18 periodistas han desaparecido en México (3ra parte)
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18 periodistas han desaparecido en México (3ra parte)

Tal como ocurre en el registro de periodistas asesinados, Veracruz también encabeza la lista de estados con más informadores desaparecidos, junto con Michoacán, con cuatro casos respectivamente.
Por Paris Martínez
20 de febrero, 2014
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Periodistas veracruzanos realizaron protestaron la semana pasada por el asesinato del reportero Gregorio Jiménez. //Foto: Cuartoscuro

Periodistas veracruzanos realizaron protestaron la semana pasada por el asesinato del reportero Gregorio Jiménez. //Foto: Cuartoscuro

En la última década, en México han sido desaparecidos al menos 18 periodistas, tal como consta en los registros de agrupaciones defensoras de la libertad de expresión como el Comité para la Protección de Periodistas, la organización Artículo 19 o el colectivo Nuestra Aparente Rendición, los cuales han documentado cada uno de estos casos, a través de entrevistas y consultas con familiares y colegas de las víctimas… a pesar de lo cual, los registros oficiales sólo reconocen dos casos de trabajadores de medios desaparecidos, de 2003 a la fecha.

Se trata de reporteros, fotorreporteros, jefes de información y conductores de noticiarios, la gran mayoría hombres, aunque también hay mujeres, quienes han sido raptados, o cuya pista simplemente se desvaneció, sin que las investigaciones de las autoridades, tanto estatales como federales, hayan arrojado ningún resultado.

Tal como ocurre en el registro de periodistas asesinados (al menos 31, sólo en los últimos tres años), Veracruz también encabeza la lista de estados con más periodistas desaparecidos, junto con Michoacán, con cuatro casos respectivamente. En total, son nueve entidades del país en las que han desaparecido trabajadores de medios informativos durante el último decenio, ambiente de violencia por el cual el próximo domingo se realizará la protesta Prensa, no disparen, a las 12:00 horas, al pie del Ángel de la Independencia, así como en otras plazas del país.

En esta tercera entrega de la serie Para no olvidar, rendimos homenaje a los periodistas desaparecidos en México, entre 2010 y 2013, ellos y ellas son:

Sergio Landa Rosado, Veracruz

1 Sergio Landa (1)

A principios de diciembre de 2012, un grupo de hombres armados ingresó al Diario Cardel, de Veracruz, y se llevó a Sergio por la fuerza. El reportero de policía había escrito sobre el asesinato de un taxista, a manos del crimen organizado, y esa nota le fue reprochada por sus captores. Sergio logró escapar, debido a que la Marina dio persecución al vehículo en el que lo raptaron, sin embargo, poco más de un mes después de ese ataque, Sergio desapareció. Era el 23 de enero de 2013, su primer día de labores luego de su plagio. Sergio salió de Diario Cardel para cubrir una nota, dejó su computadora prendida y un texto sin concluir. Más de un año después de su desaparición, aún se ignora su destino.

Adela Jazmín Alcaraz López, San Luis Potosí

Adela era conductora del noticiario nocturno del Canal 12, de Rioverde, San Luis Potosí, y fue secuestrada, junto con sus tres hijos, el 26 de octubre de 2012. Tras su rapto, los captores se comunicaron con su familia, para informarles dónde podían recuperar a los niños de la conductora de televisión, lo que permitió su recuperación con vida, pero de ella, hasta la fecha, nada se sabe. Aunque en 2012 las autoridades estatales afirmaron estar investigando el caso, en el área de búsqueda de personas no localizadas de la Procuraduría de Justicia de San Luis Potosí no existe una ficha informativa sobre Adela, mientras que, a nivel federal, su nombre tampoco está inscrito en el Registro Nacional de Personas Extraviadas y Desaparecidas, del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Miguel Morales Estrada, Veracruz

2 Miguel Morales Estrada

Miguel es fotorreportero de policía en el estado de Veracruz, el más peligroso del país para desarrollar labores periodísticas, y está desaparecido desde el 19 de julio de 2012. Según el Comité para la Protección de Periodistas, compañeros suyos del Diario de Poza Rica y de Tribuna Papanteca aseguraron que, la última vez que hablaron con él, Miguel les había anunciado que tenía que salir del estado “por razones personales”. Cuatro días después, su esposa reportó su desaparición. La Procuraduría de Veracruz afirmó haber emprendido una investigación formal e, incluso, dio a conocer el número de la averiguación previa; sin embargo, al indagar la veracidad de dicha información, la organización de defensa de la libertad de expresión Artículo 19 constató que dicho expediente no existe. De hecho, a un año y siete meses de su desaparición, el Registro Nacional de Personas Extraviadas y Desaparecidas –que se elabora a partir de la información que proporcionan las autoridades de cada estado de la República– no contempla a Miguel en su base de datos.

