El arresto del Chapo en 13 notas que debes leer
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El arresto del Chapo en 13 notas que debes leer

Si este fin de semana te perdiste de esta noticia, te presentamos un recuento de notas que debes leer.
24 de febrero, 2014
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Joaquin "El Chapo" Guzman“El Chapo” Guzmán, de 57 años de edad, era el delincuente más buscado del mundo después de Osama bin Laden, cuya muerte se anunció 1 de mayo de 2011.

El líder del Cartel de Sinaloa fue capturado durante la madrugada del 22 de febrero en el hotel Miramar en Mazatlán, Sinaloa, por autoridades de Estados Unidos y México.

Aunque ya se encuentra en en el penal del Altiplano, ubicado en Almoloya de Juárez, en el Estado de México, la fiscalía federal de Nueva York y el presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, el republicano Mike McCaul, pedirán la extradición de Joaquín “El Chapo” Guzmán a Estados Unidos.

Si este fin de semana te perdiste de esta noticia, te presentamos un recuento de notas que, a decir de Animal Político, debes leer.

AP

Teléfono de colaborador llevó a captura de el “Chapo” Guzmán

Esta nota de Associated Press da cuenta de que las autoridades lograron acercarse a Joaquín “El Chapo” Guzmán usando un celular hallado en una casa donde se almacenaban estupefacientes.

El teléfono perteneciente a un colaborador de Guzmán fue recuperado con las pistas producidas por una intervención telefónica de Estados Unidos y representó un avance crucial en la larga persecución de Guzmán, dijeron ayer 23 de febrero funcionarios federales de Estados Unidos a The Associated Press.

Reforma

reforma

Ubican al ‘Chapo’ gracias a un teléfono (con suscripción)

Esta nota de Reforma, al igual que la de AP, hace referencia a que el capo fue ubicado debido a un teléfono satelital que usó el lunes 17 de febrero para llamar a un subordinado y pedirle ayuda para escapar de Culiacán, donde se escondía en un túnel.

Con base en información de altos funcionarios del Gobierno federal, la captura de El Chapo tuvo su origen en la captura de Daniel Fernández Domínguez “El Pelacas”, detenido el pasado 12 de febrero en Puebla por la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la PGR y la Marina.

Interrogan al ‘Chapo’ sobre funcionarios (con suscripción)

La Procuraduría General de la República interrogó a Joaquín “el Chapo” Guzmán sobre los funcionarios que lo ayudaron a escapar del Penal de Puente Grande en enero de 2001 y quienes le brindaron protección, desde entonces.

El País

elpais

El capo que actuaba como un empresario

El tamaño del Cártel de Sinaloa situó a Guzmán como uno de los hombres más ricos del mundo del listado de la revista Forbes. En su ramo, el cártel es considerado como una de las empresas más eficaces del mundo y El Chapo era su CEO, dice la nota de El País.

Las rutas de distribución del cártel de Sinaloa unen los campos de amapola de Afganistán con las calles de Chicago.

La hora de El Mayo Zambada, 50 años traficando sin pisar la cárcel

Tras la caída de El Chapo, Ismael El Mayo Zambada es supuestamente el capo con más poder del cártel de Sinaloa. Empezó en el narcotráfico a los 16 años. Hoy tiene 66 y pese a haber formado parte de la cúpula del narcotráfico mexicano desde los ochenta él nunca ha estado en prisión.

El Debate

eldebate

“El Chapo”  ya tiene abogado

Esta nota de El Debate refiere que  Óscar Quirarte se acreditó formalmente como abogado defensor de Joaquín Guzmán ante agentes del Ministerio Público del penal de máxima seguridad, donde fue confinado al área de tratamientos especiales que se ubica en el sótano  y en el que se encuentran los delincuentes más peligrosos.

Lo acompañaban tres hombres y un bebé

En esta nota de El Debate, una mujer que vive en los condominios donde fue detenido el capo relata los momentos que vivió cuando los Marinos ingresaron al edificio; la mujer aseguró que se llevaron a cuatro hombres, tres mujeres y un bebé.

La Jornada

lajornada

Participó la DEA con drones en la caza de El Chapo

Este diario refiere que la agencia antidrogas estadounidense (DEA) participó activamente en el operativo en que fue detenido El Chapo con drones  que sobrevolaron la ciudad de Culiacán y que permitieron ubicar el lugar exacto donde se encontraba el líder del cártel de Sinaloa.

