¿Quiénes son los nuevos revolucionarios cubanos?
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¿Quiénes son los nuevos revolucionarios cubanos?

Al cumplirse los 55 años de la Revolución, Cuba vuelve a vivir transformaciones. BBC Mundo les presenta a cinco de los jóvenes que impulsan los cambios desde dentro.
1 de enero, 2014
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Ernesto “Che” Guevara.//FOTO: AP archivo

Ernesto “Che” Guevara.//FOTO: AP archivo

55 años después del triunfo de Fidel Castro, Cuba está experimentando nuevas transformaciones.

La revolución de 1959 fue un proceso de cambio social que impactó la vida de todos los cubanos.

Quienes lideraron ese cambio fueron en su mayoría jóvenes que apostaron por la lucha armada.

En cambio, los jóvenes que impulsan las reformas hoy apuestan por métodos más diversos. Su atrevimiento, en un país donde disentir puede ser penado incluso con cárcel, es un signo de que los tiempos están cambiando.

Activistas sociales, opositores políticos, blogueros, artistas y hasta miembros de las instituciones del gobierno piden cambios sustanciales. Muchos se consideran los revolucionarios del momento.

BBC Mundo les presenta a cinco de ellos.

Raudel Collazo, músico

Raudel Collazo y su grupo de rap Escuadrón Patriota están prohibidos en la radio y la televisión cubanas.

Pero muchos siguen sus canciones y hasta lo reconocen en la calle. Sus discos se pasan de mano en mano.

“En mis canciones hablo de la realidad de la isla, de lo que no está bien. Nosotros hacemos crítica social, hacemos canción protesta”, le dice Raudel a BBC Mundo.

Asumir el hip hop contestatario en una sociedad como la cubana no ha sido fácil, explica.

“Estas dificultades van desde no permitírseme cantar abiertamente en lugares públicos, hasta múltiples interrogatorios por la seguridad del Estado”, añade.

“No quiero ser tan pretencioso de decir que sí voy a cambiar algo en el país con lo que cantamos. Pero sí hemos logrado con esta música llegar al corazón de mucha gente que a partir de ahí, ha revolucionado su pensamiento”.

Raudel dice que sueña con una Cuba diferente.

“Aquí la mayoría necesita cambios en sus vidas en todos los órdenes, y sobre esa base está enfocado nuestro mensaje: mejores oportunidades, mejores condiciones de vida, más libertad social, política y económica para todos los cubanos. Yo tengo la fe de que eso va a ocurrir y yo voy a poder verlo”.

Yaima Pardo, realizadora audiovisual

“Off_line” es un nuevo documental independiente que cuestiona la falta de internet en Cuba y exige a las autoridades que “internet es un derecho ciudadano”.

Su realizadora, Yaima Pardo, trabaja para la televisión oficial.

Sin embargo, su documental, realizado de forma independiente, no ha sido exhibido en el cine o la TV de la isla, todos en manos del gobierno.

“Yo hago cine independiente para poder hablar y pensar con libertad”, le dice Yaima a BBC Mundo.

“Pero a la misma vez, yo creo en el diálogo y me incluyo dentro de los que quieren mejor las cosas desde dentro del sistema. Creo que es la actitud más eficaz”, afirma.

“Yo quiero poner a dialogar al gobierno con la oposición en la televisión nacional”, agrega.

Pero Yaima asegura que mientras eso no ocurra, seguirá usando el cine alternativo para expresarse.

El documental “Off_line” se exhibe en muestras independientes organizadas en casas o residencias estudiantiles. En 2014, piensa “tomar la distribución en sus manos y llevarlo por toda Cuba”, asegura.

Antonio González-Rodiles, activista

Después de vivir 12 años fuera de Cuba, Antonio González-Rodiles regresó al país para “ayudar a transformar la realidad cubana, de forma directa y en el escenario físico”.

Dejó a un lado su carrera como físico-matemático y fundó en 2010 Estado de SATS, un proyecto independiente que propone desde el arte y el pensamiento, “un espacio para el libre debate de ideas y visiones sobre la nación”.

Estado de SATS realiza talleres sobre derechos humanos, coordina exposiciones alternativas, proyecta documentales y genera debates sobre la sociedad civil, que son filmados y distribuidos por todo el país a través de DVD y USB.

