75% de los capitalinos apoya la reforma política del DF
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75% de los capitalinos apoya la reforma política del DF

Los poderes de la Unión tienen su sede en el DF, lo que hace que el orden jurídico de la ciudad sea de carácter federal y por ende que el territorio carezca de autonomía constitucional.
4 de abril, 2014
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El Distrito Federal, la capital del país, no es una entidad como las demás y carece de algunos derechos, pues al ser la sede de los poderes federales, aún carece de algunos derechos, por ejemplo: no tiene una constitución, la ALDF no es parte del constituyente permanente y no se hace cargo de la educación básica local. Por lo anterior, en los últimos años ha crecido el apoyo entre los capitalinos hacia la reforma política del DF, hasta llegar a 75%, quienes apoyan que el DF se equipare legalmente a las demás entidades y quizá un cambio fe nombre.

Los poderes de la unión tienen su sede en el DF, lo que hace que el orden jurídico de la ciudad sea de carácter federal y por ende que el territorio carezca de autonomía constitucional. En la Carta Magna de 1824, México adoptó el sistema federal, diseñado originalmente por el constituyente estadounidense quienes propusieron crear un distrito, en este caso el Distrito de Columbia en Washington, para la operación de los órganos federales, con el objetivo de poder trabajar sin alguna presión ejercida por los estados.

A diferencia de las entidades que conforman la nación mexicana, algunas decisiones del Distrito Federal aún dependen del presidente de la república y del Congreso de la Unión, la capital del país cuenta con órganos de gobierno (como la asamblea legislativa) y no con poderes como los congresos y tribunales locales. A través de reformas constitucionales (1970,1987, 1993,1997) se ha ido modificando el sistema de representación de la ciudad, ahora por ejemplo el Jefe de Gobierno es electo por los habitantes de este territorio cuando antes dicha figura era designada por el presidente de la república.

El estatus de la capital es conocido por más de la mitad de los defeños, de acuerdo con la encuesta en vivienda realizada por Parametría en diciembre del año pasado, podemos corroborar que el 65% de los entrevistados dijo saber que el Distrito Federal no es un estado, en tanto que un importante 33% afirmó que sí se trataba de una entidad como cualquier otra. El porcentaje de conocimiento no ha tenido cambios importantes desde la primera vez que preguntamos el reactivo en marzo de 2007.

Este dato es importante ya que indica que un porcentaje considerable de personas saben de la condición que presenta del lugar donde viven, cabe recordar que los habitantes del DF son quienes en promedio cuentan con más años de escolaridad, 10.5 de acuerdo con cifras de Inegi, lo que puede ser un indicador de este conocimiento.

Aun cuando 65% dijo que el DF no era un estado, parece ser que los entrevistados no saben bien a bien las características del orden jurídico que presenta la ciudad, el 51% de los entrevistados, fueron ciertos en referir que el Distrito Federal no tiene su propia constitución, empero este porcentaje es catorce puntos menor al de aquellos que saben que la capital del país no es un estado. Cuatro de cada diez habitantes del DF creen erróneamente que el DF cuenta con su propia constitución.

Las siguientes preguntas son importantes porque permiten comparar las opiniones actuales de los capitalinos con las emitidas en el tema hace siete años. Cuando preguntamos en 2006 a los habitantes de la ciudad si estaban de acuerdo o en desacuerdo con que el DF tuviera su propia constitución, explicando que por no ser un estado no contaba con ese ordenamiento, el 59% se manifestó a favor, ese porcentaje en la medición de 2013 llegó a 75%, es  decir, el apoyo a la propuesta creció dieciséis puntos en este tiempo.

No obstante, el cambio más significativo lo encontramos en aquellos que dijeron estar de acuerdo con que el Distrito Federal se convierta en el estado 32 del país, mientras que en 2006, únicamente 36% apoyó la propuesta que se espera sea discutida en el congreso en este periodo de sesiones, para 2013 el 64% se manifestó a favor de que el DF fuera un estado con los cambios políticos y administrativos que esto conlleva.

¿Qué cambia con la reforma política del DF?

Es interesante ver cómo se han modificado las opiniones de los capitalinos respecto de la autonomía de la Ciudad de México, son más quienes apoyan la propuesta hoy en día. El congreso y los capitalinos están de acuerdo con que la ciudad necesita cambios en el tema, modificaciones que han sido propuestas por otras legislaturas ya hace más de cinco años y que no han prosperado hasta la fecha.

De convertirse la Ciudad de México en un estado, la Asamblea Legislativa tendría que emitir su constitución, el órgano legislativo pasaría a ser un congreso local con todas las facultades que tienen estas instituciones.

Otro cambio fundamental es que actualmente la cámara de diputados dicta el monto de la deuda del DF, en caso de que se dé autonomía, la ciudad podrá decidir sobre el techo de endeudamiento. El Jefe de Gobierno podrá nombrar a los titulares de  Secretaría de Seguridad Pública (SSPDF) y de la Procuraduría General de Justicia (PGJDF) sin contar —como ahora — con el visto bueno del presidente. Otros cambios implican que las delegaciones tengan más autonomía y que el Jefe de Gobierno no pueda ser removido por el Senado.

