Murió Shirley Temple, la niña dorada de Hollywood
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Murió Shirley Temple, la niña dorada de Hollywood

La actriz, que fue una de las mayores estrellas infantiles del cine, murió este lunes a los 85 años en su casa de California, Estados Unidos, según informó su familia.
11 de febrero, 2014
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Shirley Temple

Foto: AP.

La estrella de Hollywood Shirley Temple murió a los 85 años, informó su familia.

Según un comunicado, falleció de causas naturales en la noche del lunes, a las 10.57 hora local (6.57GMT) en su hogar, en Woodside, California.

Temple, quien se convirtió en la actriz más taquillera de Hollywood antes de alcanzar los seis años, enamoró al público estadounidense durante la Gran Depresión, así como a audiencias en el mundo entero, que siguió viendo sus películas mucho tiempo después de que había dejado de ser pequeña y había desaparecido de las salas de cine.

Más tarde se reinventó como exitosa empresaria y líder política, uno de pocos casos en la historia del cine en que una estrella infantil logra forjarse una carrera una vez que las cámaras dejan de filmar.

“Le rendimos homenaje por una vida de destacados logros como actriz, diplomática, y lo más importante, como nuestra amada madre, abuela, bisabuela y adorada esposa”, señaló el comunicado.

A la tierna edad de 3

Shirley Temple nació el 23 de abril de 1928 en Santa Mónica, California. A la edad de tres años, su madre la inscribió en clases de danza en una escuela de Los Ángeles.

Ahí llamó la atención de un cazador de talentos de la compañía Educational Pictures, quien no tardó en darle un papel en una serie de cortos titulados “Baby Burlesques”.

Esa primera experiencia no fue muy positiva. Según recordó Temple años después, los cortos eran “una cínica explotación de nuestra inocencia infantil, que ocasionalmente rayaba en lo racista o sexista”.

Cuando Education Pictures quebró, en 1933, firmó contrato con Fox Film Corporation.

Primero apareció en una serie de papeles pequeños, hasta que en 1934 se robó el show en su primer largometraje, “Stand up and cheer!”, por su interpretación del tema “Baby take a bow”.

Con sus rizos, sus pecas y su talento precoz, el potencial de taquilla de la “pequeña princesa” de Estados Unidos no tardó en hacerse evidente. Contando seis años, ganaba US$1.250 por semana, el equivalente a unos US$21.000 en dinero de hoy.

Pero sus ingresos por concepto de películas palidecían frente a lo que hacía por venta de productos, tales como muñecas a su imagen y semejanza y ropa de niña.

En el mundo entero el público llenaba las salas para verla en películas como “La pequeña rebelde” o “La pequeña coronela”.

En la cúspide de su carrera

En 1935 se le entregó un Oscar juvenil especial y sus huellas quedaron estampadas en el Paseo de la Fama, junto a artistas de la talla de Mary Pickford y Jean Harlow.

A la edad de 10 años, sus películas seguían siendo las más lucrativas del negocio. El presidente Roosevelt incluso le atribuyó haber ayudado a elevar la moral de los estadounidenses durante el díficil período económico que siguió a la crisis de 1929.

Su propio análisis de esta época de su carrera era ligeramente diferente. “Me pongo a mí misma en el mismo lote que Rin Tin Tin”, dijo una vez, aludiendo a la famosa estrella canina. “(El público) se enamoró de un perro y una niña”.

La bondad siempre triunfaba sobre la maldad en la trama de sus largometrajes, 43 en total, frecuentemente basadas sobre historias bastante tradicionales.

Shirley Temple

Foto: AP.

Pero el tiempo no perdona, y a medida que se acercaba a la adolescencia, su rostro infantil se fue transformando. El estudio, consciente de que el recurso se agotaría pronto, comenzó a invertir más dinero en sus producciones, que en un principio se hicieron con ajustados presupuestos.

Directores de la talla de John Ford fueron enlistados para la tarea y su película con él, Wee Willie Winkie, se convirtió en la favorita de Temple.

La cúspide de su carrera llegó en 1939 con “La pequeña princesa”, su primera filmación en Technicolor, todo un éxito de taquilla y la crítica.

Se apaga la estrella

Sin embargo, su carisma no conquistó a absolutamente todo el mundo.

El escritor Graham Greene dijo una vez que era demasiado atractiva -en el sentido sexual- para una niña de 9 años.

En un artículo en una revista acusó a “los hombres mediana edad y los sacerdotes” de encontrar admisible el responder a su “deseable pequeño cuerpo” porque “la cortina de seguridad de la historia y el diálogo se interpone entre su inteligencia y el deseo”.

El estudio y Temple ganaron una demanda por difamación.