“Recientemente realizamos el lanzamiento y distribución de la revista Cuadernos para la transición, que ha tenido muy buena acogida por su enfoque directo en el tema del tránsito a la democracia”, añade Rodiles.

“Además, coordinamos la campaña Por Otra Cuba, que pide la ratificación e implementación por parte del gobierno de los pactos de la ONU sobre derechos humanos”.

Para él, lo primero que debe cambiar en Cuba es la ausencia de derechos y libertades fundamentales.

Estado de SATS no está permitido por el gobierno.

“Los encuentros se realizan en mi propia casa ante la negativa de las autoridades para hacerlos en un espacio o institución pública”, le cuenta Rodiles a BBC Mundo.

“Desde que comenzamos el proyecto, los operativos policiales alrededor de mi vivienda, acompañados de golpes y detenciones arbitrarias contra los asistentes, han sido una constante”, concluye.

Eliecer Ávila, activista

“Yo me considero absolutamente revolucionario”, le dice Eliecer Ávila a BBC Mundo, algo que para las autoridades que lo califican de opositor pudiera sonar contradictorio.

“Yo soy un joven inquieto, inconforme. Creo en el derecho del pueblo al desarrollo, pero no creo que ese camino lo vamos a transitar de la mano del actual gobierno”, añade.

“Empecé a ser activista político dentro de las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas”, relata.

Eliecer se refiere a un episodio que le dio fama internacional. Mientras era un líder estudiantil en una universidad de la isla, increpó al entonces presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón.

La pregunta que le “costó su carrera” fue por qué los cubanos no podían viajar. El video se filtró por internet.

“Ese momento dio un giro total a mi vida”, asegura. “Yo genuinamente pensaba que se podían cambiar las cosas desde dentro”.

Este graduado de informática tiene planes de crear un movimiento cívico en Cuba.

“Estoy tratando de viajar por todo el país para conversar con la gente. Los cubanos tienen deseos de escuchar otra opinión”, le cuenta Eliecer a BBC Mundo.

“El futuro de Cuba empezará el día que se consoliden otros partidos como fuerzas políticas”.

Michel Matos, productor de eventos

Puede que su nombre no sea muy conocido en Cuba, pero Rotilla Festival sí que lo es. Y Michel Matos es su creador.

Rotilla fue un festival de música alternativa en la playa que, a pesar de no contar con ninguna promoción oficial, llegó a reunir a unas 20.000 personas.

Su intención era “defender las expresiones artísticas que fueran críticas con las instituciones, o que simplemente no fueran apoyadas por estas”, le explica Matos a BBC Mundo.

En 2011, la organización de Rotilla pasó a manos de las autoridades. Fue su última versión.

Pero Michel Matos no pierde la esperanza de que logrará superar este “desentendimiento”.

“No cabe duda de que en Cuba está ocurriendo una transformación y en mi opinión, las cosas, aunque lentas, van en la dirección correcta”, afirma.

“Sin embargo, hay puntos muy básicos que nadie se atreve a mencionar como la necesidad de libertades elementales. Necesitamos hablar y decir lo que pensamos sin reprimendas, necesitamos organizarnos independientemente del Estado o las instituciones oficiales”.

Ahora Matos dirige la productora independiente Matraka, que realiza documentales sobre la realidad cubana. “Yo he decidido trabajar aquí, en este suelo, y construir desde cero nuestros sueños y beneficios. Emigrar no está en los planes”.

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Cómo el encierro por el COVID-19 está cambiando nuestros grupos de amigos

Una nueva investigación sugiere que las cuarentenas están remodelando nuestros grupos de amigos. ¿Qué significa eso para nuestras relaciones post COVID-19?
15 de octubre, 2020
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Antes de que el coronavirus provocara un segundo bloqueo severo en la ciudad australiana de Melbourne, Karen Lamb, una estadística de 35 años, iba al teatro, a las prácticas semanales de un coro, a clases de baile y pasaba mucho tiempo con sus amigos.

Pero los confinamientos en su ciudad interrumpieron el comportamiento social de Lamb. Su mundo se ha trasladado a internet y, a veces, Lamb puede sentirse sola.

