Mujeres de Chiapas deciden levantar su propia alerta de género por feminicidios
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Mujeres de Chiapas deciden levantar su propia alerta de género por feminicidios

En el estado se inició una campaña para denunciar que no hay intención de acabar con la violencia contra las mujeres pues las autoridades argumentan que ésta no pone en riesgo la paz social.
Por Tania L. Montalvo
14 de marzo, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

El argumento de autoridades locales y federales para no declarar una alerta de género en Chiapas, pese a que durante 2013 al menos 84 mujeres fueron asesinadas con violencia, es que no hay evidencia de que en la entidad esté en riesgo la paz social, por lo que mujeres han declarado su propia alerta popular de género.

Con ésta, organizaciones civiles, activistas y mujeres del estado buscan poner en evidencia la “nula intención” de acabar con la violencia de género en esta entidad ubicada en el sureste del país.

“¿Cuántas mujeres deben morir para que el Estado considere que hay un patrón de violencia hacia las mujeres en Chiapas?”, cuestiona el Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas, organización civil que en noviembre pasado encabezó la petición para que el Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (SNPASEVM) declarara la alerta de género.

En enero pasado, el Sistema —integrado por las secretarías de Gobernación, de Desarrollo Social, de Educación Pública, de Salud, de Trabajo y Previsión Social, además de la Procuraduría General de la República, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, el Instituto Nacional de las Mujeres y las instancias de las mujeres de las 32 entidades federativas— rechazó la alerta argumentando que los asesinatos de mujeres en el estado no ponían en riesgo la paz social y que muchos de éstos no eran reconocidos como feminicidios.

El Centro presentó un reporte, basado en información oficial, en el que documentó que de enero a octubre del año pasado 84 mujeres fueron asesinadas con violencia y en al menos 52 casos no hay duda de que se trató de un feminicidio; en el resto solicitaron una investigación para determinarlo.

Pero también solicitaron que la alerta visibilizara la falta de prevención en los casos de feminicidios, pues de mil 077 hechos con violencia contra mujeres denunciados de enero de 2007 a junio de 2013, sólo en 3% se otorgó una orden de protección.

“Es lamentable que las autoridades no comprendan los mecanismos de protección y reduzcan la violencia feminicida solo al asesinato de mujeres, sin tomar en cuenta que ésta comprende otras formas de violencia que no están siendo consideradas,y que están poniendo en mayor vulnerabilidad a las mujeres”, dijeron miembros y organizaciones que se unieron a la alerta popular de género.

Las sesiones del Sistema —creado en 2007 tras la promulgación de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia— son privadas y los argumentos para rechazar las alertas sólo son dados a conocer a través de las organizaciones civiles.

La ley federal indica que se puede solicitar una investigación para una eventual alerta de género, definida como “el conjunto de acciones gubernamentales de emergencia, para enfrentar y erradicar la violencia feminicida en un territorio determinado”, por la presencia de delitos del orden común contra la vida, la libertad, la integridad y la seguridad jurídica de las mujeres. Pero tras ser solicitada en ocho ocasiones en entidades como el Estado de México, Nuevo León, Oaxaca, Guanajuato y Chiapas, ninguna ha sido aceptada.

Violencia y marginación

Según la documentación presentada en la solicitud de alerta de género, en la mayoría de los feminicidios cometidos en Chiapas las lesiones mortales son con arma blanca, combinadas con estrangulaciones, golpes, violación y mutilación; y en el 80% de los casos el victimario tenía relación con la víctima.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) indica que el grado de marginación de Chiapas es “muy alto” con más del 50% de la viviendas del estado con “algún tipo de hacinamiento”.

La Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares que hace el mismo Instituto mostró en 2011 que el 30% de las mujeres chiapanecas de 15 años y más han sufrido algún tipo de violencia en su relación de pareja.

De las 15 regiones que conforman el territorio chiapaneco, en cinco se concentran más del 70% de las muertes de mujeres por homicidio: Metropolitana, Soconusco, Altos-Tsotsil-Tseltal, Meseta Comiteca Tojobal y Valles Zoque.

En 32% de los casos, las víctimas fueron encontradas en su domicilio, 25% tenía entre 21 y 30 años y 14% entre 41 y 50.

La Procuraduría General de Justicia del Estado de Chiapas confirmó que en 2013 hubo 47 feminicidios, pero reconoce que sólo en dos casos se ha dictado sentencia condenatoria.

El delito fue tipificado en la entidad en febrero de 2012 y desde entonces, de los casos reconocidos como tal, sólo seis hombres han recibido sentencia condenatoria, 38 están sujetos a proceso y 17 más tienen orden de aprehensión vigente.

