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Cd. Cuauhtémoc: 153 desaparecidos... y sólo tres averiguaciones previas
Aún cuando entre 2011 y 2012, las autoridades federales reconocen que 94 personas fueron víctimas de desaparición forzada en Ciudad Cuauhtémoc, en ese mismo lapso, la Fiscalía de Chihuahua sólo abrió tres averiguaciones previas por privación de la libertad.
Por Paris Martínez
26 de marzo, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

En los últimos diez años, en Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, han desaparecido al menos 153 personas, según las estadísticas del Registro Nacional de Personas Desaparecidas, de la Secretaría de Gobernación. Y de esas víctimas, 94 fueron raptadas entre 2011 y 2012, sin que hasta la fecha se conozca su destino.

“Este lugar es de La Línea –dice X., familiar de un joven raptado hace ya dos años y medio en esta localidad–, ellos son la mafia, ellos controlan Cuauhtémoc, ellos se llevan a la gente, ellos son aquí el poder y, desde hace algunos años, todos vivimos con miedo.”

Ese miedo, de hecho, le impide a X. dar su nombre e, incluso, el de su familiar, secuestrado en octubre de 2011, a los 19 años, cuando iba a bordo del auto de sus padres, acompañado de un amigo. “Se llevaron a los chavales con todo y auto, al amigo lo liberaron, bien golpeado, pero a mi muchacho se lo llevaron, no sabemos por qué, para qué, si eran unos niños, y aunque hemos denunciado, aunque hemos dado mucha información recabada por nosotros mismos, la Fiscalía de Chihuahua no ha hecho nada, nada…”

Y pone un ejemplo: “El auto en el que iba mi muchacho siguió circulando en Ciudad Cuauhtémoc por casi seis meses, lo traía otra persona, con papeles falsos… obtuvimos copia de esos papeles y resultó que todo era chueco, empezando por la licencia, y aunque esto lo denunciamos a la Fiscalía, les dimos una carpeta con esos documentos, porque queríamos que esa persona dijera cómo obtuvo el auto, la policía no hizo nada, no lo fue a buscar, no abrió una averiguación previa, ni siquiera se integró esa información al expediente que ya tenían por la desaparición y, es más, nosotros creemos que los mismos policías le avisaron a los mafiosos, porque después de reportar esto, el auto dejó de verse por aquí… Es por eso mismo que ahora tenemos todavía más miedo, porque, ¿con qué confianza volvemos con la policía para aportar información o pedir avances, si ya sabemos que están coludidos con los ‘linieros’?

Y este no es un caso aislado, advierte X., “porque aquí a cada rato se llevan a la gente, a los chavales, y la gente tiene miedo de denunciar, porque nomás denuncias y empiezan las amenazas a tu vida, a la de tu familia, conocemos varios casos de desaparecidos que no han sido denunciados por sus familiares, porque si ya te arrancaron a uno, no quieres que se lleven a los demás, no quieres que vengan por ti, entonces la gente ya no habla, ¿cómo hacerlo si aquí ves pasar las patrullas de la policía escoltando a los malandros, que van con sus armas de fuera y todo? Y uno qué hace, nomás nos queda hacernos chiquitos, ni modo que uno se ponga con la mafia, no podemos contra ellos, son muchos y nosotros somos muy poquitos… Por eso sabemos sabemos bien claro que aquí nunca habrá justicia… aquí la justicia son los ‘linieros’…

X. llora cuando habla, “y es que cada vez el dolor vuelve… y entonces nosotros vivimos con la pura esperanza de que algún día encontraremos algo, aunque sea un huesito así, chiquito, y que nos digan ‘éste es su muchacho, aquí lo tienen’, para podernos irlo a llorar… Yo no pierdo las esperanzas –murmura–. Mientras no me entreguen algo, todo puede suceder… Aunque aquí todo está tan mal, fíjate, que a veces nuestro único sueño es encontrar un huesito así –y junta los dedos de una mano, como agarrando un terrón pequeño e invisible–… aunque sea así… así… un huesito…”.

Rápido Cuauhtémoc…

Moisés es un hombre robusto, de nutrido bigote. “Es él –dice Lorena, y muestra el retrato que carga siempre consigo, en su cartera–. Él era chofer de autobús, llevaba pasajeros de Chihuahua capital a Ciudad Cuauhtémoc, trabajaba para la línea Rápido Cuauhtémoc y era el único sustento de la familia, se esforzaba mucho… y se lo llevaron el 28 de diciembre de 2011.”

