México y los países "MINT", ¿nuevos gigantes económicos?
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

México y los países "MINT", ¿nuevos gigantes económicos?

México es uno de los cuatro países que han sido agrupados bajo el acrónimo MINT, que es la palabra en inglés para "menta". Sepa cuáles son los otros y qué hace tan prometedoras a sus economías.
Por Jim O'Neill/Especial para BBC
7 de enero, 2014
Comparte

En 2001 el mundo comenzo a hablar de los BRIC: Brasil, Rusia, India y China. Se los mencionaba como potenciales motores de la economía mundial. El término fue inventado por el economista Jim O’Neill, quien ahora ha acuñado uno nuevo: MINT (que es también la palabra en inglés para “menta”), para agrupar a México, Indonesia, Nigeria y Turquía. O’Neill los considera las nuevas promesas de la economía mundial y aquí explica por qué.

¿Qué es lo que hace tan especiales a los MINT? ¿Por qué elegir a estos cuatro países?

Un amigo que ha seguido la historia de los BRIC comentó con sarcasmo que los del nuevo grupo probablemente sean más “frescos” que los agrupados en ese acrónimo. Lo que de verdad comparten, además de tener grandes poblaciones, es que al menos durante los próximos 20 años tendrán una buena constitución demográfica: todos verán un crecimiento de la población en condiciones de trabajar en relación a aquellos que no trabajan.

Esto es la envidia de muchos países desarrollados, pero también de dos de los países BRIC: China y Rusia.

Si México, Indonesia, Nigeria y Turquía son capaces de poner la casa en orden, algunos podrían alcanzar el crecimiento anual de dos dígitos que China experimentó entre 2003 y 2008.

Las economías de los MINT en el contexto mundial

 

Otra cosa que tres de ellos comparten es algo que me hizo notar el canciller de México, José Antonio Meade Kuribreña: tienen ventajosas ubicaciones geográficas en un contexto de comercio mundial cambiante.

México mismo, por ejemplo, está al lado de EE.UU., pero también es parte de América Latina. Indonesia está en el corazón del Sudeste Asiático, pero también tiene profundas conexiones con China.

Y como es sabido, Turquía está tanto en Oriente como en Occidente.

Nigeria es el único de los cuatro que no cumple con este criterio, en parte por la falta de desarrollo de África. Pero podría cumplirlo en el futuro si los países de África dejan de pelear y comienzan a comerciar entre sí.

Crecimiento proyectado del ingreso per cápita (en miles de dólares)

2000 2012 2050
México 7,0 10,6 48
Indonesia 0,8 3,6 21
Nigeria 0,2 1,4 12,6
Turquía 4,1 10,6 48,5
Fuentes: Fondo Monetario Internacional, Goldman Sachs

¿El nacimiento de un nuevo club?

Estas podrían ser las bases para que los MINT establezcan su propio club económico-político, tal como hicieron los BRIC (una de las cosas que más me han sorprendido de toda la saga de los BRIC). De hecho, ya comienzo a intuir un club MINT.

En mi conversación con Meade Kuribreña me dí cuenta de algo más: la creación del acrónimo MINT podría estimular la incorporación de Nigeria al G20, grupo al que ya pertenecen los otros países MINT.

Es algo de lo que la carismática ministra de Finanzas de Nigeria, Ngozi Okonjo-Iweala, tenía interés en hablar: “Sabemos que nuestro día llegará”, dijo. “Creemos que se están perdiendo algo al no incluirnos”.

Meade Kuribreña llegó a sugerir que, como grupo, los MINT tienen más cosas en común entre sí que los BRIC. De eso no estoy tan seguro, pero es una idea interesante.

En términos económicos, tres de ellos, México, Indonesia y Nigeria, son productores de materias primas; no es el caso de Turquía. Es un contraste con los BRIC, donde dos países, Brasil y Rusia, son productores de materias primas y los otros dos, China e India, no.

En términos de riqueza México y Turquía están más o menos al mismo nivel, con un ingreso anual per cápita de unos US$10.000. Bastante más que los US$3.600 de Indonesia y US$1.400 per cápita de Nigeria, que está a la par de India; pero un tanto por detrás de Rusia (US$14.000) y Brasil (US$11.300). Siguen adelante de China, donde el ingreso per capita es de US$6.000 por año.

La experiencia en el terreno

En las visitas que hice para la BBC a estos países tenía una pregunta que me guiaba: “¿Cómo se siente la vida real, cotidiana, en el terreno, comparada con mis expectativas y el consenso general acerca del estado de los países?”.

Cuando las expectativas son bajas es fácil sorprenderse en forma positiva, como uno podría decir en general de Nigeria, por ejemplo (aunque inversores especializados en África no estarían sorprendidos en los últimos años).

