Edgar Tamayo, el 3er mexicano con pena de muerte en EU
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Edgar Tamayo, el 3er mexicano con pena de muerte en EU

Pese a que tiene el amparo del derecho internacional que ordena la revisión del caso por diversas irregularidades y su defensa argumenta que es un hombre enfermo, el morelense está por recibir la inyección letal en Texas
Por Tania L. Montalvo
13 de enero, 2014
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Edgar Tamayo Arias fue sentenciado a recibir una inyección letal en Texas.

Edgar Tamayo Arias fue sentenciado a recibir una inyección letal en Texas.

La disputa legal que Edgar Tamayo Arias ha representado entre México y Estados Unidos durante dos décadas está a punto de encontrar su final el próximo 22 de enero en una prisión del estado de Texas, cuando se concrete la sentencia de pena de muerte en contra del mexicano.

De 46 años, Edgar ha pasado en prisión los últimos veinte tras haberse declarado culpable de asesinar el 31 de enero de 1994 al policía Guy P. Guddis. Pero en ese tiempo, tanto el gobierno de México como organizaciones en defensa de los derechos humanos y organismos multilaterales, han argumentado que las violaciones al debido proceso en el caso merecen una revisión judicial que podría implicar una sentencia diferente a recibir la inyección letal.

Edgar Tamayo Arias nació en octubre de 1967 en la comunidad de Miacatlán, en el estado mexicano de Morelos, ubicado en el centro del país.

Aunque su padre, Héctor Tamayo Pedroza, se negó a hablar sobre cómo fue la vida de Edgar en México —hasta que emigró en 1985 a los Estados Unidos para buscar trabajo—, el expediente que recibió la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (IACHR, por sus siglas en inglés) en enero de 2012 describe “una infancia marcada por la pobreza y el abandono”.

La mala calidad de vida del morelense antes de los 18 años es uno de los argumentos de su defensa para describir a un hombre trastornado, enfermo y quien actualmente sufre de una “discapacidad intelectual leve”; situación médica que —según los abogados— no fue tomada en cuenta por las autoridades estadounidenses cuando lo sentenciaron a muerte y que “explican” su carácter agresivo.

El expediente indica que Edgar y sus cuatro hermanos vivieron con el alcoholismo de su padre y “a menudo sin comida y artículos de primera necesidad”. Él mismo explicó a su defensa que sus padres abusaron físicamente de él, recuerda que su madre, Isabel Arias Corona, lo encadenaba cotidianamente a un ladrillo y usaba una cuerda para golpearlo; mientras que su padre “mojaba un lazo rígido para que los golpes fueran más contundentes”.

También mencionó que tuvo muchos problemas en la escuela porque tenía dificultades para aprender y que desde los 9 años inició el consumo de inhalantes.

En la adolescencia, Edgar tuvo que trabajar para apoyar a su padre, un maestro de educación primaria. A los 17 años sufrió un accidente en el rodeo en el que tenía un empleo, cuando un toro lo golpeó y lo hirió de gravedad, lo que le provocó permanecer en estado de coma.

Edgar dice que tras el accidente se volvió más agresivo y adicto a las drogas y al alcohol “para olvidarse de los fuertes dolores de cabeza”, pues no podía costear el tratamiento médico ni asistir a las consultas psiquiátricas que necesitaba, lo que también lo motivó a migrar a Estados Unidos para tener mayores ingresos.

En Estados Unidos, con actitud violenta

El expediente de Edgar muestra que aún antes del homicidio en Houston del policía Guddis, el mexicano tuvo otros problemas legales.

El oficial Nelson Zoch —encargado de la investigación por la muerte de Guddis— describió a Tamayo como “un experimentado criminal”, una vez que documentó que había registro de otras detenciones.

En 1990 fue detenido por portar una daga de metal de tres pulgadas e intentar golpear a un ciudadano estadounidense; en 1991 fue acusado de robo en una tienda de abarrotes y de lesiones por apuñalar al encargado del lugar con un destornillador; un año después fue acusado de intentar robar la batería de un auto y en 1993 de provocar una pelea en un bar.

