Las lecciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte
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Las lecciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte

El presidente de EU, Barack Obama llegó a México para una cumbre de líderes de América del Norte. Una de sus prioridades será discutir el Acuerdo Transpacífico, que tiene el potencial de afectar 700 millones de personas.
Por BBC Mundo
19 de febrero, 2014
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El presidente estadounidense Barack Obama llegó a México este miércoles para una cumbre de líderes de América del Norte. Una de sus prioridades será discutir un proyecto que tiene el potencial de afectar a unos 700 millones de personas.

Esa es la población combinada de los 12 países que negocian el Acuerdo Trans-Pacífico (TPP, por sus siglas en inglés), considerado uno de los tratados de libre comercio más ambiciosos que jamás se hayan negociado. México, Estados Unidos y Canadá forman parte de las discusiones.

El TPP es la piedra angular de la política económica de Estados Unidos en Asia-Pacífico, pero es un proyecto que está anclado mucho más cerca, en sus relaciones con México y Canadá y de manera particular en el acuerdo que liberó las fronteras comerciales entre los tres países hace exactamente 20 años: El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (conocido en castellano como TLCAN, o en inglés por sus siglas Nafta).

Para el gobierno, el TLCAN o Nafta es un modelo que tiene en cuenta a la hora de negociar otros tratados comerciales, especialmente el del Pacífico pero también -en menor medida- el que está en proceso con la Unión Europea (TTIP, por sus siglas en inglés).

“Francamente, vemos el TPP como una oportunidad de construir sobre el trabajo que fue hecho en Nafta e introducir estándares adicionales, por ejemplo en temas laborales o ambientales”, dijo la semana pasada un alto funcionario del gobierno estadounidense en una conferencia en la que participó BBC Mundo.

“El TPP nos permite modernizar nuestra relación comercial en Norteamérica y simultáneamente incluir a otros mercados emergentes”, agregó.

Predicar con el ejemplo

Como en el caso de Nafta, hay considerable oposición contra otros acuerdos, como el TPP.

Una de las razones principales por las que el TLCAN juega un rol importante en las negociaciones estadounidenses en el Atlántico y el Pacífico -más allá de que hay particularidades claras en cada caso- es que el gobierno lo considera un tratado fundamental, uno que -como dijo el año pasado el vicepresidente Joe Biden- “marcó un nuevo estándar para el comercio global”.

Carla A. Hills, quien fue la representante comercial de Estados Unidos. Entre 1989 y 1993, le dijo a BBC Mundo que lo que ha hecho el TLCAN es “predicar con el ejemplo”. En su momento fue el más ambicioso tratado de libre comercio que unió naciones industrializadas con otra en desarrollo, un patrón que se evidencia ahora en el TPP, por ejemplo, en el que participan países como Vietnam o Malasia.

Hills agregó en enero, ante un comité del Congreso en Washington, que el TLCAN “ha servido como una plantilla para nuestras negociaciones subsiguientes pues logró aperturas de mercado más amplias y profundas que cualquier acuerdo comercial anterior en el mundo”.

Esa es una segunda razón: como le dijo a BBC Mundo Eric Farnsworth, vicepresidente del Consejo de las Américas, un centro de estudios estadounidense, Nafta “catalizó una nueva relación económica en Norteamérica” que impacta las prioridades actuales.

Esa relación dejó a los tres países de Norteamérica tan estrechamente vinculados a nivel comercial que el TLCAN forma parte del paisaje incluso cuando México y Canadá no están incluidos en negociaciones de Estados Unidos, como ocurre con el tratado en discusión con la Unión Europea. No en vano, Carla Hills aboga por la inclusión de estos dos países en el TTIP y dice que no hacerlo “aumentaría la complejidad de hacer negocios al otro lado del Atlántico”.

El vínculo entre los tres países norteamericanos es tan amplio, que el centro de estudios Brookings calculó al final del año pasado que el comercio de Estados Unidos con Canadá y México equivale a su comercio con Japón, Corea y los países que conforman los Brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

“Un fracaso”

Los diálogos para un tratado entre la Unión Europea y Estados Unidos comenzaron en julio de 2013.

Pero el impacto del TLCAN se evidencia también en otro nivel, en el debate entre las percepciones y las estadísticas, como le dice a BBC Mundo Daniel Hamilton, director del Centro para las Relaciones Transatlánticas de la universidad Johns Hopkins, en Washington.

Según Hamilton, los estudios que muestran el impacto positivo del TLCAN contrastan con una buena porción de la élite política y la opinión pública de Estados Unidos que mira con escepticismo el impacto del tratado.

“Esa percepción alimenta los debates actuales particularmente sobre TPP y menos en el caso de TTIP”, dice.

De hecho, la semana pasada se realizó un panel en Washington, organizado por el Centro para la Investigación Económica y Política, en el que la representante demócrata Rosa DeLauro pidió “evaluar este tratado en detalle, 20 años después, antes de pensar en embarcarnos en otro”.

Consultada por BBC Mundo, DeLauro no dudó en calificar al tratado de América del Norte de “un fracaso” que “redujo los estándares de vida para los trabajadores estadounidenses”.

