¿Llegó el fin del iPod?
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¿Llegó el fin del iPod?

12 años y 26 dispositivos más adelante, la generación iPod parece que está a punto de desaparecer sin ni siquiera gemir.
Por Dave Lee BBC
29 de enero, 2014
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iPod Touch, 1a generación. AP.

iPod Touch, 1a generación. AP.

Muy pocas piezas de tecnología pueden genuinamente autoproclamarse como icónicas. Sin ninguna duda el iPod de Apple, lanzado al mercado en 2001, es una de ellas.

Con su distintivo botón de control circular y esos audífonos color blanco, el iPod convirtió a los dispositivos portátiles de audio en aparatos bellos con un factor cool que no se había visto desde el Walkman de Sony una década atrás.

Y para la industria discográfica hubo un suspiro de alivio, ya que la tienda de música del iPod -iTunes- allanó el camino para que la descarga de música digital se pusiese de moda, alejando de la piratería a algunos aficionados a la música.

Pero 12 años y 26 dispositivos más adelante, la generación iPod parece que está a punto de desaparecer sin ni siquiera gemir.

“Creo que todos nosotros hemos sabido por algún tiempo que el iPod es un negocio en declive”, dijo el presidente de Apple, Tim Cook, a principios de esta semana durante una conferencia telefónica para discutir el último informe de resultados de la empresa.

Anunció enormes ganancias -como siempre- pero señaló que las ventas del iPod se habían derrumbado un 52%, comparado con el mismo período del año anterior y con la posibilidad de que esa tendencia siga repitiéndose.

Pero sorprendentemente la noticia no es tan mala. Las personas que han comprado iPods anteriormente son ahora más propensas a comprar iPhones o iPads.

Pero sí es una mala noticia para los humildes iPods, un dispositivo pequeño pero poderoso que muchos dicen fue el catalizador que impulsó a Apple en su época de auge de los iPhones y iPads.

Comiéndose el mercado

El iPod ha estado viendo para todos lados con mucho nerviosismo desde hace algún tiempo.

Cuando el iPhone fue lanzado en 2007, Steve Jobs dijo en broma que era el mejor iPod que habían hecho hasta la fecha.

“Una de las cosas llamativas es que a Apple le estaba yendo muy bien con el iPod en 2006, pero aún así optaron por crear un teléfono inteligente que desde el primer día tuvo la capacidad del iPod”, afirma Ian Fogg, experto en el negocio de celulares de la empresa IHS.

La empresa “no tenía miedo de crear un producto que pudiera interrumpir un negocio existoso, pero pensaban: “Si no hacemos algo, alguien más lo hará”.

Tal como sucedió, el iPod celebró su posición como el dispositivo de MP3 más vendido en el mercado. Y todavía lo es.

A pesar de que el iPhone -y otros teléfonos inteligentes- ofrecen mucho más en términos de características y poder de cómputo, el iPod se mantiene por sí mismo.

De hecho, de acuerdo con IHS, las ventas del iPod alcanzaron niveles máximos después del lanzamiento del iPhone, con más de 22 millones de ventas en el cuarto trimestre de 2008.

Y aún hoy, a pesar de la dramática caída del 52%, la gama iPod aún genera grandes ingresos: US$973 millones en el último trimestre.

Los analistas dicen que ha mantenido su popularidad por una multitud de razones que van más allá del simple precio. El iPod Touch, por ejemplo, es visto como el iPhone que no es teléfono -por así decirlo- que ofrece todo lo que un iPhone hace, pero sin capacidad celular.

“El iPod Touch hoy es una gran manera de atraer a los consumidores más jóvenes que son tal vez demasiado jóvenes para tener un iPhone”, señala Fogg.

“Los engancha dentro de Apple y así comienzan a bajar aplicaciones de la App Store”.

Los nuevos productos que se necesitan

Los US$973 millones que generaron los iPods en ganancias son sólo una actividad secundaria de menor importancia si lo comparamos con los ingresos totales de Apple, que en este trimestre que pasó alcanzaron la astronómica suma de US$57.600 millones.

Como indica el sitio de noticias de tecnología The Verge, la venta de iPods es sólo un “hobby” para la empresa.

Esto lleva a muchos entendidos a predecir que Apple seguro no va a descontinuar el iPod en un futuro muy próximo, pero también es poco probable que los vayan a seguir actualizando.

