“Cueste lo que cueste, los delincuentes no volverán a entrar a esta región”
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“Cueste lo que cueste, los delincuentes no volverán a entrar a esta región”

Regresan autodefensas a pobladores afectados por los Caballeros Templarios más de mil hectáreas de huertas de aguacate que habían sido arrebatadas por estos delincuentes.
Por Omar Sánchez de Tagle /Enviado
17 de enero, 2014
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Foto: Omar Sánchez de Tagle.

Las autodefensas apostadas en Antúnez, Michoacán, no creen que el desarme sea la solución al conflicto que se vive en la entidad, y por ende no han dejado las armas a un lado y mucho menos las han escondido.

Si bien ya no cuentan con retenes en la entrada principal a su comunidad si tienen establecidos puestos de vigilancia, bases de operación y comandos de reacción para casos de emergencia y, en los puestos, cada integrante tiene la orden de portar su arma y conocer su manejo.

“Nosotros no dejaremos las armas, si lo hacemos ponemos en riesgo a la población ya que los militares y federales siempre llegan, operan y tiempo después se van”, señaló Juan, uno de los autodefensas encargados de una de las bases de dicha comunidad.

Antúnez actualmente es la única población que no ha guardado u ocultado las armas que tienen y eso ha provocado que ni militares ni elementos de la policía federal ingresen a esa localidad.

Sin embargo, son las mismas autodefensas quienes opinan que la presencia de los federales les vendría bien, “si necesitamos de su ayuda, su presencia nos permitiría tener a la gente mucho más tranquila, espero que nos busquen pronto pero que no nos pidan que les entreguemos las armas, que entiendan que las necesitamos”.

Juan explica que ahora la población de Antúnez entendió la necesidad de contar con un grupo de autodefensas, “desde que llegamos la gente ya no pierde cosechas, ya no cierra negocios y puede salir libremente a las calles”. De hecho en un lapso de 15 minutos al menos tres familias pasaron por la base de las autodefensas y les regalaron fruta, algo de comida y algunos litros de agua.

Luis, un joven de 17 años y que forma parte de las autodefensas, asegura que tiene ganas de estudiar, pero comprende que por ahora su papel es la de cargar un arma y ser parte de la población que vigila el lugar.

Sus amigos dice están haciendo lo mismo “y eso nos está ayudando a tener una responsabilidad, claro que tengo miedo pero más me da que puedan regresar los delincuentes a matar a alguno de nuestros familiares”.

Las autodefensas de Antúnez, Michoacán, no creen que el desarme sea la solución al conflicto que se vive en la entidad. Foto: Omar Sánchez de Tagle.

Las autodefensas de Antúnez, Michoacán, no creen que el desarme sea la solución al conflicto que se vive en la entidad. Foto: Omar Sánchez de Tagle.

La negociación para ingresar a Parácuaro

“Ya todos entendimos aquí que necesitamos a federales y policías comunitarios juntos y por eso estamos teniendo todo el pueblo de dos a tres reuniones en la plaza para establecer un concejo general y poder tomar decisiones con ellos, ya no queremos más violencia queremos conservar esta calma”, explica una habitante de Parácuaro.

Y es que fueron cuatro días lo que les costó a la Policía Federal poder negociar con las autodefensas del municipio de Paracúaro para poder ingresar a la cabecera municipal y además ser bien recibidos por la población.

Parácuaro. Foto: Omar Sánchez de Tagle.

Parácuaro. Foto: Omar Sánchez de Tagle.

Para ello las autodefensas reunieron a todo el pueblo en la plaza central y acordaron que el ingreso de los federales ayudaría a mantener la paz en la localidad.

Y fue justo ayer en la tarde que por un lapso de cuatro horas se reunieron el líder de las autodefensas en la región apodado El Chavo y el inspector en jefe Ramiro Guzmán García, quienes al finalizar acordaron trabajar de manera coordinada.