Grandes cantidades de personas reportaron sentirse solas en la primera ola de cuarentenas por coronavirus a principios de 2020.

Según una investigación de la experta en soledad Michelle Lim, de la Universidad Tecnológica de Swinburne (Australia), uno de cada dos australianos dijo sentirse solo durante el primer encierro.

En Reino Unido y Estados Unidos, la proporción fue de dos de cada tres.

Ahora, unos investigadores en Australia examinan cómo estos períodos de aislamiento forzados están cambiando nuestras interacciones sociales.

Aunque la pandemia se está desarrollando de manera diferente según el país, en general compartimos una misma inquietud: si los bloqueos están cambiando la forma en que socializamos, ¿cuánto tiempo durará nuestra soledad?

Consolidando las redes de amigos

Los resultados iniciales de una encuesta de seguimiento que enviaron a casi 2.000 australianos han mostrado que se están produciendo algunos cambios de comportamiento importantes relacionados con la pandemia.

La investigación es un proyecto conjunto entre dos académicos, la doctora Marlee Bower, investigadora de la soledad de la Universidad de Sídney, y el sociólogo Roger Patulny, de la Universidad de Wollongong, Australia.

Bower dice que en las respuestas abiertas a la encuesta, muchas personas indicaron que habían comenzado a reducir sus redes sociales.

Un hombre y una mujer cenando a través de una videollamada.

Getty Images
Gran parte de nuestras interacciones se han trasladado a las plataformas digitales.

“No socializan con tanta gente como antes, sino con un subgrupo muy particular”, dice. “Las personas que tienen conexiones previas y pueden aprovechar sus amistades existentes en línea, lo están haciendo bastante bien. En muchos casos, están más cerca de los amigos que tenían”.

Ese ha sido el caso de Lamb, que es escocesa, pero ha vivido en Melbourne durante ocho años.

Antes del encierro, hablaba con Amy, una de sus amigas más antiguas, unas cuatro o cinco veces al año.

Ahora conversan todos los jueves, a una hora determinada, y ambas se preguntan por qué no lo habían hecho antes.

Algunas de sus otras amistades, sin embargo, no han resistido tan bien.

“Me ha resultado más fácil mantenerme en contacto con mi amiga escocesa que con mis amigos australianos”, dice Lamb. “Simplemente no he tenido esa relación en línea con los australianos. Durante los últimos seis meses me he distanciado mucho más de mis amigos del día a día”.

“Cuando las interacciones sociales se trasladan a internet, sólo ciertos tipos de relaciones parecían sobrevivir”, explica Bower.

Una vez que se elimina el contexto local o comunitario, se mantienen o fortalecen las relaciones en las que las personas tenían algo en común además del trabajo o pasatiempos, y en las que todos se sienten cómodos con la tecnología digital.

Muchos querían compartir su estrés pandémico con aquellos con quienes se sentían más cercanos; viejos amigos de las ciudades de origen y amigos locales muy cercanos.

“Dado que la mayor parte de la interacción social se ha producido en línea, socializar con personas que viven localmente ha resultado tan fácil como socializar con personas que viven en el otro lado del mundo. Esto significaba que las personas han podido socializar y volver a conectarse con personas con las que eran más cercanas, independientemente de su ubicación”, dice.

Dos amigas conversando por videollamada.

Getty Images
Mucha gente ha retomado viejas amistades.

La sociedad contemporánea a menudo se define por el movimiento de personas fuera de su lugar de origen, agrega Patulny.

“Estás más cerca de las personas que viven en el otro lado del planeta, porque son con las que creciste. No estás necesariamente cerca de aquellos con quienes compartes un vecindario. El covid-19 realmente está mostrando esto”, dice

Conversaciones cotidianas

Sin embargo, también extrañamos las interacciones con aquellas personas con las que no tenemos una amistad suficiente como para construir una relación en línea durante la pandemia.

Según Patulny y Bower, muchas personas dijeron que habían perdido estas microinteracciones con las personas de sus comunidades, que son casi imposibles de facilitar a través de la comunicación digital.

