Las protestas frenan más la economía de Venezuela
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Las protestas frenan más la economía de Venezuela

La economía venezolana pasa por uno de los momentos más críticos de su historia reciente: la inflación es una de las más altas del mundo, el desabastecimiento de alimentos roza el 23% y el elevado déficit fiscal sigue sin resolverse a pesar de las diferentes devaluaciones que hizo el gobierno recientemente.
28 de febrero, 2014
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Foto: AP

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La librería Lugar Común, al frente del foco de protestas que es la Plaza de Altamira en el este de Caracas, lleva dos semanas operando a medias.

“Hubo días que no abrimos del todo y varios que solo abrimos por dos horas”, le dice a BBC Mundo el dueño de la librería, Garcilaso Pumar, mientras señala las materas del frente de la tienda que fueron desplazadas por los manifestantes para trancar las calles en forma de protesta.

“No estamos acá para quejarnos”, añade, pero admite que el martes fue el primer día que abrió la jornada completa en las últimas semanas.

Venezuela lleva dos semanas funcionando a media máquina debido a las protestas contra el gobierno que se han extendido por todo el país y han dejado al menos 15 muertos y cientos de heridos y detenidos.

El jueves, una manifestación en Caracas convocada por grupos estudiantiles para exigir la liberación de personas detenidas en las protestas terminó en un enfrentamiento con efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana.

Según informó el diario venezolano El Nacional, las fuerzas de seguridad lanzaron bombas lacrimógenas contra manifestantes que intentaban bloquear una autopista local.

Mientras tanto, el presidente, en una movida que para muchos busca apaciguar la tensión, decretó el jueves y viernes días no laborables con la intención de conmemorar los 25 años del estallido social conocido como el Caracazo.

A eso se le suma que el lunes y martes son fechas de carnavales, una fiesta tradicional en Venezuela que a pesar de haber sido suspendida por algunas localidades -aquellas gobernadas por la oposición- porque “no es momento para celebrar”, el gobierno insiste en celebrar ya que, dicen, se trata de un “derecho de paz y de cultura”.

Es la economía

La economía venezolana pasa por uno de los momentos más críticos de su historia reciente: la inflación es una de las más altas del mundo, el desabastecimiento de alimentos roza el 23% y el elevado déficit fiscal sigue sin resolverse a pesar de las diferentes devaluaciones que hizo el gobierno recientemente.

El miércoles, en una reunión “por la paz” promovida por el oficialismo a la que asistieron diferentes sectores, uno de los comentarios más sonados fue aquel del presidente de Empresas Polar, Lorenzo Mendoza, quien indicó que el crítico estado de la economía se ha visto desplazado de la agenda nacional.

“95% (del debate) se lo está llevando la política y 5% la economía”, dijo. “El país requiere una reflexión profunda en cuanto a la economía”.

El presidente Maduro dijo estar de acuerdo en que la economía es un tema central: “Vamos a parar las guarimbas y la violencia, y establezcamos un buen nivel de respeto a la Constitución, para que nos concentremos más en la economía”.

Las llamadas guarimbas, aquellas barricadas instaladas por manifestantes para trancar las calles, continúan en varias zonas del país, sobre todo en el Táchira, donde la violencia desatada por las protestas antigubernamentales aún no cesa.

Y la pregunta es qué va a pasar con las industrias si la tensión política sigue igual.

La distribución

Mientras haya protestas, la gente cierra sus puertas. Durante las últimas semanas, los restaurantes se han visto vacíos, las tiendas cerradas y la gente -quien puede- trabaja desde casa.

Pero si bien la venta al por menor y los comercios se ven afectados por los cierres y el resguardo de los consumidores, quizá el sector de la economía más golpeado por las protestas es la distribución.

El mismo Maduro dijo que la escasez es culpa de las protestas: “Nos están quemando los camiones de carne, de comida. Ayer quemaron el Súper Líder en Maracaibo, y ahora me van a echar la culpa a mí si hay escasez, si no dejan pasar gandolas con arroz, con granos, con leche, con harina a San Cristóbal”.

Por su parte, el presidente de la confederación de industriales, Conindustria, Eduardo Garmendia, le dijo a BBC Mundo que “la posibilidad de entregar productos en puntos de venta se ha visto restringida, y eso hace que la escasez sea mayor”.

