La Tribu Yaqui acusa traición del gobierno federal por Acueducto Independencia
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La Tribu Yaqui acusa traición del gobierno federal por Acueducto Independencia

Pese a que se firmó un convenio de operación para solucionar el conflicto, la etnia denuncia que éste no se respetó pues no se contemplaron criterios técnicos para continuar con la extracción de agua
Por Tania L. Montalvo
10 de febrero, 2014
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Obras de mantenimiento en el Sistema Cutzamala. // Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Dos semanas después de que la Tribu Yaqui firmó un convenio con el gobierno federal para acabar con el conflicto que surgió en Sonora tras la construcción del Acueducto Independencia, esa etnia acusa a las autoridades de traición y de querer sustituir el daño que les provocará la obra con programas asistencialistas.

Según las autoridades tradicionales de la tribu, ocho días bastaron para que el gobierno federal y el estatal olvidaran el acuerdo firmado en la Ciudad de México el pasado 21 de enero que establecía que el agua se extraería del acueducto tras estudiar criterios técnicos, que sólo se haría cuando la capital sonorense, Hermosillo, estuviera en situación de emergencia y que se analizarían alternativas hídricas en la región.

“Para empezar, el acueducto está en operación. No se respeta que la extracción de agua para Hermosillo sea sólo en momento de emergencia, que eso ocurre en temporadas de calor, de altas temperaturas. Ahora mismo están extrayendo agua y no están en una emergencia. Seguimos en espera de estudios de afectación a la tribu y en cambio nos están llenando de propuestas de programas asistencialistas”, dijo Tomás Rojo, vocero de la Tribu Yaqui.

Tras la firma del convenio el 21 de enero, se estableció que el gobierno estatal entregaría a Conagua la operación del acueducto y que a más tardar tres días después se establecería un convenio de operación para establecer los volúmenes mínimos de abastecimiento para consumo humano, los volúmenes para la Tribu, la forma de supervisión del acueducto y los lineamientos de participación de la misma etnia para el cuidado de la cuenca del Río Yaqui.

El 23 de enero, Conagua, el gobierno de Sonora y el ayuntamiento de Hermosillo firmaron ese convenio y acordaron que el volumen mínimo garantizado para el municipio será de 30 millones de metros cúbicos anuales. La Tribu argumenta que esta decisión se tomó sin hacer el estudio de los criterios técnicos y legales que se establecieron en el documento firmado en la Secretaría de Gobernación apenas dos días antes y que a la etnia no se informó cómo fue que se determinó la entrega de esa cantidad.

Sobre estudiar alternativas hídricas, Conagua informó al gobierno de Sonora y al ayuntamiento de Hermosillo que éstas no existían y validó el uso del acueducto, lo que para la Tribu implica una violación más al acuerdo firmado el 21 de enero pasado.

Finalmente, el gobierno federal, estatal y municipal, acordaron que la vigilancia sobre las operaciones del acueducto se llevarían a cabo a través de un comité hidráulico, lo que los yaquis consideran una forma de dejarlos fuera de la supervisión adecuada de la cuenca del río.

La consulta pendiente

“El gobierno federal no cumplió con el acuerdo de Bucareli, lo que se acordó en esa mesa en Gobernación no fue respetado a cabalidad. Pero tienen que considerar que esos acuerdos de ninguna manera sustituyen el modelo de consulta que está pendiente porque ahorita ellos están operando el Acueducto Independencia sin la conclusión de la consulta”, dijo el vocero de la Tribu Yaqui.

Según Rojo, el gobierno federal está explotando el acueducto —que inició operaciones en abril pasado— y ofreciendo programas asistencialistas mientras en la tribu se lleva a cabo el proceso de consulta para saber si ellos están de acuerdo o no con la obra hidráulica.

El tema de la consulta es otro de los temas que han confrontado a la tribu con autoridades estatales y federales. En mayo pasado la Suprema Corte de Justicia de la Nación dictaminó que se violaron los derechos de la etnia con la construcción del Acueducto Independencia, pues pese a que éste pone en riesgo sus derechos naturales, no se les tomó en cuenta.

La Corte ordenó a la Semarnat realizar una consulta a la Tribu Yaqui para que ellos indicaran si estaban a favor o en contra de la obra, tras haber recibido información clara y precisa sobre los beneficios y posibles daños a su entorno.