Pero lo contrario también es cierto, y esto podría representar un problema para México, país por el que muestran verdadero entusiasmo los inversores financieros.

Regresé de mis viajes pensando que no sería muy difícil que la gente se viera sorprendida por Nigeria o Turquía, ya que en general reciben mucho peso las cuestiones negativas que son bien conocidas, como el crímen y la corrupción en Nigeria, por ejemplo, o la mano dura del gobierno turco.

Los desafíos

Menos seguro estoy de Indonesia. Los desafíos del país son tan grandes como lo que esperaba. No hubo nada que me sorprendiera, que me hiciera decir “¡oh!”. Indonesia necesita definir mejor su visión comercial, más allá de las materias primas, y debe mejorar su infraestructura.

Sí dije “¡oh!” en Turquía cuando visité al fabricante de electrodomésticos Beko y a Turkish Airlines, la aerolinea que más rápido está creciendo en el mundo. Y en Nigeria lo decía todo el tiempo.

Es muy fácil entusiasmarse con la creatividad del lugar. Lo fue al menos para mí. Y partí lleno de emoción acerca de varias inversiones personales a las que les eché el ojo.

A México llegué preparado para ser defraudado, ya que las expectativas son tan altas. Pero el joven presidente y sus también jóvenes colegas están determinados a cambiar el lugar.

Si uno, como británico, cree que Margaret Thatcher es el arquetipo del titán de las reformas profundas estos muchachos la hacen quedar como un bebé. Están reformando todo: educación, energía, política fiscal y las propias instituciones de gobierno.

¿Y qué sucede con los desafíos y cosas que usualmente asustan a la gente? Bueno, la corrupción es uno que los cuatro parecen compartir, y tuve varias discusiones interesantes sobre el tema en cada país.

Para el jefe del Banco Central de Nigeria, Lamido Sanusi, es inusual que la corrupción impida el desarrollo económico. También cree que el crecimiento de la economía, sumado a avances en educación mejorarán el gobierno y la transparencia.

Es importante escuchar estos puntos de vista, una alternativa a nuestra muchas veces simplista forma de ver las cosas en Occidente. Para muchas personas dignas de crédito en los MINT la corrupción es la consecuencia de un pasado de fragilidad y no la causa de de un frágil futuro. Y no es ciertamente el primer problema a resolver; queda bastante relegada cuando se la compara con los costos, alcance y disponibilidad de la energía y claro está, la infraestructura.

Prioridades

Resolver la política energética es prioridad tanto para los mexicanos como para los nigerianos para poder ejecutar este año nuevas iniciativas que permitan acelerar los ritmos de crecimiento.

Ahora, una estadística sorprendente: unos 170 millones de personas en Nigeria usan la misma cantidad de energía eléctrica que un 1,5 millones en Reino Unido. Casi todos los negocios generan su propia energía y los costos son enormes.

“¿Puedes imaginar, puedes creer, que este país ha estado creciendo al 7% anual sin energía, con cero energía? Es un chiste”, dice el hombre más rico de África, Aliko Dangote.

Tiene razón. Calculo que Nigeria podría crecer al 10-12% anual si resolviera tan solo ese problema; y en seis o siete años habría duplicado el tamaño de su economía.

Para Indonesia, el cuarto país más poblado del mundo, diría que los principales desafíos son el liderazgo y la infraestructura, aunque puede haber muchos más. Pero los desafíos y las oportunidades están juntos.

En Pluit, un barrio pobre de Yakarta, el suelo se hunde 20 cm por año por la sobreexplotación del agua, pero los precios de las propiedades en otras partes de la ciudad se han disparado.

“Sabemos que va a funcionar”

Hablé con el hombre que está construyendo la primera tienda de Ikea del país, quien admite que un tercio de la población de 28 millones de personas de la gran Jakarta (el tercer conurbano más grande del mundo) estaría en condiciones de comprar en su tienda. Como dijo: “Simplemente sabemos que va a funcionar”.

En Turquía, por supuesto, su política y la combinación de la fe musulmana con cierta intención de hacer cosas al modo occidental presenta su propio tipo de desafío. Algunos podrían decir lo mismo de Indonesia, pero de allí regresé creyendo que no era así. Al menos en Yakarta, el estilo occidental de hacer las cosas está generalmente aceptado, en claro contraste con Turquía.

Dicho todo esto, ¿pueden los MINT sumarse a las diez economías más grandes del mundo, tras EE.UU., China, los BRIC y tal vez Japón?

Yo creo que sí, aunque puede llevar 30 años.

Espero con ansias volver a cada uno de ellos más seguido, ahora que estoy ayudando a que se los reconozca, como hice con los BRIC hace 12 años.