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Cuba aprueba el matrimonio igualitario y la adopción por parte de parejas LGBTTTIQ+

Dos tercios de los electores en Cuba dieron el "sí" a la normativa que regirá sus relaciones familiares y que también contempla la gestación subrogada.
26 de septiembre, 2022
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Cuba aprobó el nuevo Código de las Familias por una amplia mayoría en el referendo celebrado el domingo.

Un total de 3 mil 93 millones de cubanos (el 66.87%) votaron “sí” al nuevo marco legar que regirá las relaciones familiares en el país, según los resultados preliminares anunciados este lunes por el Consejo Electoral Nacional.

El matrimonio entre personas del mismo sexo, la adopción de hijos por parte de éstas o la gestación subrogada son algunas de las propuestas más destacadas y polémicas del documento de 104 páginas que reemplazará una normativa de 1975.

Los datos

Mientras, 1.95 millones de electores (el 33.13%) se decidieron por el “no”, según las cifras provistas por el CEN.

El Consejo Electoral Nacional considera estos resultados preliminares como “válidos e irreversibles” e indicó que, a la espera del conteo final, ya se puede confirmar que ha sido ratificado el Código de las Familias.

Acudieron a las urnas 6.25 millones de cubanos, el 74.01% de los 8.44 millones que componían el padrón.

Uno de los centros de votación en La Habana.

Getty Images
Uno de los centros de votación en La Habana.

Se trata de la participación más baja en un referendo en la historia reciente de Cuba, si bien los otros dos anteriores fueron para aprobar sendas constituciones, la de 1976 y la de 2019.

Cubanos residentes en el exterior tuvieron la posibilidad de participar en este proceso electoral, que no ha sido supervisado por organismos internacionales.

En los meses previos al referendo, el gobierno desplegó una amplia campaña a favor del “sí” en los medios de comunicación estatales (los únicos legales), en la calle y redes sociales, mientras el “no” fue defendido por particulares y organizaciones como la Conferencia Episcopal de Cuba con mensajes en internet.

El Código de las Familias se ha aprobado en un momento de profunda crisis económica en Cuba, donde la principal preocupación entre sus más de 11 millones de habitantes es capear la escasez de todo tipo de productos, desde alimentos y medicinas hasta artículos de aseo o ropa, y los cada vez más frecuentes apagones.

Antes de someterse a referendo se realizó una consulta popular entre febrero y abril de este año en la que participaron 6.5 millones de cubanos, según el gobierno.

Qué cambia en Cuba

El nuevo Código de las Familias permitirá legalizar el “matrimonio igualitario”, la posibilidad de que parejas del mismo sexo adopten niños y la “gestación solidaria” o subrogada sin fines de lucro.

Papeletas del referendo en Cuba

Getty Images
Así eran las papeletas que más de 6 millones de cubanos introdujeron en las urnas este domingo.

También abre vías para penalizar a los agresores domésticos en aspectos como la custodia de sus niños, reparto de bienes o herencia; protege la comunicación entre los menores y sus abuelos en caso de divorcio, e incorpora legalmente a madrastras y padrastros como tutores.

Además, permite a los padres elegir el orden de los apellidos de sus hijos y amplía -al menos sobre el papel, ya que esto requiere de recursos materiales- la protección de adultos mayores o discapacitados.

Otro punto destacado es la posibilidad de que los abuelos adquieran responsabilidad parental, algo importante teniendo en cuenta que en los últimos meses decenas de miles de cubanos de mediana edad han emigrado, en muchos casos dejando a sus progenitores al cuidado de los menores de la casa.

Un pasado oscuro y polémico

De aprobarse el referendo el domingo, Cuba se convertiría en el país número 34 en el que, de manera parcial o total, se legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo.

El respaldo del gobierno a esta iniciativa contrasta con la persecución que sufrieron los homosexuales en las primeras décadas de la revolución de 1959.

El régimen de Fidel Castro consideraba la homosexualidad un vicio propio de la sociedad capitalista y burguesa.

Fidel Castro y el Che Guevara

Getty Images
Fidel Castro y el Che Guevara eran conocidos por su escasa tolerancia hacia la homosexualidad.

“No podemos llegar a creer que un homosexual pudiera reunir las condiciones y los requisitos de conducta que nos permitirían considerarlo un verdadero revolucionario, un verdadero militante comunista”, declaró públicamente el gobernante en 1965.

En aquellos años los homosexuales -junto con sacerdotes y otras personas consideradas contrarrevolucionarias- eran detenidos con frecuencia, expulsados de sus empleos y encarcelados en campos de trabajos forzosos llamados UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción) para su “rehabilitación”.

Recorte de periódico de Granma sobre las UMAP.

Granma
Unos 25.000 cubanos, según estimaciones, fueron recluidos en las UMAP entre 1965 y 1968. Eran campos de trabajos forzosos inspirados en los de otros países comunistas de la esfera de la URSS en los que se buscaba “reeducar” a personas con tendencias consideradas contrarias a los valores del socialismo y la Revolución.

Tras dos décadas de dura represión, en 1979 se despenalizaron las relaciones entre personas del mismo sexo y comenzó una liberalización gradual que se aceleró ya en el siglo XXI.

“El Gobierno se vio obligado a reconciliarse con su pasado cercano de intolerancia y discriminación para encajar en el nuevo orden global postsocialista. El país necesitaba abrirse al mundo y ofrecer una imagen de apertura”, explicó el historiador cubano Abel Sierra Madero.


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