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40% de los presos en México aún espera sentencia
De los 242 mil internos en los 419 centros penitenciarios que hay en el país, un poco más de 100 mil personas no han recibido condena en un proceso legal.
Por Omar Granados
13 de marzo, 2014
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Foto: Cuartoscuro

Foto: Cuartoscuro

De los 242 mil internos en los 419 centros penitenciarios que hay en el país, un poco más de 100 mil personas (40%) no han recibido condena en un proceso legal. Los penales tienen un sobrecupo (hacinamiento) de 26%, mientras que 79% del total siguen un proceso del fuero común y 21% del federal.

Las cifras corresponden al Informe sobre la prisión preventiva en las Américas, presentado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en el Senado de la República. James L. Cavallaro, relator sobre los derechos de las personas privadas de la libertad de la CIDH, afirmó que el uso de la prisión preventiva en las Américas frecuentemente afecta las garantías ciudadanas por aplicaciones equivocadas.

Las cifras en México

El informe presenta una radiografía de los sistemas penitenciarios del continente y presenta datos relevantes por país como el porcentaje de presos que han sido condenados, la población penitenciaria y algunos de los rasgos de los marcos legales de la región.

Por ejemplo, sólo en los últimos cinco años más de mil internos se han fugado de las prisiones mexicanas y alrededor de 600 han perdido la vida en ellas.

De acuerdo con información de la CIDH, México -con sus 242 mil internos- es el tercer país de la región en números totales, sólo después de Estados Unidos y Brasil. Además, debido a que la capacidad de los centros penitenciarios es de 188 mil plazas, tenemos un nivel general de hacinamiento del 26%.

El 40% de la población penitenciaria (100 mil) que no tiene condena, “se encuentran en las mismas condiciones y expuestas por igual a los motines, las fugas, la violencia, el consumo de drogas, los homicidios y el autogobierno imperante en las cárceles”, señala el informe.

Para la CIDH, las principales causas del alto porcentaje de presos sin condena se debe a la demora judicial y la amplia persecución de delitos menores, sobre todo patrimoniales en los que el objeto es de poca cuantía.

El organismo detectó que entre diciembre de 2006 y septiembre de 2012, la PGR detuvo a 9 mil 233 personas por presuntos vínculos con el crimen organizado y, aunque mil 059 sí fueron consignadas, sólo 377 fueron puestas en libertad y 8 mil 174 están presos sin que exista sentencia en su contra.

Los costos de la prisión preventiva

La aplicación generalizada de la prisión preventiva no sólo implica afectaciones concretas en personas individuales, sino que conlleva un importante costo financiero para los países. CIDH calcula que el costo total promedio de la prisión preventiva para el gobierno, tomando como parámetro el 2006 (población penal de más de 92 mil presos preventivos), fue de más de 5 mil 794 millones de pesos (446 millones de dólares).

Por otra parte, el costo social total promedio ascendió a más de 9 mil 755 millones de pesos (750 millones de dólares), esto incluye: el referido costo para el Estado, los costos para los detenidos y sus familiares, y los costos para la comunidad.

El costo para el estado incluye: manutención de los detenidos (infraestructura y gastos corrientes del funcionamiento de los reclusorios), costos del proceso penal (investigación, proceso judicial, y defensa pública y ayuda social), provisión de salud a familiares de los detenidos y contribuciones de empleadores a la seguridad social.

Calderón presionaba al Poder Judicial en los casos más mediáticos

Las presiones provenientes de funcionarios hacia el Poder Judicial se ejemplificaron en el país con el expresidente Felipe Calderón, quien “tenía la práctica de criticar públicamente a los jueces que actuaban en determinados casos de alto perfil mediático” señala el análisis de la CIDH en su informe.

Las opiniones de Calderón, que denunciaban impunidad señalando a jueces estatales y federales eran parte de un discurso que “contribuye a construir una percepción pública de impunidad mediante el argumento de una ‘puerta giratoria’ (la policía detiene a los delincuentes y los jueces los dejan en libertad).” Además, envía un mensaje político que pretende trasladar la responsabilidad de la criminalidad al Poder Judicial.

