Castiga EU a empresa mexicana por comerciar con Cuba
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Castiga EU a empresa mexicana por comerciar con Cuba

La empresa mexicana Micra, dedicada a la venta y distribución de microscopios, cerró la venta de un microscopio valuado en 100 mil dólares al Centro de Estudios Avanzados de Cuba desde hace dos años, sin embargo, la transacción está en investigación por EU, sólo porque incluye el nombre de la isla.
Por Rafael Cabrera
25 de marzo, 2014
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En agosto de 2011, la empresa mexicana Micra, dedicada a la venta y distribución de microscopios, cerró la venta de un microscopio valuado en 100 mil dólares al Centro de Estudios Avanzados de Cuba. La operación era simple: la institución cubana dio un anticipo de 100 mil dólares a la productora del aparato, que se enuentra en República Checa, pero algo pasó: el Departamento del Tesoro de Estados Unidos congeló el dinero y no lo han podido recuperar. La razón fue que la transferencia llevaba por nombre “Cuba” y, desde entonces, está bajo una investigación en la que no les han solicitado ningún tipo de prueba.

Carlos Segovia y Roberto Villaseñor, representantes de la compañía mexicana, narran que desde entonces han iniciado una lucha legal para que el Gobierno estadounidense y Banamex Citibank les devuelvan los cien mil dólares que mantienen bajo investigación. La Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) no les apoyó, tampoco la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

“Nos han dicho que el Departamento del Tesoro, a través de Office of Foreign Assets Control (OFAC), mantiene el dinero bajo una investigación porque el dinero es originario de Cuba. Pero, hasta ahora, ni siquiera nos han solicitado una explicación, nunca nos han llamado para presentar pruebas. Nada”, señala Villaseñor.

No era la primera operación de este tipo que hacía la empresa mexicana, aunque sí la única con Cuba. Segovia cuenta: “Habíamos hecho muchas otras operaciones de ese estilo con diversos países de Sudamerica sin ningún problema. En esta ocasión enviamos el dinero a través de Banamex, cuya filial en Estados Unidos es Citibank, y en la ficha de deposito para la transferencia se identifico como “Anticipo de Cuba”. Y por esa razón nuestro dinero quedó congelado”.

Correo recibido por la empresa Micra. //Foto: Especial.

Correo recibido por la empresa Micra. //Foto: Especial.

Los empresarios han reclamado a los bancos que, como clientes mexicanos, no están sujetos a las leyes y políticas estadounidenses referentes al embargo económico que pesa sobre la isla, sin embargo la respuesta ha sido nula.

“A nosotros nos informaron hasta medidos de agosto del 2011 cuando ya habíamos buscado nuestra operación por todos lados, porque simplemente el dinero no llegaba a República Checa”, dice Villaseñor.

“Pedimos a Banamex que, si ellos no podían hacer esa operación, que nos regresaran nuestro dinero y ellos decían que no lo podían regresar por que estaba detenido por la OFAC, y desde entonces así ha estado. Al final nosotros tuvimos que cubrir esa pérdida, pero nos parece injusto que casi 3 años después su investigación no concluya”.

Su principal reclamo, insisten, es que con base a las Leyes mexicanas se les devuelva su dinero, pues como clientes no están sujetos a la legislación de Estados Unidos.

“Las reglas y leyes que nos rigen a nosotros son las reglas mexicanas no las que rigen en Estados Unidos , inclusive con las reglas del comercio internacional no se esta haciendo nada fuera de la ley”, dice Segovia.

Por el momento, los empresarios han iniciado un juicio mercantil ante el Juez Quinto de Distrito en Materia Civil en el DF, a fin de que se les reintegre su dinero.

Sin embargo, objetan algo: el juez ha dado cabida durante el juicio a recursos y argumentos provenientes de Estados Unidos.

Durante todo el proceso, la única prueba de que su dinero es investigado es un mail enviado por Citibank a Banamex explicando que la OFAC tiene retenido el dinero. “Como clientes estamos totalmente desprotegidos, ¿por qué creen que el embargo hacia Cuba nos debe aplicar como empresa mexicana?”, cuestiona Villaseñor.