Uno de los casos que llevó al Centro de Derechos de la Mujer de Chiapas a solicitar una alerta de género y ante la negativa, iniciar una alerta popular, es el de María Flor, una niña indígena de 10 años que fue violada, torturada y asesinada por un grupo de al menos diez hombres que la asfixiaron e hirieron con un arma punzocortante.

El feminicidio ocurrió en julio de 2012 y a la fecha sólo dos de los hombres identificados como sus presuntos agresores están siendo sujetos a proceso penal y el resto están libres.

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El inquietante aumento de los suicidios entre las mujeres en Japón durante la pandemia

Los efectos económicos y sociales de la pandemia y una conducta de imitación por casos de suicidio entre celebridades están impulsando este "impactante" fenómeno en el país asiático.
23 de febrero, 2021
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Japón informa de los suicidios con mayor rapidez y precisión que cualquier otro país del mundo. A diferencia de la mayoría de los países, se recopilan las cifras al final de cada mes.

Durante la pandemia de covid-19 los números han contado una historia inquietante.

En 2020, las tasas de suicidio en Japón subieron por primera vez en 11 años. Lo más sorprendente es que, mientras los suicidios masculinos descendieron ligeramente, las tasas entre las mujeres se dispararon casi un 15%.

Solo en octubre, la tasa de suicidios femeninos en el país dio un salto de más del 70%, en comparación con el mismo mes del año anterior.

¿Qué está ocurriendo? ¿Y por qué la pandemia parece estar afectando mucho más a las mujeres que a los hombres?

*Advertencia: Algunos pueden encontrar el contenido de esta historia perturbador

Encontrarse cara a cara con una joven que ha intentado suicidarse en repetidas ocasiones es una experiencia inquietante. Ha despertado en mí un nuevo respeto por quienes trabajan en la prevención del suicidio.

Estoy sentada en un centro de acogida en el barrio rojo de Yokohama, dirigido por una organización benéfica dedicada a la prevención del suicidio que se llama Proyecto Bond.

Al otro lado de la mesa hay una mujer de 19 años, con el pelo recogido. Está sentada. Muy quieta.

En silencio, sin mostrar emoción alguna, empieza a contarme su historia.

Dice que todo empezó cuando tenía 15 años. Su hermano mayor empezó a abusar de ella con violencia. Al final se escapó de casa, pero eso no puso fin al dolor y la soledad.

Acabar con su vida parecía la única salida.

“Desde el año pasado por estas fechas, he estado entrando y saliendo del hospital muchas veces”, me cuenta.

“Intenté muchas veces suicidarme, pero no lo conseguí, así que ahora supongo que he renunciado a intentar morir”.

Lo que la detuvo fue la intervención del Proyecto Bond. Le encontraron un lugar seguro para vivir y empezaron a darle asesoramiento intensivo.

Jun Tachibana es la fundadora del Proyecto Bond. Es una mujer fuerte, de 40 años, con un optimismo infatigable.

Jun Tachibana

BBC
Tachibana, del Proyecto Bond, afirma que la covid-19 parece estar llevando al límite a quienes ya son vulnerables.

“Cuando las chicas tienen verdaderos problemas y sufren, realmente no saben qué hacer”, asevera.

“Nosotros estamos aquí, dispuestos a escucharlas, a decirles: estamos con vosotras”.

Tachibana afirma que la pandemia parece estar llevando al límite a quienes ya son vulnerables.

Describe algunas de las desgarradoras llamadas que ha recibido su personal en los últimos meses.

Escuchamos muchas frases como “Quiero morir” o “No tengo adónde ir”, asegura. “Dicen: ‘Es tan doloroso, me siento tan sola que quiero desaparecer'”.

Para quienes sufren abusos físicos o sexuales, la pandemia ha empeorado mucho la situación.

“Una chica con la que hablé el otro día me confesó que su padre la acosa sexualmente”, cuenta Tachibana.

“Pero, debido a la pandemia, su padre no trabaja mucho y está más en casa, así que no puede escaparse de él”.

Un patrón “muy inusual”

Si se observan los anteriores periodos de crisis en Japón, como la crisis bancaria de 2008 o el colapso del mercado bursátil y la burbuja inmobiliaria a principios de la década de 1990, el impacto se dejó sentir sobre todo en los hombres de mediana edad.

Se observaron grandes picos en las tasas de suicidio masculino.

Pero la crisis de la covid-19 es diferente, está afectando a los jóvenes y, en particular, a las mujeres jóvenes. Las razones son complejas.

Número de suicidios en Japón. 2008 - 2020. .

Japón solía tener la tasa de suicidio más alta del mundo desarrollado.

En la última década, ha tenido un gran éxito en la reducción de las tasas de suicidio: han caído alrededor de un tercio.

La profesora Michiko Ueda es una de las principales expertas en suicidios de Japón. Me cuenta lo impactante que ha sido presenciar el fuerte retroceso de los últimos meses.

