Chile: se reactivan los voraces incendios en Valparaíso
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Chile: se reactivan los voraces incendios en Valparaíso

Los fuertes vientos del Pacífico han hecho rebrotar varios focos de fuego en la ciudad porteña de Valparaíso, en el centro de Chile, que la noche del sábado se vio azotada por un fuerte incendio que hasta el momento ha dejado 11 personas muertas y un millar de casas destruidas.
13 de abril, 2014
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Un incendio forestal fuera de control avanza hacia la ciudad de Valparaíso, Chile, el sábado 12 de abril de 2014. Al menos 16 personas murieron la madrugada del domingo y 500 casas resultaron completamente destruidas en el mayor incendio de los últimos 60 años en ese puerto chileno. Foto: AP.

Un incendio forestal fuera de control avanza hacia la ciudad de Valparaíso, Chile, el sábado 12 de abril de 2014. Al menos 16 personas murieron la madrugada del domingo y 500 casas resultaron completamente destruidas en el mayor incendio de los últimos 60 años en ese puerto chileno. Foto: AP.

Los fuertes vientos del Pacífico han hecho rebrotar varios focos de fuego en la ciudad porteña de Valparaíso, en el centro de Chile, que la noche del sábado se vio azotada por un fuerte incendio que hasta el momento ha dejado 11 personas muertas y un millar de casas destruidas por las llamas, según la información oficial.

Las autoridades locales informaron que uno de los nuevos focos más peligrosos se presenta en una zona forestal cercana a los vecindarios de La Cruz y Las Cañas. Hasta ahora se cuentan 11 personas muertas en la ciudad costera, ubicada a unos 140 kilómetros al noroeste de Santiago y donde está la sede del Congreso chileno.

La presidenta Michelle Bachelet, quien se encuentra en la ciudad para supervisar los esfuerzos de ayuda que encargó al ejército, declaró estado de excepción y zona de catástrofe en el área.

“Tal vez es el peor incendio en la historia de Valparaíso”, dijo la mandataria en la mañana en que la ciudad portuaria chilena, Patrimonio de la Humanidad, despertó entre los restos todavía humeantes de un siniestro que obligó a desplazar 10.000 personas, incluidos 200 reclusos.

La colaboradora de BBC Mundo en Chile, Paula Molina, informa que algunos vecinos intentan detener el avance del fuego sobre sus casas, “mientras los cuerpos de bomberos de toda la Región Metropolitana (en torno a la capital Santiago) y la Región de Valparaíso se movilizan para intentar controlar los focos”.

“Hay preocupación por la nube tóxica: hay riesgo para los más vulnerables, como ancianos o niños por efecto del humo que equivale a un episodio de emergencia ambiental en Chile, que generalmente se dicta en efectos de la congestión vehicular”, explica Molina.

“En algunos lugares donde no llegan bomberos por que tienen dificultades para el acceso, la gente ha armado cadenas humanas para llevar agua desde pozos”, describe.

Vea también: escenas “apocalípticas” del incendio en Valparaíso

“El peor incendio”

Incendio en Valparaiso, Chile. Foto: AP.

Incendio en Valparaiso, Chile. Foto: AP.

“Quiero comenzar mis palabras enviando un mensaje de apoyo para cientos de familias que han perdido sus hogares, sus enseres y algunos seres queridos, esta es una trementda tragedia, tal vez el peor incendio en la historia de Valparaíso”, dijo Bachelet tras visitar la zona del desastre durante la mañana del domingo.

“Sabemos del fallecimiento de 11 personas, ese es el número confirmado hasta ahora, pero sabemos que esta cifra podría aumentar”, señaló la mandataria.

Unos 1200 bomberos se encuentran en la zona en el operativo de control del fuego, en el que son asistidos por aviones y helicópteros.

Desde la tarde de sábado, cuando se presentaron los primeros llamas miles de personas han sido evacuadas en Valparaiso, tras el gran incendio forestal que se esparció por varios cerros de la ciudad.

