La tecnología que puede revolucionar la búsqueda de aviones
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La tecnología que puede revolucionar la búsqueda de aviones

Cajas negras flotantes y dispositivos que transmiten señales por satélite son algunos de los cambios propuestos a nivel europeo para facilitar el rastreo de aeronaves luego de un accidente.
29 de marzo, 2014
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¿Podría una caja negra flotante -o señales de emergencia por satélite en lugar de radares- facilitar el hallazgo de restos tras accidentes como el de Malaysia Airlines?

Esos son precisamente algunos de los cambios propuestos por la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA, por sus siglas en inglés). Irónicamente, mientras se intensificaba la búsqueda de restos del vuelo MH370 en el Océano Índico, las autoridades europeas evaluaban posibles modificaciones a la caja negra y a los sistemas de transmisión de aeronaves para facilitar la búsqueda en casos de accidentes.

Muchas de las recomendaciones provienen del informe publicado por la Agencia de Investigaciones de Accidentes francesa (BEA, por sus siglas en francés) luego de la tragedia del vuelo 447 de Air France de 2009, que se hundió en el Atlántico en trayecto de Rio de Janeiro a París con 228 personas a bordo.

La agencia europea respaldó varias de las recomendaciones, que fueron sometidas a un período de consulta que finalizó el 20 de marzo de este año. “Estos planes, que deben ser aprobados por la Comisión Europea en Bruselas, afectarían a los aviones registrados en 32 naciones europeas”, informa el periodista Theo Legget, de la unidad de economía de la BBC.

En el caso del vuelo de Malaysia Airlines, que desapareció el 8 de marzo con 239 personas a bordo, el desafío del rastreo sigue siendo descomunal. La nueva área de búsqueda tiene más de 300.000 km cuadrados y la caja negra con los secretos del vuelo MH370 podría estar entre dos y cuatro mil metros de profundidad.

BBC Mundo explica qué cambios propone la Agencia de Seguridad Europea para facilitar las operaciones de búsqueda tras accidentes como el de Malaysia Airlines.

Cajas negras con baterías de más duración

La agencia europea recomienda que en aviones grandes que sobrevuelan áreas océanicas, la caja negra o grabador digital de datos, (flight data recorder o FDR por sus siglas en inglés), tenga dispositivos de balizamiento de mayor alcance.

Estas balizas de localización submarina o ULD por sus siglas en inglés, Underwater Locating Devices, son dispositivos en la caja negra que funcionan como “emisores de señales, generalmente ultrasonido. Es como una especie de boya que manda señales que pueden ser recogidas por otro dispositivo”, explicó a BBC Mundo Andoni Irizar, ingeniero del departamento de electrónica y telecomunicaciones del centro tecnológico CEIT-IK4, en San Sebastián, España.

Estos dispositivos suelen tener baterías con una vida de hasta 30 días y la propuesta es extender este período hasta 90 días. En el caso del vuelo de Malaysia Airlines, una vez que se agoten las baterías y los dispositivos ULD dejen de emitir señales, sólo será posible localizar la caja negra a través de sonares o robots.

Dispositivos que emiten señales a frecuencias más bajas

Aun extendiendo la vida de las baterías a 90 días, esto no resuelve el problema de la búsqueda si la caja negra se encuentra a grandes profundidades.

Los dispositivos ULB transmiten a una frecuencia de 37,5 kHz, lo que en aguas profundas permite una transmisión teórica de 2.900 metros. Sin embargo, la EASA sugiere que 1.500 metros es una estimación más realista, basándose en búsquedas anteriores.

Instalando dispositivos ULB que transmitan a una frecuencia diferente, de 8,8 kHz, sería posible aumentar sustancialmente el rango de detección a cerca de 10.700 metros.

“La propagación de ondas en cualquier medio depende de la frecuencia de emisión. En agua la propagación de las ondas no es la misma que en tierra, por eso se seleccionan frecuencias especiales. La propagación de ondas es mejor para esas frecuencias y llega más lejos”, señaló el ingeniero Irizar.

La Organización de Aviación Civil Internacional, ICAO por sus siglas en inglés, acordó que dispositivos de baja frecuencia deben colocarse en aviones grandes, con una fecha límite de cumplimiento de enero de 2018.

Transmisión de señales a intervalos regulares por satélite

Otra de las propuestas europeas es que la aeronave lleve sistemas capaces de transmitir su posición y otros datos a intervalos regulares por satélite. Los sistemas cambiarían automáticamente a transmisiones en tiempo real si las computadoras detectan que el avión está en problemas.

Se cree que reemplazar parte del tráfico aéreo en base a radares por tecnología satelital mejoraría considerablemente el monitoreo de los vuelos.