“Mientras el iPod siga siendo un producto de calidad y no produzca pérdidas, realmente no veo ninguna razón para que Apple lo elimine”, sostiene Alex Heath, redactor de CultofMac.com.

Pero Heath y otros destacan que, dado que el iPod ya no puede ser visto como una importante línea de productos de Apple, Tim Cook tiene que introducir un dispositivo completamente nuevo si es que quiere mantener a los inversionistas -y los amantes de la empresa- de su lado.

“Van a tener que diversificar sus productos”, dice Eric Slivka, editor en jefe de MacRumors.com.

“Apple TV ha estado en el radar durante mucho tiempo y ahora surgen rumores como el iWatch y otros dispositivos que están empezando a asumir el relevo”.

“Parece que, a menos que haya algunos problemas de producción, Apple está en camino de lanzar algún tipo de dispositivo portátil a finales de 2014”, indica Heath.

“Las acciones de la empresa se van a disparar o por el contrario se van a venir abajo. 2014 va a ser un año muy interesante”.

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Qué poder tienen los evangélicos en EU y por qué son cruciales para Trump

Sacudieron la política del país hace 40 años. Se volvieron un pilar del Partido Republicano y del presidente Donald Trump. Pero las elecciones de noviembre volverán a medir su influencia.
Getty Images
5 de octubre, 2020
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¿Volverán a ser los evangélicos una fuerza clave en las elecciones de Estados Unidos en 2020?

Cuatro décadas después de haber sacudido la política de este país, ese grupo religioso es hoy un pilar electoral del Partido Republicano y del presidente Donald Trump, que busca otro mandato en noviembre.

En las elecciones de 2016 en EU, uno de cada cuatro votantes se identificó como cristiano evangélico blanco, según encuestas. Y la gran mayoría de ellos (81%) votó por Trump.

El presidente “va a necesitar eso y quizás más para ganar en noviembre, así que son muy influyentes”, dice John Fea, un profesor de historia en la Universidad Messiah de Pennsylvania autor del libro “Créeme: el camino evangélico a Donald Trump”, en diálogo con BBC Mundo.

Pero para entender el verdadero peso político de los evangélicos en EE.UU. y su improbable alianza con Trump, es necesario retroceder un poco en el tiempo.

El fin y los medios

Los evangélicos entraron a la arena política de EU como reacción a la legalización del aborto en el caso de Roe vs. Wade de la Corte Suprema en 1973 y al avance de una agenda progresista en el gobierno del demócrata Jimmy Carter (1977-1981).

Líderes religiosos conservadores contrarios al aborto y la diversidad sexual, con el pastor televangelista Jerry Falwell a la cabeza, fundaron en 1979 la organización Mayoría Moral para movilizar fieles a favor de políticos que defendieran sus causas.

En las elecciones de 1980, dos de cada tres votantes evangélicos blancos apoyaron al candidato presidencial republicano Ronald Reagan, quien venció a Carter con su discurso conservador, opuesto al comunismo.

Ronald Reagan en 1979

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Ronald Reagan se impuso a Jimmy Carter en las elecciones de 1980 con un amplio apoyo de evangélicos blancos.

Así surgió la unión política entre republicanos y evangélicos, que hasta hoy mantienen al tope de sus aspiraciones anular Roe vs. Wade y colocar jueces conservadores en la Corte Suprema.

Los evangélicos blancos han sido un bloque electoral más conservador y numeroso que los evangélicos afroestadounidenses, que priorizan la “justicia racial” y por lo tanto tienden a apoyar mayoritariamente a los demócratas, explica Fea.

Y apunta que, a diferencia de los protestantes no evangélicos o católicos, los evangélicos blancos “están mucho más unificados, forman un bloque de votantes”.

“En cierto sentido, quieren que se realicen sus aspiraciones políticas, por lo que el fin justifica los medios”, dice. “Pero desde fines de los años ’70 y ’80 los evangélicos blancos también han sido tentados por el poder político: les gusta estar en el Despacho Oval” de la Casa Blanca.

Manifestantes a favor y en contra del aborto protestan frente a la Corte Suprema de Estados Unidos.

Getty Images
La batalla contra del aborto ha sido prioridad constante de los evangélicos en EU por décadas.

Greg Smith, director asociado del Centro Pew de Investigación, señala que el vínculo de ese sector religioso con el Partido Republicano perdura hasta el presente.

