Los temas que abordarán Obama, Harper y Peña (y los que seguramente no)
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Los temas que abordarán Obama, Harper y Peña (y los que seguramente no)

Los mandatarios de México, Estados Unidos y Canadá se reunirán este miércoles con motivo del 20 aniversario del TLCAN, con una agenda que estará marcada por las relaciones comerciales, y en la que se evitarán temas incómodos como las deportaciones de migrantes mexicanos, el espionaje o el narcotráfico.
Por Manu Ureste
19 de febrero, 2014
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Los mandatarios de Estados Unidos, México y Canadá se reunirán en Toluca este miércoles 19 de febrero, con motivo del 20 aniversario del TLCAN.

Los mandatarios de Estados Unidos, México y Canadá se reunirán en Toluca este miércoles 19 de febrero, con motivo del 20 aniversario del TLCAN.

Los mandatarios de México, Estados Unidos y Canadá se reunirán la tarde de este miércoles 19 de febrero en la ciudad de Toluca, en la Cumbre de Líderes de Norteamérica que se lleva a cabo con motivo del 20 aniversario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

En la agenda prevista para el encuentro dos temas serán los que, de acuerdo con los expertos consultados por Animal Político, marcarán la pauta en la cumbre de Toluca: por un lado, impulsar las relaciones comerciales a 20 años de la firma del TLCAN, y por otro, plantear la propuesta de un mercado energético común en América del Norte.

En contraste con esos temas, organizaciones de la sociedad civil reclamaron en una carta abierta al presidente de México, Enrique Peña Nieto, que la agenda de trabajo prevista no incluya las demandas de derechos, justicia e igualdad para las poblaciones migrantes de la región México-Estados Unidos-Canadá.

Asimismo, otros temas complejos en la relación entre Los Pinos y la Casa Blanca, especialmente durante la pasada administración calderonista, como la llamada “guerra contra el narcotráfico” y el tráfico de armas (caso Rápido y Furioso); o los más recientes escándalos de espionaje, no formarán, muy probablemente, parte de los diálogos de hoy en la Cumbre de Toluca.

“En contraste con Calderón, el gobierno actual no va a ‘narcotizar’ la relación con Estados Unidos, ni con Canadá. En la Cumbre todo se va mover en el ámbito de lo comercial”

“La clave de la reunión en el encuentro trilateral va a ser el tema energético, es decir, la construcción de un mercado energético común en América del Norte para el siglo XXI”, señala en entrevista José Alberto Moreno Chávez, experto en Relaciones Internacionales de la Universidad Iberoamericana, que en este sentido plantea que el gobierno de Peña Nieto busca, a diferencia de la anterior administración panista, aparcar el tema de la inseguridad.

“En contraste con Calderón, el gobierno actual no va a ‘narcotizar’ la relación con Estados Unidos, ni con Canadá. En la Cumbre todo se va mover en el ámbito de lo comercial. Porque el gobierno mexicano lo que quiere es plantear una situación de ‘ganar a ganar’ a sus pares; o sea, de que todos podemos ganar renegociando ciertos aspectos comerciales del TLCAN, y el principal de ellos es el tema energético”.

En este sentido, Moreno Chávez recuerda que, tras el fracaso de la guerra de Irak, el gobierno estadounidense “se ha dado cuenta de que no puede seguir dependiendo del petróleo que viene del exterior”, por lo que buscará en la cumbre establecer un acuerdo con Canadá para explotar de manera conjunta los nuevos yacimientos energéticos encontrados en la frontera entre ambos países.

Ante esta situación, el internacionalista considera que en la cumbre trilateral de Toluca “México también tiene una oportunidad muy importante, sobre todo de cara a la reforma energética”.

“Si México quisiera apostar por el futuro, debería negociar en la cumbre el tema de energéticos en el TLCAN, pero ya no con los parámetros del siglo XX. Es decir, no a partir exclusivamente de la venta de petróleo a Estados Unidos, sino como parte integral de un mercado común de energéticos en América del Norte”, agrega.

Canadá no viene a la cumbre a negociar el tema de los visados para los mexicanos; las visas se van a mantener por el momento

Por su parte, Arlene Ramírez Uresti, profesora del Tecnológico de Monterrey en el campus de Toluca, apunta que “el tema central” de la cumbre Obama-Harper-Peña “será el relanzamiento de la región América del Norte como un socio estratégico comercial para dos regiones fundamentales: la Unión Europea y Asia”.

