Adiós a Paco de Lucía, genio de la guitarra española
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Adiós a Paco de Lucía, genio de la guitarra española

Videos para recordar al que es considerado como uno de los mayores virtuosos de la guitarra española y un revolucionario del flamenco.
26 de febrero, 2014
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Paco de Lucia

Imagen de archivo del guitarrista de flamenco Paco de Lucía durante su presentación en el Festival de Jazz de Montreux (Foto de AP/Keystone, Martial Trezzini, azrchivo)

A Francisco Sánchez Gómez le llamaban cariñosamente Paco, el de Lucía. La manera que tenían de identificar a tanto Paco en su barrio era añadiendo el nombre de la madre. Así nació un artista que ya es historia de la música.

Paco de Lucía, leyenda de la guitarra española y genio del flamenco, murió el miércoles 26 de febrero en México. Tenía 66 años.

El guitarrista se encontraba de vacaciones en Cancún, en el Caribe mexicano, con su familia. Empezó a encontrarse mal en la playa y falleció de camino al hospital al parecer de un ataque al corazón, informó en un comunicado el ayuntamiento de Algeciras, su ciudad natal en la región sur de Andalucía. De Lucía vivía a caballo entre España y Latinoamérica, sin una residencia fija, desde hacía varios años.

“El dolor ya tiene fecha”, dijo la familia en un comunicado remitido a los medios de comunicación. “Paco vivió como quiso y murió jugando con sus hijos al lado del mar“.

De Lucía, merecedor de numerosas condecoraciones y ganador de dos Latin Grammy, está considerado como uno de los mayores virtuosos de la guitarra española y un revolucionario del flamenco. El ministro de Cultura español, José Ignacio Wert, dijo que trasladó el pésame del gobierno a su viuda por una pérdida “inesperada y prematura”.

Nacido en el seno de una familia de vocación artística, De Lucía y sus cuatro hermanos se criaron en un humilde barrio gitano de Algeciras. Su idilio con la guitarra empezó casi desde la cuna.

Su padre Antonio Sánchez, con fama de hombre estricto, malvivía como vendedor ambulante de telas de día, mientras tocaba la bandurria de noche. Todos se buscaban la vida. Dejó los estudios a los 11 años, porque no había dinero para costear la escuela.

A los 12, ya bajo el nombre de Paco de Lucía, empezó a pisar los tablaos flamencos junto a su hermano mayor en un dúo al que llamaron los Chiquitos de Algeciras.

La destreza con las cuerdas que le había inculcado su padre pronto llamó la atención. Grabó varios discos junto a su hermano. Pero el gran suceso llegó a finales de los años 60.

De Lucía se convirtió en el guitarrista acompañante del ‘cantaor’ Camarón de la Isla (1950-1992) en una de las uniones más celebradas en la historia del flamenco. Publicaron una decena de discos en los que mezclaron el estilo más puro con la música popular, el jazz y la salsa.

“Yo soy un purista dentro de mi aureola de revolucionario, vanguardista o creador”, dijo De Lucía en una entrevista en 2004. “Lo que no tengo es la obediencia que siguen los puristas, pero sí el respeto que merece la esencia, lo antiguo, lo válido. La memoria”.

Artista de carácter bohemio y muy introvertido, la ruptura con Camarón dio inicio a una carrera en solitario en la que sumó más de 30 discos. Ofreció centenares de conciertos y recorrió el mundo entero de recital en recital con su guitarra.

Su rumba aflamencada “Entre dos aguas”, compuesta en 1973, permaneció 20 semanas consecutivas en lo más alto de la lista de éxitos española.

Modernizó algunas estructuras básicas de la actuación flamenca, con cuadros de seis artistas y no dos, como era tradicional, sobre el escenario. También versionó obras de música clásica como el “Concierto de Aranjuez”, del maestro Joaquín Rodrigo.

La muerte de Camarón en 1992 lo sumió en una profunda depresión. De hecho pasó varios años alejado de la composición y los escenarios.

El último disco original de Paco de Lucía fue “Cositas buenas” en 2004, por la que recibió el Latin Grammy. Hace tres años publicó “En vivo”, un recopilatorio en directo, también reconocido por la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación.

Cuentan los que le vieron actuar que era imposible no emocionarse con su talento y la forma que tenía de rasgar las seis cuerdas. Guitarristas como Eric Clapton y Mark Knopfler, de Dire Straits, mostraron reiteradamente en público su admiración por Paco de Lucía.

“Yo siempre he visto que, cuanta más técnica tengas, te resulta más fácil poder expresarte. Si te falta técnica, pierdes libertad para crear”, señaló en una ocasión. “Un guitarrista tiene que tener más que ritmo, aire”.

“El aire es fundamental”, añadió.