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Sputnik V: por qué muchos en Rusia tienen dudas sobre su propia vacuna

La vacuna rusa Sputnik V contra la COVID-19 es demandada en todo el mundo, pero muchos rusos siguen sin fiarse.
4 de marzo, 2021
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Cuando las autoridades de localidad de Sputnik anunciaron recientemente que ofrecerían la vacuna rusa Sputnik V en la clínica local, sólo 28 jubilados se apuntaron para recibir la dosis contra la covid-19.

El interés en el extranjero por la vacuna rusa se ha disparado desde que los datos publicados en la revista médica Lancet mostraron que tenía una eficacia del 91.6% contra el coronavirus, a la altura de las mejores del mundo.

Ese respaldo fue un éxito político, además de científico, para un proyecto de prestigio anunciado a bombo y platillo por Moscú y del que muchos dudaban abiertamente en Occidente.

Pero al mismo tiempo que países de América Latina y Europa están pidiendo lotes de Sputnik, el despliegue en la propia Rusia está siendo lento, ya que la gente se muestra muy reacia a ser inyectada.

Galina Bordadymova

BBC
Galina Bordadymova, representante pública del pueblo de Sputnik se muestra orgullosa del avance científico que ha logrado Rusia con la vacuna Sputnik V.

Sputnik… en Sputnik

“Todo el mundo me asustó diciendo que me iba a doler, ¡pero no sentí nada!”, exclamó un pensionista de edad avanzada mientras se ponía el jersey después de recibir la inyección de Sputnik en el pueblo del mismo nombre.

Detrás de él, una enfermera se inclinó para gritar a otro jubilado que debía dejar el alcohol durante un tiempo después de la inyección.

A un par de horas en coche de Moscú, el pueblo de Sputnik tiene una granja de ganado, unos cuantos bloques de apartamentos idénticos y ninguna indicación de por qué se le dio el nombre de un triunfo de la carrera espacial soviética.

A sign in Russian at the entrance to Sputnik village

BBC
En el pueblo de Sputnik desconfían de la vacuna. No están solos: sólo un 30% de los rusos están dispuestos a ponerse la vacuna rusa, según una encuesta.

El vínculo cósmico con la vacuna está más claro.

“El satélite Sputnik fue una innovación rompedora y esta vacuna también lo es”, dice entre risas la dirigente local Galina Bordadymova, abrigada con pieles pero sin guantes en la gelidez de la calle.

“Habíamos previsto que vinieran 25 personas, pero hemos conseguido 28, así que estamos contentos”, insiste, pasando por alto el comentario de que el interés era preocupantemente bajo en una población de más de 1.000 personas, habida cuenta del alto riesgo del coronavirus.

Su equipo había hecho un llamamiento a los residentes de mayor edad, dando prioridad a los más vulnerables al virus. “Todos los que quisieran la vacuna podían recibirla”, afirma Bordadymova.

Interés internacional

Al principio, los analistas occidentales se mostraron desdeñosos, incluso despectivos, respecto a la Sputnik V, ya que los representantes rusos hicieron rotundas afirmaciones sobre un tema del que se disponía entonces una evidencia escasa.

Los datos de los ensayos de fase III demostraron posteriormente que la vacuna es eficaz, con efectos secundarios similares a las desarrolladas en Europa y Estados Unidos, y el interés en el extranjero ha aumentado.

“Incluso nuestros críticos se han quedado sin argumentos”, aseveró el mes pasado Kirill Dmitriev, director del fondo de inversión estatal RDIF, el cual respalda a Sputnik.

Moscú

BBC
Las autoridades rusas han desplegado centros de vacunación temporales en los centros comerciales para agilizar la campaña.

El RDIF afirma que 39 países ya han aprobado su vacuna y, para alegría de Rusia, incluso se le está pidiendo que ayude a la UE, que está sufriendo escasez.

Hungría fue la primera en aprobar la vacuna rusa para su uso de emergencia y Eslovaquia acaba de recibir dos millones de dosis, obviando la posibilidad de que Sputnik le sirva a Rusia como una “herramienta” para ejercer influencia.

A la covid-19 no le importa la geopolítica, argumentó el primer ministro eslovaco, Igor Matovic.

“Se puede decir que es un instrumento de Rusia o que la vacuna es sólo una víctima del contexto político, pero definitivamente la política está más explícitamente presente en el caso de la vacuna rusa que en cualquier otra producida en el mundo actualmente”, señala Andrei Kortunov, del Consejo de Asuntos Internacionales de Rusia.