“Canadá llega a la cumbre con una posición muy mesurada -plantea la académica-, y hasta cierto punto corta en cuanto a su desempeño, ya que no ha sido abundante su participación en el comercio con Estados Unidos y con México. Y lo mismo sucede en el caso estadounidense, especialmente desde 2008 con la recesión, la cual motivó que perdiera capacidad de inversión hacia el exterior  que prontamente llenó China. De ahí que veamos en esta reunión tripartita una gran necesidad de reposicionar a la región norte de América”.

En cuanto a los temas que, muy probablemente, los tres mandatarios evitarán tratar, Ramírez Uresti considera que, aunque puede haber menciones a la reforma migratoria que proyecta la Casa Blanca, la cuestión de las deportaciones por parte de Estados Unidos, así como el tema de los visados impuestos por Canadá en 2009 a los ciudadanos mexicanos, no estarán en la agenda. 

“Ya claramente se ha dicho que Canadá no viene a la cumbre a negociar el tema de los visados para los mexicanos, las visas se van a mantener por el momento. Y en el caso de Estados Unidos, puede que se aborde el tema de la reforma migratoria, pero de manera muy general“, señala la académica.

Otro de los asuntos a evitar, apunta Uresti, será el de los casos de espionaje filtrados por el ex analista de la Agencia Nacional de Seguridad de Estados Unidos (NSA por sus siglas en inglés), Edward Snowden, en los que se reveló que la Casa Blanca espió tanto al ex presidente Felipe Calderón, como al actual mandatario, Enrique Peña Nieto. 

“El tema del espionaje se ha metido a la congeladora, pensando en que este puede ser un asunto que no favorezca nada a esa nueva imagen de región integrada que se le quiere dar con la cumbre. De ahí que será uno de los grandes temas que, por lo pronto, se van a dejar de lado”.

“Peña Nieto no puede dejar de hacer en la cumbre un pronunciamiento sobre lo que está pasando con el número masivo de ciudadanos mexicanos deportados de EU”

¿Y qué opinan las organizaciones de la sociedad civil ante la llegada de Barack Obama y Stephen Harper, mandatarios de dos naciones que recibe cada año a miles de ciudadanos mexicanos?

En entrevista con Animal Político, Nancy Pérez, directora ejecutiva de la ONG Sin Fronteras, critica que la cumbre se centre únicamente en aspectos comerciales y no se haya incluido una agenda social para discutir, por ejemplo, el tema de las 400 mil deportaciones que cada año se producen en Estados Unidos, de las cuales el 80% son de ciudadanos mexicanos expulsados del país vecino. 

“Peña Nieto no puede dejar de hacer un pronunciamiento sobre lo que está pasando con el número masivo de deportaciones de ciudadanos mexicanos, que está provocando separaciones de miles de familias. En este momento y con esta cumbre, el Presidente tiene de alguna manera una oportunidad de resarcir el daño que se ha hecho a la población migrante de México“, opina la activista.

Lee aquí la carta íntegra que múltiples organizaciones de la sociedad civil dirigen a los tres mandatarios, reclamando que el tema migratorio sea un eje central en el encuentro con motivo de los 20 años del TLCAN:

Carta abierta a Obama, Harper y Peña by http://www.animalpolitico.com

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¿Por qué tantos niños mueren en Brasil por COVID-19?

La pandemia no da tregua en Brasil y estudios muestran que las cifras oficiales pueden ser menores respecto a la cantidad de niños fallecidos por el virus. Una madre relata como perdió a su hijo porque no consiguió que la enfermedad fuera detectada a tiempo.
15 de abril, 2021
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Un año después de la declaratoria de la pandemia del coronavirus, las muertes en Brasil se encuentran en su punto máximo.

Sin embargo, a pesar de la abundante evidencia de que la COVID-19 rara vez mata a niños pequeños, en la nación sudamericana han fallecido más de 800 menores por esa enfermedad, según cifras oficiales. Y esas cifras pueden ser mayores, de acuerdo a estudios.

Uno de esos casos tiene que ver el hijo de un año de la profesora Jessika Ricarte, al que un médico se negó a realizar una prueba bajo el argumento de que sus síntomas no se ajustaban al perfil del coronavirus.

Dos meses después, el menor murió por complicaciones asociadas con la enfermedad. Sucedió en Tamboril, una ciudad en el estado de Ceará, en el noreste de Brasil.