Noroeste

noroeste

Sus mujeres e hijos

A Guzmán Loera se le conocen al menos cuatro esposas. La primera fue Alejandrina María; la segunda es Estela Peña, su tercera fue Griselda Guadalupe López y la última, Ema Coronel Aispuro, sobrina de Ignacio “Nacho” Coronel, socio de Guzmán Loera,  con quien procreó a un par de gemelas en Estados Unidos.

Se desatan los llamados “narcotours”

De acuerdo con taxistas y choferes de las llamadas “pulmonías”, los turistas solicitaban recorridos por el edificio “Miramar”, la extinta discoteca Frankie Oh!, que fue propiedad de Francisco Rafael Arellano Félix, y el lugar donde fue abatido Ramón Arellano Félix el 12 de febrero de 2002.

La guarida de “El Chapo”

La torre “Miramar”, donde “El Chapo” fue capturado apenas tenía dos habitaciones, una cocineta y su sala comedor.  El narcotraficante estuvo en el cuarto piso, en el 401 de la Avenida del Mar.  Tras su detención, en la estufa quedó un sartén con frijoles guisados.

The New York Times 

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How a Kingpin Above the Law Fell, Incredibly, Without a Shot (Cómo cayó un rey del crimen por encima de la ley, increíblemente, sin un disparo) 

La nota del Times hace un recuento de la captura, de la importancia del capo y en la incredulidad de los lugareños en que  “El Chapo” haya sido detenido sin que, como se dijo, se hiciera un solo disparo.

La nota narra que todo comenzó hace unas semanas, cuando la DEA presentó información de su cuerpo de inteligencia a la Marina mexicana, la cual incluía llamadas y contactos hechos desde teléfonos celulares en los últimos meses.

Los Angeles Times

lat

Mexican drug lord hid in mountains, homes, sewers (Capo de la droga se escondió en montañas, casas, túneles)

La nota del diario, al igual que la del New York Times, hace un recuento de la captura, así como de cómo han sido los días del capo desde que llegó al penal.

Joaquín Guzmán Loera  cometió un error crucial, señalaron algunas fuentes, al usar un teléfono satelital que ayudó a que fuera localizado. El capo dormía con un rifle AK-47, pero no tuvo tiempo de tomarlo, refiere el diario.

“Pudimos triangularlo, seguirlo en cualquier lugar que usara el teléfono”, dijo un oficial estadounidense al diario.

Por su parte, Michael S. Vigil, un oficial de la DEA, confirmó que los agentes usaron un sistema de triangulación para hallar a Guzmán, similar al que usaron en 1993 para perseguir y asesinar al capo colombiano Pablo Escobar. “Pero hoy, la tecnología es de primera, puedes rastrear a quien sea en cualquier lugar del mundo”.

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Qué es el Síndrome de Ulises y cómo afecta a los migrantes

La sintomatología de este síndrome que padecen muchos migrantes puede confundirse con depresión o estrés postraumático y no tratarse bien.
6 de agosto, 2022
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“No debiera arrancarse a la gente de su tierra o país, no a la fuerza”, decía el poeta argentino Juan Gelman.

Sin embargo, en el mundo hay alrededor de 281 millones de migrantes internacionales (el 3.6 % de la población), según los datos de 2020 de la ONU.

Hay quienes emigran porque así lo desean, pero también quienes se ven obligados a ello. A finales de 2019, las personas desplazadas a la fuerza eran más de 79.5 millones según ACNUR.

Sea algo elegido o no, los migrantes, con las raíces a miles de kilómetros, puede que nos sintamos como decía Gelman: como una “planta monstruosa”. Y habrá circunstancias en nuestra llegada a destino que suavizarán esa condición o la empeorarán.

Y esto, sin duda, puede repercutir en nuestra salud mental.

En la frontera entre la salud mental y el trastorno

El psiquiatara español Joseba Achotegui trabaja con temas relacionados con migración en la Asociación Mundial de Psiquiatría, de la que es secretario. A partir de 2002 empezó a ver que algo cambiaba. “Se cerraron las fronteras, empezaron políticas más duras contra la migración, la gente dejó de tener acceso a papeles, había una enorme lucha por la supervivencia”, cuenta a BBC Mundo.

Y esto se reflejó en cómo acudían los pacientes a su consulta: “Estaban indefensos, asustados, sin poder salir adelante”.

En concreto, vio que muchos migrantes que viven situaciones difíciles presentaban “un cuadro reactivo de estrés muy intenso, crónico y múltiple”.

