Si te mandan directito al fin del mundo, ¿cómo llegas?
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Si te mandan directito al fin del mundo, ¿cómo llegas?

Ubicadas en el extremo sur de América las Falkland Islands o Malvinas han sido parte de un histórico conflicto entre Argentina y el Reino Unido. Te decimos cómo llegar a inquietante lugar en el extremo del mundo.
Por Paola Morales M / Enviada
7 de marzo, 2014
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Sobre el archipiélago de las Falkland Islands o Malvinas, ese remoto lugar en un extremo del mundo, se dice poco y, casi siempre, lo mismo, aunque para la mayoría de los mortales resulte un lugar muy remoto, incluso para imaginarlo.

Ubicadas en el extremo sur de América del Sur, a menos de 500 kilómetros de la Patagonia argentina, han sido parte de un histórico conflicto entre Argentina y el Reino Unido. Sin embargo, previo a los detalles sobre cómo viven su realidad los isleños (falklanders) ante esta creciente tensión política, endurecida desde el año 2010 tras descubrirse el yacimiento petrolero Sea Lion, veamos cómo se llega a este inquietante lugar.

27 de febrero de 2014

19:25 horas: Salida del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México con destino a Santiago de Chile, la primera escala.

El vuelo tiene una duración aproximada de 8 horas con 25 minutos y tiene un costo promedio de 2 mil 200 dólares (29 mil 172 pesos), saliendo desde el Distrito Federal.

Hora de llegada, 06:45 horas.

Al llegar a Santiago, los mexicanos deben pagar en el aeropuerto, una visa de 23 dólares (306 pesos, aproximadamente) por persona, la cual tiene una vigencia de 90 días.

01 de marzo de 2014

07:50 horas: Volamos de Santiago a Punta Arenas, el lugar más lejano de la Patagonia; el vuelo dura aproximadamente 3 horas y tiene un costo estimado de 590 dólares (7 mil 800 pesos), el viaje sencillo.

11:25 horas: Llegada a Punta Arenas, donde se debe pasar por migración aunque se trate de una parada de tránsito; el trámite dura pocos minutos.

12:35 horas: Salimos de Punta Arenas rumbo a Mount Pleasant en un viaje que dura aproximadamente 1 hora con 16 minutos. Este vuelo sólo se hace una vez a la semana y tiene un costo aproximado de 644 dólares (8 mil 539 pesos), el viaje sencillo.

14:05 horas: Llegamos al aeropuerto militar de Mount Pleasant (entre Punta Arenas y este lugar existe una hora de diferencia en sus horarios).

Hasta este momento, el mexicano que quiera aventurarse a las Falkland Islands deberá hacer un guardadito de unos 62 mil pesos, sólo para vuelos.

Por tratarse de un aeropuerto militar, quienes te reciben son soldados y perros altísimos y, por supuesto, no se pueden tomar fotos ni videos. Al llegar, ingresas a una sala, que asemeja a un granero, donde hay que hacer una fila para pasar por migración. Una vez en el mostrador, dos agentes reciben a los viajeros. Ahí, tras las preguntas migratorias de rigor, se paga una visa por 22 libras (506 pesos) que te da derecho a permanecer en las islas por un periodo no mayor a una semana y, por supuesto, no permite realizar ningún tipo de trabajo durante la estadía. También se paga una tasa de embarque por la misma cantidad.

Pasado el trámite, es hora de emprender la marcha con rumbo a la capital de las Falklands, Stanley, a unos 30 minutos en auto desde el aeropuerto de Mount Pleasant (y sí, los autos tienen el volante a la derecha, como en Reino Unido, y los carriles se utilizan en sentido inverso a como los usamos en México).

Viajamos por una carretera desolada construida en 1984 y lo primero que se deja atrás es el campo militar, donde la fuerza armada británica mantiene presencia constante luego del conflicto bélico de 1982 entre Argentina y Reino Unido.

Durante el trayecto, pasamos algunos de los 100 campos minados que aún se conservan activos tras la guerra. Estas áreas se encuentran cercadas y advierten sobre su peligrosidad-

Camino a la capital isleña, dejamos atrás el “monumento de botas”, pares de zapatos que la gente clava en la tierra con la esperanza de volver a este sitio.