Sin embargo, Rusia tiene ahora tantas solicitudes de Sputnik que el Kremlin afirma que no puede atenderlas todas con la capacidad de producción actual.

El RDIF dice que abastecerá a los mercados extranjeros desde plantas en el exterior, no con dosis destinadas a los rusos, pero aún no ha dado detalles, ni un calendario.

“Para Putin, hallar la vacuna era una forma de demostrar al mundo que Rusia es un país desarrollado y de gran envergadura, capaz de alcanzar grandes éxitos en áreas que exigen mucho conocimiento y tecnología”, considera Tatiana Stanovaya, de la consultora R.Politik.

Pero la aprobación de Sputnik en toda la UE sigue siendo un objetivo difícil.

“Cuando se decide comprar la vacuna rusa, parece que se invierte o se aprueban los logros del régimen de Putin o del propio Putin”, afirma.

Vladimir Putin

Getty Images
Existe una gran demanda internacional para la vacuna rusa, lo que muchos interpretan como un logro del presidente Vladimir Putin para mostrar a Rusia como un país poderoso.

Precauciónes de los rusos

En la aldea de Sputnik no hay tal discusión sobre política y vacunas.

Algunos residentes están nerviosos por la posibilidad de contraer el coronavirus: dos lugareños de 50 años murieron a causa del virus en la primera oleada de la pandemia.

Pero sus habitantes parecen aún más temerosos de vacunarse.

Una encuesta realizada esta semana por los sociólogos del Centro Levada, reveló que sólo el 30% de los rusos está dispuesto a recibir la Sputnik V, un 8% menos desde que se inició el despliegue sanitario, y eso a pesar de que los datos sobre su seguridad ya son públicos.

campaña metro moscú

BBC
Se han hecho campañas para promocionar la vacunación, pero sólo cuatro millones de rusos se han vacunado hasta ahora contra el coronavirus.

“La gente tiene miedo; hay todo tipo de rumores sobre complicaciones”, explica Lidia Nikolaevna mientras retira una espesa capa de nieve de la puerta de su garaje.

Hace poco estuvo en el hospital por la covid, por lo que su médico dice que ella misma no necesita todavía un pinchazo.

Tal vez más tarde“, aventuró Lidia, haciéndose eco de otros habitantes del pueblo.

“La gente dice que está bien, pero vamos a ver. Si todo va bien, creo que más gente se vacunará”.

“Los rusos son conservadores: no se fían de su propio Estado y no se fían de lo que pueda salir de este Estado”, afirma Andrei Kortunov sobre la indecisión de la gente.

Al no haber un nuevo confinamiento nacional, y debido a las escasas alusiones a las muertes por covid que hacen las autoridades, se les podría perdonar que pensaran que el peligro ha pasado.

La televisión estatal no se ha desplegado con toda su fuerza persuasiva y el propio presidente, Vladimir Putin, aún no se ha vacunado.

Vacuna contra la covid desarrollada y aprobada por Rusia

EPA
La vacuna, llamada Sputnik-V, fue desarrollada por el Instituto Gamaleya y se registró después de dos meses de ensayos en humanos

Así que, a pesar de que el operativo llega incluso a los puntos más remotos, como Sputnik, y los puntos de vacunación ambulantes en los centros comerciales de las ciudades, sólo cuatro millones de rusos se han vacunado hasta ahora contra el coronavirus.

Muy por debajo del objetivo del Ministerio de Sanidad, que es alcanzar el 60% de todos los adultos en seis meses.

El Kremlin insiste en que no hay déficit de vacunas para uso doméstico.

Pero su descripción de la producción y la demanda interna como “en armonía” para “esta etapa” sugiere cierta reticencia a promover la campaña de vacunación con demasiada intensidad mientras que no haya más ampollas rodando por las cintas transportadoras de las fábricas.

De vuelta a casa desde la clínica del pueblo de Sputnik, el jubilado Anatoly dice que recibir su inyección no fue gran cosa.

“Fue solo un momento”, cuenta, haciendo el gesto de recibir un pinchazo en el brazo, pero duda de que realmente necesitara vacunarse.

“¡Estoy sano! Sólo tienes que beber samogon”, insiste Anatoly, refiriéndose al alcohol casero de alta graduación.

“Creo que eso también me protegerá del covid”, ríe el hombre de 74 años, antes de alejarse por la nieve.


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