De por sí, la distribución en Venezuela está en un estado crítico porque el volumen de producción o importación, ya escaso, no es suficiente para abastecer todos los puntos de venta.

A esto se añaden la protestas.

Según dijo la semana pasada el presidente de la Cámara de Transporte del Centro (Catracentro), Giovanni Lupi, la tensión política hizo que la paralización de la flota de distribución creciera en un 20% en la zona central del país.

Esto sumado a que la flota ya estaba paralizada en un 40% antes de que arrancaran las protestas, de acuerdo al diario de economía El Mundo.

“Hay motorizados (motociclistas) encapuchados que han quemado vehículos, entonces estamos resguardando los carros, casi nadie está haciendo viajes largos. Esta última semana, como la tensión está más fuerte, muchos no hemos podido salir a trabajar”, dijo Lupi al periódico.

De acuerdo a reportes de las cámaras de transporte de los estados de Vargas y Carabobo, el despacho de productos se ha reducido en un 60%.

¿Preocupación de todos?

Garmendia le cuenta a BBC Mundo que las empresas de distribución le solicitaron al gobierno, encargado de autorizar las rutas de distribución, que trabaje en estos días a pesar de ser feriados.

“Le dijimos al gobierno que no se puede ir de vacaciones y parece que el departamento que distribuye estas guías trabajará”, asegura.

“Y es que si pasamos cinco días más sin distribuir, no habrá nada en los anaqueles el miércoles”, concluyó.

Por su parte Pumar, de la librería Lugar Común, no está preocupado porque la excepcionalidad de estos días afecte la viabilidad de su negocio.

Lo que sí que le inquieta es que las protestas “sigan pidiendo la improbable renuncia del presidente en lugar de concentrarse en los problemas urgentes que hay que resolver”.

Pero sobre sus finanzas, dice, “no hay negocio en Venezuela que no esté preparado para uno o dos meses de baja rentabilidad”.

clicLea también: ¿Por qué las multinacionales no se van de Venezuela?

Aunque la mayoría de los negocios han bajado sus ventas durante las protestas, otros las han subido, como es el caso del local junto a Lugar Común: la pizzería Mesón de Altamira.

Según el gerente e hijo del dueño, Alejandro Freitas, el restaurante informal ha vendido incluso más que el promedio en estos días.

“Los chamos (jóvenes)”, dice, “vienen y compran una pizza para llevar y se la reparten entre ellos durante la manifestación”.

Al fin y al cabo, los asistentes a las protestas también tienen que comer.

 

 

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Qué tanto contamina el bitcoin, la moneda que consume más electricidad que Finlandia, Suiza o Argentina

La minería del bitcoin utiliza gigantescas cantidades de energía para mantener funcionando servidores que trabajan día y noche en busca de la divisa digital. Pero.... ¿proviene toda esa energía de combustibles fósiles?
22 de febrero, 2021
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Bitcoins

Getty Images
En las últimas semanas el precio del bitcoin ha llegado a máximos históricos.

Si el bitcoin fuera un país, consumiría más electricidad al año que Finlandia, Suiza o Argentina, según un análisis del Centro de Finanzas Alternativas de la Universidad de Cambridge (CCAF, por sus siglas en inglés).

Eso ocurre porque el proceso de “minar” la criptomoneda -utilizando gigantescos servidores que no cesan de trabajar- consume mucha energía.

Según los investigadores, la minería de bitcoins utiliza cerca de 121,36 teravatios-hora (TWh) de electricidad al año, un récord que provoca un fuerte impacto en el medioambiente y supera a una larga lista de países.

El tema volvió al debate luego que Elon Musk, a través de su empresa de autos eléctricos Tesla, reportó la compra de US$1.500 millones en bitcoin, disparando el precio de la divisa y encendiendo críticas por la contaminación que genera.

Esta última subida del precio del bitcoin -que ha seguido una meteórica tendencia alcista en los últimos meses- le ha dado nuevos incentivos a los mineros de la divisa para hacer funcionar más y más ordenadores con el objetivo de generar más criptomonedas.

A medida que sube el precio del bitcoin, sube el consumo de electricidad, dice Michel Rauchs, investigador del CCAF, donde crearon una herramienta en línea que permite hacer este tipo de cálculos.

