La PGR se niega a indemnizar a las indígenas que acusó de secuestrar policías
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La PGR se niega a indemnizar a las indígenas que acusó de secuestrar policías

Aunque un Tribunal ordenó reparar el daño hecho a Alberta y a Teresa, la Procuraduría argumenta que al hacerlo se crearía precedente para indemnizar a todos los que sean absueltos y no tiene presupuesto para ello.
Por Tania L. Montalvo
26 de febrero, 2014
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yabastaDespués de enterarse de que la Procuraduría General de la República (PGR) apeló la decisión de un Tribunal de entregarle una indemnización para reparar el daño por la violación a sus derechos humanos, Alberta Alcántara se dice indignada, pero sobre todo, cansada de que esa instancia de gobierno no desista en señalarla a ella y a su compañera Teresa como responsables del delito de secuestro.

“Ya llevamos siete años luchando por nuestra inocencia y sí me duele que nos sigan señalando como culpables. En la Suprema Corte (de Justicia de la Nación) nos dieron nuestra libertad y dijeron que éramos inocentes, pero ellos (la PGR) insisten. Ya no quiero seguir en esto, es muy agotador, quiero que todo termine”, dijo la indígena otomí sobre el recurso que el 7 de febrero pasado la Procuraduría presentó para no acatar la orden del Tribunal que solicitó la indemnización a ambas.

Hace tres meses, el pleno de la Sala Superior del Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa condenó a la PGR a indemnizar a Alberta y a Teresa pues consideró que autoridades de esa instancia incurrieron en “actividad administrativa irregular” en 2006, cuando conformaron la averiguación previa por la supuesta participación de las dos mujeres en el secuestro de seis policías de la entonces Agencia Federal de Investigaciones (AFI) y por poseer droga, lo que derivó en el encarcelamiento de ambas por 3 años y ocho meses.

Tomando en cuenta que en abril de 2010 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó que el delito no existió —lo que permitió que fueran puestas en libertad—, el Tribunal ordenó que la PGR reconociera que las mujeres siempre fueron inocentes de los delitos imputados.

Sin embargo, la PGR —que en el recurso repite que las dos mujeres indígenas son responsables de un delito— se niega a cumplir la orden bajo tres argumentos principales.

Primero, que indemnizar a Alberta y a Teresa daría pie a que todas las personas acusadas y después declaradas inocentes fueran merecedoras de una compensación, lo que “repercutiría contra el patrimonio del Agente del Ministerio Público de la Federación”.

“Se crearía precedente de que el Estado mexicano tiene que indemnizar a toda persona que haya sido absuelta acusada de cometer o participar en un ilícito, lo cual es imposible en virtud de que no habría presupuesto que alcanzara para indemnizar a los miles de procesados que diariamente son absueltos por el poder judicial”, cita el documento que irá a un Tribunal Colegiado de Circuito en Materia Administrativa con sede en la Ciudad de México.

En segundo lugar, argumenta que la Procuraduría “no es el Estado mexicano”, encargado en todo caso de realizar la reparación del daño; y finalmente, que el responsable es el juez, por ser quien emite la orden de aprehensión, auto de formal prisión y sentencia condenatoria.

“Después de siete años de la violación a los derechos humanos de Alberta y Teresa, cuando se les imputa un delito que no cometieron, la PGR vuelve a criminalizarlas porque las señalan como responsables de delitos, pero además dicen que cómo cada vez que una persona sea absuelta tenga derecho a una indemnización (…) pero pues de eso se trata, de que cada vez que el Estado viole los derechos humanos de una persona ésta sea indemnizada”, dijo Luis Tapia Olivares, abogado del área de defensa del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro ProDH).

Otro de los abogados, Andrés Díaz, dijo que el recurso de la PGR además de no acatar la decisión del Tribunal, sigue sin reconocer la recomendación de julio de 2009 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) que señala violaciones a los derechos fundamentales a la legalidad, a la seguridad jurídica, así como a la procuración de justicia de Alberta, Teresa y de Jacinta Francisco Marcial, quien también fue aprehendida junto con ellas y cuyo caso se revisa actualmente en el Tribunal.

En conferencia de prensa, Teresa dijo que no puede creer lo que está haciendo la PGR y que seguirá en la lucha por la reparación del daño pero no sólo por ella y sus compañeras, sino “por tanta gente que está en la cárcel. En el tiempo que estuvimos encarceladas no fue una ni dos gente inocente que está pagando delitos que no cometieron”.

La decisión del Tribunal de noviembre de 2010 fue la primera vez que en México se ordenó una reparación del daño por fallas administrativas que conllevaron a violaciones de derechos humanos.