“Hemos visto durante mucho tiempo que los protestantes evangélicos blancos están entre los votantes republicanos más consistentes de EU y entre los partidarios más fuertes, leales y consistentes de Donald Trump”, dice Smith a BBC Mundo.

“Salvar a EU”

El peso electoral de los evangélicos blancos en EU hoy es bastante mayor que su decreciente presencia demográfica.

En 2016 eran 17% del total de la población, seis puntos menos que una década antes, según el Instituto de Investigación de Religión Pública en Washington.

Se estima que en los últimos cuatro años la proporción de evangélicos blancos en EU cayó otros dos puntos, hasta 15% de la población.

Votantes en una escuela de primaria en el condado de Chesterfield, Virginia

Getty Images
Los evangélicos blancos sumaron un cuarto de los votantes de EU en 2016, aunque sólo eran 17% de la población.

Sin embargo, en las últimas elecciones fueron el 26% del total de votantes.

Sarah Posner, autora del reciente libro “Profano: por qué los evangélicos blancos oran en el altar de Donald Trump”, señala que el movimiento no sólo se apoya en líderes de iglesias sino también en medios propios de TV y redes sociales.

“La derecha religiosa tiene una operación muy sólida y bien organizada para incentivar el voto, por lo que son muy importantes para que el Partido Republicano gane elecciones”, dice Posner a BBC Mundo.

La unión de evangélicos y Trump suele verse como una extrañeza de la política de EU: religiosos que predican sobre moral aliados a un hombre acusado de infidelidades matrimoniales, casado tres veces, que se ha expresado de forma obscena sobre las mujeres y agresiva sobre los inmigrantes.

Pero Trump recibió en 2016 un apoyo de los evangélicos blancos aún mayor que sus antecesores republicanos.

Joe Biden en un evento de la campaña en marzo.

Getty Images
Biden fue vicepresidente de Estados Unidos durante el gobierno de Barack Obama.

Y, si bien la aprobación de los evangélicos blancos a Trump cayó algunos puntos en medio de la crisis de coronavirus y las protestas por injusticia racial, cerca de ocho de cada 10 votantes de ese grupo aún se inclinan a votar por él, según encuestas.

El bajo nivel de apoyo de los blancos evangélicos al candidato demócrata Joe Biden contrasta con el amplio respaldo que recibe entre los protestantes negros (cercano a 90% en un reciente sondeo de Pew) y el hecho de que es favorito en las encuestas de votantes en general.

El respaldo de los evangélicos blancos a Trump es atribuido a la ansiedad que sienten ante los cambios raciales y culturales que EE.UU. tuvo en las últimas décadas.

“Trump representa al hombre fuerte que creen que necesitan para salvar a EU del liberalismo“, indica Posner. “Lo ven no necesariamente como un cristiano como ellos, sino como un líder improbable que Dios ha ungido para salvar a EU.”.

Prueba de fuerza

Trump tiene un vicepresidente evangélico como Mike Pence y varios miembros de su gabinete pertenecen a ese movimiento religioso o cultivan lazos con el mismo.

En esta campaña, Trump ha buscado asegurarse de que los evangélicos vuelvan a sufragar por él.

Por ejemplo, ha repetido que ya colocó dos jueces para la Corte Suprema y el mes pasado nominó a otra que, si es confirmada por el Senado, puede dar a los conservadores una mayoría firme en el máximo tribunal.

Donald Trump

Reuters
Trump ha buscado asegurarse el voto evangélico en noviembre de distintas formas, algunas de ellas polémicas.

Trump también acusó a Biden de estar “contra Dios” y “contra la Biblia”, aunque el exvicepresidente es un católico practicante y ha recibido el reciente respaldo de algunos líderes evangélicos blancos.

Además, Trump causó polémicas que le valieron críticas de figuras religiosas, por ejemplo al posar para las cámaras con la Biblia en la mano ante una iglesia, para lo cual fue dispersada a la fuerza una protesta pacífica en la zona.

Su campaña también apuesta a atraer votantes evangélicos negros y latinos, que tienen posturas conservadoras en temas como el aborto pero son más abiertos a la inmigración y las políticas sociales, lo cual puede inclinarlos por Biden.

Así, la elección será una nueva prueba de fuerza para los evangélicos de EU y su peculiar alianza con el presidente.

“La participación electoral entre los evangélicos blancos será muy importante para Trump: necesita que salgan en grandes cantidades. Si no”, advierte Posner, “será mucho más difícil para él ganar”.


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