Sin atender, 57% de casos de Mecanismo para la Protección de Periodistas
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Sin atender, 57% de casos de Mecanismo para la Protección de Periodistas

Integrantes del Consejo Consultivo afirman que hay 88 casos sin analizar por la Junta de Gobierno porque Segob no ha garantizado condiciones para que el Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas funcione.
Por Tania L. Montalvo
25 de marzo, 2014
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Foto: Cuartoscuro

Foto: Cuartoscuro

La renuncia del encargado del Mecanismo para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas aumenta la preocupación por el rezago que hay en la atención de casos y muestra la incapacidad del gobierno federal para consolidar un equipo que se encargue de atender las agresiones contra activistas e integrantes de medios de comunicación.

Desde que el Mecanismo comenzó en 2012 y hasta febrero pasado se han recibido 152 solicitudes de protección. El 57.8% —88 registros— no han sido analizados por la Junta de Gobierno, encargada de la toma de decisiones para el despliegue de medidas de prevención y protección.

“Es un rezago que ha venido creciendo, a mitad del año pasado teníamos un rezago de cuarenta casos y con los cambios de las últimas semanas como la salida de Juan Carlos Gutiérrez Contreras a cargo del Mecanismo y de cuatro personas más, aumenta la preocupación de que el rezago crezca todavía más, sobre todo porque no se ha podido integrar un equipo permanente y en consecuencia uno que se haya profesionalizado en el tema”, dijo en entrevista Edgar Cortez, integrante del Consejo Consultivo del Mecanismo y miembro del Instituto Mexicano de Derechos Humanos y Democracia.

Según la ley, el Mecanismo es operado por la Secretaría de Gobernación a través de la Coordinación Ejecutiva Nacional, a cargo de la Unidad para la Promoción y Defensa de Derechos Humanos que hasta el 15 de marzo pasado estaba a cargo de Juan Carlos Gutiérrez Contreras; pero también lo integran una Junta de Gobierno —en la que participan secretarías de Estado como Gobernación, la Procuraduría General de la República, Relaciones Exteriores y la Comisión Nacional de Derechos Humanos— y el Consejo Consultivo al que pertenecen defensores de derechos humanos y de libertad de expresión.

Este lunes, siete de los nueve integrantes de ese Consejo anunciaron en una carta que continuarán en el Mecanismo y en comunicación con defensores y periodistas que requieran protección, pero que no están dispuestos a participar en las reuniones de la Junta de Gobierno hasta que la Secretaría de Gobernación garantice que hay condiciones para que éste funcione eficazmente, justo como contempla la ley.

“En la cifra de casos pendientes de atención es posible que algunos hayan recibido ya medidas urgentes, pero la ley dice que una vez que se le dan medidas urgentes a un periodista o a un defensor, en un plazo no mayor a diez días se tiene que hacer su evaluación de riesgo, se tiene que ir a la junta de Gobierno para que ahí se discuta y se acuerde un plan de protección estable para la persona y eso es lo que no ocurre. Hay casos que llevan un año y todavía no llegan a la Junta de Gobierno”, explicó Cortez.

Mal clima laboral

En la carta dirigida a Lía Limón, Subsecretaría de Derechos Humanos de Gobernación y firmada por siete de los nueve consejeros —Edgar Cortez, Michael W. Chamberlin, Jade Ramírez, Jorge Israel Hernández, Pablo Romo Cedano, Rogelio Hernández y Agnieszka Raczynska— se menciona que Segob no ha sido capaz de generar “una política laborar acorde con el espíritu del Mecanismo de respeto a los derechos humanos”, pues los trabajadores y extrabajadores del área han denunciado acoso laboral y discriminación, lo que derivó en que el equipo encargado de la protección a periodistas y defensores se desintegrara.

“Con un permanente mal clima de trabajo la gente se va y con ese constante cambio de personal también es necesario dar dos o tres procesos de capacitación para un nuevo equipo. En consecuencia tenemos un mecanismo que está operando en una permanente curva de aprendizaje. El mecanismo está planteado para ser muy rápido, ser muy eficiente para responder a periodistas y defensores en riesgo y aunque sí se están haciendo cosas, no con la rapidez ni con la efectividad que debiera hacerlo”, dijo Cortez, quien representa al Consejo Consultivo en la Junta de Gobierno.

