Chile: un "incendio perfecto" consume a Valparaíso
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Chile: un "incendio perfecto" consume a Valparaíso

Al menos doce personas murieron y unas 2 mil casas fueron destruidas en el que fue definido como "el incendio perfecto" y el "peor" que ha afectado a esa ciudad. Aún no ha sido controlado.
14 de abril, 2014
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chileap

Una persona trata de extinguir las llamas mientras vuelan chispas del incendio en Valparaíso, Chile, el domingo 13 de abril de 2014. El fuego comenzó el sábado por la tarde en un área boscosa en una de las colinas cercanas a la ciudad y rápidamente se extendió debido a los vientos que soplan desde el mar. (Foto de AP/Luis Hidalgo)

Al menos 12 personas murieron y 2.000 casas sucumbieron entre las llamas en el que ha sido definido por la presidenta de Chile como el “peor incendio” que ha azotado a la ciudad central de Valparaíso y que ya ha consumido 850 hectáreas.

Además, más de 10.000 personas han sido evacuadas por el fuego que se originó en la tarde del sábado y que aún no ha logrado ser controlado. Y es que, tal y como señaló el intendente (la autoridad regional) de Valparaíso, Ricardo Bravo, se conjugaron todos los factores para crear un “incendio perfecto”.

“Lamentablemente las condiciones que se dan en un momento determinado y la variación del tiempo en que se produce, hace que esto sea el incendio perfecto. Hoy día ha pasado todo lo que generalmente cuesta mucho que se conjugue y por eso hemos llegado a este saldo que nos tiene a todos con el ánimo en el suelo”, afirmó Bravo este domingo en declaraciones a Radio Cooperativa.

La autoridad regional se refería así a la suma de varios años de sequía, que se ha vuelto más intensa este año, a unos vientos inusualmente fuertes y unas temperaturas muy altas para esta época del año, así como al lugar en el que se produjo el incendio y a la falta de cortafuegos.

Precisamente uno de esos factores, los fuertes vientos del Pacífico, hicieron rebrotar el domingo varios focos de fuego en la ciudad porteña.

“Hay doce personas fallecidas y esta cifra puede variar en la medida que evolucione la situación. Tenemos focos activos, con baja intensidad y menos complicado que anoche (sábado)”, dijo a la prensa el ministro del Interior Rodrigo Peñailillo, al hacer un balance de la situación la noche del domingo.

La presidenta Michelle Bachelet, quien viajó a la ciudad para supervisar los esfuerzos de ayuda que encargó al ejército, declaró estado de excepción y zona de catástrofe en áreas de la ciudad costera, ubicada a unos 140 kilómetros al noroeste de Santiago y donde está la sede del Congreso chileno.

Vea también: escenas “apocalípticas” del incendio en Valparaíso

“El peor incendio”

“Tal vez es el peor incendio en la historia de Valparaíso”, dijo la mandataria, quien canceló un viaje a Argentina y Uruguay por el incendio.

La ciudad portuaria chilena, Patrimonio de la Humanidad, despertó el domingo entre los restos todavía humeantes de un siniestro que obligó a desplazar 10.000 personas, incluidos 200 reclusos.

La colaboradora de BBC Mundo en Chile, Paula Molina, informa que algunos vecinos intentan detener el avance del fuego sobre sus casas, “mientras los cuerpos de bomberos de toda la Región Metropolitana (en torno a la capital Santiago) y la Región de Valparaíso se movilizan para intentar controlar los focos”.

“Hay preocupación por la nube tóxica: hay riesgo para los más vulnerables, como ancianos o niños por efecto del humo que equivale a un episodio de emergencia ambiental en Chile, que generalmente se dicta en efectos de la congestión vehicular”, explica Molina.

“En algunos lugares donde no llegan bomberos por que tienen dificultades para el acceso, la gente ha armado cadenas humanas para llevar agua desde pozos”, describe.

“Quiero comenzar mis palabras enviando un mensaje de apoyo para cientos de familias que han perdido sus hogares, sus enseres y algunos seres queridos, esta es una trementda tragedia, tal vez el peor incendio en la historia de Valparaíso”, dijo Bachelet tras visitar la zona del desastre durante la mañana del domingo.

“Sabemos del fallecimiento de 11 personas, ese es el número confirmado hasta ahora, pero sabemos que esta cifra podría aumentar”, señaló la mandataria.

Unos 1200 bomberos se encuentran en la zona en el operativo de control del fuego, en el que son asistidos por aviones y helicópteros.

Desde la tarde de sábado, cuando se presentaron los primeros llamas miles de personas han sido evacuadas en Valparaiso, tras el gran incendio forestal que se esparció por varios cerros de la ciudad.