Bomberos y brigadas de la Corporación Nacional Forestal han trabajado de manera conjunta en un esfuerzo por controlarlo.

Una gran parte de la ciudad permanece sin electricidad. La Intendencia (alcaldía) de Valparaíso informó que las clases han sido suspendidas el lunes, mientras que el Ministerio de Trabajo indicó que los trabajadores que estén afectados por el incendio tienen justificación para no acudir a sus centros de labores.

El ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, viajó a la ciudad por indicación de la presidenta Bachelet “para tomar todas las medidas que sean necesarias para el control del incendio y de la seguridad y el orden público”.

Riesgo permanente

Las autoridades locales informaron que el fuego, que ya abarca unas 270 hectáreas, comenzó en el camino La Pólvora y se propagó a las zonas pobladas de los cerros La Cruz, El Vergel, Las Cañas y Mariposas.

“Por las condiciones climáticas, es una situación bastante compleja. El viento nos ha jugado una mala pasada”, dijo a periodistas el jefe regional de la Oficina Nacional de Emergencia, Guillermo de la Maza. “El incendio sigue activo. La evacuación es nuestra prioridad junto con el control del incendio”.

Los incendios no son algo extraño a Valparaíso. Conocida por sus impresionantes vistas de postal, la ciudad que mira desde los cerros al Océano Pacífico, está emplazada en una zona boscosa y de quebradas donde el fuego es un riesgo permanente.

“Es lo que se ve en otras partes del mundo, como California”, explicó a BBC Mundo el experto en emergencias chileno Michel De L’Herbe, “donde la ciudad, las personas se van instalando en una topografía con cerros y bosques y el riesgo más presente es el de los incendios”.

En Valparaíso, los incendios de origen forestal avanzan por las quebradas, que funcionan como “verdaderas chimeneas” y alcanza a las casas, explica el experto. “El incendio que es forestal en su origen, se convierte de interface urbana: tienes aspectos forestales y estructurales. Y es muy complejo de abordar porque requieres ambas técnicas y logísticas para abordarlo”.

“Falta de planificación”

El riesgo de incendio en Valparaíso -sede del Poder Legislativo chileno- ha ido en aumento debido a la sequía en la zona (el 2013 fue un año extraordinariamente seco en la región) y la presencia de asentamientos irregulares.

“Estamos frente a una ciudad con dos componentes: construcciones regulares, normadas, y asentamientos irregulares que se instalan en las zonas de mayor riesgo, como las quebradas, que tienen riesgo de incendio y además son zonas naturales de evacuación de aguas lluvias”, agregó De L’Herbe.

“El asentamiento irregular demuestra falta de planificación y falta de ejercicio de autoridad en el uso del suelo en Valparaíso, a veces por una mala comprensión de la sensibilidad social. Cuando se controla el uso del suelo no es para quitarle el espacio vital a la persona, es para proteger su vida”.

La sequedad y el territorio conspiran para propagar los incendios en las zonas más altas de la ciudad, igual que el uso de las quebradas para depositar basura.

“Una de las medidas de prevención de incendios es limpiar las quebradas y trabajar con la comunidad, para evitar el uso y costumbre de acumular desperdicios, botar neumáticos, refrigeradores, en zonas que complican más los incendios. Tenemos que cambiar la forma en que cuidamos la vida, la naturaleza, la infraestructura y un patrimonio como Valparaíso, que es global”, concluye el experto.

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"Dejé a mi familia un instructivo de qué hacer si desaparezco": jóvenes en Nuevo León, en alerta constante

El aumento de la inseguridad ha llevado a las mujeres de Nuevo León a vivir en una alerta constante y a tomar sus propias medidas de seguridad ante el abandono, aseguran, de las autoridades.
14 de mayo, 2022
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Un paseo de pocos minutos por las calles del centro de Monterrey deja ver hasta cuatro fotos de personas desaparecidas. También hay murales con rostros y nombres de aquellos en paradero desconocido. Se ven en cada poste, en cada esquina.