La historia

Luego de un par de años de intentos y tratamientos de fertilidad fallidos, Ricarte casi había renunciado a tener una familia hasta que quedó embarazada de Lucas.

“Su nombre proviene de ‘luminoso’. Y fue una luz en nuestra vida. Demostró que la felicidad era mucho más de lo que imaginamos”, cuenta.

El primer cumpleaños de Lucas.

Jessika Ricarte
El primer cumpleaños de Lucas.

Primero sospechó que algo andaba mal cuando Lucas, que siempre tenía buen apetito, dejó de sentir hambre.

Jessika se preguntó entonces si era debido a que le estaban saliendo los dientes.

La madrina de Lucas, una enfermera, sugirió que podría tener dolor de garganta. Pero después de que desarrolló fiebre, luego fatiga y dificultad para respirar, la madre lo llevó al hospital y pidió que le hicieran la prueba de COVID-19.

“El médico puso el oxímetro. Los niveles (de oxígeno) de Lucas eran del 86%. Ahora sé que eso no es normal”, dice Jessika.

Como no tenía fiebre, el médico dijo: “No se preocupe, no hay necesidad de una prueba de COVID-19. Probablemente sea solo un dolor de garganta leve”.

Le afirmó a Jessika que el coronavirus era raro en los niños y solo le dio algunos antibióticos.

A pesar de las sospechas de la madre, no había ninguna opción para que Lucas hiciera una prueba en laboratorios privados en ese momento.

Y Ricarte relata que algunos de sus síntomas se disiparon al final de su tratamiento de antibióticos de 10 días, pero el cansancio permaneció.

Lucas

Jessika Ricarte
Jessika tomaba videos de su hijo y las enviaba a familiares porque estaba preocupada por su condición.

“Le envié varios videos a su madrina, a mis padres, a mi suegra, y todos decían que estaba exagerando, que debía dejar de ver las noticias, que me estaba volviendo paranoica. Pero yo sabía que mi hijo no era el mismo, que no respiraba normalmente”, recuerda.

Inesperado

Era mayo de 2020 y el contagio del coronavirus estaba creciendo. Dos personas ya habían muerto en la ciudad donde vive Ricarte.

“Todos se conocen aquí. La ciudad estaba en shock“, afirma.

Israel, el esposo de Jessika, estaba preocupado de que una visita al hospital pudiera aumentar el riesgo de que ella o el hijo de ambos se infectaran con el virus.

Pasaron las semanas y Lucas se volvió cada vez más somnoliento. Finalmente, el 3 de junio, el pequeño vomitó una y otra vez después de almorzar y Ricarte entendió que tenía que hacer algo.

Regresaron al hospital donde el médico examinó a Lucas para evaluar si se trataba de un contagio de COVID-19.

La madrina de Lucas, que trabajaba allí, le dio la noticia a la pareja de que el resultado de la prueba era positivo.

“En ese momento, el centro de salud ni siquiera tenía un reanimador clínico”, dice Jessika.

El menor fue trasladado a una unidad de cuidados intensivos pediátricos en la ciudad de Sobral, a más de dos horas de distancia, donde le diagnosticaron una afección llamada síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico (PIMS, por su sigla en inglés).

Se trata de una respuesta inmune extrema al virus que puede causar inflamación severa de órganos vitales.

Niños

Los expertos dicen que el síndrome, que afecta a los niños hasta seis semanas después de que se infectan con el coronavirus, es un fenómeno raro.

Sin embargo, la reconocida epidemióloga de la Universidad de Sao Paulo Fatima Marinho dice que, durante la pandemia, está viendo más casos de PIMS que nunca antes.

Lucas

Jessika Ricarte

Cuando Lucas fue intubado, a Jessika no se le permitió quedarse en la misma habitación. Llamó a su cuñada para intentar distraerse de la preocupación.

“Podíamos escuchar el sonido de la máquina (de la unidad de cuidados intensivos), el ‘bip’. Hasta que la máquina se detuvo y escuchamos ese pitido constante. Y sabemos que eso sucede cuando la persona muere. Después de unos minutos, la máquina comenzó a funcionar nuevamente y comencé a llorar”, cuenta.

La doctora Manuela Monte, la pediatra que trató a Lucas durante más de un mes en la unidad de cuidados intensivos de Sobral, afirmó que le sorprendió que la condición del niño fuera tan grave porque no tenía ningún factor de riesgo.

