieron los placeres en el tiempo que les quedaba.

Es discutible hasta qué punto la peste cambió a Atenas: no detuvo la guerra ni afectó a su prosperidad.

Lo que sí dice Tucídides es que la pérdida de su gran estadista Pericles (495-429 a. e. c.) a causa de la peste alteró la naturaleza de su liderazgo y eliminó algunos de sus rasgos moderadores.

Queda implícito que los atenienses pueden haber abandonado su tradicional piedad y respeto por las normas sociales.

Esta fue la generación que produciría el cuestionamiento más radical del papel y la naturaleza de los dioses, de lo que sabemos del mundo y de cómo debemos vivir.

Pero también condujo a un renovado sentido del militarismo y a una eventual catástrofe: la derrota de Atenas ante Esparta y la pérdida de su imperio.

Las pandemias y su impacto

La tentación es decir que las pandemias lo cambian todo.

El historiador bizantino Procopio (500-570 e. c.), que sobrevivió a la aparición de la peste en el siglo VI, estaba al tanto de esto.

Niña en una clase virtual

Getty Images
Es tentador decir que todo ha cambiado a causa de la pandemia, ¿pero es realmente así?

Todo el mundo se volvió muy religioso durante un tiempo, pero luego, en cuanto se sintió libre, volvió a su antiguo comportamiento.

La peste fue un símbolo evidente de la decadencia del sistema, pero la gente se adapta.

¿Estaba el mundo bizantino tan fatalmente debilitado por la peste y su resurgimiento que fue incapaz de resistir la embestida de los árabes en el siglo VII?

Esto puede ser cierto en parte, pero la peste precedió significativamente a la conquista árabe, hubo tanta continuidad como alteración visible en su cultura y en la vida de las ciudades. Además, el mundo árabe tuvo sus propias pestes. La historia no es tan sencilla.

¿Y qué hay de nuestra pandemia? Por muy tentador que sea predecir un vuelco total del comportamiento social, las lecciones del pasado sugieren que es poco probable.

Los fuertes lazos de la sociedad han sobrevivido bien.

Quizá la peor consecuencia sea el retroceso en el progreso de los países en desarrollo.

Eso y las repercusiones a largo plazo sobre la salud mental y la educación en todo el mundo son excepcionalmente difíciles de calibrar, aunque esta será la pandemia más estudiada de nuestra historia. Y serán los estudiosos de las artes y las humanidades y los científicos sociales quienes realicen gran parte de este incisivo trabajo, y ya lo están haciendo.

La ciencia de la pandemia

Entonces, ¿qué nos dice la historia que sería lo útil? Que hay que investigar más y profundizar en el conocimiento.

Niña con mascarilla

Getty Images
La historia de la COVID no será solo la descripción del virus. Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder ante ello.

Por eso la historia de la COVID no será solo la descripción del virus y la vacuna, o el misterio de si vino de un murciélago o de un laboratorio.

Será la complejísima historia de cómo esta enfermedad se cruzó con nuestro comportamiento social y cómo decidimos responder como individuos y familias, comunidades y políticos, naciones y organismos mundiales.

Lo que los mejores historiadores desde Tucídides nos han dicho es que la biología de la enfermedad es inseparable de la construcción social de la enfermedad y la salud.

Y también vemos que los humanos somos muy malos a la hora de pensar en las consecuencias.

Una de las consecuencias potenciales más interesantes de esta pandemia es la relación entre la política y la ciencia.

Investigadores en el laboratorio

Getty Images
La ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

La peste ateniense puede haber impulsado a los pensadores a ser más radicales al cuestionar las visiones tradicionales de la vida, la muerte y el papel de los dioses.

Y la Peste Negra se considera a menudo como un cambio de juego en términos de religión y filosofía, y que fomentó cambios en la ética médica y mejoras en la atención social.

Incluso cambió la balanza sobre el valor del trabajo, pero todavía tenemos que ver si nuestra pandemia ha hecho incursiones duraderas en los patrones de trabajo en las oficinas o virtualmente.

Esta última pandemia ha mostrado lo mejor y más esencial de la ciencia, pero también la ha colocado incómodamente en el centro de la toma de decisiones políticas.

Junto con la crisis climática, mucho más peligrosa, la pandemia ha animado a los políticos a afirmar que “siguen la ciencia”.

Pero la ciencia no habla con una sola voz, rara vez ofrece respuestas fáciles o inequívocas y se resiste al corto plazo.

Cómo se desarrolle la conversación entre la política y la ciencia, y cuáles sean sus consecuencias, podría ser una de las sorpresas de este momento tan extraño.

A largo plazo, la comprensión de las repercusiones de este virus -y de los retos culturales, sociales y económicos más amplios en los que se inserta- requerirá que despleguemos una visión más generosa y holística de la ciencia.

Sólo así podremos escribir el relato de esta pandemia que su fuerza disruptiva exige.

*Christopher Smith es director ejecutivo del Consejo de Investigación de Artes y Humanidades, Escuela de Clásicos, Universidad de St. Andrews, Reino Unido.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=eeU0dpGZPZ8

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.