La comunicación por radar “es una técnica muy apropiada y da muy buenos resultados pero tiene sus limitaciones, no puedes poner un radar en medio del océano”, explicó Irizar. “Requiere de estaciones que emitan señales y las reciban en tierra”.

En la comunicación por radar la estación envía una señal “que rebota y a partir de la diferencia de tiempos viene a calcular el tiempo que tarda la señal desde que se envía hasta que se recibe de vuelta. Se hace una estimación del tiempo y luego ese tiempo se transforma en distancia”.

“Ahora mismo tenemos aplicaciones en los smart phones con los que uno puede hacer seguimiento de los aviones sin ningún problema porque la información está bastante centralizada, pero en medio del océano es mucho mas difícil de establecer”.

Cajas negras que eyecten y puedan flotar

La agencia europea también recomienda en el futuro cajas negras que sería eyectadas hacia la superficie y podrían flotar y emitir señales a través de transmisores de emergencia.

La caja está hecha de aluminio y diseñada para resistir un impacto fuerte, por lo que pesa alrededor de 10 kilos y se hunde rápidamente.

“Es una caja robustecida, tendrá características para aguantar unos choques muy severos en unas condiciones muy especiales, con lo cual se supone que es una caja pesada”, señaló Irizar.

“Se le puede añadir un flotador, pero tendrá que ser acorde al peso de la caja, con un sistema que con el impacto despliegue flotadores. Pero ello supone añadir cosas adicionales a la caja negra que ya es pesada de por sí”.

Algunos observadores estiman que los cambios propuestos por agencia europea podrían entrar en vigencia, si son aprobados por la Comisión Europea, en 2019.

“Caja negra al revés”

El ingeniero Irizar es responsable del proyecto Wildcraft, parte de una iniciativa europea que respalda investigaciones en diferentes centros para “el avión del futuro”.

Irizar ha propuesto un sistema preventivo que detecta posibles anomalías en la estructura del avión y permite monitorerar el estado de la estructura, el cableado interno, el funcionamiento de las alas o el fuselaje.

“Las cajas negras se utilizan para decidir que ha pasado a posteriori. Nuestra idea es una caja negra al revés que por asi decirlo prediga que es lo que le puede estar pasando al avión antes de que le pase”, explicó Irizar.

Los sensores informan por un sistema inalámbrico sobre acelaraciones, vibraciones, que se pueden utilizar para determinar “que no hay ningún fallo o anomalía con respecto a lo que los ingenieros esperan del avión, ya que los ingenieros saben perfectamente lo que han diseñado”.

Los sensores, que podrían dar “pistas de cosas que pueden estar fallando en la esctructura o pueden estar degradándose o fatigándose, transmitirían la información a otro dispositivo dentro del avión que recogería todos los datos de todos los sensores y los almacenaría. Luego esos datos se pueden procesar en tierra”, agregó el ingeniero español.

“Es una prevención más que una autopsia a posteriori”.

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Si ya tuve COVID-19, ¿es necesario que me vacune?

A un año de pandemia y pocos meses de vacunación, cada vez se sabe más sobre cuáles son las formas más ventajosas de inmunizar a la sociedad.
5 de marzo, 2021
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Si una persona se contagió con coronavirus hace dos meses y otra persona se vacunó hace exactamente el mismo tiempo, ¿cuál de las dos está más protegida?

La pregunta bien podría parecer un problema matemático, pero se aproxima al razonamiento del que parten expertos y autoridades médicas para definir qué tan necesario es vacunar contra la covid a aquellos que ya pasaron la infección.

Con los problemas de distribución en varias regiones, decidir quién necesita dos dosis, una o ninguna es vital para conseguir que más personas estén protegidas cuanto antes, lo que implica menos muertes y hospitalizaciones.

Un estudio reciente de la revista británica The Lancet “razona” que haberse infectado por coronavirus ofrece tanta protección como una sola dosis de una vacuna.

Esto significa que muchos pacientes solo necesitarían una de las dos dosis requeridas por varios fabricantes de vacunas. De ser así, los países podrían repartir sus dosis con más eficiencia.

España, por ejemplo, aplazó seis meses la vacunación a los menores de 55 años que ya han pasado la enfermedad.

De la misma forma, el Ministerio de Salud Pública de Ecuador anunció en diciembre que aquellos que ya pasaron la infección no recibirían la vacuna de forma inicial.

A la par que evoluciona la pandemia, también lo hacen las recomendaciones sanitarias. Por ello todas estas guías varían frecuentemente.

Pero, ahora mismo, ¿es recomendable vacunarse si ya hemos pasado la infección por covid-19?