El artista fue reconocido con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes en 1992, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2004 y un doctorado Honoris Causa por el prestigioso Berklee College of Music de Boston, en Estados Unidos, en 2010, siendo el primer español en lograrlo.

Aquí otras canciones para recordarlo:

Así reportan su muerte en España

La cuarta dimensión (El País)

El genio que extendió el flamenco por todo el globo (El País)

Fallece el guitarrista Paco de Lucía (El Mundo)

Paco de Lucía, la guitarra que cantó (ABC)

Paco de Lucía muere en México de un ataque al corazón (20 Minutos)

Muere Paco de Lucía, el gran virtuoso de la guitarra española (El Faro de Vigo)

*AP

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Migrantes en Texas: 'Estamos honrando a personas cuyas familias aún no saben que han muerto'

San Antonio, una ciudad del sur de Texas cercana a la frontera con México, la migración está muy presente. Y muchos sienten como propia la tragedia de las 53 personas que murieron de calor en el remolque de un camión abandonado.
30 de junio, 2022
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“Mírenme: ¿a ustedes les parezco estadounidense? ¿Saben la de veces que me llamaron come-frijoles en el colegio? ¿Cómo vi a mi madre esclavizarse para conseguir unos papeles? Y me preguntan por qué estoy tan afectada”.

En la vigilia para recordar a los migrantes hallados sin vida el lunes en un camión abandonado en el suroeste de San Antonio, Texas, y a los que fallecieron después en hospitales de la ciudad —40 hombres y 13 mujeres, 53 en total—, Wanda Pérez Torrescano no puede ocultar su enojo.

“Es que estamos honrando a personas cuyas familias aún no saben que han muerto, que siguen esperando esa llamada que diga: ‘Mami, llegué a la frontera, estoy bien'”, dice enérgica, micrófono en mano, ante las decenas de congregados este miércoles en el céntrico parque Travis.

“Y lo sé porque yo he estado del otro lado del teléfono”.

Nacida en Ciudad de México y criada en San Antonio, no es la única que siente como propia la mayor tragedia migratoria que se recuerde en suelo estadounidense.

En un acto solemne similar, el día anterior, la hondureña Jessica recordó cómo ella misma estuvo en su día en la piel de los migrantes que ahora dejaron sin agua ni aire acondicionado en un remolque con una temperatura exterior de 40 grados.

“Yo vine aquí a los 14 años, también en un tráiler (18 wheeler) y perdí el conocimiento por el calor”, dijo con emoción durante la vigilia. Preguntada después si quería contar su historia a BBC Mundo, contestó: “Me sigue desencadenando muchas emociones. Aún tengo mucho que procesar y no me siento preparada para dar detalles”.

Mujer sostiene cartel durante vigilia.

Getty Images

Mientras eso ocurría en el casco histórico de San Antonio, otros honraban a los muertos en el mismo lugar en el que fue hallado el camión: un polvoriento camino entre un almacén de madera y la vía del tren, en un paisaje salpicado de ventas de autopartes.

Las primeras dos cruces —bien coloridas— las colocaron allí el martes Angelita Olvera, hija de un potosino, y Debra Ponce, quien advierte que “hay que tener un ojo en Texas, porque se van a cambiar los derechos civiles tal como los conocemos”.

Desde entonces, aquella esquina desangelada se ha llenado de flores y velas, como las depositadas por la hondureña Gabriela y sus dos hijas, y de carteles llamando al respeto y a la solidaridad. El artista Roberto Márquez, quien él mismo cruzó desde Tijuana a EE.UU. hace ya 40 años, pinta un mural que se da cierto aire al Guernica de Picasso.

Y es que la migración está muy presente en esta ciudad situada a apenas 250 kilómetros al norte de la frontera con México.

Señalización en la calle que en la que se encontró el camión.

Getty Images
Señalización en la calle que en la que se encontró el camión.

Ciudad clave en el tránsito migratorio

Expertos y organizaciones que BBC Mundo consultó para este artículo y funcionarios que pidieron no publicar su nombre describen a la urbe de 2,5 millones de habitantes como un “centro de tránsito”, un lugar estratégico en el que confluyen varias rutas migrantes, rodeado de autopistas que cruzan el país de norte a sur y de este a oeste.

Edward Reyna, un empleado de seguridad de la empresa maderera situada a escasos metros de donde fue dejado el camión, ya perdió la cuenta de las veces que ha visto a mexicanos y centroamericanos, entre gente de otras nacionalidades, saltar del tren que pasa por ahí mismo.

“Ya sabía que tarde o temprano alguien saldría lastimado”, le dijo a la BBC. “A los carteles que los traen no les importan nada”.

Los que él se encuentra durante sus guardias son los que no han sido interceptados por las autoridades migratorias.