En diciembre un juez de distrito de Sonora sancionó a la Semarnat por no cumplir con la orden de la Suprema Corte, por lo que en el acuerdo del 21 de enero entre el gobierno del estado, el gobierno federal y autoridades tradicionales de la tribu se puso como límite tres meses para concluir la consulta.

El vocero de la Tribu Yaqui destaca que esta consulta se está realizando con la obra no sólo ya terminada, sino en operaciones y mientras el gobierno federal realiza visitas a la región para ofrecer “lo que hace más de 20 años no se veía”.

Si bien el convenio del 21 de enero firmado en Gobernación marca que las autoridades federal “garantizarán el desarrollo económico, productivo, de bienestar social, cultural, ambiental y de infraestructura básica” de la tribu, Rojo dice que “de ninguna manera eso implica la sustitución de lo que nos corresponde por derecho por programas asistencialistas”.

El 5 de febrero pasado, integrantes de la etnia yaqui escucharon de instancias como la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, propuestas para que los integrantes de la tribu se vieran beneficiados de apoyos para el campo, para madres solteras o para adultos mayores, para indemnizar el daño provocado por la obra, según confirmó la Secretaría de Gobernación.

Esta es la primera vez que en México se realiza una consulta a un pueblo indígena en respuesta al derecho a la información y participación en la construcción de obras de infraestructura que afecten sus derechos naturales y de territorio.

La Tribu Yaqui argumenta que para completar la consulta requieren información clara y precisa que ha sido solicitada al gobierno federal y estatal a través de 28 puntos que incluyen datos de impacto ambiental, antropológico y social. Según la Misión Civil de Observación de la Consulta a la Tribu Yaqui, hasta la fecha sólo se han entregado datos para satisfacer la demanda de dos puntos.

El conflicto en la región inició en enero de 2010 cuando la Tribu Yaqui se opuso al programa hídrico Sonora Sistema Integral (Sonora SI) que fue propuesto por el gobernador panista Guillermo Padres para satisfacer de agua a la ciudad de Hermosillo.

La obra central del Sistema es el Acueducto Independencia, que con 152 kilómetros de longitud trasvasa agua a Hermosillo, capital del estado, desde la presa El Novillo, que forma parte del río Yaqui.

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Los kenianos que se ganan la vida corriendo en Toluca, la ciudad más alta de México

Toluca, capital del Estado de México, acoge desde hace años a ciudadanos de Kenia que encuentran ahí un entorno ideal para practicar su profesión y ganarse la vida.
7 de agosto, 2022
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Desde temprano, se puede ver a decenas de personas entrenando en la pista de atletismo de una de las unidades deportivas de Metepec, Estado de México.

Entre todas ellas destaca un grupo de atletas que corren sprints a toda velocidad, dejando atrás al resto de aficionados mientras se comunican entre ellos principalmente en swahili.

Grupos de kenianos como este son fáciles de encontrar en la vecina Toluca, al oeste de la Ciudad de México. Este lugar se ha convertido en su hogar en los últimos años, a casi 15 mil kilómetros de su país natal en África Oriental.

Pese a la enorme distancia, los kenianos dicen que Toluca no se les hace tan diferente.

Y considerando que la gran mayoría de ellos se dedica al atletismo de manera profesional, aseguran que la capital del Estado de México tiene características casi perfectas para ellos.

“Toluca es bueno por la altura y no hace tanto calor como otros lugares donde cuesta más entrenar. Donde vive mi familia en mi país es casi igual en altura y clima. Por eso no me costó adaptarme aquí, era como estar en Kenia”, dice Musa Lemiukei, joven corredor que llegó a México hace cinco años.

La ciudad más alta de México

Escoltada por el imponente volcán Nevado de Toluca, los más de 2 mil 600 metros sobre el nivel del mar de esta ciudad la más alta de México la hacen ideal para entrenar por la menor existencia de oxígeno.

Ello hace que los pulmones deban abrirse, se eleve la capacidad de transportar sangre y el cuerpo rinda más con menos esfuerzo cuando se regresa a una altura más baja.

Ciudades más altas del mundo 🌎. (centros urbanos con más de un millón de habitantes) [ 1. La Paz (Bolivia): 3.869 m. ] [ 2. Quito (Ecuador): 2.784 m. ],[ 3. Toluca (México): 2.648 m. ],[ 4. Cochabamba (Bolivia): 2.621 m. ],[ 5. Bogotá (Colombia): 2.601 m. ], Source: Fuente: base de datos de centros urbanos de la Comisión Europea., Image: Nevado de Toluca

Por ello, animados por la experiencia de otros compatriotas, Toluca es el principal destino en México elegido por los atletas kenianos, que se mudan al país desde finales de la década de los 80 para vivir de los premios de competiciones.