El Mecanismo es definido en la Ley como un instrumento “para que el Estado atienda su responsabilidad fundamental de proteger, promover y garantizar los derechos humanos”. Entre sus objetivos están la instrumentación de manuales y protocolos de medidas preventivas, de protección y medidas urgentes de protección hacia periodistas y defensores de derechos humanos que hayan sido agredidos o amenazados.

La decisión del Consejo Consultivo de no participar en la Junta de Gobierno se suma a la exigencia que hicieron el miércoles pasado organizaciones civiles y periodistas para que la elección del nuevo encargado del Mecanismo sea una prioridad en la agenda federal y se elija un perfil con credibilidad.

Pero también al llamado de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), que el 21 de marzo dijo que el nombramiento del titular de la Unidad de Derechos Humanos en Gobernación probaría “el compromiso del gobierno mexicano para proteger” tanto a defensores de derechos humanos como a periodistas.

“El diagnóstico que hemos recibido de organizaciones que han trabajado con el Mecanismo es que hay un retraso fuerte en las evaluaciones de riesgo, en la implementación de las medidas, lo cual coincide con lo que nosotros hemos visto, así que no creemos que haya condiciones para participar en la Junta de Gobierno. Esto no quiere decir que nos estemos retirando del Mecanismo, que no reconozcamos la necesidad del mismo, pues seguimos participando en él y seguimos buscando opciones para que realmente cumpla con su mandato”, explicó Jorge Israel Hernández, también integrante del Consejo Consultivo.

Los representantes de la sociedad civil en el Mecanismo resaltaron en la carta entregada este lunes a la Junta de Gobierno y dirigida a Lía Limón tres puntos prioritarios:

1.- Que en la elección del próximo Coordinador Ejecutivo del Mecanismo se asegure que la persona designada tenga probada experiencia en derechos humanos, tal y como lo han manifestado organizaciones civiles nacionales e internacionales y periodistas en días recientes.

2.- Que pueda establecer una política laboral para quienes trabajan en el Mecanismo que sea respetuosa de sus derechos.

3.- Que de manera urgente trabaje en la elaboración de un programa de atención prioritaria a los problemas del mecanismo con acciones definidas, plazos y resultados a obtener.

“Las garantías para que haya ciertas condiciones para el funcionamiento del Mecanismo no son para nosotros como consejeros, sino para las personas defensores, defensoras y periodistas que se acercan para solicitar protección, para aquellos que ya cuentan con protección y para quienes están en riesgo hoy en día y que podrían acercarse. Quienes han enviado una solicitud se encuentran en una situación de vulnerabilidad y lo menos que merecen es que haya condiciones para estudiar sus casos y darles una respuesta en el marco de la ley”, resaltó Jorge Israel Hernández.

WOLA destacó que los cambios en el área de derechos humanos de Gobernación se dan en un clima de vulnerabilidad para defensores, pues según la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, entre noviembre de 2010 y diciembre de 2012 en México se registraron 89 agresiones contra ellos, además de que 22 más han sido asesinados desde 2006.

Por otro lado, la organización Artículo 19 ha documentado que 18 periodistas han desaparecido en los últimos once años y sólo en 2013 hubo 330 agresiones contra integrantes de medios de comunicación.

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Los linchamientos en México: 'Solemos decir que son de gente salvaje, pero eso no explica el fenómeno'

Hay muchos prejuicios que hay que evitar para lograr entender por qué ocurren los linchamientos, señala la investigadora mexicana Elisa Godínez, quien ha estudiado el fenómeno.
21 de junio, 2022
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Lo que le pasó a Daniel Picazo González el pasado viernes es un nuevo caso de un fenómeno que tristemente se repite en México una y otra vez.

El joven de 31 años fue retenido por la fuerza, golpeado y asesinado en una comunidad del estado de Puebla el pasado 9 de junio. La multitud lo acusó, sin ninguna prueba, de ser un secuestrador de niños después de que circulara por WhatsApp un rumor sin fundamento.

El abogado estaba de paso por la localidad indígena de Papatlazolco, mientras se dirigía a una casa de campo de su familia en la remota región de la Sierra Norte.

