Las ciudades favoritas de los millonarios mexicanos en EU
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Las ciudades favoritas de los millonarios mexicanos en EU

Cada vez son más los empresarios acaudalados de México que, huyendo de la violencia que se vive en su país, deciden migrar a ciudades del sur de Estados Unidos con sus familias para iniciar una nueva vida.
8 de enero, 2014
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Cuando se habla de la migración de mexicanos hacia Estados Unidos se suele pensar en personas de pocos recursos que, huyendo de la pobreza y la violencia, cruzan la frontera, en algunos casos de forma ilegal, para tratar de iniciar una nueva vida en el territorio del vecino del norte.

Si bien este fenómeno que lleva produciéndose desde hace décadas continúa, en años recientes mexicanos adinerados están eligiendo algunos de los estados del sur de EU para fijar su residencia.

En la mayoría de casos se trata de empresarios acaudalados que, por miedo a la violencia del narcotráfico, deciden trasladarse con sus familias a lugares como Texas, Arizona, Nuevo México o California, desde donde pueden continuar manejando sus negocios sin ser víctimas de la extorsión o el secuestro.

En el último lustro este influjo de mexicanos con dinero está transformando ciudades como San Antonio, Dallas, El Paso o San Diego, en las que se han multiplicado los negocios y las urbanizaciones exclusivas dirigidas a este colectivo.

Los medios de comunicación locales han llegado a comparar este influjo de inmigrantes -muchos de los cuales provienen de estados norteños como Nuevo León, Tamaulipas o Chihuahua- con la ola de exiliados que huyeron a Texas después de la Revolución Mexicana de 1910 o con la de los cubanos que se establecieron en el sur de Florida tras la revolución de 1959.

Las autoridades estadounidenses, conscientes de los beneficios económicos de este fenómeno, están facilitando la obtención de visados a estos mexicanos, en muchos casos a cambio de una inversión que oscila entre los US$500.000 y US$1 millón y la generación de unos pocos puestos de trabajo.

Pero si bien los efectos positivos para los estados fronterizos que reciben a estos inmigrantes son claros, desde México algunos economistas advierten que la fuga de capital financiero y humano que se está produciendo le está pasando factura al crecimiento económico del país.

Violencia y seguridad

¿Qué lleva a los mexicanos adinerados  a elegir determinadas ciudades del sur de EU para iniciar una nueva vida?

Según le explicó a BBC Mundo Juan M. Fernández, presidente de la Asociación de Empresarios Mexicanos (AEM) de San Antonio, la cercanía geográfica y la seguridad se encuentran entre los factores más importantes.

“Tristemente la mayoría de los que se han mudado lo han hecho por la violencia. Suelen ser empresarios que buscan seguridad para sus familia y expandir sus negocios en San Antonio”, explica Fernández.

“La ventaja de Texas es que tiene el mismo huso horario que Ciudad de México, además de muy buenas conexiones aéreas, ya que en los últimos tres años los vuelos han aumentado tremendamente (…) Además, en un viaje de 5 horas en auto estás en Monterrey y eso facilita las cosas”.

Precisamente de Monterrey es de donde han llegado la mayoría de los “migrantes fresas” que se han instalado en San Antonio. Según explica Juan M. Fernández, muchos de ellos viven en zonas residenciales exclusivas, como Sonterra, que cuenta con un club de golf y que entre los locales es conocida como “Sonterrey”.

“Se han abierto tiendas, restaurantes y cafés mexicanos. Hay cadenas enfocadas a los productos de nostalgia de México, que venden lo mismo que se encuentra en nuestro país”.

Según Fernández, otro de los atractivos de ciudades como San Antonio es que los distritos escolares ofrecen programas en los que se educa los niños en español y en inglés “para que sean bilingües y biculturales”.