“Este patrón de suicidios femeninos es muy, muy inusual”, me revela.

“Nunca había visto un aumento tan grande en mi carrera como investigadora en este tema. Lo que ocurre con la pandemia de coronavirus es que las industrias más afectadas son las que cuentan con personal femenino, como el turismo y el comercio minorista y las industrias alimentarias”.

Japón ha visto aumentar considerablemente el número de mujeres solteras que viven solas -muchas de ellas optan por ello en lugar de casarse- lo que desafía los tradicionales roles de género que aún perviven en el país.

La profesora Ueda afirma que las mujeres jóvenes también son mucho más propensas a tener empleos precarios.

depresión

Getty Images
En octubre del año pasado, 879 mujeres se quitaron la vida. Esto supone un aumento de más del 70% respecto al mismo mes de 2019.

“Muchas mujeres ya no están casadas”, relata.

“Tienen que mantener su propia vida y no tienen trabajos permanentes. Así que, cuando ocurre algo, por supuesto, se ven afectadas muy duramente”.

“El número de pérdidas de empleo entre el personal no permanente es enorme en los últimos ocho meses”.

Hay un mes que destaca. En octubre del año pasado, 879 mujeres se quitaron la vida. Esto supone un aumento de más del 70% respecto al mismo mes de 2019.

Los titulares de los periódicos dieron la voz de alarma.

Algunos comparaban el número total de suicidios de hombres y mujeres en octubre (2.199) con el número total de muertes en Japón por coronavirus hasta ese momento (2.087).

Algo particularmente extraño estaba ocurriendo.

El 27 de septiembre del año pasado, una actriz muy famosa y popular llamada Yuko Takeuchi fue encontrada muerta en su casa. Después se conoció que se había quitado la vida.

Yuko Takeuchi

Getty Images
La actriz japonesa Yuko Takeuchi fue encontrada muerta en su casa y los expertos han percibido un efecto de imitación.

Yasuyuki Shimizu es un antiguo periodista que ahora dirige una organización benéfica dedicada a combatir el problema del suicidio en Japón.

“Desde el día en que se hace público que un famoso se ha quitado la vida, el número de suicidios aumenta y se mantiene así durante unos 10 días”, estima.

“A partir de los datos podemos ver que el suicidio de la actriz el 27 de septiembre provocó 207 suicidios femeninos en los 10 días siguientes”.

Si se observan los datos de los suicidios de mujeres de la misma edad que Yuko Takeuchi, las estadísticas son aún más reveladoras.

“Las mujeres de 40 años fueron las más influenciadas de todos los grupos de edad”, sostiene Shimizu.

“Para ese grupo (la tasa de suicidio) se duplicó con creces”.

Otros expertos coinciden en que existe una conexión muy fuerte entre los suicidios de famosos y un repunte inmediato de los suicidios en los días posteriores.

El fenómeno de los famosos

Este fenómeno no es exclusivo de Japón, y es una de las razones por las que informar sobre el suicidio es tan difícil.

Cuanto más se hable del suicidio de un famoso en los medios de comunicación y en las redes sociales, mayor será el impacto en otras personas vulnerables.

Una investigadora de este tema es Mai Suganuma. Ella misma vivió de cerca un suicidio. Cuando era adolescente, su padre se quitó la vida.

Ahora colabora en apoyar a las familias de otras personas que se han suicidado.

Y al igual que el coronavirus está dejando a familias sin poder llorar a sus seres queridos, también está haciendo más difícil la vida a los parientes de las víctimas de suicidio.

“Cuando hablo con los familiares, su sentimiento por no poder salvar a su ser querido es muy fuerte, lo que a menudo hace que se culpen a sí mismos”, explica Mai Suganuma.

People walk past the entrance of an Karaoke store closed due to the spread of the conoravirus in Tokyo

Getty Images
Las calles de Japón se han vaciado por la tercera ola de la pandemia.

“Yo también me culpé por no haber podido salvar a mi padre”.

“Ahora les dicen que deben quedarse en casa. Me preocupa que el sentimiento de culpa se haga más fuerte. Para empezar, los japoneses no hablan de la muerte. No tenemos una cultura de hablar de los suicidios”.

Japón se encuentra ahora en la tercera ola de infecciones por covid-19, y el gobierno ha ordenado un segundo estado de emergencia.

Es probable que se prolongue hasta bien entrado febrero. Más restaurantes, hoteles y bares están cerrando sus puertas. Más personas están perdiendo sus empleos.

Para Ueda hay otra pregunta persistente. Si esto ocurre en Japón, sin cierres estrictos, y con relativamente pocas muertes por el virus, ¿qué está ocurriendo en otros países donde la pandemia es mucho peor?


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