Cancillería paga 56 mdp anuales en la defensa de mexicanos condenados a muerte en EU
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Cancillería paga 56 mdp anuales en la defensa de mexicanos condenados a muerte en EU

Relaciones Exteriores mantiene un contrato con una firma en Arizona que debe evitar que connacionales reciban la pena capital, pero que también capacita a personal diplomático en “estrategias legales” en casos de pena de muerte.
Por Tania L. Montalvo
22 de enero, 2014
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Foto: AP

Foto: AP

El caso de Edgar Tamayo —cuya ejecución está programada para este miércoles en una prisión de Texas— es solo uno de los 141 por los que la Cancillería pagará 56 millones 638 mil 711 pesos a una firma de abogados con sede en Arizona para dirigir el Programa de Asistencia Jurídica para casos de Pena Capital, con el que pretende apoyar a mexicanos encarcelados en Estados Unidos.

En junio del año pasado, el abogado Gregory J. Kuykendall firmó un contrato con Ricardo Pineda Albarrán, cónsul de México en Tucson, Arizona, que expira en mayo próximo­, con el objetivo de “implementar esfuerzos adicionales para evitar la imposición de la pena de muerte a ciudadanos mexicanos”.

También para dar seguimiento al caso Avena, el de los connacionales —entre los que se encuentra Tamayo— incluidos en el fallo de la Corte Internacional de Justicia de 2004 contra Estados Unidos, en el que se ordenó someter a revisión judicial las condenas emitidas para determinar si en éstas influyó la falta de asistencia consular.

Entre las responsabilidades de la firma contratada por el gobierno mexicano está preparar propuestas legales, incluyendo mociones para litigar cuestiones del derecho internacional, y presentarlas ante tribunales de Estados Unidos e internacionales para ayudar en la defensa jurídica de los mexicanos que se enfrentan a la pena capital.

En la lista de mexicanos que el despacho Kuykendall defiende se encuentran 60 mexicanos que ya recibieron la pena de muerte, 75 más que continúan en proceso pero que están en riesgo de recibir la pena capital y seis más que son considerados casos de estudio.

El Programa de Asistencia Jurídica para casos de Pena Capital que existe desde 2001, toma en cuenta actualmente a 141 mexicanos. Según información de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), en los últimos trece años se ha evitado la ejecución de 860 mexicanos.

Pero de los 4 millones 266 mil 666 dólares que Cancillería paga a esa firma con sede en Arizona, 250 mil dólares están destinados a dar capacitación y asistencia a los empleados consulares y personal de la SRE en “cuestiones y estrategias legales en casos de pena de muerte”.

El contrato establece que Cancillería acepta que la firma contrate abogados para la defensa y asesoría de los mexicanos, los cuáles pueden recibir pagos de hasta 205 dólares (2 mil 720 pesos) por hora, pero si los casos son tomados directamente por Gregory J. Kuykendall se acepta una cuota máxima de 290 dólares (3 mil 850 pesos) por hora, aunque como director del Programa también recibe un pago único por 557 mil 700 dólares (7 millones 403 mil 300 pesos).

Según su sitio web, la firma Kuykendall & Associates fundada en 1994 “proporciona la mejor defensa en el país”, incluyendo casos de pena de muerte.

Como director del Programa de Asistencia Jurídica para casos de Pena Capital (MCLAP, por sus siglas en inglés), Kuykendall firmó un contrato de confidencialidad y debe abstenerse de discutir con la prensa sobre los casos que lleva a menos que Cancillería realice una autorización escrita.

El caso Avena, la prioridad

Entre las funciones del despacho de abogados contratado por Cancillería destaca el énfasis en atender los casos marcados por la violación a la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, agrupados en el caso Avena y en la sentencia contra Estados Unidos de la Corte Internacional de Justicia.

Ésta es una recopilación de los hechos alrededor del caso que es prioridad en el Programa de Asistencia Jurídica para casos de Pena Capital:

-El 9 de enero de 2003 México presentó un juicio contra Estados Unidos ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por la situación de mexicanos que enfrentaban la pena de muerte y a quienes no se les respetó el derecho a la notificación consular al momento de su detención.

-El 31 de marzo de 2004 la Corte falló a favor de México, reconociendo que autoridades estadounidenses no informaron a 51 mexicanos que tenían derecho a notificar a su consulado su situación. Se ordenó a Estados Unidos proceder a la revisión judicial de cada caso para determinar si la violación a este derecho fue determinante en la sentencia a la pena capital.

