El perro que Hugo Chávez salvó de la extinción
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El perro que Hugo Chávez salvó de la extinción

En el 2008 asignó fondos para que se reprodujesen los 23 pura raza que quedaban.
Por Joshua Goodman Associated Press
16 de enero, 2014
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Acompañado por dos niñitas, Hugo Chávez sostiene un cachorro mucuchíes durante su programa televisivo "Aló Presidente" el 18 de mayo del 2003. Chávez evitó la extinción de los mucuchíes porque un animal de esa raza acompañó a Simón Bolívar en sus campañas y ha hecho que el animal sea parte de la identidad nacional venezolana. (AP Photo/Oficina de Prensa de la Presidencia de Venezuela, File)

Acompañado por dos niñitas, Hugo Chávez sostiene un cachorro mucuchíes durante su programa televisivo “Aló Presidente” el 18 de mayo del 2003. Chávez evitó la extinción de los mucuchíes porque un animal de esa raza acompañó a Simón Bolívar en sus campañas y ha hecho que el animal sea parte de la identidad nacional venezolana. (AP Photo/Oficina de Prensa de la Presidencia de Venezuela, File)

Laika, la perrita enviada al espacio, fue venerada como un héroe nacional por los soviéticos y los estadounidenses se encariñaron con los perros de varios presidentes. En Venezuela, un perro pastor desgreñado es hoy un símbolo del legado patriótico de Hugo Chávez.

El finado presidente evitó la extinción de los mucuchíes, llamados así por el pueblo andino donde se originó esa raza hace 400 años, cuando asignó fondos en el 2008 para que se reprodujesen los 23 pura raza que quedaban y le encantaba hablar de Nevado, el perro que acompañó a su gran ídolo, el Libertador Simón Bolívar.

“Cada vez que Chávez recibía a un presidente extranjero su oficina me llamaba para que trajera a los perros”, declaró Wálter Demendoza, presidente de la Fundación Nevado, que trabaja en la preservación de la raza. “Quería que el perro fuese conocido en el mundo entero como un símbolo de la nación”.

Chávez falleció de un cáncer en marzo del año pasado, pero el interés en esa raza se acentuó luego de que la presidenta argentina Cristina Fernández reapareciese en público en noviembre tras una operación del cerebro acompañada de un cachorrito peludo, blanco, que le regaló un hermano de Chávez.

De la noche a la mañana el perrito Simón, llamado así en homenaje a Bolívar, pasó a ser una sensación. Este mes, el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, le dio a una campaña del gobierno para rescatar perros callejeros el nombre del mejor amigo del Libertador.

Gracias a los esfuerzos de Chávez, hoy hay casi 200 mucuchíes de pura raza y la Organización Canina Mundial se apresta a reconocerlos oficialmente como una raza.

Perros de la raza mucuchíes esperan ser alimentados en una granja de Mérida, Venezuela, el 18 de diciembre del 2013. Los mucuchíes eran venerados por Hugo Chávez porque uno de esos animales acompañó a Simón Bolívar en su campaña libertadora. El Libertador y el animal, llamado Nevado, fueron inseparables hasta la muerte del perro en la última batalla de la guerra por la independencia de Venezuela. (AP Photo/Ricardo Nunes)

Perros de la raza mucuchíes esperan ser alimentados en una granja de Mérida, Venezuela, el 18 de diciembre del 2013. Los mucuchíes eran venerados por Hugo Chávez porque uno de esos animales acompañó a Simón Bolívar en su campaña libertadora. El Libertador y el animal, llamado Nevado, fueron inseparables hasta la muerte del perro en la última batalla de la guerra por la independencia de Venezuela. (AP Photo/Ricardo Nunes)

La generación más reciente, incluidos los padres del nuevo “primer perro” de Argentina, vive en los páramos del extremo norte de Los Andes en Venezuela.

Fue allí, en el pueblo Mucuchíes, a 3.000 metros (9.843 pies) de altura, que se produjo el encuentro canino más importante en la historia de Venezuela. La leyenda dice que en 1813 el ejército de Bolívar se acercaba a una granja cuando sus soldados fueron parados en seco por un gigantesco perro guardián que les gruñía en forma amenazante. Los rebeldes estaban a punto de matar al animal cuando Bolívar, maravillado con la belleza y bravura del perro, intervino y evitó que le disparasen.

“Iban a matarlo como un fiero, pero el Libertador los paró”, afirmó Edgar Albarrán, un criador de mucuchíes que recibe a turistas con una ruana de lana roja y un sombrero de paja, la indumentaria tradicional de la región.