Estamos dialogando con las personas que están aquí para que la policía federal vaya tomando poco a poco los puestos de seguridad y los puntos débiles y con ello reforzar la seguridad. Lo que nosotros vamos hacer será tomar nuestras posiciones para como policía federal tomar la responsabilidad de la seguridad”, expres{o el inspector en jefe de la Policía Federal.

Por su parte, El Chavo, líder de las autodefensas en esa localidad, expresó que se siente más seguro teniendo a la policía federal apoyándolos, “aún faltan reuniones en las que deberemos establecer como serán los mecanismos de coordinación”, dijo

Lo cierto es que esta colaboración se puede ir observando a lo largo de los distintos municipios en los que están las autodefensas, ejemplo de ello es Nueva Italia, lugar en el que existen retenes de autodefensas y a tan sólo unos metros están militares y federales vigilando los puntos de acceso a la región.

Nueva Italia. Foto: Omar Sánchez de Tagle.

Nueva Italia. Foto: Omar Sánchez de Tagle.

Regresan terrenos expropiados por los Caballeros Templarios

En tanto, en el municipio de Tancítaro, los coordinadores del Concejo General de guardias comunitarias y grupos de autodefensa se reunieron en la plaza central del dicha localidad para regresar a pobladores afectados por los Caballeros Templarios más de mil hectáreas de huertas de aguacate que habían sido arrebatadas por estos delincuentes.

Fue el vocero de este concejo, Estanislao Beltrán, quien en un acto entregó los terrenos y señaló que “cueste lo que cueste, los delincuentes no volverán a entrar a esta región”, en la cual lamentó que hubiesen muerto varias personas defendiendo sus tierras.

Estanislao señaló que ahora es necesario reacomodar las cosas para que la gente puede volver a una vida tranquila y por ello reiteró que estarán colaborando con la autodefensas.

En tanto en Apatzingán se incrementó la presencia de policías federales y de militares, quienes decidieron hacer presencia en la mayor parte de comercios de la ciudad con la finalidad de que estos pudieran abrir y con ello evitar que siguieran cerrados ante la reciente ola de comercios que venían siendo incendiados por los Caballeros Templarios.

Fue hasta las doce del día que los comerciantes decidieron a abrir sus locales y con ello se logró ayer reactivar parte de la vida económica del municipio, además de ello fue uno de los primeros días en que no se registró ningún tipo de incidente.

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¿Qué son las células T y de qué forma aportan inmunidad oculta contra la COVID-19?

Un enigmático tipo de glóbulos blancos está adquiriendo cada vez más importante en la lucha contra la covid-19. ¿Podrían estas células ser la clave para evitar la propagación de la infección?
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27 de julio, 2020
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Aunque investigaciones recientes sugieren que los anticuerpos contra la covid-19 pueden perderse en solo tres meses, han surgido nuevas esperanzas en el horizonte con las enigmáticas células T.

Los indicios se habían estado acumulando desde algún hace tiempo.

Primero, los científicos descubrieron pacientes que se habían recuperado de la infección de covid-19, pero misteriosamente no tenían anticuerpos contra la enfermedad.

Después surgió el hallazgo de que muchos de los que sí habían desarrollado anticuerpos parecían perderlos solo pocos meses después.

En resumen, aunque los anticuerpos han mostrado ser invaluables para rastrear la propagación de la pandemia, quizás no tienen el rol esencial en la inmunidad como se había pensado.

Si vamos a adquirir una protección a largo plazo, parece cada vez más probable que esta tendrá que surgir de otra parte.

Pero aunque el mundo ha estado preocupado con los anticuerpos, los investigadores han comenzado a darse cuenta de que quizás hay otra forma de inmunidad, una que, en algunos casos, ha estado latente y sin ser detectada en el organismo durante años.

Un enigmático tipo de glóbulos blancos está adquiriendo importancia.

Y aunque previamente estos no han tenido un lugar prominente en la conciencia pública, podrían ser cruciales en nuestra lucha contra la covid-19.