Tras ser golpeado brutalmente, le prendieron fuego cuando aún estaba con vida.

Como él, otros han sido víctimas de los linchamientos en ese y otros estados de México en un fenómeno que sigue un ciclo: causa impacto social, condenas de las autoridades, impunidad y olvido.

Pero ¿por qué ocurren linchamientos como el de Picazo González?

Daniel Picazo

Daniel Picazo

Elisa Godínez Pérez, doctora en ciencias antropológicas e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha estudiado este fenómeno en los últimos años.

En conversación con BBC Mundo, advierte que hay muchos prejuicios que hay que evitar para lograr entender por qué ocurren los linchamientos: “Estamos acostumbrados a decir que los linchamientos son de gente salvaje, pero esa no es la explicación”.

Este es un resumen de la conversación que mantuvimos con Godínez.

Elisa Godínez Pérez

UNAM
Elisa Godínez Pérez es académica del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

¿Qué lleva a una persona sumarse a un linchamiento?

Yo soy muy cauta con la psicología social pero, según muchas interpretaciones, el individuo se desdibuja, se hace uno con la masa.

Desde mi perspectiva, hay que entender las causas estructurales e históricas; los hechos concretos que tienen que ver con el papel de la policía y las autoridades, las carencias sociales, etcétera. Eso es lo que para mí lo explica de manera más fehaciente.

Uno no se explica cómo es posible que uno se pueda convertir en algo así. Pero la personalidad del individuo se desdibuja ahí, y eso también ocurre en otros contextos más positivos, como cuando la gente grita en un concierto y hasta besan al que tienen al lado aunque no lo conozcan.

Yo creo que en el caso específico de los linchamientos, no es una decisión meditada, pensada. La gente no se da un tiempo para pensar si lo que está haciendo está bien o le conviene. Lo que no significa que sea irracional.

En el calor de las cosas, las emociones, la angustia, el miedo y el enojo nos hacen hacer cosas que uno no creería. Existen elementos que provocan que las emociones de este tipo se exacerben y hacen que muchos sientan que están en riesgo.

Pero cuando entrevisté a personas que estuvieron en lugares donde ocurrieron linchamientos, les da mucha vergüenza. En el fondo, creo yo, mucha de la gente que participa en ellos no hace ningún cálculo. Y cuando se dan cuenta de lo que ocurrió sí se impactan, sí se avergüenzan.

Linchamientos en América Latina

Getty Images
En esta imagen se ven los pies de una mujer que fue linchada y quemada viva por una multitud en Guatemala en febrero de 2015, tras haber sido acusada de asesinar a su hijastra de 8 años.

¿Por qué un rumor puede desencadenar este tipo de reacciones violentas?

El rumor por excelencia en los linchamientos es el de los robachicos .

Uno diría ‘Por Dios, cómo es que la gente se cree esto’. Pero pensémoslo bien y entendamos cuál es la condición de la niñez en un país como México. Son gravísimos los riesgos que están sufriendo los niños.

Hay niñas que son víctimas de feminicidios desde muy pequeñas, o niños que están a merced del narco desde chiquitos. O que están en una situación de cuidados muy precarios. O carentes en la cuestión económica.

Y los niños son para las familias una de sus cosas más preciadas. Uno hace lo que sea por su por sus niños, porque sabes el grado de peligro que hay afuera para ellos.

Si lanzan un mensaje por WhatsApp y te dicen ‘aquí estamos viendo el robo de un niño’, no es un rumor cualquiera. Es un rumor que apela a las cosas más queridas, más importantes.

Los celulares aceleran el ritmo de esparcimiento del rumor de forma impresionante.

Una imagen difundida en la comunidad

BBC
Estos son los mensajes que se difundieron antes del linchamiento de Daniel Picazo en Puebla, México.

Cuando ocurren linchamientos, se tiende a afirmar que ocurren en comunidades con falta de educación y de valores, ¿es esa una explicación al hecho de que una persona o grupo de gente se sume a un linchamiento?

Estamos acostumbrados a decir que los linchamientos son de gente salvaje, pero esa no es la explicación.

Las sociedades no son violentas por una cuestión que sea inherente a su cultura, eso no existe. La violencia existe en todas las culturas. ¿Cuáles son más bien las condiciones que hacen que la violencia se modere o disminuya?