El delito por el que fue sentenciado a la pena de muerte ocurrió cuando oficiales detuvieron a cuatro personas que presuntamente habían cometido robo en un centro nocturno la madrugada del 31 de enero de 1994.

Guy Gaddis trasladó a dos de los sospechosos, entre ellos a Tamayo Arias; pero mientras conducía, Edgar sacó una pistola que traía oculta en el pantalón y disparó seis veces contra el policía —tres en la cabeza—, lo que provocó que la patrulla se estrellara contra una casa y dejó herido al otro presunto criminal.

Según el registro policial, el mexicano escapó por la ventana trasera izquierda del auto y fue capturado todavía con las esposas puestas y con algunos golpes debido al accidente. Cuando declaró, admitió el homicidio, pero dijo que la culpa había sido de los policías por no haber encontrado cuando lo detuvieron el arma que portaba.

El 1 de noviembre de 1994 fue condenado a la pena de muerte, pero hasta este 17 de septiembre de 2013 una corte estatal de Texas fijó el 22 de enero de 2014 como la fecha para la ejecución.

Enfermedad y violación al derecho de asistencia consular

El caso de Edgar ha sido emblemático en la relación México-Estados Unidos porque es parte de los 52 de la resolución “El caso Avena y otros nacionales mexicanos” que la Corte Internacional de Justicia emitió el 31 de marzo de 2004.

En ésta, la Corte resolvió que Estados Unidos había violado el artículo 36 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares de la que —al igual que México— es parte; por lo que ordenó someter a revisión judicial las condenas emitidas para determinar si la defensa de esos mexicanos se había visto perjudicada por la violación que implica no recibir asistencia consular ni informar a las autoridades del país de origen.

Esa revisión no ha ocurrido en el caso de Edgar —que podría implicar un cambio en la sentencia para que no sea ejecutado—, pero tampoco en el de José Medellín y el de Humberto Leal, quienes también formaban parte de la sentencia y recibieron la inyección letal en Texas en 2008 y 2011, respectivamente.

El estado de Texas ejecutó a los dos mexicanos y mantiene firme la sentencia contra Edgar argumentando que la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos dictaminó en 2008 que los estados no están obligados a acatar las sentencias de la Corte Internacional de Justicia.

Además de la violación al derecho internacional, la defensa de Edgar argumenta violaciones a la Declaración Americana de los Derechos y los Deberes del Hombre, pues en el juicio no se presentaron pruebas ni evidencias de los abusos que el mexicano sufrió en su infancia, su problemas de aprendizaje o de las lesiones graves que sufrió tras el accidente que lo dejó en coma.

Ya en prisión, tras el homicidio en Houston del policía Guddis, un psiquiatra lo diagnosticó con “trastorno explosivo intermitente” —que le provoca ser violento— y de presentar una discapacidad intelectual leve.

La defensa también posee el diagnóstico de un neurólogo que en 2008 indicó que Edgar tiene daño cerebral que empeoró con el consumo de drogas y alcohol.

Por lo tanto, la defensa argumenta que Edgar “es una persona con discapacidad (y) la pena de muerte constituye una forma de trato o pena cruel, inhumano o degradante, prohibido por el artículo XXVI de la Declaración Americana” y que el hecho de que no se hayan considerado pruebas sobre su estado de salud vulnera sus derechos.

El papel del gobierno mexicano

El 22 de diciembre pasado el canciller, José Antonio Meade, envió cartas al gobernador de Texas, Rick Perry, y a la Junta de Perdones y Libertad Condicional de ese estado para solicitar el aplazamiento de la ejecución de Edgar o la conmutación de la sentencia.

El gobierno mexicano ha insistido en que está pendiente que se aplique el recurso de revisión que emitió la Corte Internacional de Justicia en 2004 por el caso Avena para evaluar si la violación a los derechos de notificación y acceso consular fue clave para que Edgar fuese sentenciado a la pena capital.

El gobernador de Morelos —de donde es originario Edgar—, Graco Ramírez, también ha escrito al gobierno de Texas. En un comunicado emitido el 7 de enero pasado, informó que recibió respuesta a su misiva, que decía que “no importa de dónde vienes —si usted comete un crimen despreciable de este tipo en Texas—, usted está sujeto a nuestras leyes estatales, incluyendo un juicio justo por un jurado y la pena máxima”.