Finalmente, luego de su visita a México la CIDH informó sobre la aplicación en algunos estados de la figura jurídica conocida como “flagrancia equiparada”, usada para justificar detenciones masivas de personas, sin que éstas hayan sido detenidas realmente en flagrancia y sin que tuvieran vínculos ni objetos relacionados con el hecho perseguido, como estrategia para criminalizar la protesta social.

Informe-PP-2013-es.pdf by http://www.animalpolitico.com

*Nota publicada el 12 de marzo de 2014.

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¿Realmente te espía (y para qué) el micrófono de tu teléfono?
Las empresas recaban nuestros datos con propósitos comerciales, pero al almacenarlos ponen en peligro nuestra privacidad. Son los hackers quienes están al acecho.
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¿Has sentido alguna vez que tu ‘smartphone’ o tu tableta recoge tus conversaciones? ¿Has recibido anuncios de viajes a Rio de Janeiro justo después de hablar con tu mejor amigo de ese destino para las vacaciones?

Leyenda urbana o realidad: ¿realmente me escucha mi teléfono?

La proliferación de micrófonos en nuestros celulares y los altavoces inteligentes -como el sistema Siri de Apple o Alexa, creado por Amazon- hace pensar que cualquiera puede escucharnos y que nuestra privacidad está en jaque.

Zoe Kleinman, corresponsal de tecnología de la BBC, contó esta semana en el programa Bussines Daily una experiencia espeluznante que tuvo cuando su teléfono parecía escuchar una de sus conversaciones y cómo esto la llevó a descubrir lo fácil que es hackear el micrófono de alguien y espiarle.

“Hace unos años estaba hablando con mi madre en su cocina y me contó que un amigo de la familia había muerto en un accidente de tráfico en el extranjero. Recuerdo que mi teléfono estaba a mi lado”.

Teléfono

Getty Images
La periodista Zoe Kleinman empezó a indagar si es posible que nos escuchen.

“Fue un accidente dramático, así que busqué si algún medio de comunicación había escrito algo de eso. Empecé a escribir en el buscador el apellido de la familia, mientras veía que el texto predictivo me sugería correctamente el nombre”.

“¿Cómo era posible que el buscador me ofreciera esa posibilidad cuando, en realidad, ningún medio había escrito nada sobre el accidente?”.

¿Coincidencia?

Puede ser, pero Kleinman empezó a investigar si realmente era posible que nuestros dispositivos estuvieran recogiendo nuestra voz.

Para ello, llamó a un experto y le desafío a crear una aplicación que enlazara el micrófono de su smartphone con una laptop.

“Lo que me pareció más alarmante de todo es que fue capaz de desarrollar esa aplicación en un par de días”.

Imagen de recurso

Getty Images
Hay programas muy accesibles que permiten convertir en texto cualquier audio de nuestro teléfono.

Lo probaron y el sistema fue capaz de hacer que al ordenador llegara texto que reproducía la conversación escuchada por el teléfono.

Si ellos podían hacerlo, ¿qué no conseguirán las grandes tecnológicas?

“En realidad es un gran riesgo para ellas. Espiar es ilegal. No puedes recabar datos de la gente sin haberles pedido permiso explícitamente”, afirma.

Pero Kleinman quiso recalcar durante la entrevista que ella y el especialista pudieron demostrar que grabar del micrófono era fácil, pero no pudieron demostrar que eso estuviera pasando realmente.

“La conclusión a la que llegamos es que si es posible, es probable que haya gente intentando activar el control por voz. Nos hemos rodeado de estos dispositivos y nos están escuchando a la espera de palabras de control que los activen”, dice.

“Todas las compañías niegan absolutamente que usen los datos recabados por voz y niegan que compartan esos datos con terceros”, apunta la periodista de la BBC.

Software por US$5

Pero si hay alguien que demostró lo fácil que es hackear el micrófono de alguien fue el cineasta holandés Anthony van der Meer cuando dejó que su teléfono fuera robado a propósito para poder usarlo en secreto grabando al ladrón.

Instaló una aplicación muy sencilla que le permitía hacer todo lo que hace con su teléfono normalmente, pero de forma remota.