Muchos lo hacen animados por la experiencia de compatriotas que ya viven aquí. Otros lo eligieron por su cercanía con Estados Unidos, bien porque antes vivían allí o porque planean llegar en el futuro al país vecino, donde establecerse como residente suele ser más complicado que en México.

Según Evanson Moffat, quien se dedica a la organización de eventos deportivos, Toluca llegó a acoger en su día a unos 100 kenianos. La mayoría llegó contratando previamente a “un mánager mexicano, afiliado ante la Federación de Atletismo”, quien se encarga también de la invitación para lograr su visa de entrada a México, asumiendo su representación profesional en el país.

Map

Actualmente, en cambio, Moffat cree que el número de compatriotas en la ciudad no llegará a 30.

“La pandemia hizo que muchos se fueran porque se dejaron de hacer maratones y no tenían de qué vivir. Pero ahora esperamos que vayan regresando”, dice a BBC Mundo el empresario, quien se trasladó de Kenia a México en 1998 con el sueño de “ver a un mariachi en vivo” y con interés por aprender español.

Entrenando desde niños

Tras hora y media de intenso ejercicio en Metepec, el grupo de kenianos se cambia de ropa mientras charla y bromea.

José Gutiérrez, un joven de solo 20 años que ya compite en algunas pruebas, es el único mexicano que ha entrenado con ellos.

“Los conocí en la Alameda 2000 (el parque de Toluca donde suelen correr principalmente) y ahora les acompaño lunes y miércoles porque son muy buenos. Especialmente Hillary, aunque ahora creo que ya no está corriendo”, cuenta a BBC Mundo.

José Gutierrez entrenando con corredores kenianos en Toluca.

Marcos González / BBC
José Gutiérrez (en primer plano) sueña con alcanzar los logros en competiciones de los corredores kenianos de Toluca.

Hillary Kimaiyo, también presente en el grupo, es en efecto uno de los corredores basados en México con más premios dentro y fuera del país. En 2011, batió un récord al correr el maratón más rápido en territorio mexicano, con un tiempo de dos horas, ocho minutos y 17 segundos para 42.195 kilómetros.

“Vivimos para correr y corremos para vivir”, cuenta a BBC Mundo el deportista de 41 años, para subrayar la dedicación exclusiva que dan a su preparación y a las competiciones, a las que planea regresar tras un tiempo alejado del primer nivel.

“Hillary lo ganó todo en México”, coincide Rodolfo Obregón, comisionado de carreras de ruta de la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo, cuando se le pregunta por el atleta keniano más destacado en los últimos años.

Corredores kenianos en Toluca

Marcos González / BBC

“En su momento, estos corredores fueron el gran atractivo para los organizadores. También a veces hacen que los mexicanos no se interesen tanto por participar en pruebas porque, al estar los kenianos, creen que van a tener menos posibilidades”, agrega Obregón.

Kimaiyo tiene la explicación de por qué sus compatriotas suelen copar el palmarés de tantas competiciones de atletismo: las grandes distancias que desde niños tienen que recorrer en Kenia para ir a la escuela, regresar a comer y hacer el mismo trayecto de ida y vuelta en la tarde.

“En total, podías correr 30 o 40 kilómetros al día sin darte cuenta de que era un ejercicio. Ahora todo ha cambiado porque hay muchas más escuelas privadas, los papás llevan a los hijos en carro… Verás que, en el futuro, no vas a ver atletas de África como nosotros”, pronostica.

Eliud Kipchoge, también keniano, revalidó en Tokio 2020 el título olímpico de maratón logrado en Río 2016 y también posee el récord del mundo de la distancia con un tiempo de dos horas, un minuto y 39 segundos.

Musa Lemiukei

Marcos González / BBC
Musa Lemiukei dice que el clima y la altura de Toluca, similares a su ciudad en Kenia, le ayudaron a adaptarse a su nueva vida en México.

Picante vs. ugali

Tras el entrenamiento, los kenianos de Toluca se suelen reunir en casa de alguno de ellos para almorzar, charlar o simplemente pasar el rato.