Este podría ser un gran momento para las células T.

Células T

Reuters
El propósito principal de las células T es identificar y matar patógenos invasores o células infectadas.

Qué son las células T

Las células T son una especie de células inmunes, cuyo principal propósito es identificar y matar a patógenos invasores o células infectadas.

Lo hacen utilizando proteínas en su superficie, que a su vez pueden adherirse a proteínas en la superficie de estos impostores.

Cada célula T es altamente específica. Hay billones de variaciones posibles de estas proteínas de superficie, y cada una puede reconocer un objetivo diferente.

Debido a que las células T pueden mantenerse en la sangre durante años después de una infección, también contribuyen a la “memoria de largo plazo” del sistema inmune y le permiten organizar una respuesta más rápida y más efectiva cuando este queda expuesto a un viejo enemigo.

Varios estudios han mostrado que la gente contagiada con COVID-19 tiende a tener células T que pueden atacar el virus, sin importar si la persona ha experimentado síntomas.

Hasta aquí, todo es normal. Pero los científicos recientemente también descubrieron que algunas personas pueden resultar negativas de anticuerpos contra la COVID-19 y positivas de células T capaces de identificar el virus.

Esto ha llevado a sospechas de que ciertos niveles de inmunidad contra la enfermedad podrían ser dos veces más comunes de lo que previamente se pensó.

Lo más extraño de todo es que, cuando los investigadores analizaron muestras de sangre tomadas años antes de que comenzara la pandemia, encontraron células T específicamente diseñadas para detectar proteínas en la superficie de COVID-19.

Esto sugiere que algunas personas ya tenían un grado de resistencia preexistente contra el virus antes de que infectara a un humano.

Y parece ser sorprendentemente frecuente: 40-60% de los individuos no expuestos tenían estas células.

Parece cada vez más que las células T podrían ser una fuente secreta de inmunidad para la COVID-19.

laboratorio

Getty Images
Descifrar la importancia de las células T no es solo una cuestión de curiosidad académica.

El papel central de las células T también podría ayudar a explicar algunas de las peculiaridades que hasta ahora no se han podido comprender, desde el drástico aumento del riesgo del virus que las personas enfrentan a medida que envejecen, hasta el misterioso descubrimiento de que puede destruir el bazo.

Descifrar la importancia de las células T no es solo una cuestión de curiosidad académica.

Si los científicos saben qué aspectos del sistema inmune son los más importantes, pueden dirigir sus esfuerzos a hacer que las vacunas y los tratamientos funcionen.

¿Cómo se desarrolla la inmunidad?

La mayoría de la gente probablemente no ha pensado en las células T, o linfocitos T como también se les conoce, pero para saber lo cruciales que son para la inmunidad, podemos observar las etapas finales del sida.

Las fiebres persistentes, las llagas, la fatiga, la pérdida de peso, los raros cánceres, los microbios usualmente inocuos, como el hongo Candida albicans -que a menudo se encuentra en la piel- que comienza a invadir el cuerpo.

Durante un período de meses o años, el VIH lleva a cabo una especie de genocidio de células T, en el cual las caza, las invade, y sistemáticamente las hace suicidarse.

“Aniquila una enorme porción de ellas”, dice Adrian Hayday, profesor de inmunología del King’s College de Londres y líder de grupo en el Instituto Francis Crick.

“Y eso realmente pone de manifiesto lo increíblemente importantes que son estas células y el hecho de que los anticuerpos solos no van a ayudarte”.

Durante una respuesta inmune normal a, por ejemplo, un virus de influenza, la primera línea de defensa es el sistema inmune innato, que involucra los glóbulos blancos y las señales químicas que lanzan las alarmas.

Esto inicia la producción de anticuerpos, la cual se lleva a cabo unas semanas después.

“Y de forma paralela con eso, unos cuatro o cinco días después de la infección, comienzas a ver que las células T se activan, y hay indicios de que estas específicamente están reconociendo a las células infectadas con el virus”, dice Hayday.