Daniel Zapico, representante de Amnistía Internacional, organización que nombró a las mujeres presas de conciencia, dijo este martes 25 de febrero que el caso es emblemático porque muestra cómo en México el acceso a la justicia para las personas indígenas es “realmente inexistente”.

“A pesar de sentencias como las de Teresa y Alberta autoridades mexicanas no abundan en cambiar, hubo una sentencia absolutoria, pero estas sentencias no han logrado cambiar la forma de actuar del estado mexicano. El recurso interpuesto por la PGR sigue señalando dudas sobre la responsabilidad del delito por parte de Teresa y Alberta a pesar de que quedó acreditada ante la SCJN que no hubo delito, que se fabricó, por lo tanto, no hay nada sobre lo que se generen dudas, pero la PGR sigue violentando los derechos de Alberta y de Teresa”.

La petición de la PGR con este recurso —firmado por el director general de Asuntos Jurídicos, Mario Miguel Ortega— es que se determine la invalidez de la resolución emitida por el Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, la única que ha ordenado una reparación por las violaciones cometidas en el proceso de las indígenas otomíes.

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Tragedia en San Antonio: "Los traficantes saben que la probabilidad de que los camiones sean inspeccionados es muy baja"

Los migrantes están arriesgándose cada vez más para acceder a Estados Unidos por vías que pueden resultar en tragedias, como la de las más de 50 personas asfixiadas en un camión.
29 de junio, 2022
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En la frontera de Estados Unidos y México, cada migrante tiene un precio para los traficantes.

Aquellos con menos recursos son los que se ven obligados a realizar un viaje más arriesgado, como el subir a camiones de carga para viajar cientos de kilómetros en condiciones inhumanas.

Trágicamente, en algunas ocasiones ese tipo de viaje -de varias horas, sin espacio, ventilación o agua– los lleva a la muerte, como ocurrió este lunes cerca de San Antonio, Texas, donde murieron más de 50 migrantes en la caja de un tráiler.

“Hay toda una cadena en la dinámica y la economía del tráfico de migrantes. La gente que viaja de esta manera es la que está pagando la menor cantidad demandada por los traficantes”, le explica a BBC Mundo Gabriella Sánchez, una investigadora del fenómeno del contrabando de personas en la frontera y académica de la Universidad de Massachussets en Lowell.

En el otro extremo, hay migrantes que pagan grandes sumas por obtener un tránsito más seguro hacia EE.UU., como el uso de una identificación legal de cruce fronterizo de alguien más.

Pero en estos últimos meses, la desesperación de muchos en la frontera,varados en México sin dinero por las políticas restrictivas impulsadas por el gobierno de EE.UU. a raíz de la pandemia, les ha llevado a tomar riesgos como nunca antes.

“Es consecuencia directa de las políticas que hacen que el viaje sea más largo, sea más difícil o sea más costoso. Y la desesperación de las personas que se encuentran en albergues fronterizos ahorita es tanta que están dispuestos a morir, porque para ellos la muerte de cualquier manera los está persiguiendo“, le dice a BBC Mundo Dulce García, directora de la organización de defensa de migrantes Ángeles de la Frontera.

Policías resguardan un camión con migrantes fallecidos.

Getty Images
Las autoridades de Texas encontraron a decenas de muertos en un camión abandonado cerca de San Antonio.

La vía del camión y otras más

Sánchez dice que “pasaría todo el día” explicando los múltiples métodos que tienen los migrantes y traficantes para cruzar la frontera.

Pero el método de los camiones atestados de hombres, mujeres y hasta niños es uno al que recurren los “coyotes” o “polleros”, debido a la probabilidad de no ser detectados.

Y es que la frontera entre México y Estados Unidos es una zona de muy alto tránsito de mercancías. Por los distintos cruces oficiales y por las carreteras de California, Arizona, Nuevo México y Texas, circulan masivamente vehículos de carga.

“Todos los días son miles. El CBP (autoridad migratoria de EE.UU.) no está equipado, ni tampoco es su labor inspeccionar todos los vehículos”, explica Sánchez.

“Por eso los traficantes dependen mucho de este tipo de vehículos, porque saben que la probabilidad de que sean inspeccionados es muy baja“, añade.

Tráileres circulan en la frontera de EE.UU. y México

Getty Images

Y al llevar más cantidad de gente en un solo viaje, los traficantes obtienen un mayor beneficio.

“Hay una correlación muy clara entre la gente que viaja de manera más segura y el dinero que tienen para cubrir el costo”, señala Sánchez.

Entre otras formas de pasar sin documentos propios está el uso de una tarjeta de cruce fronterizo válida, de una persona que la obtuvo legalmente, para pasar por la frontera: el riesgo solo es ser descubiertos por las autoridades.

