"El Chapo": ¿cómo creció su cártel?
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"El Chapo": ¿cómo creció su cártel?

Un compendio sobre su vida criminal, su fortuna y todas las veces que logró evadir a la justicia.
22 de febrero, 2014
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Joaquin "El Chapo" Guzman, en una imagen de archivo //Foto: AP

Joaquin “El Chapo” Guzman, en una imagen de archivo //Foto: AP

Joaquín “El Chapo” Guzmán, líder del Cártel de Sinaloa, presuntamente fue capturado después de más de una década de huir de la justicia.

Guzmán, de 56 años, jefe del poderoso y tenido Cártel de Sinaloa, habría sido detenido durante la noche del viernes 21 de febrero en un hotel de Mazatlán, en México, por autoridades mexicanas y de Estados Unidos.

Su captura sería una victoria inesperada para el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, quien al asumir el cargo prometió reducir la violencia por la guerra contra el narcotráfico.

La presunta captura de Guzmán puso fin a una búsqueda de muchos años. Se dijo que vivía en todas partes, desde Argentina hasta Guatemala, desde que en 2001 escapara de una prisión, oculto en un vehículo de lavandería, un hecho que alimentó su fama.

Heriberto Lazcano y Joaquín Guzmán, de los criminales más buscados.

Heriberto Lazcano y Joaquín Guzmán, de los criminales más buscados.

En vista de que empleados de la propia prisión lo ayudaron a fugarse, por años circularon rumores de que fue ayudado y protegido por el gobierno. Años después se dijo que el gobierno del ahora ex presidente Felipe Calderón pareció enfocarse en atacar a los cárteles rivales del Cártel de Sinaloa.

En más de una década de estar huyendo de la justicia, Guzmán llegó a ser de un capo de medio rango a ser el traficante de drogas más poderoso del mundo. Acumuló una fortuna superior a los mil millones de dólares, de acuerdo con la revista Forbes, que lo incluyó en su lista de las “Personas más Poderosas del Mundo” y lo colocó arriba de los presidentes de Francia y Venezuela.

Su Cártel de Sinaloa se volvió más sangriento y poderoso, controlando gran parte de las lucrativas rutas de tráfico a lo largo de la frontera con Estados Unidos, incluyendo ciudades estratégicas como Tijuana y Ciudad Juárez.

La lucha de poder de Guzmán contra cárteles locales causó baños de sangre en Tijuana e hizo de Juárez una de las ciudades más peligrosas del mundo. En poco más de un año, la mayor redada de la policía fue una carga de 134 toneladas de marihuana relacionada con el Cártel de Sinaloa, además de un laboratorio gigante de metanfetaminas en el oeste de México y cientos de toneladas de precursores químicos incautados en México y en Guatemala.

Los tentáculos de su cártel se extienden desde Argentina hasta Australia gracias a un sofisticado sistema de distribución internacional de cocaína y metanfetaminas.

Guzmán hizo todo eso con una recompensa de 7 millones de dólares sobre su cabeza y mientras evadía a miles de policías en Estados Unidos y otros países dedicados a su captura.

Una imputación judicial estadounidense presentada en San Diego en 1995 acusa a Guzmán y 22 integrantes de su organización de asociación delictuosa para importar más de ocho toneladas de cocaína y de lavado de dinero. Se emitió una orden provisional de arresto tras la formulación de los cargos, de acuerdo con el Departamento de Estado norteamericano.

“El Chapo” era vanagloriado en los”corridos” y se dice que había disfrutado de la protección de todo tipo de personas, desde humildes pobladores en los escarpados cerros y montañas de Sinaloa.

También se cree que tenía contactos dentro de los organismos de seguridad que lo ayudaban a evadir su captura, incluyendo un escape que hizo en febrero de 2002 en el destino turístico de Cabo San Lucas, en el estado de Baja California Sur, justo después de una cumbre internacional de ministros del exterior. Él estaba de vacaciones en Los Cabos durante una visita de la entonces secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton.

hijos chapo“No hay organización del narcotráfico en México con el alcance, habilidad y capacidad operativa, experiencia y conocimiento como el del Cártel de Sinaloa”, dijo un ex funcionario de seguridad estadounidense que habló en anonimato por nombre por razones de seguridad. “Uno podría decir que se trata de los Yanquis de Nueva York en el mundo de las drogas”.