Achotegui le puso nombre: Síndrome de Ulises.

Aclara el psiquiatra que esto no es una patología, ya que “el estrés y el duelo son cosas normales en la vida”, pero sí remarca la peculiaridad del síndrome que deja al migrante, de nuevo, en la frontera. Pero esta vez entre la salud mental y el trastorno.

Duelo migratorio vs. síndrome de Ulises

Normalmente asociamos la palabra “duelo” al sentimiento tras las muerte de un ser querido. Los psicólogos lo relacionan con cualquier pérdida que tenga el ser humano, como dejar un trabajo, la separación de una pareja o cambios en nuestro cuerpo.

“Cada vez que experimentamos un pérdida, tenemos que acostumbrarnos a vivir sin eso que teníamos y adaptarnos a la nueva situación. Es decir, hay que elaborar un duelo”, explica la psicóloga experta en duelo migratorio Celia Arroyo.

Así, el duelo migratorio está asociado a este gran cambio en la vida de una persona. Pero tiene características que lo hacen especial, ya que es un duelo “parcial, recurrente y múltiple”.

Paisaje de Caracas

Getty Images
Se puede sufrir duelo por el habla, las costumbres… O por el paisaje.

Parcial porque no es una pérdida total como ocurre con la muerte de alguien; recurrente porque con cualquier viaje, comunicación con el país o echar un simple vistazo a una fotografía en instagram puede reabrirse; y múltiple porque no es solo una cosa la que se pierde, sino muchas.

Joseba Achotegui agrupó estas pérdidas en 7 categorías. La más evidente suele ser la pérdida de la familia y los seres queridos. También está la pérdida de estatus social, algo que, dice Arroyo, suele pasar por la condición de migrante pero si, además, “el país de origen es xenófobo, supone una gran adversidad”.

Otro duelo que el migrante pasa es el de la pérdida de la tierra. Por ejemplo, extrañar un paisaje montañoso o los días llenos de sol.

Se suma el duelo del idioma, que será más fuerte en la medida en que se migre a un país con otra lengua. Puede ser una verdadera barrera para, por ejemplo, hacer un trámite burocrático y mandar un simple correo electrónico.

Por último, está la pérdida de los códigos culturales, que puede significar algo tan sencillo como no tener con quién “echar un pie” y bailar salsa o con quien compartir un mate.

Y, asociado a esto, y como último duelo, está la pérdida de contacto con el grupo de pertenencia, con aquellos con quien podemos hablar en los mismos códigos, que entenderán nuestros modismos y forma de ver la vida.

El síndrome de Ulises es cuando, además de tener que pasar estos siete duelos normales para un migrante, se hace en condiciones difíciles, explica Achotegui.

Ilustración persona migrante con preocupaciones a su alrededor.

BBC MUNDO
Hay varios detonantes que pueden estresar a una persona en el país de acogida.

Cuáles son los detonantes

“Cuando hay dificultades o se rechaza a la persona en la sociedad de acogida puede darse este síndrome”, explica Guillermo Fauce, profesor de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid y presidente de Psicología sin Fronteras.

No es lo mismo llegar a un país nuevo con un trabajo ya estable que sin nada en firme; tener o no un techo y comida asegurados, entrar ya con visa o con un estatus legal por definir. Tener o no ciertas condiciones suma puntos y estrés.

El rechazo que puede tener más impacto es no tener papeles o no poder acceder a determinados recursos”, dice el psicólogo.

A su vez, Achotegui explica que esta situación hace que los migrantes no puedan salir adelante y genera tensión y problemas de supervivencia, otro detonante más.

Al coctel puede sumarse el no tener personas a nuestro alrededor que nos brinden apoyo, no solo material (donde vivir, comer, dormir), sino también emocional. “Muchos migrantes sufren situaciones de soledad, están aislados”, remarca Achotegui.

Fauce señala que también hay un apoyo simbólico que, de no darse, es otro detonante más. Se trata de que el entorno del migrante entienda y reconozca su condición, “que está pasando por un situación complicada, transitando muchos duelos y que se le permita un periodo de transición en la sociedad de acogida”.

Dos hombres en una fiesta.

Getty Images
Los expertos recomiendan hacer lazos con nuestra comunidad pero también con la sociedad de acogida.

A veces puede pensarse que “lo peor” ha pasado tras cruzar una frontera en malas condiciones, pero, en el país de acogida, la sensación de indefensión, de estar sin derechos y los posibles abusos laborales y sexuales pueden dar lugar a un cuarto detonante: el miedo.

