Una radiografía móvil de América Latina
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Una radiografía móvil de América Latina

Hay 1.04 tarjetas SIM por persona en la región, aunque sólo el 52% de la población total tiene acceso a un teléfono móvil.
Por David Cuen BBC Mundo, @davidcuen
8 de enero, 2014
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FOTO: AP

FOTO: AP

La telefonía celular -junto a internet- ha sido una de las grandes revoluciones de las últimas décadas. En unos cuantos años pasamos de contar con aparatos móviles para hacer llamadas y enviar mensajes a que estos se transformaran en computadoras de mano.

América Latina no se ha quedado atrás y ha participado de esta ola de innovación. Pero ¿cuál es la realidad actual? ¿Cómo se compara con el resto del mundo? Y ¿cuáles son sus desafíos?

De acuerdo con GSMA -una alianza de operadores de telefonía celular en el mundo- a mediados de 2013 Latinoamérica contaba con 632 millones de tarjetas SIM activas y 319 millones de usuarios únicos, lo que equivale a una penetración de 104% y 52% respectivamente.

En otras palabras hay 1.04 tarjetas SIM por cada persona, aunque sólo el 52% de la población total tiene acceso a un teléfono móvil. Es decir, hay muchos usuarios que tienen más de una línea telefónica y muchos otros que no tienen ni una.

En promedio, a nivel global, la penetración de líneas celulares activas es de 85% y la penetración de usuarios únicos es de 38%, por debajo de los números latinoamericanos.

Los números, sin embargo, no parecen traducirse en grandes beneficios económicos. América Latina sólo contribuye con el 10% de los ingresos totales del mercado global, una cifra que ha ido creciendo pero que aún está lejos de otros jugadores. Además sólo el 20% de los celulares son teléfonos inteligentes.

Hay áreas que permiten vislumbrar lo que no está funcionando. Por ejemplo, el 60% de adultos de la región no tiene una cuenta bancaria lo que limita sus posibilidades de financiamiento y pagos.

Mientras el mundo se mueve hacia carteras móviles, en los países hispanoparlantes de América la llamada “bancarizacion” no ha llegado a los niveles que se requieren para que estas nuevas formas de pago tengan un alto impacto.

grafico

Como pueden ver en la gráfica superior Brasil, México, Argentina y Colombia encabezan a la región en lo que al número de usuarios únicos de teléfonos celular se refiere.

No estamos hablando de tarjetas SIM o de suscripciones; los números representan personas.

Y aquí es donde las cosas se ponen interesantes. México tiene un gran número de usuarios de celulares únicos, lo que lo convierte en el segundo en la región, pero al contrastar los usuarios contra el total de su población, ocupa el último lugar en América Latina.

En Colombia, por el otro lado, el 55% de la población cuenta con un teléfono móvil, contra el 38% de México. En ambos países son los jóvenes en ciudades los que están empujando el crecimiento.

Hasta aquí todo bien en la región. Las cifras, sin embargo, comienzan a ser menos atractivas cuando miramos el consumo de internet a través de dispositivos móviles comparado con otros lugares del orbe.

De acuerdo con eMarketer, casi el 93% de los usuarios de internet en África y el Medio Oriente acceden a internet a través de su teléfono celular.

En América Latina esa cifra se ubica en 51%, el último lugar en el mundo muy por debajo de los líderes, pero también del 58% de Europa y el 84% de Asia.

Es cierto que en el caso de África y el Medio Oriente la cifra se explica porque los usuarios accedieron a internet siempre desde sus teléfonos, saltándose las computadoras, pero dada la alta cantidad de teléfonos móviles latinoamericanos, internet móvil debería ser una prioridad.

GSMA estima que para 2017 la región tendrá un 40% de teléfonos inteligentes, frente al 20% que tiene hoy.

Pero los precios, infraestructura y servicio en la internet móvil de Latinoamérica parece ser un gran obstáculo para su crecimiento. Pueden clic
leer aquí
  más sobre el tema.

No cabe duda que existe un gran margen de crecimiento para la telefonía celular e internet móvil en la región, pero antes hay que sortear varios obstáculos.

Los usuarios esperan.

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Northwestern Medicine

Mayra, la primera persona en recibir un trasplante doble de pulmón por COVID-19

Cuando Mayra Ramírez despertó otra vez a mediados de junio tras haber estado sedada y conectada a un respirador por más de 40 días no entendía todavía muy bien qué había pasado. Esta es su historia.
Northwestern Medicine
7 de agosto, 2020
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Cuando Mayra Ramírez despertó a mediados de junio tras haber estado sedada y conectada a un respirador por más de 40 días no entendía todavía muy bien qué había pasado.

Estaba en una cama de un hospital de Chicago, conectada a decenas de cables, aparatos y monitores, una escena similar al último recuerdo que tenía, cuando fue ingresada con los síntomas inequívocos de COVID-19 a finales de abril.

Pero las marcas frescas de las cicatrices mostraban que algo había sucedido mientras ella estaba en un coma inducido, en un no-tiempo de inconsciencia y pesadillas recurrentes.