En mayo la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) registró casi 240.000 “encuentros”, un tercio más que el mismo mes el año anterior.

Eso a pesar de que el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, lanzara en marzo de 2021 la Operación Lone Star y ese mayo emitiera una “declaración de desastre” que le permite desplegar la Guardia Nacional en la frontera y ahora cubre 53 condados. Todo ello para tratar de frenar el aumento de los cruces fronterizos, que él atribuye a las políticas migratorias del presidente Joe Biden.

La policía investiga un camión en el que fueron hallados 46 personas muertas.

Getty Images
San Antonio queda aproxidamente a 250 km de la frontera con México.

Pero los migrantes siguen llegando y transitando por el estado, algunos ocultos en camiones, un modus operandi muy específico —aunque no exclusivo— de esta zona fronteriza, le dice a BBC Mundo Guadalupe Correa-Cabrera.

Profesora de la Universidad George Mason de Faixfax, Correra-Cabrera lleva años estudiando las rutas migratorias, incluida la que transita desde Nuevo Laredo, en México, hasta Laredo, en EE.UU., a través de la aduana terrestre para mercancías más importante del hemisferio.

Eso mismo hace que sea imposible revisar toda la carga que cruza a diario por ese puente, explica la experta. “No hay cifras oficiales, pero se calcula que es menos del 5% lo que se llega a verificar”.

Aunque aclara que el tráfico de migrantes en tráilers no necesariamente arranca en México. En base a testimonios recopilados por ella misma, cuenta que en algunos casos los traficantes los recogen en camiones ya del lado texano.

Es lo que los investigadores del Departamento de Seguridad Nacional que lideran las indagatorias creen que ocurrió en el caso del camión abandonado el lunes, según le dijo a la agencia AP el congresista Henry Cuellar.

Niña deja flores en el lugar en el que se encontró el camión.

Getty Images

Los que se van, los que quedan

Vengan por la vía que vengan, por el medio de transporte que sea, gran parte de los migrantes que llegan a San Antonio suelen estar de paso, le confirman a BBC Mundo las autoridades migratorias. Suelen hacer noche en un espacio facilitado por distintas organizaciones que los apoyan o en el aeropuerto o la estación de autobuses.

Aunque hay quienes se quedan, como Lemi, un cubano que llegó hace cuatro años y trabaja de taxista en la ciudad. Su plan es, en algún momento del año que viene, irse con su mujer y su hijo de 11 meses a Florida.

O su compatriota Jose, quien tras pasar penurias en la selva del Darién, en Ecuador y otros países por los que transitó, cruzó a EE.UU. y se entregó a Migración el 25 de mayo, al día siguiente del tiroteo que dejó 21 muertos en una escuela primaria de Uvalde —una localidad a poco más de hora y media por carretera de la frontera—.

Nada más ser liberado se subió a un bus de la empresa Greyhound —en el que me contó su historia— dirección a la estación de San Antonio.

También se quedó en la ciudad, al menos de momento, Carlos, un emigrante venezolano de 34 años que, tras atravesar varios países, cuando llegó a la frontera sur de México decidió que la mejor manera de dirigirse al norte era en moto.

“En Monclova (en el estado norteño de Coahuila, que limita con EE.UU.) tuve un accidente, me operaron y ahora llevo una placa aquí”, dice señalando el muslo izquierdo.

Mientras recupera fuerzas en la pierna para poder trabajar, aguarda en la Posada Guadalupe, que gestiona el padre Phil Ley.

Originario de Indiana, instaló el primer albergue para migrantes en San Antonio hace 16 años. “Empecé a recibir a personas enviadas de hospitales, porque estaban lesionadas o eran diabéticas y necesitaban diálisis. Hasta que un abogado (especializado en migración) me pidió permiso para albergar a un cliente que acababa de cumplir los 18 años y ya no podía estar en el Centro de Detención para menores del ICE”, recuerda para BBC Mundo.

“Así se corrió la voz entre otros abogados”, dice, y el suyo terminó siendo una casa de acogida especialmente para migrantes jóvenes. Este miércoles tenía a 21. “Mañana llega otro, y el sábado uno más”, cuenta.

Preguntado por lo ocurrido con el camión abandonado con los migrantes dentro, dice que es una desgracia que lo “entristece y enfurece al mismo tiempo”.

Son los mismos sentimientos que compartía Wanda Pérez con los asistentes a la vigilia este miércoles, los que sienten la tragedia como propia, los que expresaron todos aquellos que hablaron con BBC Mundo para este reportaje y describieron el suceso como un “asesinato en masa”.

“Tragedias como esta visibilizan el problema, mientras nos hacen pensar en cuán sofisticadas son estas redes, cuánta gente y dinero mueven, y qué poco sabemos de ellas”, cierra la investigadora Correra-Cabrera.


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