“Al principio estaban muy enfocados a los hijos de inmigrantes indocumentados pero ahora se han vuelto tan populares que hasta hay una lotería para poder ingresar en esas escuelas, a las que los propios estadounidenses quieren llevar a sus hijos ya que en 5º de primaria los niños ya son bilingües”.

Fernández cree que aunque la llegada de inmigrantes mexicanos calificados se ha frenado algo en los últimos meses “quizás por la mejora de la seguridad en México”, el flujo sigue siendo constante.

“Tristemente hasta hace poco a los mexicanos se los veía como gente con poca educación y que estaban en el país en situación ilegal, pero esa percepción está cambiando y se están dando cuenta de que son gente educada y con espíritu emprendedor”.

Impacto negativo

Eugenio Gómez, profesor de la escuela de negocios mexicana IPADE, coincide con Fernández en que la violencia del narcotráfico ha sido el factor más importante que ha llevado a muchos empresarios mexicanos, principalmente del norte del país, a mudarse a EU.

“Se sienten muy vulnerables frente a ciertos tipos de crímenes. Las bandas delictivas buscan nuevas actividades para aumentar sus niveles de ingresos y entre esas está el secuestro y la extorsión. Frente a ello los ejecutivos de las empresas y sus familias son muy vulnerables”, dice Gómez en conversación con BBC Mundo.

Y considera que es difícil medir el impacto que este fenómeno está teniendo en la economía mexicana, aunque cree que las consecuencias negativas son evidentes ya que “año tras año el país está creciendo menos de lo que podría”.

“Estos empresarios se han ido y han dejado de tener su enfoque principal en el país, donde ya no invierten lo mismo que antes. El consumo de estas personas también se ha trasladado a EU, lo que no es bueno teniendo en cuenta que son gente con un alto poder adquisitivo”.

“Además, también se pierde talento, ya que es probable que los hijos de estos empresarios que cuentan con una buena educación nunca vuelvan. Así que entre talento, inversión y consumo estamos perdiendo crecimiento y capacidad productiva”, señala Gómez.

Binacionales

Sin duda uno de los lugares que más se ha beneficiado del fenómeno de los” migrantes fresas” es la ciudad californiana de San Diego, situada a una veintena de kilómetros de la localidad fronteriza de Tijuana.

En las últimas dos décadas -en especial tras la entrada en 1994 en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN)- los intercambios comerciales en esta región se han disparado y las compañías que cuentan con sedes a ambos lados de la frontera se han multiplicado.

Además, cada vez son más los empresarios mexicanos que deciden establecer su residencia permanente en San Diego, mientras mantienen una relación de negocios diaria con Tijuana.

Roberto Cornejo, quien lleva más de 30 años residiendo en San Diego, asegura que la llegada de mexicanos acaudalados ha sido fundamental para el desarrollo de ciertas partes de la ciudad.

Cornejo reconoce que muchos se han mudado debido a la violencia que se vive al otro lado de la frontera, aunque señala que, en su caso, considera “un privilegio” el hecho de haber podido dar a sus hijos la posibilidad de criarse entre dos culturas.

“Mis cuatro hijos tienen carrera, hablan dos o tres idiomas y son binacionales. Entienden lo que es vivir a uno y otro lado de la frontera. Saben conjugar las tradiciones mexicanas y estadounidenses. Es una maravilla que una frontera como la de Tijuana-San Diego exista”, asegura Cornejo.

“Las raíces mexicanas son totales. Seguimos nuestras tradiciones e incluso las hemos agregado a las tradiciones estadounidenses, haciendo un pequeño collage, como sucede con Halloween y el Día de las Muertos”.

Cornejo está de acuerdo en que la salida de familias con recursos de México está causando un daño a la economía del país, aunque cree que la situación en su país de origen ha mejorado y algunos están volviendo “porque hay más oportunidades”.

“Privilegiados”

El asesor de empresas mexicano José Contreras lleva desde 1987 residiendo con su familia en San Diego, donde nacieron sus tres hijas.

