Para no olvidar: Ellos y ellas son los periodistas asesinados en México (1ra parte)
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Para no olvidar: Ellos y ellas son los periodistas asesinados en México (1ra parte)

88% de los asesinatos de informadores en México permanece en la impunidad y sólo en 8% se ha logrado esclarecer los crímenes y procesar a los responsables, según el Comité para la Protección de Periodistas.
Por Paris Martínez
18 de febrero, 2014
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Según el Comité para la Protección de Periodistas, de 2010 a la fecha en México han sido asesinados 31 periodistas y trabajadores de medios de comunicación, mayoritariamente en ataques perpetrados por el crimen organizado. Las víctimas de este ambiente de violencia contra la prensa son lo mismo reporteros que fotógrafos, editores, técnicos, administrativos e, incluso, parejas sentimentales e hijos de quienes, desde distintos espacios informativos, venían desarrollando su actividad profesional, que en prácticamente todos los casos estaba centrada en la documentación de casos de corrupción y delincuencia. 

Una tercera parte de estos asesinatos fueron perpetrados en Veracruz, ola de violencia que ha caracterizado los tres años que lleva Javier Duarte como gobernador el estado, y que pone a esta entidad como la más peligrosa del país para desarrollar labores periodísticas.

El reporte del Comité para la Protección de Periodistas, organización de corte internacional que presentó su más reciente actualización en diciembre pasado, señala que, desde 1992, en México han sido asesinados 73 reporteros, fotógrafos y trabajadores de medios. De esos casos, 88% permanece en la impunidad y sólo en 8% se ha logrado esclarecer los crímenes y procesar a los responsables.

Cabe recordar que, por este ambiente de violencia en contra de los periodistas, en Veracruz y todo México, el próximo domingo se realizará una concentración pacífica en el Ángel de la Independencia, a las 12:00 horas, convocada por trabajadores de medios y por agrupaciones defensoras de la libertad de expresión, denominada “Prensa, no disparen”.

Por ello, a manera de homenaje, y también como denuncia, Animal Político presenta la relación de los periodistas  que han perdido la vida en México, dividida en dos entregas, la primera de las cuales corresponde a las víctimas acumuladas en los últimos dos años: 2012 y 2013.

Gregorio Jiménez, Veracruz

 1 Gregorio Jimenez

Luego de publicar distintos trabajos sobre la actividad delictiva en Coatzacoalcos, Veracruz, especialmente sobre el tráfico y secuestro de migrantes, lo mismo en el periódico Notisur que en el diario Liberal del Sur, Gregorio fue raptado por un grupo criminal, cuando se dirigía a su domicilio. Seis días después, el 11 de febrero de 2014, su cuerpo fue encontrado en una fosa clandestina. Las personas detenidas por esta ejecución reconocieron haber recibido 20 mil pesos como pago, por parte de la dueña de un bar usado como casa de seguridad por traficantes de migrantes, caso del cual Gregorio había dado cuenta en sus notas informativas. A pesar de eso, las autoridades de Veracruz aseguraron que este homicidio tuvo su origen en un pleito vecinal.

Alberto López Bello, Oaxaca

Alberto López Bello

El 17 de julio de 2013, Alberto fue atacado en Oaxaca, cuando se encontraba con un informante de la policía, quien también falleció en la agresión. Durante seis años, Alberto había trabajado como reportero de la fuente policiaca para el diario El Imparcial y para la cadena Radiorama, y antes de ser asesinado publicó distintas notas sobre la venta de droga en la capital del estado. Un mes después, la Procuraduría de Oaxaca negó que este asesinato fuese producto de la labor periodística de Alberto, y aseguró que se relacionó con un pleito de cantina, por el cual ya habían sido procesados penalmente cuatro sicarios que reconocieron haber participado en ataques contra dos bares, perpetrados el mismo mes en que ejecutaron a López Bello.