Más de 70 mil personas han muerto por la guerra contra las drogas desde que Calderón desplegó a miles de soldados en los lugares más “calientes” desde que asumió el cargo el 1 de diciembre de 2006. Muchos dicen que la guerra contra los cárteles y el arresto de capos en realidad alimentó el crecimiento de Sinaloa y su principal rival, Los Zetas, los cuales ahora pelean por el territorio lucrativo.

Los dos grupos están peleando por Nuevo Laredo, un terreno que Guzmán perdió ante Los Zetas en 2005 y cada uno está golpeando más dentro de sus respectivos territorios. El Cártel de Sinaloa capturó una plaza clave de Los Zetas en Veracruz, mientras que zetas han atacado a sus rivales en la misma base del cártel de El Chapo, en los estados de Sinaloa y Jalisco.

El conflicto ha hecho que ambos bandos dejen botados decenas de cadáveres en los terrenos que pelean.

Las autoridades dicen que las batallas también debilitan al Cártel de Sinaloa y que se han dado importantes golpes al círculo interno de la organización que lidera Guzmán.

En los primeros meses de 2012, fueron arrestados media decena de integrantes del cártel, incluyendo a dos importantes abastecedores de cocaína y un hombre se describió como jefe de seguridad de El Chapo.

En abril del año pasado, corrió en internet el video de un hombre que según las autoridades estadounidenses era Guzmán, indicando posiblemente una falla de seguridad en su círculo cercano.

En 2012, la policía en Colombia incautó 116 propiedades valuadas en 15 millones de dólares que fueron compradas para Guzmán, mientras el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció que aplicaría sanciones financieras a su esposa y varios de sus hijos.

Joaquín "El Chapo" Guzmán. //FOTO: Especial

Joaquín “El Chapo” Guzmán. //FOTO: Especial

Las autoridades mexicanas dijeron que habían rastreado sus movimientos durante un tiempo y que estuvieron cerca de apresarlo cuando allanaron varias mansiones en Los Cabos a partir del 21 de febrero del 2012. En ese momento Clinton y otros cancilleres estaban concluyendo una reunión del Grupo de los 20 en la misma ciudad balnearia de Baja California. Hallaron la casa donde había estado Guzmán y arrestaron a su piloto, un chofer, una cocinera y una prostituta, y confiscaron armas.

Aunque su captura tiene importancia simbólica, muchos, incluso el socio del cártel de Guzmán, Ismael “El Mayo” Zambada, sostienen que no pondrá fin a la violencia ni el flujo de drogas a Estados Unidos vía México.

“En lo que respecta a los capos, encarcelados, muertos o extraditados, sus reemplazos están listos”, dijo Zambada en una entrevista publicada en la revista Proceso en abril del 2010.

El éxito de Guzmán superó al del colombiano Pablo Escobar, que fue acribillado por la policía en 1993 después de desencadenar un reino de terror de una década en su país con el asesinato de cientos de policías, jueces, periodistas y políticos.

Al igual que Escobar, Guzmán figuró en la lista de la revista Forbes sobre las personas más ricas del mundo. También fue considerado como una de las personas más poderosas del mundo por la misma revista en 2009.

De hogar pobre, Guzmán se vio atraído al dinero del negocio ilícito de las drogas en su estado de Sinaloa.

Se incorporó al cártel de Guadalajara, dirigido por el mexicano Miguel Angel Gallardo, y ascendió rápidamente en las filas como un empresario inescrupuloso y hábil negociador que estableció contactos vitales con políticos y policías para asegurarse de que sus embarques circularan sin problemas.

Después que Gallardo fue arrestado en 1989 la banda se dividió y Guzmán tomó control de las operaciones de Sinaloa.

Joaquin ``El Chapo'' Guzman

imagen de cuando Guzmán Loera fue declarado enemigo público número 1 en Chicago.

El cártel se apoderó violentamente de rutas lucrativas de sus rivales y excavó túneles debajo de la frontera estadounidense para filtrar sus cargamentos.

