Un juez determina que no basta con ser el padre biológico de un menor para criar a un hijo
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Un juez determina que no basta con ser el padre biológico de un menor para criar a un hijo

En Sinaloa se puso fin a la petición de una mujer que abandonó a su hijo hace 12 años pero que argumentó que pese al tiempo transcurrido, como madre biológica tenía derecho a estar con él
Por Tania L. Montalvo
12 de febrero, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Ser el padre o madre de un menor no es un principio que garantice tener derecho a hacerse cargo de él, pues ello no implica que el niño podrá ejercer sus derechos libremente o que se respeta el interés superior de la infancia, determinó este martes 11 de febrero un juez de Distrito de Sinaloa al negar la patria potestad a una mujer.

Con esta decisión, en el Juzgado Primero de Distrito de Culiacán, Sinaloa, se sentó un precedente respecto al derecho de los padres biológicos sobre sus hijos cuando éstos se encuentran en situación de desamparo y sobre cómo sus derechos deben estar siempre subordinados al interés de los menores como establece la Convención de los Derechos del Niño.

El director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim), Juan Martín Pérez García, dijo en entrevista con Animal Político que el derecho internacional a través de la Convención establece que lo más importante para que un niño o una niña se desarrolle es que lo haga en el contexto de una familia, pero este derecho no establece que sea con la familia biológica.

“En muchos momentos no hay las condiciones o por motivos varios los niños o niñas no pueden estar con su familia de origen. El principio internacional indica un concepto amplio de familia pero no necesariamente la biológica, sino alguna familia de acogida. Cuando se habla de adopción, por ejemplo, no se debe ejercer el derecho de los adultos a adoptar, sino de los niños a vivir en familia”.

El juez de distrito en Culiacán dio fin este martes al caso de una mujer con residencia en Jalisco que por voluntad propia decidió hace 12 años dejar a su hijo de cuatro meses a cargo de una tía abuela y que actualmente solicitaba la patria potestad argumentando que el menor no podría estar mejor con nadie porque ella es su madre biológica.

El caso llegó a instancias legales después de que la tía abuela rechazó entregar al niño cuando la madre se lo solicitó y porque no pudieron ponerse de acuerdo en un esquema de visitas porque unos viven en Sinaloa y ella en Jalisco.

Tras analizar el caso, el juez determinó que el argumento de que la madre biológica tiene más derecho que la tía abuela no es válido porque antes de eso debe ser tomada en cuenta la opinión del niño, según lo establecido por la Convención sobre los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, de la que México forma parte.

Según la sentencia, el pequeño —hoy de 12 años— dijo que casi no ha convivido con su madre desde que se separaron y que con su tía abuela está bien.

El juez tomó en cuenta esta declaración para determinar que el niño vive en un “ambiente armónico y conveniente” y que “existe una integración” con la tía abuela y su entorno, en donde además de que se han desarrollado vínculos afectivos, él obtiene “los medios necesarios para su desarrollo físico y psíquico”.

Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que en 2012 en el país había 28 mil 107 niños, niñas y adolescentes que habían sido abandonados por sus padres biológicos. No existen cifras oficiales sobre en cuántos casos éstos intentan volverse a hacer cargo de ellos tras haberlos dejado.

El director de la Redim dijo que para tomar decisiones bajo el concepto del interés superior de la infancia se deben considerar tres principios rectores: no discriminación, que la autoridad no de un trato desigual por tratarse de un niño o niña; tomar en cuenta la participación de los niños de acuerdo a su autonomía progresiva según la edad; y garantizar su supervivencia y desarrollo, que lo que se ofrece con la sentencia sea mejor a la condición actual del menor.

A los 12 años, la Convención ya considera que un niño debe dar su opinión sobre su caso, expresar sus preocupaciones y lo que considera es mejor para su propio beneficio.

En este caso resuelto en Sinaloa, la Redim aconseja que para respetar el principio del interés superior de la infancia la medida del juez no se limite a una definición de quien tiene derecho sobre el niño y considere que el menor podría mantener un vínculo con su madre biológica aunque ella no tenga la guardia y custodia.

En ese sentido, el juez ordenó que se emita un nuevo falló para establecer las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que la madre biológica podrá ejercer su derecho de visita.