El dueño de la granja le regaló el animal a Bolívar, que lo bautizó Nevado por su piel blanca, similar a la de los picos nevados de Los Andes. Los dos se hicieron inseparables, excepto por la vez en que Nevado fue capturado brevemente por los españoles con la intención de tenderle una trampa al Libertador.

El perro murió en la última batalla de la guerra de la independencia de Venezuela en 1821. Si bien se le erigió una estatua en la plaza principal de Mucuchíes, casi nadie se acordaba de él. Los turistas que visitan el pueblo a menudo lo confunden con un San Bernardo.

Los mucuchíes, de hecho, están más emparentados con otro animal del montaña, el mastín del Pirineo, traído por los conquistadores españoles y usado como perro pastor.

En América Latina abundan las razas distintivas, desde el chihuahua mexicano hasta el perro sin pelo del Perú, pero ninguno tiene la importancia histórica de los mucuchíes, según Rafael Malo Alcrudo, juez de concursos de perros español que ha ganado premios como criador del mastín del Pirineo.

“Es una raza extremadamente noble”, expresó Malo Alcrudo, quien visitó las perreras de la Fundación Nevado en el 2012.

Un mucuchíes fotografiado en una granja de Mérida, Venezuela, el 18 de diciembre del 2013.La raza es uno de los legados de Hugo Chávez, que lanzó un programa para evitar su extinción porque un perro mucuchíes fue fiel compañero de Simón Bolívar durante su campaña libertadora. (AP Photo/Ricardo Nunes)

Un mucuchíes fotografiado en una granja de Mérida, Venezuela, el 18 de diciembre del 2013.La raza es uno de los legados de Hugo Chávez, que lanzó un programa para evitar su extinción porque un perro mucuchíes fue fiel compañero de Simón Bolívar durante su campaña libertadora. (AP Photo/Ricardo Nunes)

Para Chávez, quien estaba obsesionado con todo lo que tuviera que ver con Bolívar y constantemente aludía a su pensamiento político en sus discursos, no había un símbolo de la identidad venezolana más potente. Algunos dicen que incluso se planteó la posibilidad de homenajear a Nevado en el Panteón Nacional de Caracas donde yacen los restos de los padres de la patria.

En Mucuchíes, mientras tanto, lejos de la política, el semental Orinoco parece ajeno a su misión patriótica de preservar la raza. Parado junto al criador Albarrán, estira su enorme pata para jugar con los niños o con cualquiera que se le acerque.

“¿Cómo está tu novia?”, le pregunta en broma Albarrán, dándole la espalda cuando el animal, lengua afuera, se para en dos patas y queda casi tan alto como él.

“Huele a una de sus novias y por eso está inquieto”.

Associated Press.

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Qué puedes hacer para reducir el riesgo de contraer COVID cuando viajas en transporte público

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.
9 de septiembre, 2020
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En el metro de Londres, los pasajeros más listos conocen algunos secretos para llegar más pronto a su destino.

En los túneles ubicados entre las plataformas de las estaciones, por ejemplo, hay rutas que no están señaladas y que ofrecen atajos.

Y si eliges ciertos vagones, éstos te llevarán exactamente al punto donde está salida en la plataforma para que puedas salir pitando antes que el resto.

Navegar el transporte público durante la pandemia, sin embargo, es algo que ni los pasajeros más experimentados habían tenido que hacer antes.

Transportarte de un lugar a otro rápidamente ahora parece mucho menos importante que hacerlo de manera segura.

¿Cómo pueden reducirse los riesgos?

metro

Getty Images
Durante el confinamiento el metro de Londres transportó sólo a una tercera parte del número normal de pasajeros.

Hay, por supuesto, algunas cosas esenciales: usar una mascarilla, tratar de evitar las horas más congestionadas y seguir las guías de distanciamiento físico.

Seguir los consejos de salud pública es lo más importante y esto reducirá el riesgo significativamente.

Pero hay otras medidas menos obvias que vale la pena conocer.

El análisis de la investigación del transporte y la psicología de pasajeros pueden ofrecer algunas claves, además de indicar los cambios que debemos llevar a cabo en los próximos meses.

Asuntos de ventilación y flujo de aire

Con una enfermedad como covid-19, entre más gente respire, tosa o hable en el mismo espacio confiando, mayores las probabilidades de que resultar infectado.