-En febrero de 2005, el entonces procurador general de Estados Unidos ordenó a las cortes estatales la aplicación de la sentencia de la Corte Internacional de Justicia, pero un mes después la Suprema Corte de Justicia de ese país determinó que ni ese documento ni la sentencia de la CIJ eran de cumplimiento obligatorio.

-México presentó a la CIJ una solicitud de interpretación sobre el alcance de la sentencia del caso Avena y solicitó medidas provisionales —que fueron concedidas— para evitar la ejecución de los mexicanos incluidos en el fallo.

-Pese a ello, José Ernesto Medellín Rojas, cuyo caso era parte del fallo de la CIJ fue ejecutado en Texas el 5 de agosto de 2008.

-En enero de 2009, la CIJ resolvió que Estados Unidos violó la orden de medidas provisionales con la ejecución de Medellín e insistió en dar cumplimiento a la decisión del caso Avena.

-En junio de 2010, la Corte Interamericana de Derechos Humanos urgió la suspensión de la ejecución de Humberto Leal García, cuyo caso también formaba parte del caso Avena.

-En julio de 2011, Humberto Leal García fue ejecutado.

-El 17 de septiembre de 2013 una corte estatal de Texas fijó el 22 de enero de 2014 como la fecha para la ejecución de Edgar Tamayo Arias, otro mexicano amparado por el fallo de la CIJ.

-El secretario de Estado estadounidense, John Kerry, escribió al gobernador de Texas que la resolución de la CIJ “es vinculante para Estados Unidos” y que fijar la ejecución de Tamayo sería “sumamente perjudicial para los intereses de Estados Unidos”.

-El 22 de diciembre pasado el canciller José Antonio Meade envió cartas al gobernador de Texas, Rick Perry, y a la Junta de Perdones y Libertad Condicional de ese estado para solicitar el aplazamiento de la ejecución de Edgar o la conmutación de la sentencia.

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Clare Freer

Parosmia: desde que tuve COVID-19, la comida me da ganas de vomitar

Muchas personas descubren que las cosas no huelen bien después de padecer COVID y que la mayoría de los alimentos huelen y saben repugnantes.
Clare Freer
26 de febrero, 2021
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Muchas personas con COVID-19 pierden temporalmente el sentido del olfato.

A medida que se recuperan, este por lo general regresa, pero algunos descubren que las cosas huelen diferente y algunas que deberían oler bien, como la comida, el jabón y sus seres queridos, huelen repulsivamente.

El número de personas con esta afección, conocida como parosmia, aumenta constantemente, pero los científicos no están seguros de por qué ocurre o cómo curarla.

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BBC

Clare Freer termina llorando cada vez que intenta cocinar para su familia.

“Me mareo con los olores. Un olor podrido invade la casa en cuanto se enciende el horno y es insoportable”, describe.

La mujer de 47 años de Sutton Coldfield, Reino Unido, ha estado padeciendo parosmia durante siete meses y dice que muchos olores cotidianos le resultan repugnantes.

Las cebollas, el café, la carne, las frutas, el alcohol, la pasta de dientes, los productos de limpieza y los perfumes le dan ganas de vomitar.

El agua del grifo tiene el mismo efecto (aunque no el agua filtrada), lo que dificulta el lavado.

“Ya ni siquiera puedo besar a mi pareja”, dice.

Clare contrajo COVID-19 en marzo del año pasado y, como muchas personas, perdió el olfato como resultado.

El sentido regresó brevemente en mayo, pero en junio Clare empezó a rechazar sus comidas para llevar favoritas porque tenían un aroma rancio y cada vez que algo entraba en el horno había un olor abrumador a productos químicos o algo quemado.

Desde el verano lleva una dieta de pan y queso porque es todo lo que puede tolerar.

“No tengo energía y me duele todo”, cuenta. También la ha afectado emocionalmente. Dice que llora la mayoría de los días.

“Aunque la anosmia no fue agradable, pude seguir con mi vida normal y seguir comiendo y bebiendo”, dice Clare. “Viviría con eso para siempre, si eso significara deshacerme de la parosmia”.

Clare disfruta de un día de mimos con su hija mayor: el perfume ahora huele repugnante para ella.

Clare Freer
En esta foto se la puede ver a Clare Freer disfrutando de un día de mimos con su hija mayor. Ahora el perfume de sus seres queridos huele repugnante para ella.

El médico de cabecera de Clare dijo que nunca antes se había encontrado con un caso así.

Asustada y desconcertada, buscó respuestas en Internet y encontró un grupo de Facebook con 6.000 miembros creado por la organización benéfica de pérdida de olores AbScent.