Existen autoridades y un sistema de justicia. Si no funcionan esas instituciones habría que preguntarse por qué. Y no hay que repetir el prejuicio de que los linchamientos ocurren porque son atrasados, porque son irracionales y salvajes por naturaleza.

Tanto en India, como en México, como en muchos lugares de América Latina, ocurren. Los linchamientos en Estados Unidos hasta hace medio siglo eran un acto no solo de violencia, sino de profunda discriminación racial, frontal y brutal.

Iniciación de un nuevo miembro del Ku Klux Klan.

Getty Images
Tras la I Guerra Mundial, los linchamientos en EE.UU. repuntaron por la acción de grupos supremacistas como el Ku Klux Klan.

Se genera una estigmatización muy fuerte de las comunidades en general, pero sobre todo en las comunidades indígenas, lo que no contribuye en absoluto a explicar el fenómeno.

Lo mismo se podría decir de la gente que se involucra en el crimen organizado: es gente que no tiene educación, que se deshumaniza y, por lo tanto, son malos, naturalmente violentos. Y no, lógicamente no es así.

La gente en general no recurre a la violencia -hay muchas formas de violencia, por supuesto, y cada caso merecen una explicación- pero en los linchamientos hay racionalidad en el sentido de que tienen una explicación.

La gente que participa en ellos tiene razones. Que yo no esté de acuerdo con sus razones es otra historia. Que sean incorrectas es otra historia. Pero tienen sus razones y eso no es una justificación de los linchamientos, pero hay que conocerlas.

No es solo una falta de educación o no es solo una falta de valores.

No ayuda a estigmatizar a la gente y decir que esto sucede por falta de valores, falta de educación, falta de todo. Porque entonces estás omitiendo todo lo que hablábamos, los agravios que sufren estas comunidades.

Guatemala

AFP
En Guatemala, en promedio 40 personas murieron anualmente en linchamientos en los últimos cinco años, según la ONG Grupo de Apoyo Mutuo (GAM),.

¿Pero por qué en otros lugares donde tienen carencias y problemas sociales similares no se dan los linchamientos?

Las primeras cosas que te dicen en estas comunidades es que están hartos de que suelten a los delincuentes.

Podemos entrar a la discusión acerca de si eso es debido al diseño del sistema judicial, de las leyes en México, que requieren de denuncias para actuar. Pero para la gente, su vivencia cotidiana es que hay impunidad.

La policía no llega, a los malandros los sueltan cuando los agarran, no vemos que ocurra nada. Esa es la experiencia real de la gente allá.

Si en mi edificio, en la ciudad, tuviéramos relaciones más estrechas quizás reaccionaríamos al rumor del robo de niños cerrando la calle, poniendo alarmas, viendo a la gente como sospechosa.

Pero otro elemento a notar es que aquí donde vivo llamaría al 911 y llegaría la policía. Eso ya es una gran diferencia.

En esos lugares las policías son muy pequeñas, probablemente mal equipadas, a veces penetradas por el crimen organizado. ¿Qué tan capacitada está esa policía para poder contener un linchamiento?

Son prevenibles, en el sentido amplio con atención a las necesidades sociales, pero también en el momento, cuando las autoridades de todo tipo deben negociar.

Las comunidades en donde ocurren estas cosas -eso yo lo vi al analizar los casos- muchas veces dan un margen para que se negocie. Siempre hay margen de que las autoridades intervengan para negociar.

La policía deja que las cosas pasen y no intervienen hasta el final, cuando la situación ya creció hasta un nivel incontrolable.

Un agente de policía entra en la comisaría de Acatlán, Puebla

Brett Gundlock
Algunas personas que han sido custodiadas en intentos de linchamiento han sido arrebatadas de las autoridades en Puebla.

¿Está México viviendo un aumento alarmante de los casos de linchamientos?

Efectivamente, existe una percepción de que los linchamientos han ido en aumento en años recientes en México. Pero no existen registros oficiales y falta un mayor cruce y análisis de los diferentes recuentos que existen para determinar si realmente ha habido una mayor o menor incidencia de linchamientos en México.

