"Lo mataron por hacer periodismo": La familia de Gregorio Jiménez responde a la justicia de Veracruz
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"Lo mataron por hacer periodismo": La familia de Gregorio Jiménez responde a la justicia de Veracruz

La viuda del reportero asesinado en Veracruz rechaza la versión de las autoridades, que apuntan hacia motivos personales en el crimen y reiteran que el informador había sido amenazado de muerte por su trabajo.
Por Omar Sánchez de Tagle
12 de febrero, 2014
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Gregorio Jiménez de la Cruz. Foto tomada de Notisur.

Gregorio Jiménez de la Cruz. Foto: Notisur.

Para la Procuraduría de Veracruz, el asesinato del reportero Gregorio Jiménez apunta a una venganza personal, pero a ‘Goyo’ dice su viuda, Carmen Hernández— lo mataron por hacer periodismo. 

“Que ahora no nos digan que fue por cuestiones de venganza personal. Yo les dije desde un principio que fue amenazado de muerte”, dijo Carmen en una conversación telefónica con Animal Político. Presuntamente, las amenazas habrían provenido de la dueña del bar “El Mamey”, donde el pasado octubre ocurrieron dos asesinatos que Gregorio investigó. La propietaria del garito, Teresa de Jesús Hernández Cruz, está hoy en calidad de presentada ante el Ministerio Público, señalada como presunta autora intelectual del asesinato; el número 15 en la entidad desde 2000 y el décimo en los tres años y dos meses que Javier Duarte de Ochoa lleva al frente del gobierno.

“Él ahora está muerto y no sé por qué quieren manchar su nombre. Era un hombre bueno. Ande usted y llame a su trabajo. Ahí le darán datos de él y de su buen comportamiento”, dijo al teléfono uno de sus familares.

Por su parte, Gina Domínguez,  vocera del Gobierno de Veracruz, aseguró que el móvil del homicidio de Gregorio fue por cuestiones de una venganza personal que tiene sus orígenes “en una relación sentimental de los hijos del periodista”.

Entrevistada por Ciro Gómez Leyva, en Radio Fórmula, la funcionaria explicó que la averiguación sigue abierta y que el móvil del asesinato tiene su origen en un incidente ocurrido hace tres meses entre Teresa de Jesús Hernández y la familia del periodista.

“La señora Teresa es vecina de la familia y uno de sus hijos tuvo relaciones sentimentales con una de las hijas de Gregorio y tenían diferencias personales muy fuertes, incluso en una ocasión llegaron a una confrontación de carácter físico en contra de una de las hijas de Gregorio, quien intervino como padre a favor de su hija, situación que ocasionó que hace tres meses Teresa lo amenazara de muerte”.

Gina Domínguez afirmó que esta es la línea de investigación más sólida y explicó que hay una confusión sobre las notas publicadas por Gregorio ya que asegura no se trata del Bar “El Mamey” sino del Bar “El Palmar”, del cual no escribió nada.

Por ese motivo, la funcionaria de Veracruz aseguró que el asesinato fue por cuestiones personales y no por el trabajo periodístico de Gregorio Jiménez.

Los diarios Notisur y Liberal del Sur donde Gregorio cubría la fuente policiaca informaron el 23 de octubre de 2013 sobre el asesinato de un hombre llamado Luis Ángel Zenteno González, tras haber recibido una golpiza en “El Mamey”, bar que se encuentra cerca del domicilio de Gregorio. Si bien las notas están firmadas por la redacción, Carmen aseguró a Animal Político que su marido había sido el autor. 

Los textos también mencionan que el testimonio de Teresa de Jesús Hernández y el de un hombre identificado como Martín X son clave para resolver el asesinato.Tras la publicación de las notas, la presunta autora intelectual habría advertido a Gregorio: “No sabes con quién te metes” y habría rematado con el amago de enviar a “amigos” suyos “para ajustar cuentas”. Lo anterior, según información que Notisur publicó el pasado miércoles, cuando Gregorio fue sacado de su casa por un grupo de hombres.

“Gregorio sólo denunció lo que ahí pasaba y las autoridades nunca clausuraron el lugar. Ahora les toca investigar lo que nosotros les dijimos desde el día en que se lo llevaron”, dijo Carmen. ‘Goyo’, añadió, “no tenía enemigos” y la dueña del bar fue muy clara en las intimidaciones a su esposo. “Ella le dijo que (la amenaza) fue por la noticia que sacó”. 

La noche del martes 11, en Coatzacoalcos, familiares que acompañaban a la viuda negaron vía telefónica que Gregorio tuviese vínculos personales con Teresa de Jesús Hernández y dijeron desconocer los motivos por los que el secretario de Gobierno de Veracruz, Erick Lagos, dijo que el asesinato del reportero había obedecido a “cuestiones familiares”.

Por la tarde en una conferencia de prensa, el procurador general de Justicia del Estado de Veracruz, Felipe Amadeo Flores, aseguró que José Luis Márquez Hernández, una de las cinco personas que han sido detenidas por el asesinato, había narrado que el secuestro había sido motivado por “una venganza personal”.