Bomberos y brigadas de la Corporación Nacional Forestal han trabajado de manera conjunta en un esfuerzo por controlarlo.

Una gran parte de la ciudad permanece sin electricidad. La Intendencia (alcaldía) de Valparaíso informó que las clases han sido suspendidas el lunes, mientras que el Ministerio de Trabajo indicó que los trabajadores que estén afectados por el incendio tienen justificación para no acudir a sus centros de labores.

El ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, viajó a la ciudad por indicación de la presidenta Bachelet “para tomar todas las medidas que sean necesarias para el control del incendio y de la seguridad y el orden público”.

Riesgo permanente

Las autoridades locales informaron que el fuego, que ya abarca unas 270 hectáreas, comenzó en el camino La Pólvora y se propagó a las zonas pobladas de los cerros La Cruz, El Vergel, Las Cañas y Mariposas.

“Por las condiciones climáticas, es una situación bastante compleja. El viento nos ha jugado una mala pasada”, dijo a periodistas el jefe regional de la Oficina Nacional de Emergencia, Guillermo de la Maza. “El incendio sigue activo. La evacuación es nuestra prioridad junto con el control del incendio”.

Los incendios no son algo extraño a Valparaíso. Conocida por sus impresionantes vistas de postal, la ciudad que mira desde los cerros al Océano Pacífico, está emplazada en una zona boscosa y de quebradas donde el fuego es un riesgo permanente.

“Es lo que se ve en otras partes del mundo, como California”, explicó a BBC Mundo el experto en emergencias chileno Michel De L’Herbe, “donde la ciudad, las personas se van instalando en una topografía con cerros y bosques y el riesgo más presente es el de los incendios”.

En Valparaíso, los incendios de origen forestal avanzan por las quebradas, que funcionan como “verdaderas chimeneas” y alcanza a las casas, explica el experto. “El incendio que es forestal en su origen, se convierte de interface urbana: tienes aspectos forestales y estructurales. Y es muy complejo de abordar porque requieres ambas técnicas y logísticas para abordarlo”.

“Falta de planificación”

El riesgo de incendio en Valparaíso -sede del Poder Legislativo chileno- ha ido en aumento debido a la sequía en la zona (el 2013 fue un año extraordinariamente seco en la región) y la presencia de asentamientos irregulares.

“Estamos frente a una ciudad con dos componentes: construcciones regulares, normadas, y asentamientos irregulares que se instalan en las zonas de mayor riesgo, como las quebradas, que tienen riesgo de incendio y además son zonas naturales de evacuación de aguas lluvias”, agregó De L’Herbe.

“El asentamiento irregular demuestra falta de planificación y falta de ejercicio de autoridad en el uso del suelo en Valparaíso, a veces por una mala comprensión de la sensibilidad social. Cuando se controla el uso del suelo no es para quitarle el espacio vital a la persona, es para proteger su vida”.

La sequedad y el territorio conspiran para propagar los incendios en las zonas más altas de la ciudad, igual que el uso de las quebradas para depositar basura.

“Una de las medidas de prevención de incendios es limpiar las quebradas y trabajar con la comunidad, para evitar el uso y costumbre de acumular desperdicios, botar neumáticos, refrigeradores, en zonas que complican más los incendios. Tenemos que cambiar la forma en que cuidamos la vida, la naturaleza, la infraestructura y un patrimonio como Valparaíso, que es global”, concluye el experto.

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Cómo la pandemia de COVID puede llevar a una revolución de las vacunas

Una tecnología prometedora en desarrollo desde hace 30 años utiliza la ingeniería genética para crear vacunas que son más baratas y fáciles de producir a gran escala.
25 de septiembre, 2020
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La enfermedad covid-19 está cambiando radicalmente muchas cosas, una de ellas puede ser cómo funcionan las vacunas.

La pandemia se ha convertido en una oportunidad para probar una nueva tecnología que se viene desarrollando desde hace 30 años.

Algunos científicos están usando la ingeniería genética para hacer que nuestras células produzcan una parte de un virus y así enseñarle a nuestro sistema inmunológico a protegernos de él.

Esto permitiría crear vacunas de forma mucho más rápida. Incluso pueden ser más simples de fabricar y más seguras de usar. Probablemente también sean más baratas.

Solo tenemos que probar que las vacunas genéticas, como se conocen, realmente nos protegen.

¿Oportunidad?

Nunca se hizo. Hasta la fecha, no existe tal vacuna aprobada para su uso en humanos.

Pero dos de las ocho vacunas contra la covid-19 que están en una etapa más avanzada de la investigación utilizan esta tecnología.

Una la fabrican las empresas Pfizer (Estados Unidos), BioNTech (Alemania) y Fosun (China). La otra está siendo desarrollada por la empresa estadounidense Moderna.