En Chihuahua, otro caso

En septiembre de 2013, Raúl Armendáriz recibió la noticia de que tras una batalla legal de nueve meses se le entregaría la custodia de su nieta, quien fue abandonada por su hija Clara el día que nació.

La historia de Clara y su hija se hizo pública cuando la recién nacida fue encontrada envuelta en una toalla en el estacionamiento de la iglesia de San Antonio de Padua el 16 de enero de 2013.

La bebé fue entregada al DIF estatal y un mes después las investigaciones llevaron a Clara, quien a punto de cumplir 19 años fue identificada como la responsable del abandono y procesada penalmente por los delitos de omisión de cuidado y violencia familiar.

La joven aceptó su responsabilidad e inició un juicio familiar para solicitar la custodia de la bebé argumentando que lo mejor para la pequeña era vivir en familia, pero las autoridades locales le negaron tener contacto con la pequeña.

Entonces, Raúl Armendáriz —padre de Clara— solicitó la custodia y patria potestad para que la bebé creciera con su familia, pero como respuesta recibió una demanda civil del DIF estatal por omisión de cuidado y violencia familiar por no saber que su hija estaba embarazada, no haber evitado el abandono de la bebé y no haberle dado los cuidados que necesitó durante su nacimiento.

Con apoyo de organizaciones civiles de la entidad, Don Raúl enfrentó el proceso argumentando que su conducta no puso en peligro a la bebé pero en cambio, las autoridades locales privaban a la pequeña del derecho a vivir en familia y crecer en un hogar.

La sentencia final del juez determinó que la bebé tenía el derecho a desarrollarse en familia, se negó la custodia a Clara, su madre biológica, pero en septiembre pasado la patria potestad se le entregó a Don Raúl, pues se consideró que él podía garantizar que la menor vivirá en un entorno favorable.

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Código de las Familias: el referendo para legalizar el matrimonio igualitario en Cuba

En lo que es solo el tercer referendo en la historia del país desde la Revolución del 59, los cubanos decidirán si aprueban o no el matrimonio igualitario, en un país que hace décadas mandó a los homosexuales a campos de trabajos forzados.
25 de septiembre, 2022
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Los cubanos no votan para elegir a su presidente pero sí podrán hacerlo este domingo para aprobar, o rechazar, el marco legal que regirá sus relaciones familiares.

“¿Está usted de acuerdo con el Código de las Familias?” es la pregunta única que se formulará a los electores, con “sí” y “no” como opciones de respuesta en este inusual referendo, el tercero en la historia reciente del país tras los que ratificaron las constituciones de 1976 y 2019.

El matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción de hijos por parte de éstas o la gestación subrogada son algunas de las propuestas más destacadas y polémicas del documento de 104 páginas que busca reemplazar una normativa de 1975.

El plebiscito llega en un momento de profunda crisis económica en Cuba, donde la principal preocupación entre sus más de 11 millones de habitantes es capear la escasez de todo tipo de productos, desde alimentos y medicinas hasta artículos de aseo o ropa, y los cada vez más frecuentes apagones.

Hombre en Cuba junto a un cartel favorable al código de las familias.

Getty Images
La cada vez más difícil lucha diaria por la supervivencia en Cuba ha hecho que, para gran parte de la población, el referendo sobre las familias sea un asunto secundario.

Los principales cambios

El nuevo Código de las Familias se sometió a una consulta popular entre febrero y abril de este año en la que participaron 6,5 millones de cubanos, según el gobierno..

Además del llamado “matrimonio igualitario”, la posibilidad de que parejas del mismo sexo adopten niños o la “gestación solidaria” -subrogada sin fines de lucro-, el código contempla otros cambios en las interacciones familiares.

Por ejemplo, abre vías para penalizar a los agresores domésticos en aspectos como la custodia de sus niños, reparto de bienes o herencia; protege la comunicación entre los menores y sus abuelos en caso de divorcio, e incorpora legalmente a madrastras y padrastros como tutores.

También permite que los padres puedan elegir el orden de los apellidos de sus hijos y amplía -al menos sobre el papel, ya que esto requiere de recursos materiales- la protección de adultos mayores o discapacitados.