Marco Antonio López Ortiz, Guerrero.

3 Marco Antonio Loěpez

Marco Antonio fungía como jefe de información del diario Novedades de Acapulco, Guerrero, y fue secuestrado en los primeros minutos del 7 de junio de 2011, Día de la Libertad de Expresión. Estaba en un bar, del que salió para tomar de su auto unos documentos, cuando un grupo de sujetos armados, que lo raptó en su mismo vehículo. Por investigaciones realizadas por sus propios compañeros, se sabe que los peatones que presenciaron el rapto no hicieron nada por ayudar al periodista. Un día después, el auto fue encontrado, aún con la computadora de Marco Antonio dentro, pero de él no ha vuelto a saberse nada.

Manuel Gabriel Fonseca Hernández, Veracruz

4 Manuel Gabriel Fonseca

Manuel publicó su primera nota periodística en 2010, a los 16 años. Pocos meses después era ya conocido entre los reporteros de la fuente policiaca, la cual cubría para el diario El Mañanero, de Acayucan, Veracruz. Un año después, habiendo ya cumplido los 17, Manuel desapareció. Era el día 17 de septiembre de 2011 y había salido del diario, para comprar algo para comer. Aunque las autoridades de Veracruz afirmaron haber iniciado una investigación, ésta pronto fue archivada, tal como denunciaron los padres del joven reportero, cuyo nombre, nuevamente, no está contemplado en el Registro Nacional de Personas Extraviadas y Ausentes. Aunque las autoridades estatales afirman no haber abandonado la investigación, esto quedó en entredicho el 17 de febrero de este año, cuando el gobierno de Veracruz anunció que reabriría el expediente. Los compañeros de Manuel han realizado una marcha para reclamar su presentación con vida, cada año, desde 2011.

Miguel Ángel Domínguez Zamora y Pedro Argüello, Tamaulipas

Miguel y Pedro laboraban como reporteros del periódico El Mañana, de Reynosa, Tamaulipas, cuando esa ciudad era escenario de una fuerte confrontación entre los cárteles del Golfo y Los Zetas. Ambos desaparecieron el 17 de marzo de 2010, junto con un tercer reportero que, meses después, fue localizado con vida. Tanto el Comité para la Protección de Periodistas como el colectivo digital Nuestra Aparente Rendición –que cuentan, ambos, con detalladas bases de datos sobre desaparición y asesinato de trabajadores de los medios en México– coinciden en que la información sobre este caso es casi nula: tanto familiares como compañeros de Miguel y Pedro temen por su seguridad, mientras que las investigaciones de las autoridades no han arrojado ningún resultado. El próximo mes se cumplen cuatro años desde la desaparición de ambos reporteros y, siguiendo el patrón de otros casos, el Registro Nacional de Personas Extraviadas y Desaparecidas no incluye los datos de Miguel y Pedro.

Ramón Ángeles Zalpa, Michoacán

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Ramón era catedrático de la Universidad Pedagógica Nacional y corresponsal del diario Cambio, de Michoacán, cuando fue desaparecido en el municipio de Paracho, el 6 de abril de 2010. Aunque no cubría habitualmente temas relacionados con inseguridad, sino más bien asuntos de orden social, poco antes de que se perdiera su pista había reporteado el ataque de un grupo criminal contra una familia indígena, nota que, según los testimonios recabados por Nuestra Aparente Rendición, él mismo pidió en su diario que no se le firmara, “porque había problemas”. Tanto las autoridades de Michoacán, como la Procuraduría General de la República, emprendieron investigaciones para localizar a Ramón, sin embargo, a más de tres años de su desaparición, no se cuenta con ningún resultado. De hecho, Ramón tampoco aparece en el registro federal de personas desaparecidas.