Los expertos consultados añaden que esta situación de vulnerabilidad que puede dar lugar al síndrome de Ulises se hace mayor cuando se es mujer.

Qué nos puede pasar y cuándo estar alerta

Los síntomas pueden ser los mismos, dice Achotegui, que podemos tener cuando pasamos una mala época: dormimos mal, nos cuesta relajarnos, dolores musculares o de cabeza, enfado, nerviosismo, tristeza.

Fauce señala que, por un lado, se puede entrar en una suerte de estado depresivo y de tristeza, de encerrarnos en nosotros mismos y, por otro, estar hiperactivos y ansiosos, algo que al final nos va a quitar energía.

Esto puede hacer que el síndrome de Ulises se confunda con otras enfermedades mentales como depresión o estrés postraumático y que trate de medicalizarse.

Pero, en este caso, cuando se solucionan los obstáculos que dieron lugar al síndrome (hay trabajo, cierta estabilidad, menos estrés, etc,), desaparece.

“Si se sigue adelante, se consigue trabajo y hay una cierta estabilidad pero sigue habiendo síntomas, ahí hay algo más que evaluar y hay que intervenir de otra manera, porque puede que haya otra cosa ya del plano psiquiátrico, como un cuadro depresivo”, sostiene Achotegui.

Grupo de mujeres jugando al fútbol.

Getty Images
Hacer ejercicio y juntarse con la comunidad de origen pueden ayudar a bajar el estrés.

Así, cuando el malestar se convierte en permanente o impide que hagamos nuestra vida, hay que prender las alarmas. Otras muestras de alarma que señala Fauce son si aparecen ataques de ira, nuestras relaciones personales se ven afectadas o “se cogen atajos, como consumir drogas, alcohol, hay gastos desmesurados o se hacen deportes de riesgo”.

Qué hacer y qué no hacer

“Es fundamental crear una red de apoyo social, estar en contacto con otros inmigrantes y compartir vivencias”, señala Celia Arroyo. Para esto es bueno buscar migrantes de nuestra nacionalidad o grupos de apoyo específicos donde vivamos.

Al respecto, Achotegui dice que esto hace que haya “menos riesgo de trastorno mental”, pero quedarse muy anclado con nuestra comunidad puede hacer que se prospere menos. “Si no te metes en la sociedad de acogida, costará progresar. Es un equilibrio”.

Al final se trata de mantener “la raíz” con agua, pero no olvidarnos de nuestras hojas, del lugar donde reciben el sol.

También recomienda Achotegui hacer ejercicio y actividades que bajen el estrés.

Fauce remarca que “los cortes radicales no funcionan, ni las decisiones drásticas” ya sea respecto al país de origen o al de acogida y a las relaciones creadas en ambos.

Arroyo señala que, aunque es complicado dar un tiempo preciso, si tres meses después de haber conseguido una estabilidad el sufrimiento que sentimos no ha disminuido, es buen momento para pedir ayuda psicológica.

Qué pueden hacer los demás

La sociedad de acogida juega un papel importante, pero quien no ha vivido esta situación puede que no entienda qué implica el duelo migratorio ni el estrés sostenido que deriva en el síndrome de Ulises. Esto puede hacer que no sepamos cómo ayudar, qué decir o hacer.

Celia Arroyo recomienda que el entorno permita a quien esté esta situación que se exprese libremente y pueda hablar de qué le pasa y cómo se siente.

“Es importante no minimizar su sufrimiento ni generar falsas esperanzas” ante un futuro que es incierto cuando, por ejemplo, hay una visa o un trabajo que no llega.

Como en cualquier duelo, hay que evitar frases del estilo “ya se te pasará”, “no es para tanto”, “eso son miedos tuyos” o “todo saldrá bien”.

Achotegui sugiere ni compadecer ni victimizar: “Hay que acercarse con respeto, incluso con cierta admiración. El migrante es una persona fuerte, alguien que está yendo hacia adelante”.

A la vez, es importante respetar su cultura, mentalidad y cosmovisión.

Si nos cuesta conectar emocionalmente con alguien en esta situación, Fauce recuerda que todos hemos sufrido alguna pérdida y que es un buen ejercicio conectar con la emoción que tuvimos para empatizar con el migrante. Y pensar que, como escribió la uruguaya Cristina Peri Rossi, emigrar, partir al fin, es siempre partirse en dos.


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