La mayoría de los menores afectados por coronavirus tienen enfermedades o trastornos (afecciones existentes como diabetes o problemas cardiovasculares) o sobrepeso, según Lohanna Tavares, infectóloga pediátrica del Hospital Infantil Albert Sabin en Fortaleza, la capital del estado de Ceará.

Pero ese no fue el caso de Lucas.

Durante los 33 días que Lucas estuvo en cuidados intensivos, a Jessika solo se le permitió verlo tres veces.

Lucas's parents, Israel and Jessika

BBC

Lucas necesitaba inmunoglobulina, un medicamento muy caro, para desinflamar su corazón.

Afortunadamente un paciente adulto que había comprado donó una ampolla sobrante al hospital.

Lucas estaba tan enfermo que necesitó recibir una segunda dosis. Desarrolló una erupción en su cuerpo y tenía fiebre persistente. Necesitaba apoyo para respirar.

Luego el niño comenzó a mejorar y los médicos decidieron sacarle el tubo de oxígeno. Hicieron videollamadas a Jessika e Israel para que no se sintiera solo cuando recuperara la conciencia.

“Cuando escuchó nuestras voces se puso a llorar“, relata la madre.

Era la última vez que la pareja vería a su hijo reaccionar. Durante la siguiente videollamada “tenía la mirada paralizada”.

El hospital solicitó una tomografía computarizada y descubrió que Lucas había tenido un derrame cerebral.

Pese a ello, a la pareja se le dijo que Lucas se recuperaría bien con la atención adecuada y que pronto sería trasladado a una sala general.

Cuando Jessika e Israel fueron a visitarlo, el médico estaba tan esperanzado como ellos, cuenta la mujer.

“Esa noche, puse mi celular en silencio. Soñé que Lucas se me acercó y me besó la nariz. Y el sueño fue un gran sentimiento de amor, gratitud y me desperté muy feliz. Luego vi mi celular y vi las 10 llamadas que había hecho el médico”, narra.

Jessika

BBC
Jessika Ricarte

El doctor encargado le dijo a Jessika que la frecuencia cardíaca y los niveles de oxígeno de Lucas habían bajado repentinamente y que había muerto temprano esa mañana.

Ella está segura de que si le hubieran hecho una prueba cuando ella la solicitó, a principios de mayo, habría sobrevivido.

“Es importante que los médicos, incluso si creen que no es coronavirus, hagan el examen para eliminar la posibilidad”, dice.

Indica que “un bebé no dice lo que siente, así que todo depende de las pruebas“.

Un menor en una sala de cuidados intensivos

BBC
Un menor en una sala de cuidados intensivos.

Jessika cree que la demora en el tratamiento adecuado agravó la condición de su hijo.

“Lucas tuvo varias inflamaciones, el 70% del pulmón estaba comprometido, el corazón aumentó en un 40%. Era una situación que podría haberse evitado”, indica.

La doctora Monte está de acuerdo. Ella dice que aunque una situación de PIMS no se puede prevenir, el tratamiento es mucho más exitoso si la condición se diagnostica y se trata temprano.

“Cuanto antes hubiera recibido atención especializada, era mejor. Llegó al hospital ya críticamente enfermo. Creo que podría haber tenido un resultado diferente si lo hubiéramos tratado antes”, señala.

Jessika ahora quiere compartir la historia de Lucas para ayudar a otras personas que pueden prevenir esa clase de síntomas críticos en los menores.

“En el caso de todos los niños que conozco y fueron salvados por alguna advertencia mía, la madre me dice: ‘Vi tus publicaciones, llevé a mi hijo al hospital y ahora está en casa’. Es como si fuera una parte de Lucas“, cuenta.

Los médicos usan teléfonos móviles para que los menores puedan verse con sus familiares.

BBC
Los médicos usan teléfonos móviles para que los menores puedan verse con sus familiares.

El problema

Existe la idea errónea de que los niños corren cero riesgo de un contagio de coronavirus, según Fatima Marinho, quien también es asesora principal de la ONG de salud Vital Strategies.

La investigación de la doctora sostiene que un número sorprendentemente alto de niños y bebés fueron afectados por la enfermedad.

Entre febrero de 2020 y el 15 de marzo de 2021, la COVID-19 mató al menos a 852 niños de Brasil, incluidos 518 bebés menores de un año, según cifras del Ministerio de Salud de ese país.