Son la muestra cotidiana de la crisis que vive la capital y todo el estado de Nuevo León, en el norte de México, convertido en la cuarta entidad del país con más desaparecidos según cifras oficiales: más de 6,000.

Pero fue el reciente aumento de casos, especialmente de chicas muy jóvenes, lo que encendió todas las alarmas sobre la inseguridad que ha trastocado la vida diaria de miles de mujeres regiomontanas. Dicen que si no se cuidan ellas mismas, nadie lo hará.

“¿Cómo sé que eres periodista? ¿Por qué no usas grabadora?”, me preguntó con desconfianza Guadalupe, una mujer que estaba en un café pasadas las 10:00 de la noche en el barrio antiguo de Monterrey, considerado el motor industrial de México.

“Yo ya me había fijado que caminaste para allá, que luego te acercabas… Es que estamos como en alerta constante, hasta ese extremo llegamos”, me confiesa su amiga Diana, sentada en la misma mesa de la calle José María Morelos, la más animada de esta zona repleta de bares y restaurantes.

Ambas se niegan a “vivir con miedo encerradas”, pero no ocultan que esta noche “se pensaron un poco más” el salir las dos solas. “Sí estamos más observadoras porque no nos queda otra que cuidarnos. Duele y es triste, pero así es”.

Otras mujeres sí que optan por renunciar a su derecho a disfrutar de la noche.

En el emblemático salón Morelos, un local cercano con música en vivo, dicen que “desde el caso de Debanhi” reciben menos clientas y, sobre todo, ven que las que llegan se retiran a casa más temprano.

“Mira, es muy raro que ya veas por la calle a chicas solas. Siempre vienen en grupos grandes o acompañadas ”, dice María Palacios, una de sus trabajadoras, quien asegura que ahora están más pendientes de ellas cuando salen del bar o que “cuando están tomadas” se niegan a venderles más alcohol.

“Entre nosotras nos tenemos que cuidar”, afirma.

María Palacios

Marcos González / BBC
María Palacios ve cómo las mujeres jóvenes se marchan antes a casa del local nocturno donde trabaja.

Joven e hija de desaparecida

Nuevo León está bajo el foco desde que medios locales reportaran, a inicios de abril, la desaparición de ocho mujeres jóvenes en solo diez días, la mayoría en la capital Monterrey y su zona metropolitana.

Según cifras del gobierno, 376 mujeres fueron reportadas este año como desaparecidas en este estado hasta el 12 de mayo. De ellas, 48 permanecen como “no localizadas” y seis aparecieron sin vida.

Y en un país donde el 95% de denuncias generales queda en la impunidad, el papel de las autoridades a la hora de garantizar la seguridad y de investigar estos casos está bajo el punto de mira.

Map

Pero lo cierto es que esta tragedia ya golpea a Nuevo León desde hace mucho tiempo. Lo sabe Maya Hernández, una joven estudiante de psicología clínica cuya madre, Mayela Álvarez, desapareció en Monterrey hace casi dos años.

Teniendo entonces apenas 16, a Maya le tocó madurar de golpe y no solo liderar la búsqueda sino también dirigir su casa, en la que vive con su abuela y un hermano pequeño.

“Antes de que mi mamá desapareciera, yo no tenía idea de que esto era una crisis social. Y entonces me di cuenta de que no soy la única, que hay muchos desaparecidos en Nuevo León. Y que en lugar de ir disminuyendo, han aumentado con los años”, le dice a BBC Mundo.

Asegura que, en todo este tiempo, no ha habido avances en la investigación. “La Fiscalía nos ha fallado”, denuncia, a la vez que exige la implicación del gobernador del estado, Samuel García, como ha hecho con otros casos recientes más mediáticos como el de Debanhi Escobar, María Fernanda Contreras o Yolanda Martínez.

“Que mi mamá desapareciera me hizo ser más precavida y tener más conciencia. Pero cada vez me siento más insegura porque puede que un día no regrese a casa”, reflexiona.

