Corte analizará caso de indígena presa por aborto
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Corte analizará caso de indígena presa por aborto

Según estadísticas del INEGI, entre 2009 y 2012, en México fueron procesadas como presuntas responsables del delito de aborto al menos 120 mujeres, de las cuales 101 enfrentaron su juicio en prisión.
Por Paris Martínez
21 de enero, 2014
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Foto adriana

Adriana Manzanares Calletano.

Luego de dos años de espera, el día de mañana, 22 de enero, la Suprema Corte de Justicia de la Nación analizará el caso de la indígena me’paa Adriana Manzanares Calletano, quien se encuentra presa desde hace siete años en Chilpancingo, Guerrero, por el delito de homicidio en grado de parentesco, luego de sufrir en su vivienda un parto prematuro, provocado por la muerte del feto que gestaba en su vientre.

El de Adriana, quien ingresó a prisión cuando tenía 20 años, es el primer caso de una mujer sentenciada por aborto o delitos conexos que, por las irregularidades que presenta, ha sido atraído por la Suprema Corte, y se espera, señaló Verónica Cruz, representante del Centro Las Libres –agrupación civil que promueve los derechos de las mujeres en todo el país y que asumió en 2010 la defensa de esta joven indígena– que el máximo tribunal mexicano determine su “libertad inmediata”, al haber sido víctima de un proceso viciado, tras el cual fue enviada a prisión sin que se presentaran pruebas en su contra.

Para acusar a Adriana, explicó Cruz, el Ministerio Público se basó en una prueba denominada docimasia pulmonar practicada al feto, luego de la cual las autoridades concluyeron que se trataba de un bebé que había nacido vivo y que, por lo tanto, había sido asesinado por su madre.

Sin embargo, destacó la activista, la docimasia pulmonar no es reconocida como una prueba válida para determinar si un bebé nació prematuramente de forma inducida o espontánea, sino únicamente para definir la densidad de los pulmones, por lo cual, no sirve como base científica para sustentar una acusación penal.

Adriana, además, no gozó de una adecuada defensa legal cuando, en 2006, fue presentada ante el MP junto con su pareja, debido a que no hablaba español, producto de lo cual, el padre del bebé en gestación sí pudo obtener su libertad, mientras que ella recibió una sentencia de 27 años de prisión, que en apelación posterior logró ser reducida hasta 22 años con seis meses.

Justicia tribal

Adriana tenía 20 años y dos hijos cuando su marido partió a Estados Unidos, dejándola a ella sola, en una comunidad enclavada en el municipio de Ayutla de los Libres.

Fue así que, tiempo después, esta joven encontró una nueva pareja sentimental y, en 2006, quedó embarazada, aunque, “por su condición de marginalidad y pobreza”, señala la activista Verónica Cruz, la joven nunca contó con asistencia médica para el cuidado de su embarazo, situación que, hacia el último trimestre de gestación, le provocó la muerte del producto y su posterior expulsión del organismo.

Todo esto sucedió, señala Cruz, cuando Adriana se encontraba únicamente acompañada de su pareja sentimental, ya que su familia, tal como el resto de la comunidad, habían abandonado al poblado para encontrarse en Ayutla con el Subcomandante Marcos, que en 2006 había iniciado la gira nacional conocida como La Otra Campaña.

“Cuando el papá de Adriana vuelve a su casa –explica Verónica Cruz–, se encuentra con que ya no está embarazada, y cuando ella le explica que acababa de sufrir un parto prematuro y que su bebé había nacido muerto, el papá mismo la denunció ante el comisariado ejidal y la condujo hasta la plaza del pueblo, en donde el resto de la comunidad ejerció justicia tribal”, apedréandola, insultándola y escupiéndola.

“Es importante señalar –abundó Verónica Cruz–, que al consultar a la comunidad cuál había sido la razón de que reaccionaran de esa forma en contra de Adriana, las mismas mujeres del poblado señalaron que su delito no había sido perder al bebé, sino haberle sido infiel al marido que estaba en Estados Unidos, y eso era algo, nos dijeron, que no se podía perdonar.”

Luego de haber sido humillada públicamente, el comisariado ejidal y la familia de Adriana entregaron a la joven al Ministerio Público, el cual fue el encargado de formular la acusación de homicidio en grado de parentesco.

Según estadísticas del INEGI, entre 2009 y 2012, en México fueron procesadas como presuntas responsables del delito de aborto al menos 120 mujeres, de las cuales 101 enfrentaron su juicio en prisión. De ellas, 87 obtuvieron sentencias condenatorias.

En el mismo periodo, al menos otros 31 hombres fueron acusados de los mismos delitos, 22 de los cuales enfrentaron juicio en prisión y, finalmente, 21 de ellos fueron hallados culpables.

Además, según registros oficiales recabados por el Centro Las Libres, entre 2007 y 2012, por el presunto delito de homicidio en grado de parentesco han sido acusadas al menos 157 mujeres, las cuales sufrieron abortos espontáneos o partos prematuros que derivaron en la muerte del producto.

De ellas, 124 recibieron penas carcelarias, una de las cuales es, precisamente, Adriana Manzanares Calletano.

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Qué tanto contamina el bitcoin, la moneda que consume más electricidad que Finlandia, Suiza o Argentina

La minería del bitcoin utiliza gigantescas cantidades de energía para mantener funcionando servidores que trabajan día y noche en busca de la divisa digital. Pero.... ¿proviene toda esa energía de combustibles fósiles?
22 de febrero, 2021
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Bitcoins

Getty Images
En las últimas semanas el precio del bitcoin ha llegado a máximos históricos.