Daniel Alejandro Martínez Balzaldúa, Coahuila

3 Daniel Mtz Balzalduìa

El 24 de abril de 2013, el cuerpo mutilado de Daniel Alejandro, fotorreportero del diario Vanguardia, fue encontrado en una calle de Saltillo, Coahuila. Un día antes se había perdido la pista de él, luego de que partió a cubrir un acto público, al que nunca llegó. Este joven de 22 años tenía sólo un mes como fotorreportero y estaba asignado a la sección de sociales. Según el Comité para la Protección de Periodistas, otros reporteros de sociales han sido blanco de amenazas, por captar imágenes de capos y personajes públicos, durante actos sociales. El asesinato de Daniel Alejandro fue reivindicado por un grupo criminal, mediante un mensaje dejado junto a su cuerpo.

Jaime Guadalupe González Domínguez, Chihuahua

4 Jaime Guadalupe Gonzaìlez Domiìnguez

El 3 de marzo de 2013, Jaime Guadalupe fue asesinado por un desconocido, mientras comía en un puesto ambulante en la ciudad fronteriza de Ojinaga, Chihuahua. Jaime era editor del portal informativo OjinagaNoticias, al que había migrado luego de recibir amenazas por su trabajo reporteril en el semanario Contacto local. El portal OjinagaNoticias fue cerrado luego del asesinato, “no queremos problemas, realmente siento mucho miedo por lo que pasó”, señaló en su mensaje final un colaborador del sitio web, quien se mantuvo en el anonimato.

Adrián Silva Moreno, Puebla

5 Adrian Silva Moreno

Reportero freelance para la radio local, especialista en la fuente policiaca. Adrián fue asesinado el 14 de noviembre de 2012, en Tehuacán, mientras investigaba una red dedicada al robo de gasolina a gran escala. Al realizar esta investigación periodística, presenció un enfrentamiento entre militares un un grupo delictivo, del cual salió ileso, aunque momentos después fue ejecutado, junto con su acompañante, Misray López González.

Víctor Manuel Báez Chino, Veracruz

6 Viìctor Manuel Baìez Chino

Víctor Manuel era editor de la información poiciaca, en el portal informativo de Milenio-Veracruz, y editaba también el portal Reporteros Policiacos. El 13 de junio de 2012, tres hombres armados secuestraron a Víctor Manuel, cuyo cadáver fue encontrado al día siguiente, cerca de la plaza principal de Xalapa. Junto a su cuerpo, fue hallado un letraro que atribuía la muerte al grupo Los Zetas.

Regina Martínez Pérez, Veracruz

7 Regina Martiěnez

Corresponsal de la revista Proceso en Xalapa, donde publicó reportajes sobre crimen organizado, así como corrupción política y policiaca. Regina fue asesinada el 28 de abril de 2012 y, siete meses después, las autoridades de Veracruz presentaron a un homicida confeso, quien luego denunció haber sido torturado para afirmar que el móvil de la muerte fue el robo; este acusado, recuperó la libertad, tras obtener un amparo de la justicia federal, mientras que las autoridades de Veracruz esgrimieron una nueva hipótesis oficial: que a Regina le quitaron la vida por cuestiones pasionales. Ninguna prueba de eso, sin embargo, fue presentada por el gobierno de Javier Duarte.

Marco Antonio Ávila García, Sonora

8 Marco Antonio Aěvila Garciěa

Marco Antonio escribía sobre información de seguridad pública para los periódicos El Regional y El Diario de Sonora. Fue secuestrado en Ciudad Obregón, el 17 de mayo de 2012, y encontrado muerto al día siguiente, en una carretera de terracería cercana a Guaymas, distante a 65 kilómetros del punto donde fue raptado. Su cuerpo presentaba huellas de tortura y a su lado se encontró un mensaje del crimen organizado.

Irasema Becerra, Guillermo Luna Varela, Gabriel Huge Córdova y Esteban Rodríguez, Veracruz

9 Irasema, Guillermo, Gabriel y Esteban

El 2 de mayo de 2012, Irasema, empleada administrativa del diario veracruzano El Dictamen, así como los fotorreporteros freelance Guillermo, Gabriel y Esteban, fueron secuestrados por un grupo armado en Boca del Río, Veracruz. Sus cuerpos fueron encontrados al día siguiente, desmembrados y con signos de tortura, en el interior de un canal de aguas residuales. Los tres fotorreporteros habían cubierto información policiaca para los diarios VeracruzNewsNotiver y AZ, sin embargo, habían abandonado la actividad, tras el asesinato de otros tres reporteros ocurrido un año antes. Guillermo y Gabriel habían salido temporalmente del estado y Esteban había encontrado trabajo como soldador. Las autoridades presentaron a varias personas, presuntamente integrantes de una célula del Cártel de Jalisco Nueva Generación, como responsables de estos y otros asesinatos.