Y agregó que cuando ella analiza si los tratados aumentan los estándares de vida en Estados Unidos, restauran la clase media y crean empleos, “ciertamente no ocurrió con el TLCAN, no es el caso con el TPP y no sé qué vendrá en el acuerdo con los europeos”.

Estas declaraciones de la congresista estadounidense demuestran que, dos décadas después de haber entrado en vigor, el impacto del tratado que cambió el comercio en Norteamérica sigue generando opiniones totalmente opuestas tanto en lo económico como lo político.

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Foto: EPA

El escándalo de Amazon tras admitir que algunos de sus conductores orinan en botellas de plástico

El gigante de las compras online había afirmado falsamente que sus conductores no se veían obligados a realizar esta práctica.
Foto: EPA
Por BBC
4 de abril, 2021
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Amazon reconoció que parte de su personal orina en botellas de plástico, después de que surgieran pruebas que lo corroboran.

La compañía se disculpó con un político estadounidense por negar falsamente que los conductores se hubieran visto, en ocasiones, obligados a recurrir a esta práctica.

Mark Pocan, del partido demócrata de Wisconsin, EE.UU., hizo las acusaciones en Twitter, y ahora Amazon las ha dado por válidas.

“Le debemos una disculpa al representante (demócrata) Pocan”, dijo el gigante del comercio electrónico en un comunicado publicado en su sitio web.

“El tuit era incorrecto. No contemplaba nuestra gran población de conductores y, en cambio, se centraba erróneamente solo en nuestros centros de distribución”.

La empresa añadió que todos sus centros logísticos tienen decenas de aseos que los empleados pueden utilizar “en cualquier momento”.

Manifestantes Amazon

Reuters
Algunas voces acusan a Amazon de tratar de evitar que sus trabajadores formen un sindicato.

Además, Pocan criticó a Amazon por oponerse a los esfuerzos de los trabajadores para sindicalizar un importante centro en Alabama.

“Pagar a los trabajadores US$15 por hora no te convierte en un lugar de trabajo progresista cuando dificultas la formación de sindicatos y haces que los trabajadores orinen en botellas de agua”, escribió la semana pasada en un tuit.

Fue entonces cuando la cuenta oficial de Amazon respondió: “No se cree realmente lo de orinar en botellas, ¿verdad? Si eso fuera cierto, nadie trabajaría para nosotros”.

“Lo cierto es que tenemos más de un millón de empleados increíbles en todo el mundo que están orgullosos de lo que hacen y que reciben excelentes salarios y atención médica desde el primer día”.

Prácticas “despiadadas”

Varios medios de comunicación citaron entonces a numerosos empleados de Amazon que confirmaron que no les quedó otra opción que orinar en botellas de plástico mientras trabajaban.

También describieron prácticas de trabajo despiadadas, tanto en sus centros como entre el personal de reparto.

The Intercept también informó de que obtuvo documentos internos que sugerían que los ejecutivos de Amazon estaban al tanto de lo que ocurría.

Según los testimonios de los trabajadores y pruebas documentales recogidas por la publicación, la práctica de orinar en estas condiciones estaba “extendida” y se debía a “a la presión por cumplir las cuotas” que sus superiores establecían. En algunos casos, “los empleados incluso defecaban en bolsas”, señala el medio.

Por ejemplo, Halie Marie Brown, una mujer de 26 años residente en Manteca, California, que trabajó como conductora de reparto para un contratista de entregas de Amazon, le contó a The Intercept que esta situación “ocurre” porque hay una obligación “implícita” debido al ritmo de trabajo establecido.

“De lo contrario acabaremos perdiendo nuestros trabajos por demasiados paquetes como no entregados”.

La retractación de Amazon añade: “Sabemos que los conductores podrían tener, y tienen, problemas para encontrar baños debido al tráfico o a veces a las rutas rurales. Ese fue especialmente el caso durante la covid, cuando muchos baños públicos estuvieron cerrados”.

Amazon

Getty Images
La compañía asegura que en sus centros logísticos sí hay un número suficientes de baños para que los utilicen todos sus trabajadores.

La compañía afirmó que el problema es “una cuestión antigua en todo el sector” y aseguró que “les gustaría resolverlo”.

Pocan rechazó la disculpa el sábado, tuiteando: “No se trata de mí, sino de sus trabajadores, a los que no tratan con suficiente respeto ni dignidad. Empiecen por reconocer las inadecuadas condiciones de trabajo que crearon para TODOS sus trabajadores, luego arréglenlo para todos y, finalmente, dejen que se sindicalicen sin interferencias”.

Los trabajadores de Amazon en Bessemer, Alabama, votaron la semana pasada en una votación histórica para decidir si quieren ser representados por el Sindicato de Minoristas, Mayoristas y Grandes Almacenes.

Amazon se opuso firmemente a esta iniciativa.

Amazon

Getty Images
Amazon luchó con éxito contra los esfuerzos sindicales en Estados Unidos, pero en Europa sí existen estos sindicatos en la empresa.

Los resultados no se esperan hasta la próxima semana. Si votan afirmativamente, se convertirá en el primer sindicato de Amazon en Estados Unidos.

Amazon luchó con éxito contra los esfuerzos sindicales en otros lugares de Estados Unidos. Sin embargo, la mayoría de sus instalaciones europeas están sindicalizadas.

 

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