Según testigos oculares de los hechos –cuyo testimonio debió ser obtenido directo por la familia, ante la negativa de la Fiscalía de Chihuahua a emprender una investigación por privación de la libertad–, Moisés acababa de llegar a la terminal de autobuses de Ciudad Cuauhtémoc, cuando un grupo de hombres armados y encapuchados, que descendieron de una camioneta negra, lo abordaron y, a golpes, se lo llevaron consigo.

“Los testigos dicen que primero escucharon gritos, como si le estuvieran pegando, y luego vieron que se lo llevaban… el autobús quedó encendido, con las luces prendidas y la puerta abierta, y la gente de la terminal no hizo nada, ellos vieron lo que estaba pasándole a uno de sus compañeros e hicieron como si no se dieran cuenta. Es más, dejaron el autobús de Moisés así como estaba, prendido y abierto, dentro de la terminal, hasta el día siguiente…”

–¿Las investigaciones de la autoridad han arrojado algún resultado? –se pregunta a Lorena.

–La Fiscalía de Chihuahua tiene un expediente de ocho tomos, pero podrían ser 30 y da igual, porque son puros oficios que han emitido de una oficina a otra, y luego las respuestas, pero en sí, investigación de campo, una búsqueda real, no la han hecho… En realidad, nunca han hecho nada: primero me dijeron que seguro Moisés tenía otra familia y se había ido por su propia voluntad, decían que no estaba desaparecido sino extraviado, y la única forma en que aceptaron abrir una averiguación por privación de la libertad, fue cuando mi familia y yo logramos encontrar a testigos de los hechos, pero además de abrir ese expediente, las autoridades están como de brazos cruzados, incluso las federales, poraque aquí vino la PGR, y muchas familias les dimos los expedientes de nuestros maridos, nuestros hijos, nuestras hijas, y se los llevaron a México con la promesa de investigar pero, hasta ahorita, no han notificado ningún resultado; no han hecho nada, pues…

–¿La línea de autobuses Rápido Cuauhtémoc le brindó apoyo?

–Nunca –señala Lorena–, es más, intentaron hacerse como que no sabían de qué les hablaba cuando llamé para preguntar por Moisés. Ellos sabían que algo estaba mal desde el mismo día que se lo llevaron, y no sólo porque hubo empleados que vieron el secuestro, sino también porque ese mismo día mi esposo tenía que realizar una segunda corrida, de Ciudad Cuauhtémoc para Chihuahua, vendieron boletos para ese viaje y luego le tuvieron que devolver el dinero a los pasajeros, porque Moisés no llegó…  dime tú, ¿a poco la empresa no se iba a dar cuenta que les faltaba un chofer, si el autobús estuvo todo un día en sus instalaciones, prendido y con la puerta abierta, mientras que la gente que había pagado su pasaje se quedaba formada, esperando que llegara el autobús? La actuación de la empresa es muy sospechosa: a los empleados que vieron el secuestro, los asignaron a otras ciudades, a uno incluso lo mandaron comisionado a la Ciudad de México, y cuando la Fiscalía lo requirió para que diera su declaración, la empresa dijo que no podía darnos datos para localizarlo, o sea, algo esconden.

–¿Económicamente, recibe alguna asistencia, ya sea de la autoridad o de la empresa?

–Ninguna –protesta Lorena–: la empresa ni siquiera quiso pagarme la quincena de Moisés, y eso que ya la había trabajado… me dijeron que tenía que llevarles una carta firmada por mi esposo, cínicamente, como si no supieran que había sido raptado dentro de sus mismas instalaciones, y luego, seis meses después, me quitaron el Seguro Social. Y por el lado de las autoridades, no hay tampoco ayuda. Aquí en Chihuahua, por ejemplo, existe un fideicomiso que brinda apoyo a las familias de víctimas del crimen organizado, pero sólo se la dan a familias de personas asesinadas, y a una, que no sabe si su esposo está vivo o muerto, pues no le dan nada. Por otro lado, a principios de marzo, mi niña, que tenía cinco meses cuando se llevaron a Moisés, se puso muy mala de sus vías respiratorias, así que la llevé al Seguro Popular, porque nos dijeron que contaríamos con asistencia médica, y cuando llegué me dieron cita para el 27 de marzo, eso, a pesar de que mi niña ya no estaba oxigenando. Me la tuve que llevar de urgencia a un hospital privado, donde tuve que pagar 15 mil pesos, que tuve que pedir prestados y que no he podido terminar de pagar… así nos ayudan las autoridades aquí en Chihuahua.

Epílogo…

Aún cuando entre 2011 y 2012 las autoridades federales reconocen que 94 personas fueron víctimas de desaparición forzada en Ciudad Cuauhtémoc, en ese mismo lapso, la Fiscalía de Chihuahua sólo abrió tres averiguaciones previas por privación de la libertad. El resto de los casos, por el momento, no son investigados…

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