Otro punto destacado es la posibilidad de que los abuelos adquieran responsabilidad parental, algo importante teniendo en cuenta que en los últimos meses decenas de miles de cubanos de mediana edad han emigrado, en muchos casos dejando a sus progenitores al cuidado de los menores de la casa.

El “sí” contra el “no” al código

El gobierno ha emprendido una amplia campaña en favor del “sí” en la televisión, la radio y los diarios (en Cuba los medios son propiedad del Estado), en las redes sociales con los hashtags #YoVotoSi y #CodigoSi, en la calle con abundantes carteles e incluso en los centros educativos mediante sesiones especiales sobre el nuevo Código.

Todas las instituciones cubanas, desde el Consejo Electoral Nacional hasta el Tribunal Supremo, han secundado la campaña del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), dirigido por la influyente Mariela Castro, hija del exgobernante Raúl Castro.

Mariela Castro

Getty Images
Mariela Castro es desde hace años la adalid de la causa de la comunidad LGBT en el Estado cubano.

“El Código de las Familias aporta, amplía y contribuye a garantizar ampliamente los derechos de todas las personas y todas las familias. Contribuye a democratizar aún más las relaciones intergenéricas, intergeneracionales”, declaró Mariela Castro esta semana a la agencia Efe.

Gran parte de la comunidad LGBT en Cuba también apoya el “sí” en la votación del domingo.

“Que por fin en Cuba se reconozca legalmente la legitimidad del amor, las uniones y las vidas de miles de personas homosexuales es un motivo de celebración, y reivindica toda mi existencia y la de las personas de mi comunidad”, explicó a BBC Mundo el actor y prominente activista cubano Daniel Triana, de 25 años.

El activista Daniel Triana (izquierda) con otros miembros de la comunidad LGBT.

Daniel Triana
Daniel Triana (izquierda) con otros activistas y miembros de la comunidad LGBT.

Como en Cuba el Estado acapara la esfera pública, no existe una campaña articulada por el “no” en los medios de comunicación ni en la calle.

Quienes se oponen a la aprobación del nuevo Código de las Familias lo hacen sobre todo con mensajes en las redes y esgrimen diversos motivos, por lo general religiosos o políticos.

“No beneficia a la familia cubana la introducción en nuestra legislación de los contenidos de la llamada ‘ideología de género’, que sustenta muchas de las propuestas”, expuso la Conferencia Episcopal de Cuba en un comunicado en su página web.

Los obispos critican especialmente el matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción por parte de estas y la gestación subrogada, que consideran contrarios a los valores y la fe católicos.

En el comunicado expresan, sin embargo, su apoyo a otros puntos de la propuesta relacionados con la violencia doméstica y la protección de los derechos de ancianos y menores.

Mientras, en Twitter quienes se oponen al Código de las Familias han expresado su rechazo con los hashtag #YoVotoNo y #CodigoNO.

https://twitter.com/ArquiSpaces/status/1572802545457795073

“Nuestras familias también necesitan alimentos, ropa, zapatos, medicamentos, viviendas, mejor calidad de vida, mejores hospitales y escuelas, y no veo por ningún lado una campaña para eso. Por eso #YoVotoNo”, publicó otro internauta.

Muchos opositores también han planteado dudas sobre la limpieza del referendo, que según las autoridades está garantizada, aunque no habrá supervisión de organismos internacionales.

Confrontación política

Como casi todo tema de actualidad en Cuba, el plebiscito ha adquirido fuertes connotaciones políticas.

Las autoridades cubanas han vinculado la campaña del “sí” con la defensa del modelo político vigente desde 1959 y cada vez más cuestionado dentro del país a medida que aumenta el descontento social por la nefasta situación económica.

Cartel favorable al Código de las Familias en el diario oficialista Invasor, de la provincia central de Ciego de Ávila

Invasor
Cartel favorable al Código de las Familias en el diario oficialista Invasor, de la provincia central de Ciego de Ávila.

“Apoyar el Código de las Familias es apoyar el proyecto de país”, titulaba un artículo con una entrevista a Mariela Castro el pasado mayo en el diario estatal Granma.