“No fue hasta semanas después de que desperté que me di cuenta de que me habían hecho un trasplante de pulmones el 5 de junio y de que era el primer caso en Estados Unidos que lo recibía como un paciente de coronavirus”, cuenta en entrevista con la BBC.

Los médicos de Ramírez -de 28 años y sin ninguna enfermedad conocida que pudiera agravar su estado- habían visto su salud deteriorarse progresivamente desde que ingresó.

La joven había llegado al hospital con falta de aire, pero unas semanas después sus pulmones ya estaban “como un queso gruyer“.

A inicios de junio, llamaron a la familia en Carolina del Norte para que se despidiera de ella: no le daban dos días de vida.

Pero casi a último minuto los médicos decidieron probar una técnica que, hasta donde se conoce, no se había practicado antes con un paciente de coronavirus en EU.

“Mayra, más allá de la enfermedad, estaba saludable y también es joven, por lo que si éramos capaces de arreglar sus pulmones, todo lo demás debería estar bien”, cuenta a la BBC el cirujano Ankit Bharat, uno de los responsables del trasplante.

Dos días después iniciaron el procedimiento, sin tener ninguna esperanza -o certeza- de cuáles serían los resultados.

El lugar del silencio

Mayra, que es originaria de Carolina de Norte, se había mudado en 2014 a Chicago, donde comenzó a trabajar como asistente legal.

Mantenía una vida saludable: le gustaba correr, viajar y en su tiempo libre solía visitar a sus amigos o su familia o jugar con sus perros.

Cuando la pandemia comenzó a golpear el estado de Illinois, el temor de enfermarse la llevó a reforzar las precauciones: comenzó a trabajar de forma remota y asegura que apenas salía de casa.

Mayra

Northwestern Memorial Hospital
Mayra todavía se recupera de su operación.

Pero en abril comenzó a sentirse inusualmente mal y algunos síntomas recurrentes se mostraron como un mal augurio.

“Es la cosa más difícil por la que he pasado en mi vida. Estaba trabajando desde casa cuando empecé a perder el olfato y el sabor. Estaba muy cansada, me faltaba el aire y no podía caminar grandes distancias”, recuerda.

Contactó con la línea nacional de COVID para seguir sus consejos. Le recomendaron que se aislara en casa y vigilara sus síntomas.

Pero cada día se sentía peor.

“El 26 de abril ya no pude soportar más y fui a emergencias. Tomaron mis signos vitales y mi oxígeno en sangre estaba muy bajo. A los 10 minutos ya me estaban pidiendo que designara a alguien para que pudiera tomar decisiones médicas por mí“, recuerda.

Fue su último recuerdo por más de un mes.

Una cama de hospital

BBC
La joven estuvo en un ventilador por más de un mes.

La joven fue sedada y conectada casi inmediatamente a un respirador y a una máquina ECMO (oxigenación por membrana extracorpórea), un dispositivo que brinda soporte cardíaco y respiratorio.

“Estuve durante seis semanas en el respirador”, dice.

De todo ese tiempo solo recuerda unos malos sueños que todavía la atormentan.

“Durante esas semanas tuve pesadillas que todavía me afectan hoy, mientras todavía sigo tratando de recuperar algunas capacidades mentales y cognitivas”, asegura.

El momento decisivo

Pero luego de un mes y medio en un respirador Mayra no mostraba mejoría y sus pulmones ya mostraban daños irreversibles.

“Entonces fue cuando le dijeron a mis padres que yo tenía un daño pulmonar agudo y les pidieron que vinieran al hospital a decir adiós porque yo no pasaría de la noche”.

El equipo médico del Chicago’s Northwestern Memorial Hospital, sin embargo, decidió tomar una decisión arriesgada: completaron una evaluación urgente, la consultaron con la familia y como último recurso decidieron someterla a un trasplante doble de pulmón.

Era un procedimiento que se había probado antes en países como Austria y China para pacientes de coronavirus, pero no existía referencia hasta ese momento de otro caso similar en EU.

“Inmediatamente después del trasplante su corazón comenzó a bombear sangre de forma correcta a todos los demás órganos”, afirma el doctor Bharat.

“Cuatro semanas después estaba fuera del hospital. Ahora está en casa, hablando bien, con niveles de oxígeno adecuado”, agrega.

Según un comunicado del hospital, el caso de Ramírez y de otro hombre sometido poco tiempo después a una intervención similar muestran que los trasplantes dobles de pulmón pueden ser también una opción para casos críticos de coronavirus.

Para Ramírez, tras la operación, no solo comenzó el largo proceso de la recuperación, en el que ha tenido que aprender a respirar e incluso a caminar de nuevo.

También, dice, ha tenido que lidiar con las profundas cicatrices emocionales y psicológicas que los últimos meses han dejado en su vida.

“Ahora me siento mucho mejor que cuando desperté tras el trasplante. Estuve durante tres semanas en un proceso de rehabilitación que me ha ayudado drásticamente a mejorar mis habilidades físicas, pero todavía estoy tratando luchar con esto desde un punto de vista mental”.

“Es un proceso lento, pero estoy mucho mejor”.

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