Casi todos habían comenzado con anosmia derivada de la COVID-19 y terminaron con parosmia.

“Los descripciones comunes de los diferentes olores de parosmia incluyen: muerte, descomposición, carne podrida, heces“, dice la fundadora de AbScent, Chrissi Kelly, quien creó el grupo de Facebook en junio después de lo que describe como un “maremoto” de casos de parosmia por COVID-19 .

La gente usó frases como “aguas residuales con sabor a fruta”, “basura empapada y caliente” y “perro mojado rancio”.

A menudo, luchan por describir el olor porque no se parece a nada que hayan encontrado antes y eligen palabras que transmiten su disgusto.

Alrededor del 65% de las personas con COVID pierden el sentido del olfato y el gusto y se estima que alrededor del 10% de ellos desarrollan una “disfunción olfativa cualitativa”, es decir, parosmia u otra afección, fantosmia, cuando huele algo que no se encuentra en el lugar.

Si esto es correcto, 6.5 millones de personas de los 100 millones que han tenido COVID-19 en todo el mundo pueden estar experimentando parosmia prolongada por COVID.

Short presentational grey line

BBC

La doctora Jane Parker, científica especialista en sabor de la Universidad de Reading, Reino Unido, estaba estudiando la parosmia antes de la pandemia, cuando era una condición aún más rara.

Una teoría sobre el origen de los olores horribles que experimentan las personas que viven con parosmia es que solo perciben algunos de los compuestos volátiles que contiene una sustancia y que huelen peor de forma aislada. Incluso podría aumentar su intensidad.

Por ejemplo, el café contiene compuestos de azufre que huelen bien en combinación con todas las demás moléculas que le dan al café su aroma agradable, pero no cuando se huele solo.

Consultando con varias personas del grupo de Facebook AbScent parosmia, Parker y su equipo han descubierto que la carne, las cebollas, el ajo y el chocolate provocan habitualmente una mala reacción, junto con el café, las verduras, la fruta, el agua del grifo y el vino.

Jarra de café.

Getty Images
Para la mayoría de las personas que padecen de parosmia, el café sabe muy mal.

Muchas otras cosas huelen mal para algunos de los voluntarios y nada huele bien para todos ellos “excepto quizás almendras y cerezas”.

Ellos, y otros con parosmia, describen repetidamente algunos malos olores, incluido uno que es químico y ahumado, uno que es dulce y enfermizo, y otro descrito como “vómito”.

La investigación de Parker también ha encontrado que los malos olores pueden permanecer con los parósmicos, como se les llama, durante un tiempo inusualmente largo.

Para la mayoría de las personas, el olor a café permanecerá en sus fosas nasales durante unos segundos. Para los parósmicos, podría quedarse durante horas, incluso días.


Consejos para afrontar la parosmia

  • Consume alimentos a temperatura ambiente o fríos
  • Evita los alimentos fritos, carnes asadas, cebollas, ajo, huevos, café y chocolate, que son algunos de los peores alimentos para los parósmicos.
  • Prueba alimentos suaves como arroz, fideos, pan sin tostar, verduras al vapor y yogur natural.
  • Si no puedes tolerar la comida, considera batidos de proteínas sin sabor

Fuente: AbScent


Barry Smith, líder británico del Consorcio Global para la Investigación Quimiosensorial, dice que otro descubrimiento sorprendente: “lo bueno es malo y lo malo es bueno”.

“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”, describe.

“Es como si los desechos humanos ahora huelen a comida y la comida ahora huele a desechos humanos”.

Baño.

Getty Images
“Para algunas personas, los olores de los pañales y del baño se han vuelto tolerables, e incluso agradables”.

Entonces, ¿qué causa la parosmia?

La hipótesis predominante es que resulta del daño a las fibras nerviosas que transportan señales desde los receptores en la nariz hasta las terminales (glomérulos) del bulbo olfatorio en el cerebro.

Cuando estos vuelven a crecer, ya sea que el daño haya sido causado por un accidente automovilístico o por una infección viral o bacteriana, se cree que las fibras pueden volver a adherirse a la terminal incorrecta, dice Parker.

“¡Están en la sala de reuniones equivocada! Esto se conoce como cableado cruzado y significa que el cerebro no reconoce el olor y quizás está programado para pensar en él como un peligro”, detalla.

La teoría es que, en la mayoría de los casos, el cerebro, con el tiempo, corregirá el problema, pero Parker se muestra reacio a decir cuánto tiempo llevará.