Esta vez es Kimaiyo quien los recibe en su vivienda, donde entre varios preparan pollo y ensalada con ugali (una masa hecha de harina de maíz o mandioca), que después degustan con las manos. “En nuestro país se come así”, explican con una sonrisa.

Mientras almuerza, Lemiukei cuenta que no ha conseguido acostumbrarse al picante tan típico de México. Tampoco al tequila porque “está fuerte”. Lo que más le costó al llegar fue aprender español. Y lo que más le gustó es la amabilidad de la gente mexicana.

Corredores kenianos en Toluca cocinando

Marcos González / BBC

La mayoría de ellos comparte pequeñas viviendas para abaratar gastos. “Vivimos de correr para ganar premios con los que pagamos la renta y mandamos dinero a nuestras familias”, dice el joven atleta.

Sin embargo, la ausencia de pruebas durante la pandemia hizo que algunos de ellos tuvieran serias dificultades económicas. “Hasta que conocidos mexicanos venían con un regalo de comida. Fue bonito”, recuerda.

Depender únicamente de las competiciones les supone un ingreso inestable y que depende de la clasificación y el tipo de prueba.

Lemiukei se llevó 4 mil pesos (unos 195 dólares) por la última carrera que ganó. Sin embargo, el maratón de la CDMX el más importante del país y en el que Kimaiyo se impuso en tres ocasiones premió el pasado año con hasta 550 mil pesos (26 mil 920 dólares).

Corredores kenianos en Toluca comiendo ugali

Marcos González / BBC
Kimaiyo, de amarillo a la izquierda, degustando el ugali como uno de los platos típicos de la gastronomía de Kenia.

Quedarse o regresar a Kenia

El atletismo fue precisamente lo que unió a Kimaiyo con su esposa mexicana. Ambos se conocieron entrenando en 2011 en un parque de Toluca en el que ella corría solo como aficionada.

Lo curioso es que, sin saberlo, ya se habían visto por primera vez tres años antes, cuando ella acudió como público al maratón de la CDMX y tomó una foto de quien iba en primer lugar. Tiempo después se dio cuenta de que aquel ganador de la imagen era su marido.

“Nos hemos adaptado bien pese a las culturas diferentes en todos los aspectos”, dice a BBC Mundo su esposa, Yenie Nava, cuando llega a la casa tras recoger de la escuela a los dos hijos de la pareja.

Aunque la mujer cree que los kenianos son en general bien acogidos en México, sí reconoce que en un principio incluso su propia familia se vio sorprendida al conocer a alguien “llegado desde tan lejos”.

Familia Kimaiyo

Marcos González / BBC
Hillary Kimaiyo, Yenie Nava y sus dos hijos planean su futuro en México, aunque sin deslindarse del atletismo que tantos éxitos le ha dado.

“Cuando vamos a carreras en pueblos pequeños, todo el mundo mira y se quiere tomar una foto con él. Y cuando voy con mis hijos por la calle sola, a veces me preguntan si son míos”, explica.

Al margen de viajes esporádicos a Kenia, el proyecto de vida de la familia Kimaiyo pasa por quedarse en México, donde Hillary quiere ampliar la escuela que abrió como entrenador y donde está previsto que crezcan sus hijos, a quienes su madre define como “80% mexicanos”.

Al acabar la comida en su casa, el grupo de kenianos se relaja haciendo llamadas a familiares y amigos o viendo televisión con noticias de su país. Este mes de agosto hay elecciones presidenciales y algunos discuten sobre quién será la mejor opción.

Lemiukei, quien planea ahorrar en México hasta conseguir una beca deportiva con la que poder mudarse a EU para estudiar Ciencias Políticas, está muy interesado en el tema.

Corredores kenianos en Toluca viendo TV

Marcos González / BBC
Tras entrenar, los kenianos se mantienen informados de las noticias con la televisión de su país.

“Los gobiernos (kenianos) prometen mucho y luego no lo hacen. Por las carreteras no puedes circular cuando llueve, en mi tribu las mujeres todavía se casan muy jóvenes y sin tener educación superior…”, relata.

“Así que mi sueño es estudiar y volver a Kenia. Y poder quizá ser alcalde de mi ciudad para representar a la gente y tratar de mejorar lo que no está bien allá”, fantasea con una sonrisa, antes de regresar a la casa que comparte con otros corredores.


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