Si el bitcoin fuera un país, consumiría más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina, según un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF, por sus siglas en inglés).

Eso ocurre porque el proceso de “minar” la criptomoneda -utilizando gigantescos servidores que no cesan de trabajar- consume mucha energía.

Según los investigadores, la minería de bitcoins utiliza cerca de 121,36 teravatios-hora (TWh) de electricidad al año, un récord que provoca un fuerte impacto en el medioambiente y supera a una larga lista de países.

El tema volvió al debate luego que Elon Musk, a través de su empresa de autos eléctricos Tesla, reportó la compra de US$1.500 millones en bitcoin, disparando el precio de la divisa y encendiendo críticas por la contaminación que genera.

Esta última subida del precio del bitcoin -que ha seguido una meteórica tendencia alcista en los últimos meses- le ha dado nuevos incentivos a los mineros de la divisa para hacer funcionar más y más ordenadores con el objetivo de generar más criptomonedas.

A medida que sube el precio del bitcoin, sube el consumo de electricidad, dice Michel Rauchs, investigador del CCAF, donde crearon una herramienta en línea que permite hacer este tipo de cálculos.

“Realmente es por su diseño que el bitcoin consume tanta electricidad”, le explica Rauchs a la BBC. “Esto no es algo que cambiará en el futuro, a menos que el precio de bitcoin baje significativamente”.

Los investigadores trabajan con el Índice de Consumo Eléctrico del Bitcoin de Cambridge (CBECI, por sus siglas en inglés), el cual provee estimaciones en tiempo real sobre cuánta electricidad consume la generación de la divisa.

El bitcoin usa más energía que Argentina. Si el bitcoin fuera un país, estaría entre los 30 países que más utilizan energía en el mundo. Uso nacional de energía en teravatios-hora (TWh).

Este índice funciona con base en un modelo que asume que las máquinas utilizadas para minar en el mundo funcionan con distintos niveles de eficiencia.

Siguiendo la relación entre un precio promedio de electricidad por kilovatio hora (US$0.05) y la demanda de energía de la red bitcoin, la herramienta estima cuánta electricidad se consume en un momento dado.

“El bitcoin es anti eficiente”, dice David Gerard, autor del libro “Attack of the 50 Foot Blockchain”.

“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”.

¿Por qué el bitcoin consume tanta electricidad?

Las máquinas dedicadas a “minar” o extraer bitcoins, son ordenadores especializados que se conectan a la red de criptomonedas.

Su trabajo es verificar las transacciones realizadas por las personas que envían o reciben la divisa, en un proceso que implica resolver complejos acertijos matemáticos.

Granja de minado en Islandia.

Getty Images
Los lugares donde se ha ce la minería del bitcoin consumen gigantescas cantidades de electricidad.

Como recompensa, los mineros ocasionalmente reciben pequeñas cantidades de bitcoin en lo que a menudo se compara con una lotería.

Para aumentar las ganancias, los mineros conectan una gran cantidad de computadores, con el objetivo de aumentar sus posibilidades de conseguir bitcoin.

Y como los computadores trabajan casi día y noche para completar los rompecabezas, el consumo eléctrico es muy alto.

El consumo eléctrico vs la huella de carbono

Existe una gran diferencia entre el consumo de energía y la huella de carbono, argumenta Nic Carter, socio fundador de la firma de capital de riesgo Castle Island Ventures, especilizada en el sector de blockchains (cadenas de bloques).

“Si miramos solamente el consumo de energía no estamos contando toda la historia”, le dice a BBC Mundo.

hOMBRE MINANDO BITCOINS

Getty Images
En las provincias chinas de Sichuan y Yunnan los mineros del bitcoin utilizan energía hidroeléctrica excedente.

Aunque es cierto que la mayor parte de la electricidad se produce a partir de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas -que son altamente contaminantes- también se utilizan energías renovables (como la hidroeléctrica o la eólica) o energía nuclear.

Entonces, si bien importa el nivel de consumo de electricidad, también hay que tomar en cuenta cómo se genera aquella electricidad, apunta Carter.

Por ejemplo, señala, hay mineros en China que aprovechan la energía hidroeléctrica excedente en las represas. Si no la usaran, esa energía simplemente se perdería.

Eso explica por qué la minería del bitcoin se ha expandido tanto en las provincias de Sichuan y Yunnan.

Otro caso ocurre cuando algunos mineros capturan el metano descargado o quemado (que es un subproducto de la extracción de petróleo) y lo utilizan para generar la electricidad que requieren sus computadoras.

sÍMBOLO DE BITCOIN EN VITRINA

Getty Images
“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”, dice David Gerard.

Muchos activistas consideran que esos ejemplos son casos puntuales que no le quitan la responsabilidad ambiental a la industria del bitcoin.

De todos modos, Carter advierte que la minería del bitcoin se acabará en unos años, puesto que el sistema fue diseñado de tal manera que los acertijos matemáticos que resuelven las computadoras llegarán a su fin.

“Este proceso está completado en un 88%, apunta, lo que en la práctica significa que cada vez se hace más difícil seguir minando.

Sin embargo, en la medida que el precio siga disparándose, es probable que el consumo energético también aumente.


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