“¿Por qué no? ¿Por qué no podemos salir?”, pregunta a quienes dicen que esa sería la solución a esta crisis. “Tenemos derecho a divertirnos y no tendríamos que encerrarnos en casa. Ya lo hicimos por una pandemia, ahora no deberíamos hacerlo por la inseguridad”.

Maya Hernández

Marcos González / BBC
Maya Hernández reclama que casos como el de su madre sean atendidos de la misma manera como se ha dado seguimiento a otras desapariciones recientes más mediáticas.

BBC Mundo no obtuvo respuesta de sendas solicitudes de entrevistas al gobernador de Nuevo León y a la Fiscalía del estado, cuya labor ha sido duramente criticada por familiares de desaparecidos y que llegó a reconocer claras irregularidades en casos como el de Debanhi.

La fiscal de feminicidios estatal, Griselda Núñez, insistió este miércoles en descartar que exista una tendencia generalizada u organizada de violencia contra las mujeres en Nuevo León, por lo que aseguró que cada caso debe ser abordado individualmente.

“No existe una situación de desaparición o de secuestro de mujeres, sino que son condiciones específicas por cada uno de los hechos”, subrayó en una conferencia de prensa a la que asistió BBC Mundo.

Plaza de los desaparecidos

Marcos González / BBC
La rebautizada como plaza de los desaparecidos rememora en Monterrey a las miles de personas en paradero desconocido en el estado.

Instrucciones de búsqueda para familiares

Pero estos mensajes están lejos de tranquilizar a las mujeres de Nuevo León y de su capital, que optan por tomar medidas para protegerse de posibles ataques en una ciudad donde la inseguridad se siente como el tema de conversación de casi cada día.

Según Mariana Limón Rugerio, es “el desamparo por parte del Estado” lo que no les deja otra salida que organizarse. Y más en su caso, que siente el triple de vulnerabilidades como mujer, joven menor de 30 años y periodista de Monterrey.

“Yo dejé a mi familia un instructivo de qué hacer y a quién contactar si desaparezco” para ayudarles a lidiar “con el dinosaurio burocrático que es México”, asegura a BBC Mundo.

Mural de desaparecidos

Marcos González / BBC

Gracias a una aplicación, su familia puede monitorear su ubicación a través de su teléfono, del que la joven se comprometió a estar pendiente en todo momento.

Según sus propias instrucciones, sus familiares deben empezar a preocuparse si transcurren tres horas sin que ella dé noticias. Si pasan cinco, deben acudir inmediatamente a la Fiscalía y exigir que inicien su búsqueda, dado que esos primeros momentos de la desaparición son cruciales.

“Obviamente espero que nunca lo utilicen . Es muy agobiante explicarles a tus papás qué hacer si llegas a desaparecer. Pero prefiero que tengan un cuerpo que velar a que me tuvieran que buscar, porque a nivel psicológico es mucho más pesado para la familia no tener ni un cadáver que enterrar”, reconoce la periodista.

Las jóvenes regiomontanas con las que habló BBC Mundo han agudizado su ingenio en las últimas semanas a la hora de adoptar medidas de protección.

Desde compartir su ubicación a través del celular en todo momento, hasta llevar gas pimienta o aparatos de descargas eléctricas en el bolso, pasando por evitar publicar fotos en sus redes sociales a tiempo real para evitar que desconocidos sepan su ubicación al momento, son algunas de ellas.

Mural de desaparecidos

Marcos González / BBC
Nuevo León pide justicia para sus desaparecidas.

Mónica López, quien es maestra de educación especial de 26 años y vive en el municipio de Escobedo, lamenta que se vean obligadas a adoptar estas restricciones y limitarse por el hecho de ser mujeres.

“Pero, aunque no es justo, te acabas resignando por tu familia y por llegar viva a casa”, admite.

La joven le dice a BBC Mundo que, a raíz de los últimos casos, algunas de sus amigas entraron en una ansiedad social por la que se alegraban incluso de trabajar desde casa para no tener ni que salir. “Es una incertidumbre. Te limitas, pierdes la seguridad, restringes tus horarios…”.