“Debido a que muy pocas personas tenían parosmia antes de la COVID-19, no se estudió mucho y la mayoría de la gente no sabía qué era, por lo que no tenemos datos históricos. Y tampoco tenemos datos para COVID-19 porque eso podría llevar años”, asegura.

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BBC

Aparte de esperar a que el cerebro se adapte, no hay cura, aunque AbScent cree que el “entrenamiento del olfato” puede ayudar.

Consiste en oler regularmente una selección de aceites esenciales uno sobre otro, pensando en la planta de la que se obtuvieron.

Clare Freer ha estado haciendo esto y dice que el limón, el eucalipto y el clavo de olor han comenzado a oler levemente como deberían, pero que no registra nada en el caso de la rosa.

Algunos parósmicos han adaptado su dieta para hacer más llevadero vivir con la enfermedad.

Dos hermanas, Kirstie, de 20 años, y Laura, de 18, de Keighley, Reino Unido, están haciendo lo mismo, aunque tomó un tiempo descubrir cómo llevarlo a cabo y al mismo tiempo vivir en armonía con sus padres.

Una vez, las hermanas tuvieron que correr por la casa y abrir las ventanas, cuando sus padres llegaron con pescado y papas fritas, “porque el olor es horrible”, describe Laura.

Sus padres, en cambio, se han cansado de las especias picantes con las que cocinan las hermanas, para enmascarar los sabores desagradables y darles lo que para ellas es un toque de sabor.

Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

BBC
Kirstie (derecha) y Laura en el cumpleaños número 18 de la última que no pudo comer su pastel.

“Algunas personas nos dicen que simplemente debemos alimentarnos y comer de todos modos. Lo intentamos, pero es muy difícil comer alimentos que saben podridos“, dice Kirstie.

“Y luego, durante los próximos tres días, tendré que vivir con ese olor que se filtra en mi sudor. Es uno de los olores más angustiantes y me siento sucia constantemente”, detalla.

Ahora se han dado cuenta de que los alimentos de origen vegetal saben mejor y disfrutan de platos como la boloñesa de lentejas y el risotto de calabaza.

“La carne es un alimento que ahora evitamos. Encontrar buenas recetas que nos gusten ha hecho que sea mucho más fácil de afrontar”, afirma Kirstie.

“Hemos tenido que adaptarnos y cambiar nuestra forma de pensar porque sabemos que podríamos estar viviendo con esto durante años y años”, se resigna.

La pérdida del olfato a menudo afecta la salud mental

Jane Parker señala que la pérdida del olfato ocupa un lugar muy bajo en la lista de prioridades para quienes enfrentan la pandemia, pero ella y Barry Smith dicen que a menudo afecta la salud mental y la calidad de vida.

“Es sólo cuando pierdes el sentido del olfato que te das cuenta de cuánto fue parte de la esencia de tu experiencia”, explica Smith.

La conexión humana, el placer y los recuerdos están ligados al olfato, señala.

“Te dicen que se sienten aislados de su propio entorno, ajenos. Ya no encuentran ningún placer en comer y pierden esa cercanía tranquilizadora de poder oler a las personas que aman”, describe.

Mientras que Clare Freer extraña los días en que le gustaba el olor de su esposo cuando salía de la ducha, Justin Hyde, de 41 años, de Cheltenham, en el suroeste de Reino Unido, nunca ha olido el aroma de su hija nacida en marzo de 2020.

Justin no asistió al festival de carreras de caballo de su ciudad en el mismo mes, pero conoce a personas que sí lo hicieron, y no mucho después contrajo el virus, perdiendo el sentido del gusto y el olfato.

Justin Hyde

Justin Hyde
Justin Hyde ya no disfruta de una visita a una cervecería al aire libre porque no puede tolerar el sabor de la cerveza.

Tuvo una recuperación de los sentidos en julio, pero luego el café comenzó a oler extraño, y rápidamente las cosas empeoraron.

“Casi todos los olores se volvieron extraños”, puntualiza. “Los huevos me repelen físicamente y no puedo disfrutar de la cerveza o el vino, ya que tienen un sabor que simplemente llamo COVID”.

Al igual que Kirstie y Laura, él descubrió que algunos platos sin carne son comestibles, incluido el curry de verduras, pero no habrá más visitas a las cervecerías mientras dure su parosmia y ni desayunos con alimentos fritos.

“Todos esos placeres que damos por sentado han desaparecido desde que tuve COVID. Siento que estoy roto y ya no soy yo“.


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