En 1993, pistoleros vinculados al cartel de Félix Arellano en Tijuana intentaron asesinar a Guzmán en el aeropuerto de Guadalajara pero en cambio mataron al cardenal Juan Jesús Posada Ocampo, lo que indignó a los mexicanos.

La policía arrestó a Guzmán semanas después. Pero se escapó de la prisión de Puente Grande, un centro penitenciario considerado de máxima seguridad, en el estado de Jalisco, en un camión de lavandería en el 2001, supuestamente con la ayuda del director de la prisión y más de dos docenas de guardias. En ese momento, Guzmán cumplía una sentencia a 20 años por soborno y asociación delictiva.

Su vida estaba rodeada de rumores. Se dijo que una vez fue a cenar a un restaurante de Culiacán, capital del estado de Sinaloa, donde sus esbirros confiscaron los teléfonos celulares de todos los comensales para que su jefe pudiera comer sin temor a una emboscada. También se dijo que organizó una suntuosa boda pública en 2007 para una novia de 18 años de edad a la que asistieron muchos funcionarios y policías locales.

La policía federal dijo que ese día llegó a la ciudad pero que aquel ya se había esfumado horas antes.

Se dijo durante mucho tiempo que Guzmán se desplazaba con frecuencia en aviones privados, camionetas blindadas y vehículos todoterreno.

Su paradero era parte del folclor mexicano ya que circulaban versiones de que lo hubiesen visto desde Guatemala hasta casi todos los rincones de México, especialmente en el llamado “Triángulo Dorado”, una región montañosa con cultivos de marihuana que abarca los estados norteños de Sinaloa, Durango y Chihuahua.

Un arzobispo en el estado norteño de Durango dijo en abril del 2009 que Guzmán vivía en una ciudad cercana. Días después, los investigadores hallaron los cadáveres de dos tenientes del ejército asesinados con una nota que decía: “Ni el gobierno ni los sacerdotes pueden lidiar con El Chapo”.

AP

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Por qué una vacuna que no evita la infección de COVID-19 sigue siendo útil para frenar la pandemia

No se sabe aún si las vacunas contra la COVID solo previenen la enfermedad o también evitan la infección. Pero aún así, son vitales para limitar el alcance de la pandemia.
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25 de enero, 2021
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Las vacunas son una maravilla de la medicina. Pocas intervenciones pueden atribuirse el haber salvado tantas vidas.

Pero quizás te sorprenda saber que no todas las vacunas brindan el mismo nivel de protección. Algunas evitan que contraigas los síntomas de la enfermedad, mientras que otras también evitan que te infectes. Estas últimas inducen lo que se conoce como “inmunidad esterilizante”.

Con la inmunidad esterilizante, el virus ni siquiera puede entrar en el cuerpo porque el sistema inmunológico impide que este penetre en las células y se replique.

Existe una diferencia sutil pero importante entre prevenir la enfermedad y prevenir la infección.

Es posible que una vacuna que “solo” prevenga la enfermedad no te impida transmitirla a otros, incluso si te sientes bien. Pero una vacuna que proporciona inmunidad esterilizante detiene el virus en seco.

En un mundo ideal, todas las vacunas inducirían inmunidad esterilzante. Pero en la realidad, es extremadamente difícil producir vacunas que detengan por completo la infección por un virus.

La mayoría de las vacunas que se utilizan de forma rutinaria en la actualidad no logran esto.

Por ejemplo, las vacunas contra el rotavirus, una causa común de diarrea en los bebés, solo pueden prevenir que la enfermedad se desarrolle de forma grave. Pero aún así, esto ha demostrado ser invaluable para controlar el virus.

Vacuna contra la covid-19

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Aún no se sabe si las nuevas vacunas contra la covid-19 inducen en el cuerpo el tipo de inmunidad que evita que el virus penetre en las células y se replique.

En Estados Unidos, ha habido casi un 90% menos de casos de visitas hospitalarias asociadas al rotavirus desde que se introdujo la vacuna en 2006.

Una situación similar ocurre con las actuales vacunas contra el poliovirus, pero hay esperanzas de que este virus se pueda erradicar a nivel mundial.