Contreras, quien cuenta con oficinas a ambos lados de la frontera, asegura que se decidió a residir en el sur de California “en gran parte buscando seguridad financiera y personal, debido a que el norte de México hace años que está atribulado con los problemas de seguridad”.

“Yo voy 2 o 3 días a la semana a Tijuana por trabajo o a visitar a amigos y familiares. También utilizamos los servicios médicos en México por que los precios son más módicos y cruzamos la frontera para llenar la despensa de comida mexicana. Buscamos lo mejor de los dos mundos”, señala.

Contreras no cree que en su país los vean con desprecio por haberse mudado a EU y el término “migrantes fresas” le parece gracioso, aunque cree que no va con él.

“Tratamos de ser sencillos, de ayudar a la gente y de llevar una mexicanidad ejemplar en la medida de lo posible. Sabemos que somos unos privilegiados e intentamos ser un apoyo para aquellos que no pueden venir para acá. Generamos empleo y riqueza a ambos lados de la frontera”, asegura.

“Hay muchas cosas que se echamos de menos: el sabor de la vida diaria, el comprar fruta en una esquina o que los perros puedan jugar libremente en la calle. Pero estamos muy unidos a nuestra bella Tijuana, a la que queremos mucho. Pese a vivir en EU, México esta en nuestro corazón”.

Ve aquí un video de BBC sobre testimonios de empresarios mexicanos asentados en EU.

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*Nota publicada originalmente el 7 de enero de 2014.

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COVID: la conversación en un autobús que llevó a salvar cientos de miles de vidas

Un encuentro de dos científicos en un autobús condujo a un ensayo clínico para encontrar tratamientos para salvar vidas de enfermos de COVID-19.
27 de marzo, 2021
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El ensayo clínico llamado RECOVERY (Random Evaluation of Covid-19 Therapy o Evaluación aleatoria de terapias para covid-19) inició en marzo de 2020 para probar medicamentos que ya existían en pacientes con covid y estudiar si éstos tenían un efecto sobre la enfermedad. Gracias a este ensayo se han salvado cientos de miles de vidas.

Todo comenzó en el autobús número 18 en Londres. Mientras se abría paso entre el tráfico, dos pasajeros estaban enfrascados en una conversación.

Lo que acordaron en ese trayecto, que tuvo lugar antes del confinamiento en la ciudad por covid-19, cambiaría el curso de la pandemia y posiblemente el futuro de la medicina.

Llevó al trabajo conjunto de investigadores, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) y 40.000 pacientes de covid en un esfuerzo especialmente adaptado a un sistema nacional de salud pública.

Y salvaría la vida de cientos de miles de pacientes de covid en todo el mundo. La conversación de estos dos pasajeros llevó a la creación del ensayo clínico Recovery.

Los dos pasajeros del autobús eran el profesor Martin Landray, médico y diseñador de ensayos de fármacos a gran escala, y Jeremy Farrar, director de Wellcome Trust, uno de los mayores organismos de financiamiento para investigación médica del mundo y uno de los fundadores de Recovery.

La fecha era el 9 de marzo de 2020. Ambos discutían la pandemia inminente, las escenas que se veían en Italia, que fue el primer país de Europa en sentir el impacto devastador del virus, y la inevitabilidad de que Reino Unido se enfrentaría a lo mismo.

“Lo que acordamos en ese viaje en autobús fue que el tsunami llegaría en un par de semanas y teníamos que tener un ensayo en funcionamiento en dos semanas”, explica el profesor Landray al programa Inside Health de la BBC.

“Nueve días después, se inscribió al primer paciente, y el año que pasó ha sido extraordinario”, agrega.

Dos semanas antes, el profesor Landray le había enviado un correo electrónico a Jeremy Farrar para subrayar la importancia de los ensayos.

Lo que pasó a ser uno de los momentos más importantes en el enlace de vínculos científicos comenzó cuando Farrar respondió: “Será mejor que hable con Peter”.