Stanley es una localidad costera protegida al borde de las aguas de la bahía que lleva el mismo nombre y es la capital de las Falkland Islands.

Stanley suena a viento….

 

02 de marzo de 2014

08:00 horas: Desde el centro de Stanley nos trasladamos durante 15 minutos en auto al aeropuerto del Falkland Islands Government Air Service (FIGAS) para abordar una avioneta a la Sealion Island.

El costo del vuelo redondo es de 160 falkland islands pounds (3 mil 680 pesos), los cuales tienen la misma paridad que una libra del Reino Unido, es decir 23 pesos aproximadamente.

El viaje se hace en una avioneta para ocho personas, considerando al piloto y al copiloto.

El vuelo dura aproximadamente 40 minutos. Durante el trayecto se observan numerosas islas pequeñas, muchas de las cuales están deshabitadas.

La Sealion es la isla más al sur del mundo y es célebre por sus avistamientos de orcas y por sus colonias de pinguïnos, lobos y elefantes marinos.

En el lugar sólo viven siete personas que atienden durante siete meses el único hotel del lugar.

Y también suena a viento…

*Las cotizaciones se hicieron con base a los tipos de cambio vigentes el 4 de marzo de 2014.

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#YoSoyAnimal

Cómo tu personalidad cambia a medida que cumples años

Por mucho tiempo se ha pensado que nuestra personalidad se fija, aproximadamente, para cuando alcanzamos los 30 años de edad. Investigaciones recientes revelan que no es así.
1 de febrero, 2021
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“Señor presidente, quiero plantearle un tema que creo que ha estado rondando durante dos o tres semanas y presentarlo específicamente en términos de seguridad nacional… “, dijo el periodista Henry Trewhitt, mientras miraba fija y seriamente al presidente estadounidense Ronald Reagan.

Era octubre de 1984, y Reagan estaba en el circuito de debates, luchando por permanecer en el cargo por un segundo mandato.

Unas semanas antes había tenido un mal desempeño frente a su rival principal. Entonces se rumoreaba que, a los 73 años, simplemente era demasiado mayor para el trabajo.

En ese momento, Reagan ya era el presidente más mayor en la historia de Estados Unidos, un récord que ha sido superado por Donald Trump (74) y ahora por el actual presidente Joe Biden, de 78 años.

Trewhitt quería saber si Reagan tenía alguna duda de si podría funcionar en circunstancias estresantes.

“No, ninguna, Trehwitt”, respondió Reagan, conteniendo una sonrisa.

Expresidente de EE.UU. Ronald Reagan en 1984

Getty Images
En 1984, Reagan era el presidente de mayor edad que había gobernado EE.UU. hasta la fecha.

“Y quiero que sepa que tampoco voy a convertir la edad en un tema de esta campaña. No voy a explotar, con fines políticos, la juventud y la inexperiencia de mi oponente”.

Su respuesta fue recibida con risas estridentes y aplausos, que precedieron a una victoria aplastante en las elecciones.

La broma de Reagan, sin embargo, contenía más verdad de lo que sabía entonces.

No solo tenía la experiencia de su lado, también tenía una “personalidad madura”.

Cambio misterioso

Todos estamos familiarizados con la transformación física que conlleva el envejecimiento: la piel pierde su elasticidad, las encías retroceden, nuestra nariz crece, los pelos brotan en lugares peculiares -a la vez que desaparecen por completo de otras partes- y esos preciosos centímetros de altura a los que nos aferramos comienzan a desaparecer.

Ahora, después de décadas de investigación sobre los efectos del envejecimiento, los científicos han comenzado a descubrir cambios más misteriosos.

“La conclusión es exactamente esta: que no somos la misma persona durante toda nuestra vida“, señala René Mõttus, psicólogo de la Universidad de Edimburgo.

Mujer mayor disfrutando de una piscina de agua caliente.

Getty Images
Si bien nuestras personalidades cambian constantemente, lo hacen en relación a quienes nos rodean.

A la mayoría de nosotros nos gustaría pensar en nuestra personalidad como algo relativamente estable a lo largo de nuestra vida. Pero diversas investigaciones sugieren que este no es el caso.

