Argentina y los cuentos para niños sobre familias gay
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Argentina y los cuentos para niños sobre familias gay

El país latinoamericano marca tendencia con la aparición de una editorial que publica cuentos infantiles sobre familias con padres del mismo sexo.
Por Veronica Smink BBC Mundo, Argentina
21 de enero, 2014
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Uno de los nuevos cuentos argentinos sobre familias gay. (Foto: Molinos de Viento)

Uno de los nuevos cuentos argentinos sobre familias gay. (Foto: Molinos de Viento)

Argentina no sólo fue pionera en América Latina en materia de derechos de los homosexuales y los transexuales, sino que ahora también está marcando tendencia en el campo de la cultura.

Y lo está haciendo con la aparición de una editorial que publica cuentos infantiles sobre familias con padres del mismo sexo.

Molinos de Viento nació a fines de 2013 y, según sus creadores, su nombre –inspirado en El Quijote de Cervantes- refiere a “los escollos, no sólo biológicos sino también sociales”, que debe enfrentar una pareja homosexual a la hora de querer ser padres.

Darío Fernández y Hernán Klein, los fundadores de Molinos de Viento, fueron una de las más de 7 mil parejas que han contraído matrimonio desde que se legalizaron las uniones gay en julio de 2010.

Argentina no sólo fue el primer país latinoamericano en aprobar el matrimonio entre personas del mismo sexo. (En 2012 el país volvió a ser pionero con la aprobación de la Ley de Identidad de Género, que permite que las personas transexuales elijan el nombre y sexo con el que quieren ser inscritos en sus documentos personales).

“Nos casamos porque queríamos formar una familia”, le contó Fernández a BBC Mundo. Sin embargo, relató que el camino no fue sencillo.

Primero probaron registrarse como padres adoptivos, pero se desesperanzaron por la lentitud del proceso. Fue entonces que decidieron que tendrían familia a través de la maternidad subrogada, comúnmente conocida como alquiler de vientres.

“Quisimos leer sobre este proceso y nos dimos cuenta de que hay muy poco material sobre el tema en español y no hay nada que explique el tema a los niños”, afirmó Fernández. Fue así que nació “¿Cómo llegué a este mundo?”, escrito e ilustrado por el editor, que trabaja como diseñador gráfico.

Fernández también creó dos libros más: “Anita y sus dos mamás”, que habla sobre la crianza en una familia de madres lesbianas, y “Hay muchas cosas que están bien”, que enseña sobre diversidad sexual y busca educar sobre el bullying o acoso escolar.

Trabajo de hormiga

Si bien Molinos de Viento no es la primera editorial argentina que publica material para niños sobre temática lésbica, gay, de transgénero y bisexual (LGTB) sí es la primera dedicada exclusivamente al género en formato de papel.

Otros proyectos, como la editorial Bajo el Arco Iris, ya publicaban cuentos y libros infantiles y juveniles online. En tanto, algunas editoriales como La Mariposa e Iguana, dedicada a temas LGTB, tienen una sección infantil, aunque importan gran parte de su material.

Las fuertes trabas a la importación que empezó a aplicar el gobierno argentino a partir de 2011 llevaron a una reducción en ese rubro y también habrían contribuido al cierre, en 2013, de la primera y única librería LGTB de Argentina, Otras Letras, que a partir de este año sólo operará de manera virtual, según sus dueños.

“En Argentina hay bastante producción de libros sobre temas homosexuales, pero son todos trabajos independientes que no llegan a las grandes librerías”, le explicó a BBC Mundo Pietro Salemme, fundador de la biblioteca “Oscar Hermes Villordo”, la única biblioteca de América Latina dedicada exclusivamente a temas LGTB.

La biblioteca, nombrada en honor al autor de unas de las primeras novelas gay de Argentina, recopila más de 5.000 obras de la colección privada de Salemme.

“Los cuentos que edita Molinos de Viento surgieron a partir de una necesidad personal, pero son muy importantes. Yo hubiera agradecido mucho tener libros así cuando fui a la escuela”, afirmó Salemme.

Educación

“¿Cómo llegué a este mundo?” explica el proceso de subrogación. (foto: Molinos de Viento)

“¿Cómo llegué a este mundo?” explica el proceso de subrogación. (foto: Molinos de Viento)

Para el coleccionista, las obras literarias cumplen un rol fundamental a la hora de lograr avances culturales.