Pero la experta estima que más del doble de esta cantidad de niños murieron a causa de esa enfermedad dado que, señala, existe un problema grave de bajo registro debido a la falta de pruebas que reduce las cifras.

Marinho revisó el exceso de muertes por síndrome respiratorio agudo durante la pandemia y encontró que hubo al menos 10 veces más muertes que en años anteriores.

Considerando esas estimaciones sostiene que el virus mató a un aproximado de 2.060 niños menores de nueve años, incluidos 1.302 bebés.

¿Qué está pasando?

Los expertos señalan que la gran cantidad de casos de coronavirus en Brasil, el segundo en cantidad de contagios más alto del mundo, elevó la probabilidad de que bebés y niños se vean afectados.

“Por supuesto, cuantos más casos tengamos y, por ende, más hospitalizaciones, mayor será el número de muertes en todos los grupos de edad, incluidos los niños. Pero si se controlara la pandemia, este escenario evidentemente podría minimizarse“, explica Renato. Kfouri, presidente del Departamento Científico de Inmunizaciones de la Sociedad Brasileña de Pediatría.

Dr Cinara Carneiro

BBC
Dra Cinara Carneiro

Una tasa de infección tan alta sobrepasó el sistema de salud de Brasil. En todo el país, el suministro de oxígeno está disminuyendo, hay escasez de medicamentos básicos y en muchas unidades de cuidados intensivos de todo el país simplemente no hay más camas.

El presidente Jair Bolsonaro todavía se opone a los encierros estrictos y se estima que la tasa de infección está siendo impulsada por la variante llamada P.1, considerada más contagiosa y posiblemente surgida en el norte de Brasil.

En marzo murió el doble de personas que en cualquier otro mes de la pandemia y la tendencia al alza continúa.

Otro problema que impulsa las altas tasas de contagios en los niños es la falta de exámenes.

Marinho dice que para los menores es usual que el diagnóstico llegue demasiado tarde, cuando ya están gravemente enfermos.

“Tenemos un grave problema en la detección de casos. No tenemos suficientes pruebas para la población en general, menos aún para los niños. Debido a que hay un retraso en el diagnóstico, hay un retraso en la atención del menor”, explica.

Esto no se debe solo a que exista poca capacidad de prueba, sino también a que es más fácil pasar por alto, o diagnosticar erróneamente, los síntomas de los niños que padecen COVID-19, ya que la enfermedad tiende a presentarse de manera diferente en las personas más jóvenes.

Una salubrista en Brasil

Departamento de Salud de Ceará

“Un niño tiene mucha más diarrea, mucho más dolor abdominal y dolor en el pecho que el visto en un cuadro clásico de COVID-19. Debido a que hay un retraso en el diagnóstico, cuando el menor llega al hospital está en una condición grave y puede complicarse y morir”, señala Marinho.

Problemas sociales

Aunque todo esto también se trata de pobreza y acceso a la atención médica.

Un estudio de 5 mil 857 pacientes con COVID-19 menores de 20 años, realizado por pediatras brasileños dirigido por la Facultad de Medicina de Sao Paulo identificó tanto las enfermedades de base como las vulnerabilidades socioeconómicas como factores de riesgo para el peor resultado en menores.

Marinho está de acuerdo en que este es un factor importante.

“Los más vulnerables son los niños afrodescendientes y los menores de familias muy pobres, ya que tienen más dificultades para acceder al auxilio. Estos son los niños con mayor riesgo de muerte”, indica.

Ella dice que esto se debe a que las condiciones de vivienda hacinadas hacen que sea imposible distanciarse socialmente cuando se infectan, y porque las comunidades más pobres no tienen acceso a una unidad de cuidados intensivos local.

Estos niños también corren riesgo de desnutrición, lo que es “terrible para la respuesta inmunológica”, afirma Marinho.

Cuando se detuvieron las subvenciones en medio de la pandemia, millones volvieron a entrar en graves problemas de subsistencia.

“Pasamos de 7 millones a 21 millones de personas por debajo del umbral de la pobreza en un año. Así que la gente también pasa hambre. Todo esto tiene un impacto en la mortalidad”, afirma la experta.

Braian Sousa, líder de la investigación de la Universidad de Sao Paulo, dice que su estudio identifica ciertos grupos de riesgo entre los niños a los que se debe dar prioridad para la vacunación. Aunque actualmente, no hay vacunas disponibles para menores de 16 años.


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