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Qué tan rápido dejamos de estar en forma cuando abandonamos el ejercicio

Tener un buen estado físico puede tomar meses de trabajo duro y los logros se pueden desvanecer si dejas de hacer ejercicio. Aunque puede que, cuando quieras retomarlo, no te toque comenzar desde cero.
18 de junio, 2021
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Ponerse físicamente en forma no es fácil. Y después de todo ese trabajo que hacemos con nuestro cuerpo, ¿por cuánto tiempo podemos mantener el buen estado?

Resulta que, incluso con el gran esfuerzo que dedicamos al entrenamiento, tomarse un tiempo de descanso puede significar perder la forma mucho más rápido de lo que tardamos en adquirirla.

Para comprender cómo podemos tan fácilmente perder lo ganado, antes necesitamos entender cómo logramos “estar en forma”.

La clave para conseguir un buen estado físico o mejorarlo —ya sea porque aumentamos nuestra capacidad cardiaca o nuestra fuerza muscular— es sobrepasar la “carga habitual”.

Esto significa hacer más de lo que nuestro cuerpo está acostumbrado.

El esfuerzo que esto implica hace que el cuerpo se adapte a la exigencia y mejore su tolerancia, lo que finalmente conduce a alcanzar un nivel de resistencia física más alto.

Ahora, el tiempo que nos lleva ponernos en forma depende de varios factores, entre los que se cuentan nuestro nivel de resistencia, la edad, el esfuerzo que hacemos en cada sesión de entrenamiento e incluso el lugar donde entrenamos (la contaminación y el calor pueden afectar la respuesta fisiológica al ejercicio).

Pero algunos estudios indican que incluso seis sesiones de entrenamiento a intervalos pueden aumentar el consumo máximo de oxígeno (V02 máx.), una medida de la condición física general, y mejorar la eficacia de nuestro cuerpo para abastecerse de combustible utilizando el azúcar almacenado en nuestras células durante el ejercicio.

Cpooredora

Getty Images
Si dejan de hacer ejercicio, los corredores comienzan a perder su aptitud cardíaca en unas pocas semanas.

En el caso del entrenamiento de fuerza, se puede observar un aumento de la fuerza muscular en tan solo dos semanas, pero los cambios en el tamaño de los músculos no se verán hasta las 8 o 12 semanas.

Capacidad cardiovascular

Cuando dejamos de entrenar, la rapidez con la que perdemos la forma física también depende de muchos factores, incluido el tipo de forma física de la que hablamos (como la fuerza o la condición cardiovascular).

Como ejemplo, consideremos a un corredor de maratón, que está en plena forma atlética y puede correr un maratón en dos horas y 30 minutos.

Esta persona seguramente entrena cinco o seis días a la semana y recorre un total de 90km.

Además, ha pasado los últimos 15 años de su vida entrenando para llegar a este nivel.

Ahora digamos que este corredor deja de entrenar de un día para otro. Debido a que el cuerpo ya no tiene esa exigencia casi todos los días, el maratonista va a comenzar a perder la forma física en pocas semanas.

La aptitud cardiorrespiratoria, indicada por el factor VO2 máx. (la máxima cantidad de oxígeno que una persona puede usar durante el ejercicio), comenzará a disminuir en alrededor de un 10% en las primeras cuatro semanas después del último entrenamiento.

Esta tasa va a continuar disminuyendo, pero más lentamente durante largos periodos.

Hombre levantando pesas.

Getty Images
12 semanas sin entrenamiento provocan una disminución significativa en la cantidad de peso se que puede levantar.

Aunque los atletas de alto rendimiento (como, por ejemplo, un maratonista) ven un rápido declive en su factor VO2 máx. en las primeras cuatro semanas, esta pérdida luego se detiene y logran mantener un VO2 máx. por encima del promedio.