Estas desafortunadas células posteriormente son eliminadas rápida y brutalmente -ya sea directamente por las propias células T o por otras partes del sistema inmune que estas reclutan para hacer este desagradable trabajo- antes de que el virus tenga la oportunidad de convertirlas en fábricas para producir más copias de sí mismo.

Las buenas y las malas noticias

Pero ¿qué sabemos sobre las células T y la COVID-19?

“Al observar a los pacientes con COVID-19 -pero, me hace feliz poder decir que también al observar a individuos que fueron infectados pero no necesitaron hospitalización-, queda absolutamente claro que hay respuestas de las células T”, dice Hayday.

“Y casi ciertamente esto es muy buena noticia para quienes están interesados en vacunas, porque claramente somos capaces de producir anticuerpos y producir células T que pueden ver el virus. Todo esto es bueno”.

Diana y paciente VIH positivo

PA Media
El sida es una enfermedd principalmente de las células T.

De hecho, una vacuna -la desarrollada por la Universidad de Oxford- ya ha estado demostrando que puede generar la producción de estas células, además de anticuerpos.

Todavía es prematuro saber cuán protectora será esta respuesta, pero un miembro del grupo de investigación le dijo a la BBC que el resultado era “extremadamente promisorio”.

Sin embargo, hay un problema.

En muchos pacientes que son hospitalizados con COVID-19 más grave, la respuesta de las células T no ha resultado como se esperaba.

“Un gran número de células T resultan afectadas”, dice Hayday.

“Y lo que les ocurre es un poco como cuando la celebración de una boda sale mal. O sea, se lleva a cabo una cantidad enorme de actividad y proliferación, pero las células comienzan a desaparecer de la sangre”.

Una teoría es que estas células T son desviadas a donde son más necesitadas, como los pulmones. Pero el equipo de Hayday sospecha que lo que ocurre es que muchas de ellas comienzan a morir.

“Las autopsias de pacientes con COVID-19 están comenzando a revelar lo que se llama necrosis, que es una especie de descomposición”, explica.

Esto es particularmente evidente en las áreas del bazo y los ganglios linfáticos donde normalmente viven las células T.

Lo desconcertante es que la necrosis del bazo es una marca de enfermedad de las células T, en donde las propias células inmunes son atacadas.

“Si miras las autopsias de los pacientes con sida, verás el mismo problema”, explica Hayday.

“Pero el VIH es un virus que infecta directamente las células T, toca a la puerta y entra”.

Por otro lado, actualmente no hay evidencia de que el virus de COVID-19 sea capaz de hacer eso.

“Potencialmente hay muchas explicaciones para esto, pero hasta donde yo sé, nadie tiene una”, dice el investigador.

“No tenemos idea de que está ocurriendo. Hay evidencia de que las células T pueden protegerte, probablemente por muchos años. Pero cuando la gente se enferma, parecen quedarse sin apoyo en los intentos de las células de establecer un mecanismo protector de defensa”.

La disminución en el nivel de células T podría también ser la causa de por qué los ancianos resultan mucho más gravemente afectados por COVID-19.

Hayday menciona un experimento llevado a cabo en 2011 que involucró exponer a ratones a una versión del virus que causa el SARS.

laboratorio

Reuters
Aunque los anicuerpos son importantes podrían no ser suficientes para evitar la propagación de COVID-19.

Investigaciones previas habían mostrado que el virus -que también es un coronavirus y es pariente cercano del COVID-19- provocó la producción de células T, que fueron las responsables de acabar con la infección.

El estudio de seguimiento produjo resultados similares, pero el cambio fue que esta vez se le permitió a los ratones envejecer.

A medida que envejecían las respuestas de sus células T se hicieron significativamente más débiles.

Sin embargo, en el mismo experimento, los científicos también expusieron a los ratones a un virus de influenza.

