El adolescente que engañó por Twitter al periodismo deportivo inglés
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El adolescente que engañó por Twitter al periodismo deportivo inglés

Durante casi un año y medio, Sam Gardiner, de 17 años de edad, engañó a 20 mil usuarios de Twitter haciéndose pasar como periodista deportivo.
4 de febrero, 2014
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Durante casi un año y medio, Sam Gardiner, de 17 años de edad, engañó a 20.000  usuarios de Twitter haciéndose pasar como periodista deportivo.

Durante casi un año y medio, Sam Gardiner, de 17 años de edad, engañó a 20.000
usuarios de Twitter haciéndose pasar como periodista deportivo.

Sam Gardiner se hizo pasar por un comentarista deportivo. Y 20 mil personas en Twitter le creyeron.

Gardiner, un adolescente de 17 años que vive en el norte de Londres, creó a mediados de 2012 una cuenta en la red social en la que afirmaba que era Samuel Rhodes (en un principio se llamó Dominic Jones), un periodista deportivo al que le gustaba compartir sus historias y opiniones sobre el deporte en el mundo, especialmente el fútbol.

El falso periodista Rhodes entregaba primicias sobre posibles transferencias en la Premier League, comentaba sus entrevistas –falsas- con personalidades del fútbol y además les solicitaba a sus seguidores que les enviaran preguntas que les deseaban hacer a sus futuros entrevistados.

El asunto es que la supuesta agitada vida de Rhodes en las salas de prensa de los grandes estadios de Inglaterra no iba más allá del cuarto de Gardiner en el barrio londinenses de High Barnet.

“No quería engañar a la gente. Sólo quería que mis opiniones se escucharan en la mayor plataforma posible en el mundo”, le dijo Gardiner a la BBC.

Los 15 minutos de fama

Después de un tibio comienzo, Gardiner, o mejor dicho, su alter ego virtual, Samuel Rhodes, se convirtió en una celebridad del comentario deportivo cuando pronosticó, un día antes, la salida de Roberto Di Matteo de la dirección técnica del Chelsea en noviembre de 2012.

A partir de allí, su álter ego @SamuelRhodes_ retumbó en la red social.

Los fanáticos desprevenidos, entonces, se dejaron deslumbrar por la seriedad y objetividad que desprendía la foto que Gardiner había elegido como avatar: un rubio de ojos azules con aspecto juvenil que había sacado de un banco de fotos de internet.

Periodistas, futbolistas activos y retirados, algunas cuentas de los clubes de fútbol de la Premier, se encontraban en ese grupo de 20 mil seguidores que acrecentaron su fama a partir de republicar sus comentarios o designarlos como “favoritos”.

Y claro, Gardiner vio su sueño cumplido: miles de personas que seguían sus profecías y estadísticas futboleras. Entonces comenzó a alimentar esa pasión por Samuel Rhodes con tuits cada media hora con noticias, entrevistas “exclusivas” y opiniones sobre los futuros encuentros.

“Estudié cómo se comportaban los mejores periodistas y me di cuenta que era una mezcla de opinión, estadísticas, ingenio y rumores. Solo imité eso”, señaló Rhodes, perdón, Gardiner.

Desenmascarado

140204130604_falso_twitter_deportivo_304x171_bbcPor supuesto, la fama comenzó a generar suspicacias. Y el joven Gardiner había cometido un error irreparable a esta altura de su fama: en su biografía de perfil y en alguno de sus tuits, declaraba que trabajaba para prestigiosos medios como el Telegraph.

Cuando la noticia llegó a oídos del prestigioso diario inglés a principios de enero de este año, sus supuestos compañeros en la redacción comenzaron a buscar aquel rostro atractivo que no reconocían de inmediato. Mucho menos el nombre. No hallaron nada y uno de sus periodistas, este sí de verdad y muy reconocido, Mark Ogden, reveló la farsa:

“@SamuelRhodes_ no solo no trabaja para este diario, sino que no tenemos idea quién es”, publicó.

Todo se derrumbó para el adolescente mentiroso. La cuenta @SamuelRhodes_ fue cerrada y el joven aceptó que había cometido un error muy grande.

“No pensé que iba a tener esta repercusión. Fue una locura que no fui capaz de controlar”, concluyó Gardiner en su conversación con la BBC.