Nuestros rasgos cambian constantemente, y para cuando entramos en la década de los 70 y 80 años, hemos experimentado una transformación significativa.

La modificación gradual de nuestra personalidad tiene algunas ventajas sorprendentes. Nos volvemos más conscientes, agradables y menos neuróticos.

Los niveles de los rasgos de personalidad de la llamada “Tríada Oscura” -el maquiavelismo, el narcisismo y la psicopatía- también tienden a disminuir, y con ellos, nuestro riesgo de caer en comportamientos antisociales como el crimen y el abuso de sustancias.

Las investigaciones han demostrado que nos convertimos en personas más altruistas y confiadas. Nuestra fuerza de voluntad aumenta y desarrollamos un mejor sentido del humor.

Finalmente, los adultos mayores tienen más control sobre sus emociones.

Es sin duda una combinación ganadora, y una que indica que el estereotipo de que las personas mayores son gruñonas y cascarrabias necesita ser revisada.

Nuestras personalidades son fluidas y maleables

Lejos de asentarse en la infancia, o alrededor de los 30 años -como pensó la comunidad científica durante años-, parece que nuestras personalidades son fluidas y maleables.

“Las personas se vuelven más agradables y más adaptadas socialmente”, dice Mõttus.

“Son cada vez más capaces de equilibrar sus propias expectativas de vida con las demandas de la sociedad”.

Los psicólogos llaman al proceso de cambio que ocurre a medida que envejecemos “maduración de la personalidad”.

Mujer mayor

Getty Images
Aquellos con mayor autocontrol serán probablemente más saludables de mayores.

Es un cambio gradual e imperceptible que comienza en nuestra adolescencia y continúa al menos hasta nuestra octava década en el planeta.

Curiosamente, parece ser universal: la tendencia se observa en todas las culturas humanas, desde Guatemala hasta India.

“Generalmente es controvertido hacer juicios de valor sobre estos cambios de personalidad”, dice Rodica Damian, psicóloga social de la Universidad de Houston, en Estados Unidos.

“Pero al mismo tiempo, tenemos evidencia de que son beneficiosos”.

Por ejemplo, la falta de estabilidad emocional se ha relacionado con problemas de salud mental, tasas de mortalidad más altas y divorcios.

Entretanto, Damian explica que la pareja de alguien con un grado elevado de conciencia probablemente sea más feliz, porque es más probable que estas personas laven los platos a tiempo y sean menos propensos a engañar a su pareja.

Un lado más estable de nuestra personalidad

Resulta que, si bien nuestra personalidad cambia en cierta dirección a medida que envejecemos, lo que somos en relación con otras personas del mismo grupo de edad tiende a permanecer bastante estable.

Por ejemplo, es probable que el nivel de neurosis de una persona vaya bajando en general, pero los niños de 11 años más neuróticos siguen siendo, en general, los ancianos de 81 años más neuróticos.

“Hay una base de quiénes somos en el sentido de que mantenemos nuestro rango en relación con otras personas hasta cierto punto”, dice Damian.

“Pero en relación a nosotros mismos, nuestra personalidad no está escrita en piedra, podemos cambiar”.

¿Cómo se desarrollan estos cambios de personalidad?

Dado que la maduración de la personalidad es universal, algunos científicos piensan que, lejos de ser un efecto secundario accidental de haber tenido más tiempo para aprender las normas sociales, las formas en que cambia nuestra personalidad podría estar genéticamente programada, tal vez incluso moldeada por fuerzas evolutivas.

Por otro lado, otros expertos creen que nuestra personalidad está en parte forjada por factores genéticos y luego esculpidas por presiones sociales a lo largo de nuestra vida.

Por ejemplo, una investigación de Wiebke Bleidorn, psicóloga de la personalidad de la Universidad de California, concluyó que, en culturas donde se esperaba que las personas maduraran más rápido (en términos de casamiento, empezar a trabajar, asumir responsabilidades adultas), sus personalidades tienden a madurar a una edad más temprana.

Niño con traje

Getty Images
Las personas de culturas donde se espera que se casen o empiecen a trabajar más jóvenes, tienen personalidades que maduran antes.