Ambas llegaron a la tercera y última fase de pruebas en humanos y se están aplicando a miles de personas para ver si son efectivas.

Las perspectivas son prometedoras, dice Norbert Pardi, profesor e investigador de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos.

Los estudios realizados hasta ahora apuntan a que estas vacunas generan una buena respuesta de nuestro sistema inmunológico y que son seguras.

“Aún necesitamos ver los resultados de la última fase, pero soy optimista. Creo que una o más de ellas serán aprobadas. Esto tiene el potencial de revolucionar el campo de las vacunas para enfermedades infecciosas”, opina Pardi.

Cómo funcionan las vacunas

La mayoría de las vacunas que utilizamos suponen la inyección de un virus o una bacteria en nuestro cuerpo para que el sistema inmunológico pueda identificar la amenaza y crear formas de defendernos.

En el caso de los virus, estos pueden estar debilitados (su capacidad para enfermarnos se ha reducido a niveles seguros) o inactivados (no pueden reproducirse).

Hombre delante de un mural con un dibujo de mujer con máscara.

Getty Images
Más de 32 millones de personas fueron contagiadas con el nuevo coronavirus en todo el mundo.

Existen también las denominadas vacunas de subunidades, en las que solo fragmentos característicos de un virus, como una proteína, por ejemplo, se producen en el laboratorio y se purifican para su uso en la vacuna.

La propuesta de las vacunas genéticas es diferente. En lugar de inyectarnos un virus o parte de él, la idea es hacer que nuestro propio cuerpo produzca la proteína del virus.

Para ello, los científicos identifican la parte del código genético viral que contiene las instrucciones para elaborar esta proteína y nos la inyectan.

Una vez absorbida por nuestras células, funciona como un manual de instrucciones para la producción de la proteína viral.

La célula produce esta proteína y la exhibe en su superficie o la libera en el torrente sanguíneo, lo que alerta al sistema inmunológico.

Las ventajas de las vacunas genéticas

La inmunóloga Cristina Bonorino explica que, en el caso de vacunas atenuadas o inactivadas, es necesario cultivar una gran cantidad de virus para utilizarlo como materia prima.

Las vacunas genéticas no necesitan esto.

Simplemente basta con crear en el laboratorio la secuencia genética deseada.

Esto requiere una estructura de producción mucho más reducida.

“El costo probablemente también sea menor”, dice Bonorino, quien es profesora de la Universidad Federal de Ciencias de la Salud en Porto Alegre y miembro del comité científico de la Sociedad Brasileña de Inmunología.

Márjori Dulcine, directora médica de Pfizer Brasil, empresa que fabrica una de las vacunas genéticas, explica que, además de que este tipo de vacuna se produce más rápidamente a gran escala, también es flexible.

“Sabemos que el SARS-Cov-2 tiene una gran capacidad para mutar. Entonces, si eso sucede, podemos adaptarnos rápidamente”, asegura Dulcine.

Las vacunas genéticas también eliminan el riesgo de que una persona se enferme cuando se vacuna, lo que puede ocurrir cuando se utilizan vacunas con virus atenuados.

Los virus en ese estado se han manipulado para ser menos peligrosos, pero aun así pueden reproducirse lentamente.

Esto da suficiente tiempo al sistema inmunológico de una persona sana para que reaccione y, en el proceso, aprenda a combatir esa amenaza.

Pero, en casos más raros, si el paciente está inmunodeprimido, puede perder esta carrera contra el virus y enfermar.

“Con este tipo de vacuna no pasa eso, porque no usa un microorganismo vivo. Es completamente sintética“, dice Norbert Pardi, de la Universidad de Pensilvania.

El tiempo necesario para desarrollar una vacuna también se reduce drásticamente. Por lo general, lleva meses tener una vacuna lista para las primeras pruebas. Con las vacunas genéticas se tarda solo semanas.

Protesta antivacuna.

Reuters
Una parte de la población está en contra de las vacunas obligatorias.

“Moderna tardó 42 días desde el momento en que recibió la secuencia genética del virus para comenzar los estudios de la vacuna contra la covid-19. Esto es casi imposible con otras tecnologías”, afirma Pardi.

El científico también dice que las pruebas han demostrado hasta ahora que las vacunas genéticas contra la covid-19 han generado una reacción del sistema inmunológico al menos tan buena como la de las otras candidatas.

“Por lo tanto, no solo son más seguras y relativamente baratas de producir, sino que también son muy efectivas. Esto es muy importante”, analiza.

Vacunas de ADN vs vacunas de ARN

Pero si estas vacunas tienen tantas ventajas, ¿por qué todavía no hay ninguna aprobada para su uso en humanos? Una razón es que la tecnología es reciente.