“Realmente es por su diseño que el bitcoin consume tanta electricidad”, le explica Rauchs a la BBC. “Esto no es algo que cambiará en el futuro, a menos que el precio de bitcoin baje significativamente”.

Los investigadores trabajan con el Índice de Consumo Eléctrico del Bitcoin de Cambridge (CBECI, por sus siglas en inglés), el cual provee estimaciones en tiempo real sobre cuánta electricidad consume la generación de la divisa.

El bitcoin usa más energía que Argentina. Si el bitcoin fuera un país, estaría entre los 30 países que más utilizan energía en el mundo. Uso nacional de energía en teravatios-hora (TWh).

Este índice funciona con base en un modelo que asume que las máquinas utilizadas para minar en el mundo funcionan con distintos niveles de eficiencia.

Siguiendo la relación entre un precio promedio de electricidad por kilovatio hora (US$0.05) y la demanda de energía de la red bitcoin, la herramienta estima cuánta electricidad se consume en un momento dado.

“El bitcoin es anti eficiente”, dice David Gerard, autor del libro “Attack of the 50 Foot Blockchain”.

“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”.

¿Por qué el bitcoin consume tanta electricidad?

Las máquinas dedicadas a “minar” o extraer bitcoins, son ordenadores especializados que se conectan a la red de criptomonedas.

Su trabajo es verificar las transacciones realizadas por las personas que envían o reciben la divisa, en un proceso que implica resolver complejos acertijos matemáticos.

Granja de minado en Islandia.

Getty Images
Los lugares donde se ha ce la minería del bitcoin consumen gigantescas cantidades de electricidad.

Como recompensa, los mineros ocasionalmente reciben pequeñas cantidades de bitcoin en lo que a menudo se compara con una lotería.

Para aumentar las ganancias, los mineros conectan una gran cantidad de computadores, con el objetivo de aumentar sus posibilidades de conseguir bitcoin.

Y como los computadores trabajan casi día y noche para completar los rompecabezas, el consumo eléctrico es muy alto.

El consumo eléctrico vs la huella de carbono

Existe una gran diferencia entre el consumo de energía y la huella de carbono, argumenta Nic Carter, socio fundador de la firma de capital de riesgo Castle Island Ventures, especilizada en el sector de blockchains (cadenas de bloques).

“Si miramos solamente el consumo de energía no estamos contando toda la historia”, le dice a BBC Mundo.

hOMBRE MINANDO BITCOINS

Getty Images
En las provincias chinas de Sichuan y Yunnan los mineros del bitcoin utilizan energía hidroeléctrica excedente.

Aunque es cierto que la mayor parte de la electricidad se produce a partir de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo o el gas -que son altamente contaminantes- también se utilizan energías renovables (como la hidroeléctrica o la eólica) o energía nuclear.

Entonces, si bien importa el nivel de consumo de electricidad, también hay que tomar en cuenta cómo se genera aquella electricidad, apunta Carter.

Por ejemplo, señala, hay mineros en China que aprovechan la energía hidroeléctrica excedente en las represas. Si no la usaran, esa energía simplemente se perdería.

Eso explica por qué la minería del bitcoin se ha expandido tanto en las provincias de Sichuan y Yunnan.

Otro caso ocurre cuando algunos mineros capturan el metano descargado o quemado (que es un subproducto de la extracción de petróleo) y lo utilizan para generar la electricidad que requieren sus computadoras.

sÍMBOLO DE BITCOIN EN VITRINA

Getty Images
“Es muy malo que toda esta energía se desperdicie literalmente en una lotería”, dice David Gerard.

Muchos activistas consideran que esos ejemplos son casos puntuales que no le quitan la responsabilidad ambiental a la industria del bitcoin.

De todos modos, Carter advierte que la minería del bitcoin se acabará en unos años, puesto que el sistema fue diseñado de tal manera que los acertijos matemáticos que resuelven las computadoras llegarán a su fin.

“Este proceso está completado en un 88%, apunta, lo que en la práctica significa que cada vez se hace más difícil seguir minando.

Sin embargo, en la medida que el precio siga disparándose, es probable que el consumo energético también aumente.


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