Tu mejor opción, si puedes, es optar por la bicicleta, caminar o un escúter, ya que así podrás mantener la distancia de los otros.

Los autos obviamente también son seguros, siempre y cuando viajes con gente que vive en tu casa. Pero si todos conducimos esto llevará al efecto de la “tragedia de los bienes comunes” de mayor tráfico y mayor costo medioambiental, así que es difícil recomendarlo como una alternativa socialmente responsable.

“Los autos son muy ineficientes al usar la infraestructura urbana. Si todos nos movilizamos en auto, nadie se mueve”, dice Carlo Ratti, director del Senseable City Lab del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

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Getty Images
Entre más ventilación tiene tu medio de transporte, mejor.

Si viajas por tren, autobús o metro, un factor que tienes que considerar cuando planees tu ruta es cómo está ventilado, explica Nick Tyler, investigador de transporte de la Universidad de Londres, quien ha hecho modelos de la forma como el virus se propaga en los autobuses.

“Fuera, en el aire libre, las microgotas se disipan en el aire y el viento”, dice. “Una vez que están dentro, éstas tienen menos movimiento”.

Los diseños difieren pero entre más ventanas, mejor. Por esta razón, un subterráneo es más difícil de ventilar que un tren o autobús en la superficie.

Según un estudio de 2018 realizado por Lara Gosce de la Universidad de Londres, la gente que usaba el metro de la capital británica regularmente tenía más probabilidades de sufrir síntomas de gripe que los que no lo hacían.

En general, los sistemas de ventilación del transporte público terrestre son menos efectivos que los de los aviones.

El aire en los aviones es redistribuido a través de sofisticados filtros HEPA (recogedor de partículas de alta eficiencia) con una cierta frecuencia, lo cual debe bloquear la mayoría de las partículas virales.

“La ventilación en los aviones es muy criticada de muchas formas. En realidad es uno de los mejores sistemas que podemos encontrar”, afirma Tyler.

Y a diferencia de muchos trenes y autobuses, el flujo de aire viaja directamente desde el techo al piso. Esto significa que las microgotas son empujadas al piso, lejos de las manos y las caras, más rápidamente.

Un vagón de metro de Nueva York, por el contrario, empuja el aire de forma horizontal, y usa filtros con menor rendimiento que los aviones, clasificados con siete en una escala de 20 en términos de eficiencia.

La ciencia es oro

Cuando analices tu medio de transporte, vale la pena que consideres cuánto se habla y a qué volumen.

Los ambientes ruidosos, donde la gente debe inclinarse y gritar para ser escuchada, tienen mayor riesgo que los espacios silenciosos.

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Getty Images
Muchos critican la ventilación de los aviones pero es el sistema más eficiente que hay.

Se piensa que esta es una de las razones por las que los clubes nocturnos, bares o plantas de empacado de carne tan experimentado altos niveles de contagio.

Así, un vagón de tren con cacofonía donde viajan hinchas deportivos que cantan presentará más riesgo que un autobús silenciosos donde los pasajeros leen sus teléfonos.

Dónde sentarse

Una viñeta muy citada de la revista New Yorker dice: “Nunca te subas en un vagón vacío”. Lo que implica que no te gustaría descubrir por qué todos han evitado subirse a ese vagón, por ejemplo, por un mal olor, o, en el peor de los casos, porque allí te podrían asaltar.

Ese consejo sigue vigente, por ejemplo si eres mujer y viajas de noche. Pero en la pandemia, evitar las multitudes de otros pasajeros es lo más prudente, si puedes hacerlo.

Además de alentar el uso de mascarillas, muchas autoridades de transporte han introducido señales y anuncios para recordar a la gente que mantenga la distancia física cuando se siente, pero ¿qué otras cosas hay que saber sobre qué asientos elegir o evitar?

Un estudio reciente en China analizó cuánto afecta la proximidad en los asientos en los trenes para el riesgo de transmisión.

Al rastrear los viajes y el lugar del asiento de más de 2.000 personas que tenían el virus en la red de trenes de alta velocidad de China, entre diciembre de 2019 y marzo de 2020, lograron ver cómo el virus se desplazaba entre la gente.

Sentarse en la misma fila, especialmente una adyacente, tenía el mayor riesgo en este escenario en particular.

Al parecer los respaldos entre las hileras en el tipo de tren que estudiaron, un tren interurbano de alta velocidad, pudo haber ofrecido cierto tipo de barrera.

La gente sentada en la misma hilera en un viaje interurbano también necesitaba pasar frente a los otros pasajeros para ir al baño o a buscar refrigerios.