La primera vacuna de la historia fue creada por el médico británico Edward Jenner hace poco más de 220 años, a principios de los siglos XVIII y XIX, para prevenir la viruela.

En contraste, las vacunas genéticas han estado en desarrollo durante poco más de tres décadas, y solo más recientemente han comenzado a dar resultados más alentadores.

En un principio se creía que sería mejor hacer este tipo de vacuna utilizando ADN, la molécula que contiene toda la información genética de un organismo y que nuestras células utilizan para fabricar las proteínas que componen nuestro cuerpo.

Pero para que esto suceda, el ADN primero debe transformarse en moléculas de ARN, que trasladan esa información a la parte de la célula donde se producen las proteínas.

Los científicos creían que al inyectarnos el ADN del virus, nuestras células podrían absorberlo y, una vez dentro de ellas, transformarlo en ARN para que luego se pudiera producir la proteína en ese microorganismo, lo que iniciaría la reacción inmune.

Pero las pruebas realizadas hasta ahora mostraron que las vacunas de ADN no producen una respuesta inmune lo suficientemente fuerte en humanos.

“No sabemos exactamente por qué”, dice Pardi.

Otra alternativa es usar ARN directamente. El problema es que esta molécula es capaz de generarnos una inflamación muy fuerte que nos puede matar.

También es mucho más inestable que el ADN y se descompone fácilmente en nuestro cuerpo.

“Tenemos en nosotros, en todas partes, enzimas que atacan al ARN. Si se inyecta sin estar protegido, se destruye rápidamente”, describe Jorge Kalil, director del Laboratorio de Inmunología del Instituto del Corazón (Incor).

Pero en los últimos 15 años, los científicos encontraron una forma de envolver esta molécula para evitar que se descomponga y llegue a la célula. También lograron reducir el potencial inflamatorio del ARN.

“La expectativa es que, en algún momento a partir de ahora, cuando dominemos esta tecnología, muchas vacunas en el futuro serán de este tipo“, asegura Kalil.

¿Cómo son las vacunas contra la covid-19?

La pandemia ha creado algunas condiciones que probablemente acelerarán este proceso.

Covid-19 es una enfermedad nueva, muy contagiosa y mortal, para la que aún no existe una vacuna. Crear una es urgente.

Hacerlo suele costar decenas o cientos de millones de dólares, pero ahora los gobiernos y las organizaciones están invirtiendo mucho dinero.

Y cuando una vacuna esté lista, los países de todo el mundo estarán interesados en comprarla.

Frascos de vacuna covid-19.

Reuters
Se están desarrollando más de 170 pruebas de vacunas de covid-19

“La mayor dificultad para hacer una vacuna es el dinero, porque la técnica es relativamente sencilla”, dice la inmunóloga Cristina Bonorino.

“Ya existen vacunas de ARN patentadas, pero no se han comercializado. La pregunta es: ¿tiene mercado? Ahora hay mercado y una necesidad insatisfecha”, describe.

Según la Organización Mundial de la Salud, hay 40 vacunas genéticas entre las 187 que se están desarrollando contra la covid-19. Diez ya se están probando en humanos y las dos mencionadas anteriormente se encuentran en la última etapa de esta parte de la investigación.

El estudio de la vacuna de Moderna involucra a 30.000 participantes en Estados Unidos.

La investigación de Pfizer/BioNTech/Fosun también cuenta con 30.000 voluntarios en EE.UU. y otros países, incluido Brasil.

En ambos casos, las empresas ya estaban desarrollando vacunas de ARN para combatir otros virus.

En el caso de Moderna, se trataba del Nipah, un virus que transmiten los murciélagos y puede causar problemas respiratorios e inflamación en el cerebro potencialmente mortales.

Pfizer y BioNTech estaban creando una vacuna de ARN contra la influenza, que causa la gripe.

https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI

El objetivo es hacer que nuestras células produzcan la proteína del coronavirus conocida como espícula, que tiene una gran capacidad para generar una respuesta del sistema inmunológico.

“Creo que estas vacunas tienen potencial. Los resultados publicados muestran que inducen la producción de una gran cantidad de anticuerpos que neutralizan el virus. La prueba final será ver si esta protección es duradera”, dice el inmunólogo Jorge Kalil.

El estudio de Pfizer durará dos años, pero la compañía espera tener los primeros resultados para presentarlos a las agencias reguladoras a fines de octubre y principios de noviembre.

El momento nos obliga a actuar con rapidez, seguridad y calidad. Nuestro papel es presentar datos robustos a las autoridades”, afirma Márjori Dulcine.

“Ellos son los que nos dirán si son suficientes”, concluye.


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