El detenido, de acuerdo con el procurador, confesó que “a raíz de una serie de discusiones con el periodista”, Teresa de Jesús Hernández Cruz contrató a un grupo de sicarios.

Según la autopsia, Gregorio fue asesinado el jueves 6 de febrero, horas después de su secuestro.

Javier Duarte calla; en las redes sociales se activan los bots

En las horas en que se difundió el asesinato de Gregorio, el gobernador Javier Duarte hizo lo que ha hecho en los otros nueve asesinatos de periodistas que han ocurrido durante sus tres años y dos meses de gestión: callar.

En la página de internet del gobierno de Veracruz no hubo pronunciamiento alguno por la muerte del informador. Tampoco en  la cuenta de Twitter del gobernador (@Javier_Duarte), ni la del gobierno estatal (@GobiernoVer). En esa última, se privilegiarion mensajes alusivos a obras de agua potable y supuestos “resultados a los veracruzanos”. 

Con efectiva coordinación con la federación, damos resultados a veracruzanos: @Javier_Duartehttp://t.co/oiRcN2aWSmpic.twitter.com/J78Pf5QhAh

— Gobierno de Veracruz (@GobiernoVer) February 11, 2014

Hacia las 17:41 horas, una hora y 45 minutos después de que la familia de Gregorio confirmara el hallazgo de los restos, un mismo mensaje fue enviado desde un centenar de cuentas de Twitter:

botsduarte

Esas cuentas de Twitter han sido identificadas como bots (usuarios automatizados) pues no sólo coinciden en la hora, el texto y la nota que citan, sino que al revisar cada una, se puede observar que todas han retuiteado mensajes de Paul Carrillo (@PaulCarrilo2), alcalde de Cancún, ciudad de donde dicen ser originarias todas las cuentas.


Con información de Omar Granados (@ogranados1)

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Coronavirus: qué es el cerebro pandémico y cómo nos afecta en el día a día

La exposición al estrés crónico que ha traído la pandemia está teniendo más consecuencias de las que imaginamos. Te contamos algunas y cómo contrarrestarlas.
26 de julio, 2021
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Me siento a escribir este texto. Arranco. Voy bien, llevo 100 palabras. Bueno, pienso que esta última línea quizás no se entiende. La borro. Lo borro todo. ¿Cómo retomo? Página en blanco. Mente en blanco. Pasan los minutos. Reviso el teléfono. ¡Es imposible concentrarse!

Es muy probable que en el último año y medio hayas sentido algo parecido ante cualquier actividad.

Si es así, no te preocupes. Muchos lo comparten. Tenemos cerebro pandémico.

No se trata de un término clínico, pero es así cómo algunos científicos denominan a la serie de dolencias que está sufriendo nuestro cerebro a raíz de la pandemia.

El estrés crónico y los largos ratos de confinamiento no solo han afectado nuestra capacidad de memoria y concentración.

Hay expertos que creen que también es posible que hayan reducido en tamaño algunas zonas de nuestro cerebro.

Pero, ¿nos quedaremos así para siempre?

Estrés prolongado

Los especialistas coinciden en que el principal responsable de los cambios en nuestra cabeza es la larga exposición al estrés durante tanto tiempo, el estrés crónico.

“Hay niveles de estrés ‘buenos’. Si necesitas culminar una tarea en un tiempo ajustado, una vez lo haces el estrés se va. Se acaba todo”, ejemplifica Michael Yassa, neurólogo del Centro de Neurobiología del Aprendizaje y la Memoria en California.

Mujer mirando a través de la ventana durante el confinamiento.

Getty Images
El aislamiento social provoca una exposición al estrés prolongado, impactando el volumen de varias zonas de nuestro cerebro involucradas en nuestras actividades diarias.

“Pero cuando el fin no está la vista y el estrés continúa por una sesión prolongada, entonces se vuelve problemático”, le explica Yassa a BBC Mundo.

Es lo que nos está sucediendo con la pandemia. Vivimos un estado dilatado de espera, de confinamientos y relajaciones, restricciones y medidas sin saber cuándo recuperaremos lo que ahora llamamos normalidad.

El estrés prolongado libera cortisol, y si tienes problemas continuos con esta hormona, puede llegar a afectar el volumen de algunas zonas del cerebro.

La neuropsicóloga Barbara Sahakian, de la Universidad de Cambridge en Reino Unido, ha estado analizando los efectos del distanciamiento social y la ansiedad por la pandemia en nuestra masa cerebral.

“A través de escáneres a personas socialmente aisladas hemos detectado cambios en el volumen de las regiones temporales, frontales, occipitales y subcorticales, así también como en el hipocampo y la amígdala”, le dice Sahakian a BBC Mundo.

“Ya en el pasado, altos y prolongados niveles de cortisol han sido asociados con disrupciones del humor y la reducción del hipocampo. Esto se observa sobre todo en pacientes con depresión”, añade.