En mi investigación encontré que los linchamientos suceden en oleadas y no de forma exponencial, y eso se debe tomar en cuenta.

Creo que en México, en años recientes, parece existir una tendencia al alza. Y eso también obedece al hecho de que actualmente existe una manera más rápida de que se reporten estos hechos, con internet y las redes sociales.

Ahora se conoce de modo más rápido cuando está sucediendo un hecho de estos y por lo tanto pareciera que ocurren más.

Eso no significa que haya que minimizarlo. Es un problema que México tiene, desafortunadamente, y se ha normalizado, lo cual es grave. Pero también creo que es porque estamos en un país metido en una crisis de violencia y de justicia de manera muy notoria en los últimos 10 o 15 años.

linchamientos en Atlatongo

EPA

¿Hay algo que pase en México para que haga sus casos diferentes a los de otros países, por ejemplo, de América Latina?

Uno tiende a creer que esta incidencia es propia de nuestros países, pero lo cierto es que los linchamientos y otras formas parecidas de violencia colectiva son comunes en otras partes del mundo, como en India, donde son tristemente frecuentes.

Guatemala ha tenido un alto número de linchamientos. Surgen en un momento posterior a un conflicto armado en el que especialmente los pueblos indígenas fueron víctimas vulneradas por la violencia.

Bolivia también tiene un índice importante de este tipo de hechos, en los que los protagonistas son también comunidades indígenas y llegó a haber hace algunos años una consideración legal en la que se reconocía la justicia comunitaria. Se llegó a aceptar, a mi juicio, de manera no correcta, a los linchamientos como una forma de justicia comunitaria.

Es muy común que en México y en otros países se repita la idea de que los linchamientos son usos y costumbres de los pueblos indígenas. Pero yo diría categóricamente que no es verdad.

No es algo que esté aceptado, normalizado y considerado como parte de sus sistemas normativos o de procuración de justicia. Sí tienen formas de resolver conflictos y un sentido de justicia más punitiva que restaurativa, pero no incluyen el linchamiento como una forma aceptada. Hay que dejar de repetir que es parte de sus usos y costumbres.

El lugar en donde terminó el cuerpo de Daniel Picazo

Pablo Torres
Algunas personas colocaron una ofrenda en el lugar donde murió Daniel Picazo.

¿Por qué tienen una mayor incidencia en las comunidades indígenas?

No hay que confundir la acción colectiva comunitaria que tienen los pueblos indígenas para deliberar, discutir sus problemas u organizarse en un montón de aspectos de la vida cotidiana, con que eso los haga proclives a linchar.

Lo que pasa es que tienen una forma mucho más comunitaria de enterarse, de resolver y de actuar.

Por eso en muchos pueblos indígenas, la presencia de un rumor se propaga de manera muy rápida y genera una respuesta de convocatoria muy rápida. Eso no va a ocurrir en el barrio de Ciudad de México donde vivo, eso no pasa.

Por más de que yo alertara a mis vecinos, no pasaría nada porque mi vecino de enfrente y yo no nos conocemos ni nos saludamos. Y allá la gente se conoce. Allá la gente sabe quién es quién. Son lugares pequeños, son lugares donde la gente tiene relaciones cotidianas permanentes.

Un retoque de campanas en los pueblos les dice que algo está pasando y se reúnen.

Pero hay que observar que son poblaciones que han sufrido una serie de condiciones adversas, de despojo, de privación. Y sobre todo, la llegada paulatina de todo tipo de crimen organizado.

Antes no es que estuvieran ensimismados, como a veces se cree, sino que tenían distancia con ello.

Ahora están a merced del desmoronamiento de sus prácticas, que les permitían estar en relativa calma. Factores más recientes y otros históricos se combinan para provocar cambios muy profundos que no necesariamente se ven, pero a veces salen por la vía de fenómenos como estos.

Un hombre toca las campanas del pueblo

Brett Gundlock
Un retoque de campanas suele movilizar a la población en comunidades pequeñas.

Y casi siempre los linchamientos quedan impunes

Las autoridades no son cuestionadas. De lo que se trata es de salvar vidas y varios casos la vida de inocentes.

En la medida en que hay impunidad, se deja abierta la puerta a que esto siga ocurriendo.


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