Y a diferencia de los que estaban infectados con covid-19, estos ratones lograron mantener sus células T, las cuales actuaron contra la influenza hasta sus años de vejez.

“Es una observación interesante, en el sentido de que podría explicar por qué los individuos mayores son más susceptibles a COVID-19″, indica Hayday.

“Cuando llegas a los 30 años, se comienza a encoger tu timo (una glándula localizada detrás del esternón y entre los pulmones, que juega un papel importante en el desarrollo de las célula inmunes) y tu producción diaria de células T disminuye masivamente”.

¿Qué significa esto para la inmunidad a largo plazo?

“Con el virus original de SARS (que emergió en 2002), se estudió a los pacientes y se encontró definitivamente de células T durante varios años después de que esos individuos resultaron infectados”, indica Hayday.

“Esto es consistente con la idea de que esos individuos tenían células T protectoras mucho tiempo después de que se habían recuperado”.

El hecho de que el coronavirus pueda conducir a células T duraderas es lo que recientemente ha inspirado a científicos a analizar viejas muestras de sangre tomadas de personas entre 2015 y 2018, para ver si estas contenían células T que puedan reconocer el COVID-19.

Como la respuesta fue afirmativa, esto llevó a sugerencias de que sus sistemas inmunes aprendieron a reconocerlas después de enfrentarse en el pasado a virus del resfriado con proteínas de superficie similares.

Inyección

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La forma como se diseñan las vacunas por lo general depende del tipo de respuesta inmune que los científicos esperan provocar.

Esto plantea la tentadora posibilidad de que la razón por la que algunas personas experimentan infecciones más severas es porque no tienen estas reservas de células T que son capaces de reconocer al virus.

“Creo que es justo decir que esto todavía se está debatiendo”, afirma Hayday.

Desafortunadamente, nadie ha podido verificar si la gente produce células T contra cualquiera de los coronavirus que provocan el resfriado común.

“Obtener fondos para estudiar esto requiere un esfuerzo enorme”, asegura el investigador.

Los estudios sobre el resfriado común pasaron de moda en los 1980, después de que este campo se estancó y los científicos comenzaron a cambiarse a otros proyectos, como el estudio del VIH.

Desde entonces ha sido difícil lograr un progreso, porque la enfermedad puede ser causada por cualquiera de los cientos de variedades virales, y muchas de éstas tienen la capacidad de evolucionar rápidamente.

¿Llevará esto a una vacuna?

Si las viejas exposiciones a los virus del resfriado realmente están conduciendo a casos más leves de COVID-19, esto podría ser una buena señal para el desarrollo de una vacuna ya que es prueba de que las células T que sobreviven ofrecen protección significativa, incluso años después de que se formaron.

Pero incluso si esto no ocurre, la participación de las células T podría seguir siendo beneficiosa, y entre más entendamos lo que está ocurriendo, mejor.

Hayday explica que la forma como se diseñan las vacunas por lo general depende del tipo de respuesta inmune que los científicos esperan provocar.

Algunas pueden provocar la producción de anticuerpos, que son proteínas que circulan libremente y que pueden adherirse a los patógenos invasores, ya sea neutralizándolos o marcándolos para que otra parte del sistema inmune se haga cargo de ellos.

Otras tienen el objetivo de involucrar a las células T, o quizás provocar una respuesta de otras partes del sistema inmune.

“Realmente hay un espectro enorme de diseños de vacunas”, explica Hayday.

El investigador está particularmente alentado por el hecho de que el virus evidentemente es altamente visible para el sistema inmune, incluso en aquellas personas severamente afectadas.

“De manera que si podemos evitar lo que este les está haciendo a las células T de los pacientes con quienes hemos estado teniendo el privilegio de trabajar, entonces habremos avanzado mucho en el control de la enfermedad”, expresa el investigador.

Todo parece indicar que en el futuro escucharemos mucho más sobre las células T.

Esta nota fue publicada originalmente en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original (en inglés).

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BBC

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