Para el activista Daniel Triana “esto es asqueante, ya que el gobierno podría haber aprobado el matrimonio igualitario de un plumazo en la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento), donde todo se vota por unanimidad”.

“Quienes disentimos del régimen y que apoyamos el código estamos en una posición ética y política bien delicada“, asegura.

Manifestación LGBT Cuba 2019

Getty Images
En Cuba los gays, lesbianas y trans pueden manifestarse, pero solo bajo la tutela y organización del Estado: cuando en 2019 activistas LGBT celebraron una marcha por su cuenta en La Habana, agentes vestidos de civiles agredieron y arrestaron a varios manifestantes. Las autoridades les acusaron de ser “contrarrevolucionarios” al servicio de EE.UU., el señalamiento más frecuente para quienes se desmarcan del sistema establecido.

Fuera de la comunidad LGBT, la mayoría de disidentes en Cuba han expresado en las redes sociales su intención de votar “no” o abstenerse como forma de castigo al gobierno del presidente Miguel Díaz-Canel.

Otros dentro y fuera del país han aprovechado la ocasión para denunciar la falta de libertades políticas en Cuba, gobernada por el Partido Comunista como órgano único y supremo de poder en el Estado.

“Si no puedes elegir tu presidente, ¿cómo exponer a tus hijos a un Código de Familia que eligió alguien por el cual tú no votaste? Si están llevando a votación el Código de las Familias, ¿por qué no llevar a votación elecciones libres pluripartidistas?”, escribió el artista Yotuel Romero, excantante del grupo Orishas y coautor de la canción Patria y Vida, convertida en himno de la disidencia cubana.

Un pasado oscuro y polémico

De aprobarse el referendo el domingo, Cuba se convertiría en el país número 34 en el que, de manera parcial o total, se legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El respaldo del gobierno a esta iniciativa contrasta con la persecución que sufrieron los homosexuales en las primeras décadas de la revolución de 1959.

El régimen de Fidel Castro consideraba la homosexualidad un vicio propio de la sociedad capitalista y burguesa.

Fidel Castro y el Che Guevara

Getty Images
Fidel Castro y el Che Guevara eran conocidos por su escasa tolerancia hacia la homosexualidad.

“No podemos llegar a creer que un homosexual pudiera reunir las condiciones y los requisitos de conducta que nos permitirían considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero militante comunista”, declaró públicamente el gobernante en 1965.

En aquellos años los homosexuales -junto con sacerdotes y otras personas consideradas contrarrevolucionarias- eran detenidos con frecuencia, expulsados de sus empleos y encarcelados en campos de trabajos forzosos llamados UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción) para su “rehabilitación”.

Recorte de periódico de Granma sobre las UMAP.

Granma
Unos 25.000 cubanos, según estimaciones, fueron recluidos en las UMAP entre 1965 y 1968. Eran campos de trabajos forzosos inspirados en los de otros países comunistas de la esfera de la URSS en los que se buscaba “reeducar” a personas con tendencias consideradas contrarias a los valores del socialismo y la Revolución.

Tras dos décadas de dura represión, en 1979 se despenalizaron las relaciones entre personas del mismo sexo y comenzó una liberalización gradual que se aceleró ya en el siglo XXI.

“El Gobierno se vio obligado a reconciliarse con su pasado cercano de intolerancia y discriminación para encajar en el nuevo orden global postsocialista. El país necesitaba abrirse al mundo y ofrecer una imagen de apertura”, explica el historiador cubano Abel Sierra Madero.

Mientras, algunos activistas LGBT en la isla lamentan que el reciente lavado de cara del Estado cubano, culminado en el Código de Familias, tienda un velo sobre este oscuro pasado.

“Cuba fue hasta hace poco un estado homotransfóbico. Fidel Castro y el Ché Guevara eran homotránsfobos confesados. De pronto con este código pretenden obviar todo esto sin una sola mención a ese historial funesto. No han pedido disculpas y simplemente lo han tratado de empujar como una ley natural que se desprende de la coherencia histórica de la revolución cubana. Eso no solo es falso sino que es muy cínico y macabro”, denuncia el activista Daniel Triana.


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