(Es importante notar que los investigadores no descartaron que la transmisión en las hileras era más alta debido a que la gente sentada de forma adyacente tenía más probabilidades de ser familiar o amigo, y que tenían contacto cercano).

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Getty Images
El virus también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contamiadas.

Quizás no sorprende que los viajes más largos incrementaron el riesgo, incluso para quienes estaban sentados a dos filas de distancia.

Los investigadores encontraron que después de dos horas, una distancia de menos 2,5 metros y sin mascarilla fue insuficiente para evitar la transmisión.

Algo tranquilizador fue el hecho de que sentarse en el mismo asiento de alguien que tenía el coronavirus no incrementó significativamente el riesgo de contagiarse.

Dónde pararse

Un estudio sobre conducta de pasajeros de metro en la ciudad de Nueva York sugiere que la gente que viaja parada tiene más probabilidad de agarrarse a los postes verticales que a otros asideros, como correas o tiras de resorte.

Aunque se piensa que el virus se transmite principalmente por el fino espray de aerosoles y microgotas que producimos cuando hablamos, respiramos o tosemos, también puede propagarse cuando tocamos superficies que están contaminadas con el virus y después nos llevamos los dedos a la boca o nariz.

Los investigadores también encontraron que los neoyorquinos que deciden pararse en los vagones tienen más probabilidad de permanecer cerca de las puertas, debido a la proximidad de la salida, las divisiones para recargarse o la oportunidad de evitar el contacto visual con los pasajeros sentados.

Así, quedarse cerca de las puertas puede tener beneficios mixtos. Quizás es uno de los espacios mejor ventilados, pero también es el más congestionado.

Se encontró que los hombres tienen más probabilidad de permanecer parados que las mujeres cuando los vagones comienzan a congestionarse.

Quizás se debe a la antigua cortesía social o quizás los hombres prefieren quedarse de pie.

Pero si consideras que los estudios muestran que los hombres se lavan las manos con menos frecuencia que las mujeres, podrías concluir que es mejor no compartir un poste con un hombre que puede tener las palmas sucias.

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Getty Images
Todavía no se sabe cómo cambiará el transporte en las ciudadaes cuando pase la pandemia de covid-19.

Lo que se desconoce

Aunque viajar regularmente en transporte público involucra cambios en el riesgo para la gente, por ahora no se sabe cuánto.

Hay cierta razón para el optimismo, como informó recientemente Christina Goldbaum en The New York Times: el rastreo de contactos en Japón, Francia y Austria no encontró vínculos entre los brotes y las redes de transporte público.

Algunos modelos matemáticos también sugieren que el transporte público bien ventilado con el uso de mascarillas presenta menos riesgo que otros ambientes interiores, como un bar concurrido y poco ventilado.

Es posible que los viajes de corta distancia, la ventilación y permanecer callados también ayuden. Pero es necesaria más evidencia.

Lo que es claro es que regresar a las formas prepandemia no funcionará, al menos en el futuro cercano.

Los autobuses en Londres, por ejemplo, han limitado su capacidad a 30%, así que por cada pasajero que regrese a la oficina ahora, necesitarás 2 o 3 autobuses más en la hora punta para mantener el distanciamiento social, o la gente enfrentará retrasos.

E incluso al llegar a su oficina, un trabajador en un rascacielos deberá esperar más tiempo formado para poder entrar a un elevador con distanciamiento social, afirma Tyler.

Quizás debemos ver esto como una oportunidad para repensar el transporte.

“Durante la época de cambios es importante permitir la experimentación en las ciudades”, dice Ratti.

“La capacidad de probar algo, ver si funciona y transformar la ciudad es algo que deberíamos conservar en el mundo post covid-19”.

Así, aunque hay formas para reducir a corto plazo tu riesgo en el transporte público, una pregunta más importante que debemos plantearnos es si es momento de reexaminar cómo transportarnos de un lugar a otro.

¿Cómo será trasladarse en una ciudad después de un año o dos de enfocarnos en la seguridad y no en la capacidad o la velocidad?

No se sabe pero, por ahora, lo único que podemos hacer como pasajeros es aferrarnos a lo que ha sido comprobado y esperar que el futuro nos lleve a un mejor lugar.

Esta nota fue publicada originalmente en BBC Future. Haz clic aquí si quieres leer la versión original (en inglés).

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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https://www.youtube.com/watch?v=RaH9rA2Kdxw

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