Tablet

Getty Images
El coste de las aplicaciones que nos permiten usar nuestro celular en remoto suele ser bajo.

Esa aplicación iba a funcionar siempre, incluso aunque el ladrón reiniciara el smartphone.

“Podía ver los contactos, los mensajes, grabar audio, video, tomar fotos”, dice. En definitiva, tenía acceso a todo.

“Me di cuenta de todo lo que compartimos con nuestros teléfonos y de que es el dispositivo perfecto para espiar porque la gente lo lleva todo el tiempo consigo. Tiene micrófono, cámara e incluso GPS que te permite saber dónde está la gente. No nos damos cuenta del daño que puede hacer”, afirma van der Meer.

Por ejemplo, el cineasta supo de su ladrón tras mirar los registros del GPS que frecuentaba albergues para gente sin techo.

Además grababa 30 segundos de conversación dos veces al día. Si le parecía interesante, grababa más tiempo.

La aplicación que había descargado en el teléfono que fue robado le permitía incluso ver cuándo el celular estaba online y le mandaba un texto de las conversaciones grabadas a su mail.

Ojo y reflejo de www

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Si las empresas vigilan nuestros pasos en la red, ¿qué podemos hacer al respecto?

“Es una aplicación muy útil y fácil de manejar”, asegura.

Además es un software legal y no muy caro. “Creo recordar que me costó unos US$5 la suscripción de por vida”.

Otra de las cosas que destaca Van der Meer es el poder del micrófono.

“Incluso aunque lo llevara metido en el bolsillo, las conversaciones eran bastante claras y nítidas”.

“En realidad, asusta mucho saber que incluso para una persona como yo, con unas habilidades tecnológicas limitadas, es muy fácil”.

Y cuando es tan fácil hacerse con tus datos, la extorsión o el chantaje están a solo un paso.

“La aplicación puede hacer streaming, es decir, grabar en directo lo que esté haciendo la persona en ese momento, ya sea en vídeo o audio”, cuenta el cineasta.

El teléfono, al microondas

“Si estoy una conversación delicada, dejo el teléfono en el microondas. Y si quiero estar completamente segura de que no me escuchan, lo enciendo durante 30 segundos”, dice la experta en seguridad Lisa Forte, bromeando sobre destruir tu smartphone como una medida para proteger tu intimidad.

Amazon

Getty Images
Al usar tiendas online como Amazon, proporcionas un registro de hábitos de compra.

Porque si algo tiene claro esta experta es que, en efecto, nuestros teléfonos nos escuchan.

Pero ¿qué pasa con la información que nuestros dispositivos recogen a través de los micrófonos?

El problema para ella empieza cuando descargamos aplicaciones.

Recuerda, sin decir nombres, una aplicación que en su letra pequeña decía “no almacenaremos ningún audio en nuestros servidores”.

“Para mí, es una cosa muy rara de decir, porque si no estuvieran acumulando ninguno de los datos que recogen sobre nosotros, dirían eso mismo: “ningún dato será recabado”. Creo que podrían estar transcribiendo el audio y eso es lo que almacenan: un texto sobre nuestro audio”, explica Forte.

Todo esta recogida de datos se usa, en este caso, con un objetivo comercial, pero si las compañías almacenan nuestros datos entonces los hackers pueden robarlos y usarlos contra nosotros.

¿Cómo protegerse?

Entonces ¿qué puede hacer la gente para protegerse?

“Nunca tengo una conversación importante cerca de mi teléfono, pero lo que es importante con los smartphones es tener actualizado el sistema operativo. Cada vez que salga uno nuevo, actualiza tu teléfono inmediatamente”, recomienda la experta.

Si existiera alguna sospecha o brecha sobre el sistema fabricado para el teléfono, el nuevo sistema arreglaría eso.

Y por último, hay que tener mucha cautela con las aplicaciones que descargamos y con los permisos que les damos.

¿Es realmente necesario que ese juego que tanto nos gusta tenga acceso a nuestra cámara? ¿Para qué?

“Otra cosa que hay que tener en cuenta es que hay aplicaciones que activan el micrófono y esto nos consume datos y batería”, recuerda Kleinman.


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https://www.youtube.com/watch?v=E5DFeVSv5FU

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