Píldoras de dexametasona

Science Photo Library
El ensayo Recovery ha salvado la vida de cientos de miles de pacientes de covid en todo el mundo.

Las campanas de alarma ya habían estado sonando para el profesor Peter Horby desde el 2 de enero, cuando surgieron informes de una “neumonía viral” en Wuhan, China.

Para Horby, esto tenía todas las características del síndrome respiratorio agudo severo (o SARS) de 2003.

“Para mí estaba bastante claro que había un problema que podría salirse de control si no teníamos cuidado”, señala el profesor Horby, un destacado experto en enfermedades nuevas y emergentes.

Ya había ayudado a establecer dos ensayos de medicamentos en Wuhan, pero debido al confinamiento allí, no obtuvieron ningún resultado.

“Las salas de hospitales estaban abarrotadas”

Juntos, el profesor Horby y el profesor Landray formarían el eje científico que definiría el tratamiento de covid.

Se vieron impulsados por los errores del pasado. El peligro en una pandemia es que todos empiezan a correr como pollos sin cabeza y los científicos y médicos actúan solos, cada uno probando diferentes tratamientos en un pequeño número de pacientes; creando mucho ruido, pero sin respuestas.

El ruido ya estaba aumentando. Se presentaba como evidencia ensayos con una decena de pacientes o experimentos con células en un laboratorio.

Incluso el presidente Donald Trump estaba proclamando los beneficios del medicamento contra la malaria hidroxicloroquina, cuando la evidencia era escasa o inexistente.

El objetivo de Recovery era brindar claridad en medio del caos.

Hubo cuatro claves en el éxito de Recovery:

  • Se puso en marcha rápidamente, en un mundo en el que las pruebas pueden tardar más de un año en configurarse.
  • Era grande, involucraba a todos los hospitales de pacientes graves y a uno de cada 10 pacientes con covid en Reino Unido, por lo que incluso se pudo encontrar medicamentos que tuvieran solo un beneficio moderado.
  • Los pacientes fueron asignados al azar para recibir atención estándar o un medicamento experimental, de modo que los médicos pudieran ver la diferencia entre los dos.
  • Y fue simple.
Una dosis de dexametasona

Reuters
Uno de los fármacos involucrados en el ensayo fue la dexametasona, un esteroide.

El Recovery tuvo un marcado contraste con el ensayo clínico moderno, que se arrastra bajo el peso de la burocracia, los contratos con todos los hospitales, los criterios estrictos sobre los participantes y una gran cantidad de trabajo para quienes miden y recopilan datos.

Si el ensayo iba a tener éxito, era necesario trabajar en salas sometidas a una intensa presión.

“Las salas estaban abarrotadas, los médicos estaban abrumados con pacientes enfermos. Para que un ensayo clínico funcione, este no puede interferir con la atención médica”, dice la Dra. Raha West, médica de cuidados intensivos en Buckinghamshire, quien dirigió el ensayo en su hospital.

“Con el Recovery esto fue fácil”.

El profesor Landray dice que “eliminaron todo” para que el Recovery fuera tan básico que inscribir a un paciente en el ensayo era tan fácil como recetar el medicamento.

Uno de los primeros desafíos fue decidir qué medicamentos deberían estar involucrados.

El coronavirus era una entidad nueva, un desconocido sin reglamentos a seguir.

El profesor Horby y el profesor Landray seleccionaron los medicamentos más prometedores para enfermedades similares o los que habían surgido de las pocas investigaciones sobre covid.

Si el paciente quería participar, su médico seleccionaría en una computadora cuáles de los medicamentos involucrados en el ensayo eran seguros según el historial médico del paciente y la computadora decidiría qué medicamentos se debían administrar.

El fármaco dexametasona, un esteroide antiguo y barato que ya se había utilizado en infecciones respiratorias, se convirtió rápidamente en una fuente de controversia.