“Si bien hay mucha más apertura desde la aprobación del matrimonio igualitario, desde lo cultural y lo social todavía falta mucho, en especial en el interior del país donde hay mucha estigmatización”, señaló.

Diego Trerotola está de acuerdo. El activista de la comunidad LGTB considera que “el cambio jurídico existe pero falta el cambio cultural”.
Trerotola, quien conduce un programa en la televisión por cable dedicado a la enseñanza de la diversidad sexual, cree que la educación es la clave para lograr ese cambio.

“Educar desde la niñez es la única forma de lograrlo porque los valores y la socialización se constituyen en la infancia y la adolescencia, por eso la aparición de estos cuentos es un paso importante”, afirmó a este medio.

Según el experto, a pesar de que el Estado trabaja para incorporar temas de diversidad sexual en la currícula escolar, muchos colegios, en especial los religiosos, se siguen resistiendo a hablar de estos asuntos.

Es que a pesar de lo que dice la ley, muchos en Argentina siguen condenando la homosexualidad, entre ellos el propio papa Francisco, quien a pesar de haberse mostrado mucho más benevolente hacia los gays que sus predecesores se sigue oponiendo al casamiento entre personas del mismo sexo.

Una realidad que crece

Pero mientras los adultos discuten, la realidad es que cada vez son más los niños de familias “homoparentales” que llegan a las escuelas y buscan integrarse con sus pares, como cualquier chico.

Según el último censo nacional, realizado en 2010, en Argentina conviven al menos 25.000 parejas homosexuales y un quinto de ellos tiene hijos.

Si a eso se suman las miles de parejas gay que contraen matrimonio cada año, y la cifra de personas LGTB que prefirieron no revelar su identidad sexualidad durante el censo, está claro que ese número seguirá en aumento.

Es algo que editores como Fernández saben y tomaron en cuenta a la hora de lanzar su proyecto.

Sin embargo, el autor le admitió a BBC Mundo que su principal meta ya está cumplida: tener cuentos para leerle a su pequeño hijo, que nacerá en los próximos meses.

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"El COVID no es una pandemia": científicos creen que es una sindemia (y qué significa)

El hecho de que la enfermedad se exacerba cuando interactúa con otras condiciones de salud que prevalecen en grupos desfavorecidos social y económicamente ha llevado a algunos científicos a pensar que estamos frente a una sindemia.
10 de octubre, 2020
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Con el correr de los meses, las medidas para evitar la propagación del covid-19 se han ido endureciendo o flexibilizando en distintas partes del mundo según el aumento o disminución de los casos.

Mientras que muchos países en Europa están volviendo a restringir actividades sociales y ordenando cuarentenas después de registrar un número récord de casos, Nueva Zelanda, por ejemplo, pasó a su nivel de alerta más bajo.

Sin embargo, esta estrategia para lidiar con el coronavirus es, en opinión de numerosos científicos, demasiado limitada para detener su avance.

“Todas nuestras intervenciones se han centrado en cortar las vías de transmisión viral, para controlar la propagación del patógeno”, escribió recientemente en un editorial Richard Horton, editor jefe de la prestigiosa revista científica The Lancet.

Pero la historia del covid-19 no es tan sencilla.

Por un lado, dice Horton, está el SARS-CoV-2 (el virus que provoca el covid-19) y por otro, una serie de enfermedades no transmisibles. Y estos dos elementos interactúan en un contexto social y ambiental caracterizado por una profunda inequidad social.

Bangladesh

Getty Images
El contagio es mucho mayor en comunidades empobrecidas que no pueden cumplir con las normas de higiene y distancia social.

Estas condiciones, argumenta Horton, exacerban el impacto de estas enfermedades y por ello debemos considerar al covid-19 no como una pandemia, sino como una sindemia.

No se trata de un simple cambio de terminología: entender la crisis de salud que estamos atravesando desde un marco conceptual más amplio abre el camino para buscar soluciones más adecuadas.

Uno más uno es más que dos

El término sindemia (un neologismo que combina sinergia y pandemia) no es nuevo.

Fue acuñado por el antropólogo médico estadounidense Merrill Singer en los años 90 para explicar una situación en la que “dos o más enfermedades interactúan de forma tal que causan un daño mayor que la mera suma de estas dos enfermedades”.