Fox rechazó una jugosa oferta de su rival MGM para que Temple interpretara el papel de Dorothy en “El mago de Oz”. El papel le fue otorgado a Judy Garland, mientras que Temple rodó “Sussanah of the Mounties”.

Este último film no fue bien recibido por la audiencia, así como tampoco los dos siguientes, producidos en 1940.

A la edad de 12 años su estrella se había apagado. Sus padres compraron lo que quedaba de su contrato y la enviaron a una exclusiva escuela para niñas.

Un intento de regreso con MGM en 1941 falló. Hizo dos películas para David O. Selznick durante la II Guerra Mundial, pero no había interés en verla crecer.

Se había convertido en el estereotipo de la niña dulce de 6 años. Selznick sugirió que se mudara al extranjero, se cambiara el nombre y trabajara en sus técnicas de actuación.

En 1945 se casó con John Agar, un entrenador físico del ejército con quien tuvo una hija, pero la unión se disolvió cuatro años después.

Aunque apareció de tanto en tanto en televisión, Temple se retiró en 1950.

En los 20 años en que desapareció de escena, se casó de nuevo -adoptando el apellido Temple Black- y se reinventó en política: cuando el público volvió a saber de ella en 1967, fue en su condición de candidata republicana al Congreso.

Embajadora

Tras su derrota en las elecciones, continuó trabajando para el partido. En 1968 viajó a Europa para respaldar la postulación de Richard Nixon.

En 1972 se convirtió en una de las primeras mujeres en hablar públicamente del cáncer de seno, siguiendo su diagnóstico de la enfermedad.

Cuando Nixon alcanzó la presidencia, la nombró miembro de la delegación estadounidense en la ONU. En 1974 se convirtió en embajadora en Ghana. El presidente George Bush padre la designó representante estadounidense en Checoslovaquia.

Conocida opositora de la discriminación racial, pronto ganó popularidad, y se forjó una reputación por trabajar duro y en forma poco ortodoxa.

Con todo, no fue fácil sacarse de encima la imagen de la pequeña de los rizos y las pecas.

“Algunos están pegados en la imagen de la pequeña niña”, dijo una vez. “Esa no soy yo. No deberíamos vivir en el pasado: mi vida es ahora”, dijo una vez.

Y es que tampoco había sido oro todo lo que brillaba durante aquellos años de “pequeña niña”, como comentó en otra ocasión.

“Dejé de creer en Santa Claus a la edad de seis años, cuando mi madre me llevó a verlo y él me pidió mi autógrafo”, dijo una vez.

Sin embargo, para muchos en el mundo siempre representará la superestrella infantil, el querubín encantador que apresuraba una canción mientras agitaba sus rizos y golpeaba sus pies minúsculos en el piso, y que encarna todo lo que significa ser feliz cuando se es niño.

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Yuri Gagarin: los peligros ocultos en el primer vuelo tripulado al espacio hace 60 años

Hace seis décadas, Yuri Gagarin se convirtió en la primera persona en llegar al espacio, pero es probable que ni siquiera él supiera cuánto se arriesgó durante la misión.
12 de abril, 2021
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Yuri Gagarin con un casco espacial

Getty Images
Yuri Gagarin fue el primer ser humano en llegar al espacio.

“Porque aquí estoy sentado en una lata. Muy por encima del mundo. El planeta Tierra es azul, y no hay nada que pueda hacer”.

Estas líneas de la canción Space Oddity, de David Bowie, resumen cómo debe haberse sentido Yuri Gagarin cuando realizó el primer viaje de un humano al espacio exterior.

En su diminuta nave espacial, de poco más de dos metros de diámetro, Gagarin partió hacia el espacio más como pasajero que como un cosmonauta.

En ese momento, el “piloto” ni siquiera podía tocar los controles de la nave.

Según una transcripción de la comunicación con el control de tierra, Gagarin quedó impresionado por la vista a través de la ventana de la cápsula, mencionando la “hermosa aura” de nuestro planeta y las sorprendentes sombras proyectadas por las nubes en la superficie de la Tierra.

El viaje de Gagarin al espacio el 12 de abril de 1961, hace exactamente 60 años, fue una victoria de la Unión Soviética sobre Estados Unidos en la carrera espacial. Y su regreso a la Tierra fue un triunfo innegable.

Pero para hacer historia, Gagarin asumió un peligroso desafío que requería una inmensa valentía.

Partió hacia el espacio, un lugar misterioso que era prácticamente desconocido en ese momento, en una nave que no tenía controles de rescate.

El cohete que lo lanzaría había tenido tantos vuelos fallidos como exitosos.