Contenido relacionado

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

Cómo Islandia se convirtió en el primer país de Europa en deshacerse de la COVID-19

Islandia ha tenido un gran éxito conteniendo la pandemia del coronavirus, lo que le ha permitido reanudar sus actividades con bastante normalidad mientras muchos otros países de Europa siguen bajo confinamiento.
24 de marzo, 2021
Comparte

Sí, Islandia es una isla remota en el Atlántico Norte, con un solo aeropuerto internacional. Y sí, es el hogar de menos de medio millón de personas.

Por lo tanto, sería justo suponer que tiene que agradecer la suerte de poder convertirse en el primer país de Europa en deshacerse virtualmente del covid-19.

Pero diles eso a los islandeses y no harás muchos amigos. Porque cuando apartas la geografía y miras los detalles, hay más; y estos isleños están bastante orgullosos de su éxito.

Es jueves por la noche y los jóvenes acuden en masa a la noche de karaoke en el centro de Reikiavik, la capital, gritando en el micrófono interpretaciones de todos los clásicos. Se abrazan y se besan, mientras gotitas de saliva vuelan por el aire.

En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

BBC
En Reikiavik ya disfrutan nuevamente de sus noches de karaoke.

Las salidas nocturnas, los restaurantes, los conciertos y todo lo que el resto de Europa anhela están de vuelta aquí.

Solo hay 20 casos confirmados de coronavirus al momento de escribir este artículo. Una persona está siendo tratada en el hospital e Islandia ha tenido un total de 29 muertes, lo que equivale a 8.5 por cada 100.000 personas.

“Me he estado preparando para esta pandemia durante 15 años”, dijo Thorolfur Gudnason, el epidemiólogo jefe de Islandia, cuando la BBC le preguntó exactamente cómo lo había manejado.

Gudnason fue puesto a cargo de la respuesta a la pandemia de Islandia desde el principio.

“Decidimos de inmediato lo que haríamos: realizar pruebas, rastrear contactos y aislar a todos los diagnosticados. Hicimos esto de manera agresiva, desde el primer día”, apuntó.

Su equipo de rastreo de contactos, integrado por detectives de la vida real, estaba en funcionamiento antes de que Islandia registrara su primer caso.

Cuando aparqué frente a un hotel feo en el centro de Reikiavik, un hombre alto y alegre retiró las barricadas de metal, bloqueando la puerta: “Bienvenido al hotel de aislamiento”, se rió entre dientes.

Gylfi Thor Thorsteinsson dejó un trabajo en marketing en marzo pasado para abrir el hotel, donde se envía a las personas diagnosticadas con el virus. “En mi primer día, la mayoría del personal del hotel simplemente se fue, se negaron a participar”, cuenta.

Gylfi Thorsteinsson.

BBC
Gylfi Thorsteinsson dejó su trabajo para abrir un hotel de aislamiento.

Poco a poco, los convenció de que regresaran y, durante el último año, han atendido a más pacientes que todos los hospitales de Islandia juntos.

Todos los días, Thorsteinsson se viste con equipo de protección personal completo para ir a sus habitaciones y hacerles compañía.

“Ha sido un viaje, sin saber nunca lo que traerá el día”, dice.

Ahora el hotel tiene solo un puñado de pacientes.

Pero Islandia ya ha estado aquí antes. Tuvo su primera ola bajo control rápidamente y, en mayo de 2020, la gente había comenzado a declarar al país libre de coronavirus.

Las cosas siguieron así por un tiempo, pero a fines del verano, Islandia fue golpeada inesperadamente por otra ola más feroz, después de que dos turistas que dieron positivo rompieron las reglas de su aislamiento.

Hotel de aislamiento.

BBC
El hotel de aislamiento llegó a cerrar pero debió ser reabierto cuando surgieron nuevos casos de coronavirus.

Thorsteinsson ya había cerrado y se había ido a casa. Incluso había organizado una gran fiesta para todo su personal para celebrar.

“Honestamente pensamos que habíamos ganado. Pero luego recibí la llamada: estaba de regreso. En media hora, había abierto de nuevo y la gente seguía viniendo y viniendo. Y todavía lo hacen”, señala.

Después de erradicar el virus de la sociedad, Islandia erigió fronteras de acero. Desde junio del año pasado, todos los pasajeros que llegan han sido puestos en cuarentena y hay pruebas obligatorias en el aeropuerto.

Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

BBC
Las aguas termales de Islandia son un gran atractivo para los turistas.

“Siguiente”, grita una enfermera antes de meter un hisopo en mi nariz y bajar por la garganta, todo antes del control de pasaportes.