Otros pagan para ser llevados de manera oculta en vehículos pequeños, sin tanto peligro como en los camiones, o para ser guiados por tierra o por mar.

“Los traficantes no cobran lo mismo a todos. No importa si vienes con alguien del mismo pueblo, varía por muchos factores: si eres hombre, si eres mujer, la edad…”, señala Sánchez.

Migrantes en un camión

Getty Images
Los migrantes viajan en camiones incluso por Centroamérica y México.

Para los “coyotes”, las ganancias son lo primordial y no la garantía de llevar a los migrantes sanos y salvos.

La activista por los derechos de los inmigrantes Jenn Budd, exjefa de unidad de la Patrulla Fronteriza, le dice a la BBC que los contrabandistas a menudo meten en los vehículos a tantos inmigrantes como sea posible.

En un caso que recuerda, interceptó una vieja camioneta Ford que circulaba por una carretera montañosa cerca de la frontera. En la caja del vehículo había unas 30 personas, acostadas y apiladas una encima de la otra.

“Estaban tirados allí como sardinas”, dice. “Es peligroso. Esas camionetas se pueden volcar. La gente en el fondo de los vehículos a menudo se asfixia. Es muy común”.

El último tramo

El viajar en vehículos grandes o pequeños no siempre es la manera de cruzar la frontera, sino de alejarse de ella hacia ciudades grandes, en donde es más probable para un migrante dispersarse sin riesgo.

Al ser Texas el estado de EE.UU. más cercano desde el centro y sur de México -de donde proceden la mayoría de los migrantes mexicanos, así como los centroamericanos- es la vía más recurrida. Desde los cruces de las ciudades de Laredo y McAllen suelen avanzar hacia San Antonio.

Un mapa

BBC

De ahí que en esa región se hayan dado tragedias como la del lunes o la de 2017, cuando fallecieron por asfixia 8 de un grupo de 39 migrantes en un camión.

En el caso del incidente de San Antonio, dice Sánchez, “lo más probable es que las personas ya hayan estado del lado estadounidense cuando se subieron en un camión así”.

“En cruces como el de Laredo, por ejemplo, casi todos los camiones pasan por un detector. Así que yo especulo -tendrá que confirmarse después- que mucha de la gente ya estaba del lado estadounidense y ahí se asignan a ese vehículo”.

En muchos casos, señala Jenn Budd, los migrantes ya están debilitados luego de cruzar la frontera a pie por terreno accidentado.

“Los contrabandistas les dirán que es una caminata de 15 o 30 minutos. Pero la realidad es que podrían ser días”, explica. “Y ya van deshidratados”.

Un agente fronterizo con migrantes

Getty Images

“Un cruce en este momento podría estar alrededor de US$5.000. Pero, y esto es muy importante saberlo, los costos varían mucho y esa cantidad muchas veces no se ha pagado“, señala Sánchez.

Las personas comúnmente hacen un acuerdo con los “coyotes” para pagarles una vez que llegan al lugar que tienen como destino.

“Pasarán unos días hasta la siguiente tragedia”

A pesar de los peligros, la cantidad de migrantes que llegan a la frontera entre Estados Unidos y México está en su punto más alto.

En mayo de este año se registraron 239.416 detenciones de migrantes en una de las más grandes oleadas de los últimos años.

Gráfico de estadísticas de detenciones en la frontera

BBC

Dulce García explica que hay gente en albergues en la frontera mexicana que lleva casi dos años esperando por una solicitud de refugio en EE.UU.

“No puedo hablar por toda la frontera, pero en 17 puntos que nosotros apoyamos, los migrantes están tan desesperados que han intentado el suicidio. Hemos hablado con mamás que por la desesperación han enviado a sus hijos solos para que por lo menos ellos tengan una oportunidad de sobrevivir”, dice García.

Pagar a un traficante antes costaba unos cientos de dólares, pero ahora llega a un promedio de entre US$8.000 y US$10.000, explica la directora de Ángeles de la Frontera desde San Diego. Y arriesgarse al viaje más barato les resulta la opción más asequible.

Gráfico de estadísticas de detenciones en la frontera

BBC

Por su parte, Sánchez sabe que hay un patrón que sigue a incidentes como el de San Antonio.

“En los próximos días quizás se calmen un poco las cosas, porque va a haber muchas inspecciones, redadas, más gente en las noches vigilando. Pero pasarán unos días hasta que llegue la siguiente tragedia“.

Para la especialista, la “única solución” es que los gobiernos ofrezcan “mecanismos para viajar de manera legal, sin importar la nacionalidad, raza o situación social”.

“Solo así no habrá demanda de traficantes. Suena muy simple, lo sé, pero si no hay esa libertad de acceso va a haber otro ‘San Antonio’ en unas semanas”.


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