Gagarin estaba asumiendo el papel de un conejillo de indias y su misión estaba diseñada a responder varias preguntas.

¿Puede un humano sobrevivir en el espacio? ¿Puede la nave espacial sobrevivir al viaje? ¿Puede esa nave espacial comunicarse de manera efectiva con la Tierra, a fin de garantizar un aterrizaje seguro?

Yuri Gagarin

Getty Images
Con 27 años, Gagarin asumió el reto de viajar al espacio.

En ese momento, nadie confiaba en la seguridad de los cohetes, las naves espaciales, los controles y los sistemas de comunicación, ni siquiera en que los humanos pudieran sobrevivir en el espacio.

“Si la nave espacial Vostok se presentara a los científicos de hoy, nadie votaría a favor de lanzar una cosa tan improvisada como esa al espacio“, dijo el ingeniero Boris Chertok casi medio siglo después de la misión, en su libro Rockets and People.

“ firmé documentos declarando que todo me parecía bien y que garantizaba la seguridad de la misión. Nunca lo habría firmado hoy. He ganado mucha experiencia y me he dado cuenta de cuánto nos arriesgamos”.

Fallos del Vostok

El vehículo de lanzamiento Vostok, en el que se instaló la nave espacial del mismo nombre, se basó en el cohete R-7, un misil balístico intercontinental de dos fases que fue lanzado por primera vez en agosto de 1957.

Ese mismo año, el Sputnik 1, el primer satélite terrestre artificial, fue transportado en el R-7.

El diseño del cohete resultó ser muy exitoso: los misiles de esta familia siguen siendo los únicos en Rusia para vuelos espaciales tripulados. Aunque está desactualizado, ha demostrado ser confiable para poner naves espaciales en órbita.

Sin embargo, en 1961, las cosas eran bastante diferentes.

Primer plano de las llamas de escape del cohete que puso en órbita a Yuri Gagarin

Science Photo Library
El cohete R-7 fue creado con fines balísticos, pero adaptado para la exploración espacial.

“De acuerdo a los estándares modernos para la seguridad de los cohetes, no teníamos ninguna razón para ser optimistas antes de 1961. Ese año tuvimos al menos ocho lanzamientos exitosos seguidos”, dijo Chertok en su libro.

“ de los cinco lanzamientos de satélites en 1960, cuatro lograron despegar. De estos, solo tres lograron salir de la órbita de la Tierra, y solo dos aterrizaron. Y de los dos que regresaron a la Tierra, solo uno aterrizó con normalidad”.

El primer lanzamiento del programa Vostok fue el 15 de mayo de 1960, menos de un año antes de la misión de Gagarin. A bordo de la nave satélite había un maniquí apodado Ivan Ivanovich.

La nave salió de la órbita de la Tierra pero no regresó. Sus sistemas de orientación fallaron.

El 19 de agosto, los perros Belka y Strelka volaron al espacio y regresaron, en lo que fue el único lanzamiento completamente exitoso en 1960.

Los intentos posteriores tuvieron menos éxito.

La cápsula espacial en la que viajó Gagarin

Getty Images
La diminuta nave espacial en la que viajó Gagarin tenía unos dos metros de diámetro.

El 1 de diciembre, otro lanzamiento, que también transportaba perros, Mushka y Pchelka, no pudo regresar sobre su trayectoria calculada y comenzó a descender fuera de las fronteras de la URSS.

Toda la nave fue destruida, con los animales a bordo, para evitar que otros países obtuvieran la tecnología soviética.

Casi perfecto

Durante el vuelo de Gagarin, el 12 de abril de 1961, el cohete funcionó casi a la perfección. Pero no hay nimiedades en la tecnología espacial y este “casi” podría haberle costado la vida al cosmonauta ruso.

Entre muchos fallos técnicos, su nave entró en órbita a una altitud superior a la prevista.

Tenía frenos, pero si no hubieran funcionado, Gagarin habría tenido que esperar a que la nave espacial descendiera por sí sola para regresar a la Tierra.

Aunque el Vostok tenía oxígeno, comida y agua para más de una semana, la altitud a la que llegó habría hecho que la nave tardara más en comenzar a descender.

Es probable que Gagarin se hubiera quedado sin suministros y hubiera muerto. Afortunadamente, los frenos funcionaron.

Un monumento a Yuri Gagarin en Moscú

Reuters
Los monumentos a Gagarin se mantienen hasta hoy en Rusia.

Luego, los cables que conectan la cápsula espacial con el módulo de servicio no se separaron antes del regreso de Gagarin a la Tierra. Así que la cápsula de Gagarin arrastró inesperadamente un módulo adicional cuando aterrizó.