Algo que algunos países tardaron casi un año en descifrar, Islandia lo descubrió en unos meses. Si la sociedad tenía alguna posibilidad de reabrirse, el virus tenía que ser contenido al entrar.

Cuando le pregunté a Thorsteinsson qué le había dado a Islandia esta ventaja, fue enfático: “han sido los científicos quienes han creado las reglas, no los políticos. Eso importa. Ellos saben de lo que están hablando, los políticos no”.

En cada paso, Islandia ha seguido la ciencia, liderada por el profesor Gudnason y su equipo, sin que los políticos participen en las reuniones informativas diarias.

Al reunirme después con la primera ministra de Islandia, Katrin Jakobsdottir, tenía curiosidad por saber por qué se había quedado en un segundo plano.

La mujer, de 44 años de edad, ha dirigido el gobierno verde de izquierda del país desde 2017.

Para ella, pandemia y política son dos palabras que no van de la mano.

Ella me dijo lo emocionada que estaba por impulsar la realización rigurosa de pruebas, rastreando y aislando a los posibles contagiados, con la esperanza de evitar que el país sufriera bloqueos drásticos, algo que, en general, consiguió.

Pero pasar a un segundo plano no significó tomárselo con calma: “Esta pandemia me ha mantenido despierta durante todo un año. Solo desearía que todo terminara y pudiera volver a hablar de política de nuevo”, señala.

Alguna ayuda inesperada obtuvo desde el principio. Reikiavik es el hogar de una de las principales empresas de genética humana del mundo, dirigida por Kari Stefansson, un hombre animado de unos 70 años de edad que ha alcanzado el estatus de celebridad en Islandia.

A los pocos días de la llegada del virus a la isla, Stefansson acordó poner en manos de los científicos sus laboratorios de última generación para rastrear la propagación.

“Al principio, esto parecía la extinción de la humanidad, así que nos lanzamos con toda nuestra fuerza”, me dijo Stefansson mientras recorríamos los laboratorios.

“Somos una pequeña comunidad. Todos sabían que podíamos hacer esto, así que estaba claro que teníamos que hacerlo”.

Desde entonces, sus equipos han secuenciado cada caso positivo para comprender cómo se está propagando y cambiando. Señala que como el virus muta con cada cuarta transmisión, el 25% de las veces, ellos pueden averiguar quién se lo ha transmitido a quién. “¿Se lo transmitió Juan a Pedro o Pedro a Juan?”, explica.

Vida nocturna en Reikiavik.

BBC
El eficaz mecanismo de rastreo de contactos de Islandia es considerado como una de las claves para poder reanudar las actividades de ocio nocturno.

No tiene ninguna duda de que esto ha ayudado a Islandia a mantenerse por delante. “Para mí, ha sido un momento divertido. Me siento un poco culpable de admitirlo, pero ha sido emocionante”, apunta.

Durante meses, Islandia ha logrado evitar que la variante británica ingrese al país al contener los casos en la frontera.

Pero mientras estuve allí, el equipo de Kari Stefansson notó que el primer caso se había filtrado y había contagiado a otra persona.

Esa persona había ido a trabajar a un hospital y, luego, a un concierto con otras 800 personas en el que habían socializado en el bar durante el intermedio.

Parecía un desastre. Pero aquí, fui testigo de toda la fuerza del poderoso sistema de rastreo de contactos de Islandia en acción.

En cuestión de horas, todos habían sido contactados y en unos días más de 1.000 personas habían sido evaluadas. Se identificaron dos casos más y todos los infectados fueron trasladados al hotel de aislamiento.

Sorprendentemente, la variante estaba contenida, incapaz de causar el caos visto en otras partes de Europa en este momento.

“Normalmente somos una nación bastante rebelde, pero prosperamos en una crisis”, señaló Stefansson con orgullo.

Dejando la ciencia a un lado, es imposible ignorar el papel que la geografía única de Islandia ha jugado en su éxito. Esta isla volcánica, con todas sus erupciones y avalanchas, está acostumbrada a lidiar con desastres.

Islandia

BBC
Islandia tiene mucha experiencia lidiando con desastres.

Durante semanas, Islandia ha experimentado un serie de miles de terremotos al día y ha quedado claro que la pandemia es solo otra catástrofe que manejar. La primera ministra incluso admitió que tenía los mismos equipos trabajando en ambos.

Gylfi Thor Thorsteinsson está de buen humor en el hotel de aislamiento a pesar de sus nuevos pacientes.

“Tenemos el control”, sonríe desafiante. “Este es el espíritu que mantenemos. Estamos ganando”.

Pero aún no está listo para celebrar: “No más fiestas de despedida de covid. Todavía no”.

Kate Vandy contribuyó con esta nota.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=8fj-C_xCda8&t=3s

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.