“Yo tengo miedo porque yo sí salgo, sí estoy en la noche, sí voy a fiestas. Si llego a ser yo la víctima, ojalá que me digan ‘la maestra’ y no ‘la que desapareció porque estaba tomando'”, dice criticando a quienes tienden a revictimizar a las víctimas o sus familiares por su comportamiento como si eso justificara que las desaparecieran.

Mónica López

Marcos González / BBC
Mónica López comparte su ubicación casi en todo momento con grupos de amigas.

E inevitablemente, esa inseguridad de la que tanto se habla en Nuevo León salpica también a su trabajo y la relación con sus alumnos.

“Estableces muchos consejos y recomendaciones de seguridad, trabajas para que confíen en ti. Qué feo, porque son niños, pero al final es la cultura en la que están creciendo y a la escuela nos toca prepararlos para lidiar con eso”.

Mujer, joven y policía

Temprano en la mañana, en el parque Fundidora -actual pulmón verde de Monterrey tras décadas ocupado por la compañía de hierro y acero de la ciudad- se pueden ver a decenas de personas haciendo deporte.

Carolina Ayala, una chica de 25 años que acude casi todos los días a caminar en patines, dice que prefiere hacerlo a esa hora que en la noche. “Cuando está medio oscuro, hay mucho hombre, ya no sabes… a esta hora, como que está más seguro”.

Desde hace semanas, todo desplazamiento lo hace en el auto de su mamá o hermano. “No puedo andar sola, me da miedo, y eso que yo soy muy independiente. Pero toca cuidarse. Ahorita, ni de chiste me arriesgo”, cuenta antes de que llegue su madre, quien también hace deporte con ella.

Carolina Ayala

Marcos González / BBC
“Ni de chiste me arriesgo”, dice Carolina Ayala ante la posibilidad de hacer deporte al final del día.

Las autoridades, tan señaladas por las jóvenes por no garantizar su seguridad, se ven a veces en “una situación complicada” como la que reconoce vivir Gabriela Martínez.

Ella es policía local de Monterrey desde los 19 años, pero antes que nada es una mujer joven a la que también afecta el escenario actual.

“A pesar de trabajar en esta área, sí se tiene un temor porque también soy mamá. Creen que uno es policía 24 horas y que tenemos como ese chip de estar más alerta, pero eso tampoco quita que nos pueda llegar a pasar algo y estamos expuestas”, le dice a BBC Mundo.

La oficial asegura que, tras el incremento de la inseguridad hacia la mujer, los agentes de la ciudad han implementado medidas para aumentar el apoyo y protección a jóvenes mujeres en situación de vulnerabilidad, como por ejemplo acompañarlas cuando están esperando solas la llegada de su transporte.

Sin embargo, Martínez es consciente de que uno de los mayores retos de la policía es volver a ganar la confianza de la ciudadanía “que se perdió por cosas que pasaron en años anteriores” y lograr así que las mujeres se acerquen a ellos en situaciones de riesgo.

Gabriela Martínez

Marcos González / BBC
Gabriela Martínez dice que ingresó en la policía local de Monterrey con solo 19 años con la intención de aportar su granito de arena en la mejora de la seguridad del municipio.

“Yo, como mujer, obviamente voy a velar por las demás. Tengo una niña por la que me gustaría que también alguien se preocupara cuando anda en la calle. De verdad, que tengan la confianza en nosotros de que vamos a hacer todo lo posible para que lleguen bien a casa”, promete.

Pero la situación de inseguridad en Nuevo León no parece mejorar a ojos de muchas mujeres, quienes se muestran muy pesimistas sobre la posibilidad de una solución

Mientras algunas se ven obligadas a limitar sus movimientos para no terminar secuestradas, los familiares de las desaparecidas siguen alzando su voz para que sus casos no caigan en el olvido de las autoridades.

Ellos, como muchos otros, se siguen preguntando lo que los trabajadores de la Fiscalía estatal ven pintado en el suelo frente a su edificio en letras grandes, junto a los nombres de algunas de las miles de mujeres desaparecidas en el estado: “¿dónde están?”.


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