Incógnita

Se ha demostrado que las primeras vacunas autorizadas contra el SARS-CoV-2 son muy eficaces para reducir la enfermedad.

A pesar de ello, todavía no sabemos si estas vacunas pueden inducir inmunidad esterilizante.

Se espera que los datos sobre esta incógnita (que provendrán de los ensayos clínicos de vacunas en curso) estén disponibles pronto.

Aunque incluso si se induce inicialmente inmunidad esterilizante, esto puede cambiar con el tiempo a medida que disminuye la respuesta inmunitaria y se produce la evolución viral.

Inmunidad a nivel individual

¿Qué significaría la falta de inmunidad esterilizante para aquellos vacunados con las nuevas vacunas contra la covid?

Gente contectada

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Las vacunas son fundamentales para evitar la propagación del SARS-CoV-2.

En pocas palabras, significa que si te encuentras con el virus después de haber sido vacunado este puede infectarte, pero tú puedes no tener síntomas.

Esto se debe a que la respuesta inmune inducida por la vacuna no puede detener la replicación de cada una de las partículas virales.

Se necesita un tipo particular de anticuerpo conocido como “anticuerpo neutralizante” para generar inmunidad esterilizante.

Estos anticuerpos bloquean la entrada del virus en las células y evitan toda replicación. Sin embargo, el virus infectante podría tener que ser idéntico al virus de la vacuna para inducir el anticuerpo perfecto.

Afortunadamente, nuestra respuesta inmune a las vacunas involucra muchas células y componentes diferentes del sistema inmunológico.

Incluso si la respuesta de los anticuerpos no es óptima, otros aspectos de la memoria inmunológica pueden activarse cuando el virus invade el cuerpo.

Estos incluyen células T citotóxicas y anticuerpos no neutralizantes. La replicación viral se ralentizará y, en consecuencia, se reducirá la enfermedad.

Esto lo sabemos gracias a años de estudio sobre vacunas contra la influenza. Estas vacunas inducen típicamente protección contra la enfermedad, pero no necesariamente protección contra la infección.

Dibujo en 3D de un coronavirus

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El sistema inmunitario tiene muchas otras herramientas además de los anticuerpos neutralizantes para combatir al virus que causa la covid-19.

Esto se debe en gran parte a las diferentes cepas de influenza que circulan, una situación que también puede darse con el SARS-CoV-2.

Es reconfortante observar que las vacunas contra la influenza, a pesar de no poder inducir inmunidad esterilizante, siguen siendo extremadamente valiosas para controlar el virus.

Inmunidad en la población

En ausencia de inmunidad esterilizante, ¿qué efecto podrían tener las vacunas contra el SARS-CoV-2 en la propagación de un virus a través de una población?

Si las infecciones asintomáticas son posibles después de la vacunación, existe la preocupación de que el SARS-CoV-2 simplemente continúe infectando a tantas personas como antes. ¿Es esto posible?

Las personas infectadas asintomáticas suelen producir virus en niveles más bajos.

Aunque no existe una relación perfecta, más virus equivale generalmente a más enfermedad.

Por lo tanto, las personas vacunadas tienen menos probabilidades de transmitir suficiente cantidad de virus como para causar una enfermedad grave.

Esto a su vez significa que las personas infectadas en esta situación transmitirán menos virus a la siguiente persona.

Esto se ha demostrado claramente de forma experimental utilizando una vacuna contra un virus diferente en pollos; cuando solo se vacunó una parte de una parvada, las aves no vacunadas sufrieron una enfermedad más leve y produjeron menos virus.

Por lo tanto, aunque la inmunidad esterilizante sea a menudo el objetivo final del diseño de una vacuna, rara vez se logra.

Afortunadamente, esto no ha impedido que muchas vacunas diferentes reduzcan sustancialmente el número de casos de infecciones por virus en el pasado.

Al reducir los niveles de enfermedad en las personas, también se reduce la propagación del virus a través de las poblaciones, y esto, con suerte, permitirá controlar la pandemia actual.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original.

Sarah L Caddy is investigadora clínica en inmunología viral y cirujana veterinaria de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.


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