“Las personas simplemente se ven obligadas a cambiar su comportamiento y, con el tiempo, a volverse más responsables. Nuestras personalidades cambian para ayudarnos a enfrentar los desafíos de la vida”, dice Damian.

¿Pero qué ocurre cuando nos volvemos muy mayores?

Hay dos formas posibles de estudiar cómo cambiamos a lo largo de nuestra vida.

La primera es tomar un grupo grande de personas de muchas edades diferentes y luego observar en qué se diferencian sus personalidades.

Un problema con esta estrategia es que es fácil confundir accidentalmente los rasgos generacionales que han sido esculpidos por la cultura de un período de tiempo particular -como la mojigatería o una adoración inexplicable por las natillas y el jerez- con los cambios que ocurren a medida que uno envejece.

Estudio de largo plazo

La alternativa es tomar un mismo grupo de personas y estudiarlas a medida que crecen.

Esto es exactamente lo que sucedió con el Lothian Birth Cohort (estudio de cohorte de Lothian), un grupo de personas en Escocia a quienes se les examinaron sus rasgos de personalidad e inteligencia en junio de 1932 o junio de 1947, cuando aún estaban en la escuela.

En ese momento, las personas tenían cerca de 11 años de edad.

Junto con colegas de la Universidad de Edimburgo, Mõttus rastreó a cientos de las mismas personas cuando tenían 70 u 80 años, y les hizo dos pruebas idénticas más, con varios años de diferencia.

Señor mayor en un parque

Getty Images
Un famoso estudio con personas en Escocia mostró resultados notablemente diferentes para dos generaciones de personas.

“Debido a que teníamos dos grupos diferentes de personas, y ambas fueron medidas en dos ocasiones, pudimos utilizar ambas estrategias a la vez”, dice Mõttus.

Fue una suerte, porque los resultados fueron notablemente diferentes para las dos generaciones.

Si bien las personalidades del grupo más joven permanecieron más o menos iguales en general, los rasgos de personalidad del grupo mayor comienzan a cambiar, de modo que, en promedio, se volvieron menos abiertos y extrovertidos, así como menos agradables y concienzudos.

Los cambios beneficiosos que habían estado ocurriendo a lo largo de sus vidas comenzaron a revertirse.

“Creo que esto tiene sentido, porque en la vejez las cosas comienzan a pasarle a la gente a un ritmo más rápido”, dice Mõttus, quien señala que la salud de estas personas podría haber estado en declive y es probable que hayan comenzado a perder amigos y familiares.

“Esto tiene cierto impacto en su participación activa en el mundo”.

Nadie ha investigado aún si esta tendencia continuaría después de los 100 años.

Investigaciones sobre japoneses centenarios han descubierto que tienden a obtener una puntuación alta en la conciencia, la extroversión y la apertura, pero es posible que hayan tenido más de estas características para empezar, y tal vez esto incluso contribuyó a su longevidad.

Mujer mayor asiática

Getty Images
Nuestra personalidad está muy ligada a nuestro bienestar.

De hecho, nuestra personalidad está intrínsecamente ligada a nuestro bienestar a medida que envejecemos.

Por ejemplo, aquellas con un mayor autocontrol tienen más probabilidades de ser saludables en la edad adulta, las mujeres con niveles más altos de neurosis tienen más probabilidades de experimentar síntomas durante la menopausia, y cierto grado de narcisismo se ha asociado con tasas más bajas de soledad, que en sí mismo es un factor de riesgo para una muerte más temprana.

En el futuro, comprender cómo ciertos rasgos están vinculados a nuestra salud -y cómo podemos esperar que nuestra personalidad evolucione a lo largo de nuestra vida- podría ayudar a predecir quién está en mayor riesgo de padecer ciertos problemas de salud y poder intervenir.

El conocimiento de que nuestra personalidad cambia a lo largo de nuestra vida, lo queramos o no, es una prueba útil de lo maleables que son.

“Es importante que sepamos esto”, considera Damian. “Durante mucho tiempo, la gente pensó que no”.

“Ahora estamos viendo que nuestra personalidad puede adaptarse, y esto nos ayuda a enfrentar los desafíos que nos presenta la vida”, agrega.

Al menos, nos da a todos algo que esperar a medida que envejecemos y la posibilidad de descubrir en quiénes nos convertiremos.


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