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Cómo tu manera de conducir puede revelar signos tempranos de alzheimer

Una investigación muestra cómo pequeños cambios en la forma de conducir podrían exponer signos preclínicos de la enfermedad.
14 de julio, 2021
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La manera de conducir de todo el mundo cambia a medida que se envejece. Pero en algunas personas surgen sutiles diferencias en la forma de controlar un vehículo, que, según los científicos, están relacionadas con las primeras fases de la enfermedad de alzheimer.

En un experimento para averiguar si estas diferencias en la conducción pueden detectarse mediante dispositivos de localización basados en el Sistema de Posicionamiento Global (GPS), un grupo de personas mayores de 65 años del Estado de Washington (EE.UU.) aceptó que se vigilara su conducción durante un año.

Lo que los investigadores querían averiguar era si el mero estudio de los hábitos de conducción de este grupo podía revelar el comienzo de la enfermedad, sin necesidad de utilizar procedimientos médicos invasivos o costosos.

Tras 365 días acumulando la información, están seguros de que sí se podría.

Entre las 139 personas que participaron en el estudio, las pruebas médicas ya habían demostrado que alrededor de la mitad tenía la enfermedad de Alzheimer en fase muy temprana o “preclínica”. La otra mitad no la tenía.

El análisis de su conducción reveló diferencias detectables entre los dos grupos.

En concreto, los que tenían alzhéimer preclínico tendían a conducir más despacio, a hacer cambios bruscos, a viajar menos por la noche y a registrar menos kilómetros en general, por ejemplo. También visitaban una menor variedad de destinos cuando conducían, ciñéndose a rutas ligeramente más limitadas.

escáner

Getty Images
En el caso del alzhéimer, un diagnóstico precoz es fundamental.

“La forma en que las personas se mueven en su entorno cotidiano, desde los lugares que visitan hasta la forma en que conducen, puede decirnos mucho sobre su salud”, afirma Sayeh Bayat, candidata al doctorado en la Universidad de Toronto, que dirigió el estudio.

Los rastreadores GPS instalados en los coches de los participantes revelaron con detalle estos movimientos y el momento en que se produjeron.

Los investigadores que llevaron a cabo el estudio habían dividido previamente a sus participantes entre los que padecían la enfermedad de alzhéimer preclínica y los que no, utilizando para ello pruebas médicas como el análisis del líquido cefalorraquídeo y la tomografía por emisión de positrones (TEP).

Pero utilizando los resultados de los datos de conducción, pudieron diseñar un modelo que podía predecir la probabilidad de que alguien tuviera alzhéimer preclínico utilizando simplemente su edad y sus datos de conducción por GPS. La precisión fue del 86%.

“Utilizando estos pocos indicadores… se puede realmente, con una confianza muy alta, identificar si una persona tiene la enfermedad de alzhéimer preclínica o no”, expone Bayat.

El modelo fue aún más preciso (90%) cuando se añadieron los resultados de una prueba genética para el alzhéimer conocida como genotipo de la apolipoproteína E (APOE), que indica si se puede tener un riesgo heredado de la enfermedad.

(Aunque hay que tener en cuenta que este grupo es una pequeña minoría de las personas que acaban desarrollando alzhéimer).

Pero la predicción basada únicamente en la edad y la manera de conducir era casi igual de precisa.

Sayeh Bayat, a PhD candidate at the University of Toronto

Roe Lab
La investigadora Sayeh Bayat utilizó dispositivos GPS para medir la forma de conducir de los pacientes que tenían la enfermedad en un grado incipiente.

Una predicción con poco coste

Se necesitan estudios aleatorios más amplios para demostrar una relación definitiva entre los comportamientos de conducción detectados y la enfermedad de alzhéimer preclínica.

Sin embargo, pero el hecho diferencial posible es que esta investigación podría suponer una forma barata de detectar esta condición en una etapa temprana y potencialmente apoyar el tratamiento.

Pero también plantea la cuestión de si las personas mayores querrían que se siguiera tan de cerca su comportamiento, incluso si hubiera beneficios para la salud.

El hecho de que el comportamiento de los conductores cambie cuando tienen alzhéimer está bien documentado.