Otros organismos se han sumado a la exigencia de las autoridades mexicanas de revisar el caso de Edgar Tamayo. Amnistía Internacional emitió en diciembre pasado una “acción urgente”, pero también lo ha hecho la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la misma Corte Internacional de Justicia, el Parlamento Europeo o la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte.

Las autoridades federales de Estados Unidos también han intervenido. En septiembre pasado, el secretario de estado, John Kerry, envió una carta al gobernador texano para pedirle que no se estableciera una fecha de ejecución sin haber concretado la revisión del caso.

Según Kerry, el fallo de la Corte Internacional de Justicia es vinculante para Estados Unidos y el hecho de no acatarlo “podría impactar la forma en la que los ciudadanos estadounidenses son tratados en otros países”.

El padre de Edgar, Héctor Tamayo Pedroza dijo que no hablaría con la prensa sobre el caso “por seguridad al proceso” de su hijo.

El hombre de 70 años y su esposa de 66 viajaron este domingo a Texas junto con sus hijos Omar y Héctor para visitar a Edgar previo a la ejecución de la pena de muerte que se prevé realizar el próximo 22 de enero.

La familia viajó con el apoyó económico del gobierno de Morelos, que confirmó que será hasta el próximo 29 de enero cuando los Tamayo Arias regresen a México y en caso de que no haya cambios en la sentencia contra Edgar, puedan volver con sus restos.

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El Perseverance llega a Marte: por qué 3 misiones diferentes llegaron al planeta rojo casi al mismo tiempo

A la llegada este martes de la misión Hope de Emiratos Árabes Unidos le siguió la china Tianwen-1 y Perseverancede la NASA.
18 de febrero, 2021
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Febrero ha sido un mes decisivo para la exploración de Marte.

Este jueves el robot explorador Perseverance de la NASA llegó a Marte, tras un viaje de cerca de 480 millones de km que inició en julio de 2020.

El Perseverance descendió hasta la superficie marciana sujetado por una “grúa celestial”.

Para ello sobrevivió a los llamados “siete minutos de terror”, el período de ingreso y descenso en la atmósfera marciana en que la temperatura y el riesgo eran máximos.

La llegada del Perseverance se produce días después de que ingresara en la órbita del planeta rojo Hope, la misión enviada por Emiratos Árabes Unidos, la primera de un país árabe.

Este mes también llegó a Marte la misión Tianwen-1 de China, que entró en la órbita del planeta rojo con un vehículo que se espera esté en la superficie del planeta en mayo.

La cercanía en la llegada de las tres misiones se debe a que todas aprovecharon una “ventana” que ocurre cada cierto tiempo en la que la distancia entre Marte y la Tierra es menor.

La separación entre los dos planetas cambia constantemente debido a sus diferentes velocidades cuando orbitan alrededor del Sol, por lo que el mejor momento para lanzar misiones que requieran la menor cantidad de combustible ocurre una vez cada 26 meses.

Pero al igual que con cualquier misión a Marte, las tres naves espaciales enfrentan desafíos tremendos, incluidos los infames siete minutos de terror.

La mitad de todas las misiones anteriores al planeta rojo terminaron en fracaso.

Misión exitosa

La histórica primera misión de Emiratos Árabes a Marte despegó de Japón en julio del año pasado.

Y el éxito de la maniobra para ingresar en órbita fue anunciado en vivo por televisión y por las redes sociales por el director de la misma, Omran Sharaf, desde la sala de operaciones del Centro Espacial Mohamed bin Rashid de Dubái.

La sonda explorará la atmósfera del planeta rojo, algo que no se ha hecho en ninguna misión anterior a Marte.

En particular, los científicos creen que puede contribuir a nuestra comprensión de cómo el planeta perdió gran parte de su atmósfera y, con ella, gran parte de su agua.

A diferencia de las misiones chinas y estadounidenses, Hope no aterrizará en Marte, sino que se quedará en órbita en el planeta durante al menos un año marciano o 687 días.

Se espera que sus datos comiencen a llegar a la Tierra en septiembre.

El corresponsal de BBC Science, Jonathan Amos, describió la misión Hope como un “esfuerzo científico”.