“El impacto de esta interacción está además facilitado por condiciones sociales y ambientales que juntan de alguna manera a estas dos enfermedades o hacen que la población sea más vulnerable a su impacto”, le explica Singer a BBC Mundo.

La interacción con el aspecto social es lo que hace que no se trate sencillamente de una comorbilidad.

Merrill Singer

Merrill Singer
Singer acuñó el término “sindemia” en los años 90.

El concepto surgió cuando el científico y sus colegas investigaban el uso de drogas en comunidades de bajos ingresos en EE.UU., hace más de dos décadas.

Descubrieron que muchos de quienes se inyectaban drogas sufrían de una cantidad de otras enfermedades (tuberculosis, enfermedades de transmisión sexual, entre otras), y los investigadores se empezaron a preguntar cómo éstas coexistían en el cuerpo, y concluyeron que, en algunos casos, la combinación amplificaba el daño.

En el caso del covid-19, “vemos cómo interactúa con una variedad de condiciones preexistentes (diabetes, cáncer, problemas cardíacos y muchos otros factores), y vemos un índice desproporcionado de resultados adversos en comunidades empobrecidas, de bajos ingresos y minorías étnicas“, explica Singer.

Y enfermedades como la diabetes o la obesidad —que son factores de riesgo para el covid-19— son más comunes en individuos de bajos recursos, añade en conversación con BBC Mundo Tiff-Annie Kenny, investigadora de la Universidad Laval, en Canadá, y quien trabaja en el Ártico con poblaciones afectadas por la inseguridad alimentaria, el cambio climático y condiciones de vivienda que dificultan cumplir con las recomendaciones sanitarias como lavarse las manos o mantener la distancia social.

¿Pero no es el este el caso de la mayoría de enfermedades? ¿No tienen la mayoría de las veces un impacto mayor en los grupos con menos acceso a salud, alimentación, educación e higiene? ¿No se potencian casi siempre cuando se combinan con otra o con una condición médica de base?

En cuanto a la interacción biológica, no es necesariamente siempre así, destaca el científico.

Cementerio en La Paz, Bolivia

Getty Images
La pandemia de covid-19 no se resuelve únicamente por la vía médica, creen los científicos que analizan la situación actual desde el marco conceptual de la sindemia.

“Hay evidencia creciente de que la influenza y el resfriado común son contrasindémicos. Es decir: la situación no empeora. Si una persona está infectada con los dos (virus), una (de las enfermedades) no se desarrolla”.

Y en cuanto al aspecto social, el elemento clave en el caso de una sindemia es que añade la interacción de las enfermedades.

Cambio de estrategia

Analizar la situación a través de la lente de la sindemia, dice Kenny, nos permite pasar de la aproximación de la epidemiología clásica sobre el riesgo de transmisión, a una visión de la persona en su contexto social.

Es una postura compartida por muchos científicos que creen que para frenar el avance y el impacto del coronavirus es crucial poner atención a las condiciones sociales que hacen que ciertos grupos sean más vulnerables a la enfermedad.

“Si realmente queremos acabar con esta pandemia cuyos efectos han sido devastadores en la gente, en la salud, en la economía, o con futuras pandemias de enfermedades infecciosas (hemos visto venir una detrás detrás de otra con cada vez mayor frecuencia: sida, ébola, SARS, zika y ahora covid-19), la lección es que tenemos que abordar las condiciones subyacentes que hacen posible una sindemia”, opina Singer.

“Tenemos que abordar los factores estructurales que hacen que a los pobres les resulte más difícil acceder a la salud o a una dieta adecuada”, agrega.

“El riesgo de no hacerlo es enfrentarnos con otra pandemia como la de covid-19 en el tiempo que tome que una enfermedad existente se escape del mundo animal y pase a los humanos, como ha sido el caso del ébola y el zika, y que continuará ocurriendo a medida que sigamos invadiendo el espacio de las especies salvajes, o a raíz del cambio climático y la deforestación”.

El editor de The Lancet Richard Horton es concluyente: “No importa cuán efectivo sea un tratamiento o cuán protectora una vacuna, la búsqueda de una solución para el covid-19 puramente biomédica fracasará”.

Y concluye: “A menos que los gobiernos diseñen políticas y programas para revertir disparidades profundas, nuestras sociedades nunca estarán verdaderamente seguras frente al covid-19”.


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