“La capacidad de simplemente parar, chismear, reír, bromear y todas las cosas que haces fuera de las reuniones, eso no sucede cuando estás reunido en línea”, dice Patulny. “El contacto periférico adicional se ha perdido, y esa es una pérdida importante”.

Una mujer con mascarilla detrás de una ventana.

Getty Images
Mucha gente ya se sentía sola antes del covid-19.

Existe el riesgo de que los vínculos sociales se deterioren sin estas pequeñas interacciones, dice, ya que ayudan a las personas a conectarse.

En cuanto a si podemos retomar estas amistades después de la pandemia, Bower señala evidencia reciente de Reino Unido que sugiere que las personas que se sentían solas antes probablemente se sentirían un poco más solas después, mientras que otras no experimentaron cambios a largo plazo.

Sin embargo, expresa cierta preocupación por que un período prolongado de soledad para algunas personas pudiera hacer que las interacciones pequeñas se sientan más desafiantes a largo plazo.

“Las personas que experimentan soledad durante períodos prolongados comienzan a experimentar impactos negativos persistentes en la forma en que piensan y actúan en situaciones sociales —son más hipervigilantes en cuanto al rechazo, más ansiosos socialmente— y esto puede dificultar estas interacciones simples y que sea menos probable que salga bien”, dice Bower.

Revertir o cambiar

La investigación de Bower y Patulny seguirá analizando a su grupo de estudio mientras Australia continúa su marcha para salir de las restricciones del covid-19.

Dos mujeres conversando una con la otra, cada una su escritorio.

Getty Images
Mucha gente extraña las pequeñas interacciones que tenía en el día a día con ciertas personas, aunque fueran sus amigas cercanas.

Realizarán una encuesta a la misma muestra cada tres meses para determinar cómo está cambiando su comportamiento y por qué, y enviarán sus resultados a un grupo de expertos que está considerando los impactos de la pandemia en la salud mental.

Es demasiado pronto para cualquier estimación de los cambios sociales a largo plazo, si los hay, pero los investigadores sugieren que podría pasar un poco de tiempo antes de que las interacciones vuelvan a la normalidad.

“Me pregunto si el hecho de que no estés acostumbrado a socializar y que ahora exista un riesgo asociado con socializar, conducirá a impactos a largo plazo en la forma en que nos sentimos y en cómo podemos superar la soledad”, dice Bower.

Patuly dice que no le sorprendería un ligero aumento de la soledad durante algunos años.

Sin embargo, Michelle Lim, la experta en soledad, cree que para la mayoría de las personas, tanto la pérdida de microinteracciones como el estrechamiento de sus redes sociales son temporales, están directamente vinculados a la emergencia de salud pública y es poco probable que duren más que ella.

“Si será significativamente perjudicial para las relaciones dependerá de muchos factores: si el individuo es resistente, si tiene redes sociales sólidas, si se esfuerza por mantener sus amistades a pesar de estas barreras”, dice Lim.

Tampoco está claro, agrega, si los bloqueos más prolongados, ya sea por mandato del gobierno o debido a la necesidad de las personas de protegerse por condiciones de salud preexistentes, conducirán a resultados diferentes o más pronunciados.

Lim dice que es posible que, en el futuro inmediato, las interacciones cara a cara puedan cambiar si seguimos preocupados por la salud pública.

Dos personas con mascarilla guardando la distancia social.

Getty Images
¿Por cuánto tiempo se mantendrán los cambios en las interacciones cara a cara?

Pero también dice que es parte de la naturaleza humana volver a los grupos sociales. La mayoría de las personas que han infringido las normas de encierro lo han hecho para ver a amigos y familiares.

Después de que nos recuperemos del impacto de estos comportamientos alterados, cree que es probable que las cosas vuelvan a la normalidad anterior.

Los principales determinantes de la soledad son bastante estables, agrega.

Es poco probable que aquellos que no estaban solos antes del covid-19 se sientan muy solos a largo plazo una vez que todo haya terminado.

“Creo que durante un corto período de tiempo habrá cambios”, dice. “Pero somos criaturas de hábitos. A menos que estos comportamientos sean a muy, muy largo plazo, creo que volveremos a nuestros grupos sociales”.

* Esta nota es una traducción de un artículo original publicado en inglés en BBC Worklife y que puedes leer aquí.

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