Impresión artística de la sonda Hope

PA Media
Hope orbitará el planeta durante al menos un año marciano o 687 días.

“ considera en gran medida como un vehículo de inspiración, algo que atraerá a más jóvenes en los Emiratos y en toda la región árabe a estudiar ciencias en la escuela y en la educación superior”, dijo.

Solo Estados Unidos, India, la antigua Unión Soviética y la Agencia Espacial Europea han llegado antes a Marte con éxito.

La llegada de Hope coinciduió con el 50 aniversario de la formación de los Emiratos Árabes Unidos.

China también quiere llegar a Marte

La primera misión de exploración de Marte de China, llamada “Preguntas al cielo“, en realidad no aterrizará hasta dentro de tres meses.

Esto permitirá a los ingenieros evaluar las condiciones atmosféricas del planeta antes de intentar lo que será un descenso peligroso.

Para aterrizar en Marte, los científicos deben afrontar el desafío de reducir la velocidad de entrada, que es de 20.000 km/h, a casi la velocidad a la que camina un humano.

China espera aterrizar su dispositivo de 240 kg en una llanura dentro de la cuenca de impacto Utopía en mayo.

El robot, impulsado por paneles solares desplegables, estudiará la geología de la región, en la superficie y justo debajo de ella.

Un mástil alto lleva cámaras para tomar fotografías y facilitar la navegación. Cinco instrumentos adicionales ayudarán a evaluar la mineralogía de las rocas locales y buscarán hielo de agua.

A los científicos chinos les gustaría que el robot estuviera en servicio al menos 90 días. Hasta ahora, solo los estadounidenses han logrado llevar a cabo operaciones de larga duración en Marte (las misiones soviéticas Mars-3 y Beagle-2 de Europa duraron poco tiempo).

Sonda Tianwen para Marte

Getty Images
El robot, impulsado por paneles solares desplegables, estudiará la geología de la región, en la superficie y justo debajo de ella.

Tianwen-1 no es el primer intento de China de llegar a Marte. Una misión anterior con Rusia en 2011 terminó prematuramente cuando el lanzamiento falló.

Pero el país estaba confiado después de enviar dos misiones a la Luna.

Con la segunda el año pasado, China se convirtió en el primer país en hacer un aterrizaje exitoso en el “lado oscuro” del satélite.

La NASA vuelve a Marte

La Perseverance de la NASA buscará evidencia de vida microbiana antigua en Marte.

Recolectará muestras de rocas que podrían proporcionar pistas invaluables sobre si alguna vez hubo vida en el planeta rojo.

El vehículo aterrizó en un cráter casi ecuatorial llamado Jezero.

“Cuando los científicos miran nuestro lugar de aterrizaje, el cráter Jezero, ven la promesa científica de todo: los restos de un antiguo río que fluye hacia adentro y hacia fuera de este cráter y piensan que ese es el lugar para buscar señales de vida pasada”, dije hace unas semanas Allen Chen, el ingeniero que lidera el esfuerzo de Entrada, Descenso y Aterrizaje (EDL) para Perseverance.

Sin embargo, el experto también ve ciertos riesgos.

El tamaño del aparato es aproximadamente el mismo que el de un auto SUV pequeño y pesa una tonelada.

An undated handout picture made available by the National Aeronautics and Space Administration (NASA)'s Jet Propulsion Laboratory (JPL) in Southern California, USA shows an illustration of NASA"s Perseverance rover landing safely on Mars (issued 08 February 2021).

EPA/Nasa/JPL-Caltech
El tamaño del aparato es aproximadamente el mismo que el de un auto SUV pequeño y pesa una tonelada.

El vehículo puede moverse de forma autónoma 200 metros por día y está equipado con 19 cámaras y dos micrófonos, con los que los científicos esperan grabar los primeros sonidos de Marte.

La misión también intentará volar un dron que pesa 1,8 kg en otro mundo por primera vez.

A pesar de sus promesas, solo descubriremos el alcance total de los hallazgos del Perseverance cuando las muestras recolectadas en el planeta rojo regresen a la Tierra.

Esto sucederá después de que termine la misión, dentro de dos años.


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