El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de EE.UU. sostiene que los familiares pueden llegar a notar que su ser querido tarda más en completar un viaje sencillo, que conduce de forma más errática o se confunde de pedal, por ejemplo.

Ancianos en un coche

Getty Images

Sin embargo, es difícil detectar desde el principio los cambios más sutiles, como la conducción más lenta. Esta distinción, cuenta Bayat, requiere la recopilación de datos a lo largo del tiempo para un análisis detallado.

Añade que los participantes en el estudio con alzhéimer preclínico, en algunos casos, conducían menos por la noche, restringían su conducción a zonas ligeramente más reducidas alrededor de su casa o viajaban más despacio de lo esperado.

La mejor manera de predecir, a través de los datos de conducción, si alguien sin alzhéimer preclínico puede estar en riesgo de desarrollarlo podría ser controlar su manejo en la carretera durante un período de tiempo más largo.

Esto podría revelar cambios en su conducción, sostiene Bayat.

Laura Phipps, del centro Alzheimer’s Research de Reino Unido, afirma que el estudio es “realmente interesante” y añade que los cambios en el comportamiento al volante suelen ser percibidos por los familiares de una persona a la que posteriormente se le diagnostica la enfermedad.

“Lo que nos dirán es que, a menudo, uno de los primeros síntomas o signos que notaron es que su ser querido empezó… a perderse”, dice Phipps.

Pocos fármacos para las primeras etapas

La especialista explica que actualmente hay relativamente pocos fármacos disponibles para tratar la enfermedad de alzhéimer en su fase inicial, pero espera que esto cambie en el futuro.

Si este fuera el caso, disponer de una indicación precoz de quiénes son propensos a desarrollar la enfermedad -sin necesidad de procedimientos costosos o invasivos- podría ayudar a los médicos a saber cuándo prescribir los tratamientos.

anciana

Getty Images
La enfermedad puede empezar en el cerebro hasta 20 años antes de que aparezcan los síntomas, dicen los expertos.

“Las investigaciones han demostrado que, en realidad, la enfermedad puede empezar en el cerebro hasta 20 años antes de que aparezcan los síntomas”, afirma.

Los datos sobre la conducción u otros comportamientos, como los cambios en la forma de hablar, también podrían impulsar cambios en el estilo de vida que ayuden a mantener a raya el alzhéimer.

El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido aconseja cuidar la salud cardíaca y mantenerse activo social y mentalmente, entre otras medidas preventivas que la ciudadanía puede tomar.

La idea de que el análisis de la forma de conducir podría ayudar a las personas a controlar e incluso a retrasar el inicio de los síntomas más graves del alzhéimer suena tentadora.

Pero siempre existe la posibilidad de que se produzcan errores en este análisis. O que los resultados tengan consecuencias negativas.

El riesgo de los datos

Muchos conductores de todas las edades ya permiten que su aseguradora utilice la telemática o una caja negra para medir su manera de conducir, lo que puede dar lugar a una prima de seguro más baja.

Pero en el futuro, ¿podrían estos dispositivos predecir con exactitud su riesgo de padecer alzhéimer y tenerlo en cuenta también?

Aunque este escenario potencial está muy lejos del mercado de los seguros, es algo que podría preocupar a los actuales propietarios de cajas negras, que ya han tenido problemas con la precisión de sus dispositivos en el pasado.

Rhoda Au, de la Universidad de Boston, sostiene que los clientes deberían tener más control sobre el destino de sus datos en general, para evitar una discriminación injusta de sus hábitos o comportamientos.

Azuga tracking device

Roe Lab

“Deberían tener derecho a decidir qué se comparte y qué no”, afirma.

Señala en broma que su propia forma de conducir podría considerarse errática: “Sólo pienso: Dios, esta gente de Google debe pensar que estoy loca… No tengo sentido de la orientación”.

La especialista cree que, en general, los nuevos sistemas de recopilación de datos diseñados para encontrar correlaciones sutiles entre el comportamiento y las condiciones médicas, probablemente tengan fallos. Pero dadas las posibles ventajas de poder identificar a tiempo a las personas con riesgo de desarrollar la enfermedad de alzhéimer, hay buenas razones para explorar cuidadosamente esas posibilidades ahora.

“Hay que empezar por algún sitio”, reflexiona.


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