La reacción fue dura y rápida y se acusó a los dos expertos de comportamiento poco ético y peligroso.

La dexametasona calma el sistema inmunológico y algunos argumentaron que era lo peor que se podía hacer cuando el cuerpo estaba combatiendo una infección.

“Tengo un cajón lleno de cartas que me dicen que estoy matando gente”, me dijo el profesor Horby. Pero lo tranquiliza saber que también tiene un cajón de “cartas de amor y correos de elogios”.

Saltando de alegría

dexametasona

Getty Images
El tratamiento con dexametasona se convirtió en política del NHS y el resto del mundo lo siguió rápidamente.

Cada fármaco que probaron fue puesto a prueba porque pensaron que existía la posibilidad de que funcionara. La dexametasona fue el primero que lo demostró.

Apenas 100 días después de ese trascendental viaje en autobús, el profesor Landray y el profesor Horby se prepararon para contarle al mundo sus hallazgos.

Sabían que estaban a punto de cambiar el tratamiento para los pacientes en todas partes y habían pasado una semana repasando los números repetidamente para estar seguros.

El 16 de junio estaban listos.

“Fue un resultado hermoso, hermoso”, dice el profesor Landray.

El profesor Horby recuerda a su jefe saltando de alegría al otro lado de una videollamada cuando transmitió los resultados.

Para quienes estaban conectados a un ventilador, como Katherine Millbank, el fármaco redujo la posibilidad de morir en un tercio.

Ella fue una de las primeras pacientes que obtuvo el medicamento en el ensayo.

Cuando las enfermeras corrieron las cortinas alrededor de su cama, todos los que estaban en la sala de cuidados intensivos la aplaudieron.

“Estoy eternamente agradecida con todos ellos por salvarme”, le dijo Katharine a Inside Health.

Cuatro horas después del anuncio, el tratamiento con dexametasona se convirtió en política del NHS y el resto del mundo lo siguió rápidamente.

La doctora Raha West rompió a llorar cuando llegaron los resultados. Todos los pacientes que inscribió en el ensayo terminaron recibiendo dexametasona.

“Nunca lo olvidaré, fue muy emotivo”.

Ahora se estima que la dexametasona sola ha salvado cientos de miles de vidas; posiblemente más de un millón.

El Recovery mostró que otro fármaco, tocilizumab, también salva vidas.

Pero el ensayo también se enfrentó a fracasos. El fármaco contra la malaria hidroxicloroquina, la combinación de lopinavir / ritonavir que se usan contra el VIH y el antibiótico azitromicina habían sido promocionados, pero finalmente se demostró que no tenían ningún efecto.

Su éxito dependió de la disposición de los pacientes, que en uno de los momentos más espantosos de sus vidas, estuvieron dispuestos a participar.

Aiden Temple, de 10 años, que tenía un trastorno inmunológico poco común después de contraer el virus, quiso hacer la diferencia.

“Fue muy aterrador, pero me sentí bastante orgulloso de poder ayudar a otras personas a mejorar rápidamente”, dijo.

También se necesitaron los esfuerzos de miles de médicos y enfermeras, así como de un equipo de unos 20 científicos en Oxford, para recopilar y analizar los datos.

El Recovery logró algo que ninguna otra prueba ha obtenido. Ya tiene garantizado un lugar en los libros de historia solo por su papel en la pandemia de covid.

La esperanza es que sea un catalizador de cambio en la medicina para hacer ensayos de estilo Recovery que brinden respuestas sobre los mejores tratamientos para otras infecciones, como la fiebre de Lassa, o que finalmente demuestren si las píldoras de vitamina D son la cura para todo lo que a menudo se dice que son.

“Creo que ha establecido un nuevo estándar para lo que se puede lograr y no solo durante las pandemias”, me dijo el profesor Landray.

“Sería una farsa si volviéramos a una situación en la que a veces se necesitan años para que un ensayo despegue”.


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