Realización de prueba PCR a una paciente.

Getty Images
Varias investigaciones analizan la posibilidad de solo dar una dosis a las personas que ya han pasado la enfermedad.

“La protección más completa posible”

La respuesta más directa a la pregunta anterior es sí. ¿Por qué?

“Porque lo ideal es tener la protección más completa posible”, dice a BBC Mundo José Manuel Bautista, catedrático del departamento de Bioquímica de la Universidad Complutense de Madrid en España.

“Las vacunas han demostrado funcionar muy bien, con porcentajes de protección superiores al 90% y son un indicador más fiable. Las infecciones de la enfermedad son muy heterógeneas”, añade el académico.

Esto quiere decir que en dos personas sanas de la misma edad, la infección por coronavirus puede dejar niveles de protección distintos.

Vacunación en una residencia de ancianos en Mallorca, España.

Getty Images
Sacar conclusiones universales sobre qué funciona y qué no con las vacunas no es recomendable, dado que la respuesta puede ser distinta según el grupo de edad.

Por no hablar de las diferencias entre pacientes sanos y aquellos más vulnerables como ancianos o con dolencias crónicas. Es por ello que sacar conclusiones universales ahora mismo es prematuro y los expertos recomiendan más seguimiento.

Por lo tanto, Bautista estima conveniente que los infectados también se vacunen, para que “se estabilice la respuesta inmunitaria y sea protectora”.

En este sentido, el experto también considera que pensar en alternativas como dar una sola dosis a los que ya pasaron la enfermedad ayudaría a contrarrestar los problemas de distribución de vacunas que acusan regiones del mundo como la Unión Europea y América Latina, por ejemplo.

¿Y si se le da una sola dosis a los infectados?

Una vez aclarado que a pesar de superar la infección sigue siendo conveniente vacunarse, algunos científicos y gobiernos debaten sobre la posibilidad de retrasar la inoculación o solo ofrecer una dosis a esos pacientes.

Las autoridades se basan en que, según estudios recientes, una persona que recibe las dos dosis de la vacuna de Pfizer, por ejemplo, adquiere una protección similar que otra que, tras pasar la infección, recibe una dosis única del mismo fabricante.

Jeringuillas apiladas.

Getty Images
Definir la mejor estrategia de vacunación puede contrarrestar los problemas de distribución de vacunas que sufren varios países.

Esto es porque en las vacunas bidosis, la primera funciona para crear la protección y la segunda para reforzarla y hacerla más duradera.

“Una sola dosis de vacuna puede cumplir la función de reforzar la protección si el individuo ya tiene inmunidad natural por haberse infectado”, explica a BBC Mundo el virólogo Julian Tang, de la Universidad de Leicester en Reino Unido.

Esto, agrega el experto, “puede ser útil pero no necesariamente requerido”.

“Dependerá de cuánto refuerzo natural también hayas desarrollado por exponerte al virus en tu comunidad”, complementa Tang.

Entonces, ¿quién está más protegido? ¿Vacunados o infectados?

Como suele ser habitual en las ciencias médicas, no hay respuestas absolutas.

Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española de Vacunología, asegura a BBC Mundo que ambos casos estarían protegidos.

Otro asunto es saber cuánto duraría esa protección. En este caso influye mucho cuánto durará la protección natural por coronavirus y cuánto la ofrecida por las vacunas.

No ha habido mucho tiempo para analizar esto, dado que apenas llevamos un año de pandemia y pocos meses de vacunación.

El doctor Andrew Badley, de la Clínica Mayo en Estados Unidos, confía en que la protección de las vacunas “dure años”.

Tang, por otra parte, asegura que “habitualmente una infección produce una respuesta inmune más amplia y duradera que una sola dosis de una vacuna. Por ello es necesario complementar la inoculación con una segunda”.

Claro que, al infectarse, uno también se arriesga a ser hospitalizado o enfermar de gravedad, por lo que lo ideal, por supuesto, es protegerse a través de la vacuna.

https://www.youtube.com/watch?v=Ujpo0T9Cz-0&feature=emb_title

Otra cuestión a considerar es cuán eficaz será la protección si aparecen nuevas variantes del patógeno que mermen la eficacia de los inmunizadores.

Bautista considera que por mucho que mute una variante, al menos próximamente no debería afectar la protección contra formas graves de la enfermedad, aunque se requieren más estudios para aclararlo.

Mientras, García Rojas opina que “el único escenario que debe plantearse ahora mismo es vacunar lo más que se pueda. Y ser conscientes de que en un futuro pueda ser necesario revacunarnos en la medida que los fabricantes modifiquen sus inmunizadores contra nuevas variantes”.


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