Las temperaturas en la cápsula se volvieron peligrosamente altas y Gagarin dio vueltas frenéticamente, casi perdiendo el conocimiento.

“Estaba en una nube de fuego cayendo hacia la Tierra”, recordó más tarde el cosmonauta. Pasaron 10 minutos antes de que los cables finalmente se quemaran y el módulo de descenso, que contenía a su pasajero humano, se soltara.

Gagarin saltó antes de que su cápsula cayera al suelo, con un paracaídas en un aterrizaje seguro cerca del río Volga.

Esto violó el requisito de la Federación Aeronáutica Internacional (FAI) que contempla que astronautas y cosmonautas deben aterrizar en la nave espacial; de lo contrario, el vuelo al espacio no cuenta.

Los funcionarios se negaron a admitir que Gagarin no viajó los últimos kilómetros hasta el suelo en su nave.

Sus registros de vuelos espaciales fueron certificados por la FAI, que también cambió sus reglas para reconocer que los pasos importantes eran un lanzamiento seguro, su paso por la órbita y el regreso del piloto.

¿Lo haría un cosmonauta moderno?

El servicio ruso de la BBC preguntó a tres cosmonautas rusos si volarían al espacio en la nave espacial Vostok en el estado en el que se encontraba en 1961.

Pavel Vinogradov, quien viajó al espacio tres veces en 1997, 2006 y 2016, dijo que volaría a pesar de todo el peligro, pero solo por su carácter aventurero.

Yuri Gagarin en un desfile

Getty Images
Gagarin se convirtió en un héroe nacional soviético después de su exitoso viaje.

Sin embargo, Gagarin estaba en una posición diferente, dice, y es poco probable que estuviera al tanto de todos los riesgos involucrados.

“Tienes que comprender cuáles eran mis conocimientos cuando volé por primera vez”, dice Vinogradov. “Soy ingeniero, sé demasiado. Probablemente Gagarin no sabía todo eso”.

Mijail Kornienko, quien voló al espacio dos veces en 2010 y 2015, dice que definitivamente habría volado en 1961 en el lugar de Gagarin, pero no iría ahora que se sabe que el riesgo fue extremadamente alto.

“Estoy seguro de que cualquiera habría entrado en esta nave en su lugar”, señala el cosmonauta.

Sergei Ryazansky ha volado al espacio dos veces y señala que el primer cuerpo de cosmonautas reclutó pilotos de combate militares, personas disciplinadas dispuestas a sacrificar sus vidas por su tierra natal.

Los primeros cosmonautas eran jóvenes, dice.

“Probablemente, si tuviera esa edad, debido a mis ansias de aventura estaría de acuerdo . Ahora, por supuesto, no lo haría. Tengo cuatro hijos y una responsabilidad con mi familia”, reflexiona Ryazansky.

Insignias de Yuri Gagarin

BBC
La figura de Gagarin ha sido usada en diversos objetos, como insignias.

Volar al espacio da miedo, incluso ahora, señala.

“Una persona normal tiene miedos. Y esto es bueno. Una persona se vuelve más serena, más atenta y más responsable”.

“Nuestras vidas cambiaron para siempre”

Hijo de campesinos, Gagarin había subido al espacio desconocido y regresó como el hombre más famoso del planeta.

Su vuelo lo convirtió en un héroe nacional y una celebridad mundial, y luego viajó mucho para promover los logros de la Unión Soviética, a la entonces Checoslovaquia, Bulgaria, Finlandia, Reino Unido, Islandia, Cuba, Brasil, Canadá, Hungría e India.

“Significó, por supuesto, que nuestras vidas cambiaron para siempre”, explicó Elena Gagarina, la hija mayor de Gagarin, cuando habló con la BBC en 2011.

“Fue extremadamente difícil para mis padres tener una vida privada. Tuvieron muy pocas oportunidades de estar juntos en una vida privada después del vuelo”, comentó.

Yuri Gagarin y Fidel Castro en La Habana

Getty Images
En su gira por América, Gagarin estuvo en Cuba.

“Incluso si él planeaba algo para sí mismo, estaba rodeado de gente que quería verlo, hablar con él y tocarlo. Se dio cuenta de que era parte de su trabajo y no podía negarse”, continúa.

Aunque Gagarin deseaba volar de nuevo, se le prohibió volverlo a hacer debido a su condición de héroe nacional.

Pasó a entrenar a varios otros cosmonautas y se matriculó en el prestigioso Instituto Zhukovsky de Ingeniería Aeronáutica.

Gagarin se graduó con honores en febrero de 1968.

En marzo de ese mismo año, en un vuelo de prueba de rutina en un MIG-15, su avión se estrelló y lo mató a él y a su copiloto.

Tenía 34 años.


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