En 2018, por ejemplo, un estudio publicado en la revista Neurology de la Academia Estadounidense de Neurología demostró que un alto nivel de cortisol en pacientes se asoció con una peor memoria y percepción visual, así como con volúmenes más bajos de materia gris total, occipital y lobar frontal.

Y esos cambios de volumen como los detectados por Sahakian pueden incidir directamente en las actividades que realizamos a diario.

“Ese conjunto de dolencias que afectan a la salud mental y nos generan depresión y ansiedad, es lo que coloquialmente estamos llamando cerebro pandémico”, apunta Yassa.

¿Cómo nos afecta el cerebro pandémico en el día a día?

La doctora Sahakian pone un ejemplo muy común.

“Aparcas tu auto en un estacionamiento público de múltiples niveles de un centro comercial. Regresas después de varias horas. Por un momento te pierdes y no recuerdas dónde dejaste tu auto. Pues bien, el hipocampo es la zona del cerebro responsable de aplicar esa memoria, precisamente una de las zonas más afectadas por los efectos de la pandemia”.

Aparcamiento en Santa Mónica, Los Ángeles, Estados Unidos.

Getty Images
Los efectos del llamado cerebro pandémico pueden notarse si tenemos dificultades para reencontrar nuestra plaza de aparcamiento.

El hipocampo también está involucrado en los procesos de aprendizaje. Además, es una zona que normalmente se deteriora con la edad.

“Es por ello que los ancianos pueden ser más vulnerables, aunque también hemos detectado que los niños pueden experimentar retrasos en su desarrollo social y del lenguaje”, argumenta Sahakian.

Pero los efectos del llamado cerebro pandémico van mucho más allá de una afectación leve de la memoria o un retroceso de la capacidad de aprendizaje.

Son muchos los receptores que son sensibles al cortisol, así que varias redes neuronales quedan afectadas, notándose en nuestros posibles cambios de humor frecuentes, sentimientos de miedo o la incapacidad para concentrarnos, realizar varias tareas a la vez o tomar decisiones sin titubear.

Esto se debe a su impacto en el sistema límbico y la amígdala, esta última encargada de hacernos sentir emociones.

“Muchos pacientes describen un sentimiento de “neblina mental” y se quejan de que ya no toman decisiones de la misma forma que lo hacían antes”, explica Yassa.

Por supuesto, esta carga psicológica también viene acompañada de irremediables consecuencias fisiológicas.

“La depresión y la ansiedad nos afectan el sueño, cambian el apetito y producen fatiga”, añade el neurólogo.

Escáner de cerebro.

Getty Images
Sahakian y su equipo han estado investigando las variaciones en nuestro cerebro que provoca la pandemia.

No afecta a todos por igual

Como en todo, el cerebro pandémico lastra más a unos que otros. En esto entra en juego la resiliencia individual y el nivel de estrés al que estemos sometido.

No sufren lo mismo quienes han padecido el aislamiento social que aquellos que perdieron un familiar o conocido, se quedaron desempleados o estuvieron infectados.

En estos casos, además del estrés crónico, también puede aparecer el estrés postraumático, incrementando la inestabilidad de la salud mental, la depresión, el dolor y la ansiedad.

Algunos hemos mostrado más resiliencia y creamos estrategias durante los confinamientos para mantenernos sanos, como seguir una rutina de ejercicio físico, pero para los más afectados este tipo de actividades puede ser más difícil de seguir”, diferencia Sahakian.

“La autogestión del estrés es algo personal que no todos logramos de la misma manera. Todos hemos tenido estrés en nuestra vida. Si logramos superarlo, este estrés hasta puede ser bueno en cierto punto” añade.

¿Es posible recuperarse?

El doctor Yassa quiere pensar que sí es posible superar los cambios sufridos, pero reconoce que no será de la noche a la mañana y que tomará tiempo.

“La gente se sobrepone a desastres naturales o la pérdida de seres queridos, así que de esto también deberíamos superarlo. Pero primero debe desaparecer la causa”, aclara.

“Según se vayan recuperando las libertades y la gente retome el contacto social, todos mejoraremos”, amplía Sahakian.

Persona llorando en una tumba en Indonesia en plena ola de coronavirus.

Getty Images
Las personas que han sufrido un ser querido pueden tardar más en recuperarse de los efectos psicológicos de la pandemia.

Mientras esperamos por la vuelta a la normalidad, los expertos igualmente aconsejan aplicar técnicas para traer de vuelta nuestras funciones cognitivas.

“Debemos retarnos con juegos de memoria para recuperarla, así también como ponernos a aprender cosas nuevas”, recomienda la doctora.

Yassa opina que debemos enfocarnos en crear una especie de armonía de ritmos.

“Levantarnos a la misma hora, comer regularmente y hacer ejercicio físico da mejores oportunidades al cerebro para recuperarse“.

Pero si bien estas actividades pueden ser suficientes para muchos, Sahakian reconoce que algunos podemos necesitar la ayuda de profesionales.


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https://www.youtube.com/watch?v=WhrDWNcNQEM

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