Sin embargo, para quienes no son atletas de alto rendimiento y dejan de hacer ejercicio, en menos de ocho semanas el VO2 máx. caerá bruscamente a los niveles en que estaban antes del entrenamiento.

La razón por la que este factor se reduce está relacionada con la merma en los volúmenes de sangre y plasma de casi un 12% en las primeras cuatro semanas después de que la persona deja de entrenarse.

Y los volúmenes de sangre y plasma caerán debido a la falta de exigencia sobre nuestro corazón y músculos.

El volumen de plasma incluso podría disminuir cerca de un 5% en las primeras 48 horas después de dejar de hacer ejercicio.

El efecto de la disminución del volumen de sangre y plasma es que habrá menos sangre bombeada por todo el cuerpo con cada impulso del corazón.

Grafico de varios hombres corriendo

Getty Images
Para una persona que no es un atleta de alto rendimiento y deja de paracticar algún tipo de ejercicio, el VO2 max caerá bruscamente a niveles de preentrenamiento en menos de ocho semanas.

El efecto de la disminución del volumen sanguíneo y plasmático hace que se bombee menos sangre por el cuerpo en cada latido del corazón. Pero estos niveles solo descienden al punto de partida, lo que significa que no empeoramos.

Por supuesto, la mayoría de nosotros no somos maratonistas, pero tampoco somos inmunes a estos efectos.

En el momento en que dejemos de ejercitarnos, el cuerpo comenzará a perder esas adaptaciones cardiovasculares a un ritmo muy similar al de los atletas de alta competencia.

Entrenamiento de fuerza

En cuanto a la fuerza, las pruebas demuestran que, en la persona promedio, 12 semanas sin entrenar provocan una disminución significativa de la cantidad de peso que podemos levantar.

La buena noticia es que la investigación muestra que se logra mantener algo de la fuerza que se había ganado antes de dejar de entrenar.

Lo que llama la atención es que, a pesar de la disminución significativa en la fuerza, solo hay una reducción mínima en el tamaño de las fibras musculares.

La razón por la que perdemos fuerza muscular tiene que ver, en gran medida, con el hecho de que ya no estamos sometiendo nuestros músculos a una presión.

Por lo tanto, cuando ya no estamos trabajando nuestros músculos con fuerza, estos se vuelven «perezosos», lo que hace que el número de nuestras fibras musculares disminuya, y que se empleen menos músculos durante una actividad.

Esto, en última instancia, hace que seamos menos capaces de levantar el peso que solíamos levantar.

HOmbre haciendo abdominales

Getty Images
Perdemos fuerza porque ya no estamos poniendo nuestros músculos bajo presión.

La cantidad de fibras musculares utilizadas durante el ejercicio disminuye en alrededor de un 13% después de solo dos semanas sin entrenamiento, aunque esto no conlleva una pérdida de fuerza muscular.

Esto implica que las pérdidas observadas durante los períodos más largos sin entrenamiento son una combinación de esta disminución inicial en la cantidad de fibras musculares que usamos, pero también de la disminución más lenta de la masa muscular.

El aficionado al gimnasio promedio que levanta pesas experimentará una disminución en el tamaño de sus músculos y, con el tiempo, le resultará más difícil levantar cargas pesadas, ya que tienen menos fibras musculares ejercitadas.

Por lo tanto, incluso después de todo ese esfuerzo que hacemos para ponernos en forma, comenzamos a perder estado cardiovascular y fuerza dentro de las 48 horas posteriores a la interrupción del ejercicio.

Pero no comenzamos a sentir estos efectos hasta después de dos o tres semanas en el aspecto cardiovascular, y en el muscular hasta entre seis y 10 semanas.

La tasa de “desentrenamiento” es similar para hombres y mujeres, e incluso para atletas de mayor edad.

Pero cuanto más en forma estés, más lentamente perderás lo que has ganado.

*Dan Gordon es profesor asociado de fisiología dela Universidad Anglia Ruskin. Justin Roberts es profesor asociado de salud y nutrición física en la misma universidad.


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