Después de la fiesta, entonces, viene la calma. Gardiner no abandonó su pasión por comentar y predecir las principales incidencias del fútbol inglés y creó una cuenta, con su nombre y foto reales: @samgtheman.

Tiene (a la hora de publicar esta nota) más de 500 seguidores.

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Cómo miles de millones de rayos pudieron ser el origen de la vida en la Tierra

Cómo se formó la vida en la Tierra es una de las grandes preguntas de la ciencia. Ahora un equipo de Universidad de Yale y la Universidad de Leeds proponen una respuesta.
17 de marzo, 2021
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Hay una nueva pieza en el rompecabezas del origen de la vida en la Tierra.

Miles de millones de rayos que bombardearon la Tierra durante un largo periodo pudieron ser la chispa que permitió que la vida comenzara a formarse en nuestro planeta.

Esa es la conclusión a la que llegó una reciente investigación de la Universidad de Yale en Estados Unidos y la Universidad de Leeds, en Reino Unido.

El estudio sostiene que durante millones de años los rayos que impactaban la Tierra fueron liberando el fósforo necesario para la creación de las biomoléculas que fueron la base de la vida en el planeta.

Los autores de la investigación afirman que su hallazgo ayuda a comprender cómo se pudo haber formado la vida en la Tierra y cómo podría estar formándose en otros planetas.

La clave es el fósforo

El fósforo es esencial para que se produzca vida.

Este elemento quimico, sin embargo, no estaba fácilmente disponible en la Tierra primitiva, ya que estaba bloqueado dentro de minerales insolubles en la superficie del planeta.

Durante mucho tiempo, los científicos se han preguntado cómo el fósforo de la Tierra se hizo accesible para ayudar en la formación del ADN y otras biomoléculas necesarias para la vida.

ADN

Getty
El fósforo es clave para la formación de biomoléculas.

Este nuevo estudio sugiere que ese fósforo se volvió disponible gracias a los rayos que impactaban la Tierra.

Cuando un rayo golpea el suelo puede crear fulguritos, una formación vítrea que contiene schreibersita, un mineral que a su vez contiene fósforo.

Los fulguritos contienen algo del fósforo de la superficie del suelo, pero en forma soluble.

Con base en modelos computacionales, los investigadores calcularon que hace entre tres mil quinientos y cuatro mil quinientos millones de años, cuando la vida comenzaba a formarse, la tierra firme del planeta era impactada por cerca de entre cien y mil millones de rayos cada año.

Eso, en un periódo de mil millones de años, equivaldría a un total de entre 0,1 y 1 quintillón de rayos (1 seguido de 30 ceros) ayudando a la formación de fósforo en el planeta.

fulgurito

Benjamin Hess/Yale
Los fulguritos se forman cuando un rayo impacta la Tierra.

Bombardeo constante

Anteriormente, otras investigaciones habían sugerido que la fuente de la schreibersita eran los meteoritos.

Este nuevo estudio sin embargo, afirma que la cantidad de meteoritos no hubiera sido suficiente, y tampoco hubiera sido constante, como sí lo fueron los rayos.

Además, es probable que los rayos fueran más frecuentes en regiones tropicales, proporcionando áreas más concentradas de fósforo utilizable, según el estudio.

Los investigadores calcularon que durante la etapa de formación de vida en el planeta, los rayos pudieron ser el origen de entre 110 y 11.000 kilos de fósforo cada año.

planta

Getty
El origen de la vida en la Tierra es una de las grandes preguntas de la ciencia.

Esa cantidad pudo haber sido suficiente para ayudar a la formación de vida, según le dice al portal Live Science Benjamin Hess, estudiante de posgrado en el Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de Yale, coautor del estudio.

“Para que se forme vida, solo es necesario que haya un lugar que tenga los ingredientes adecuados“, dijo Hess a WordsSideKick.com, citado en un reportaje de Live Sicence.

“Si de fósforo al año se concentraran en un solo arco de islas tropicales, entonces sí, bien podría haber sido suficiente. Pero es más probable que eso suceda si hay muchos de esos lugares”.

Según Hess, estos hallazgos convierten a los rayos en buenos candidatos para ayudar a entender el origen de la vida en la Tierra.


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