Detallan red social que creó EU para debilitar a Cuba
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Detallan red social que creó EU para debilitar a Cuba

Los documentos de la USAID indican que su objetivo estratégico en Cuba era "sacarla del punto muerto en que se encuentra mediante tácticas e iniciativas temporales para impulsar el proceso de transición hacia el cambio democrático". Cambio democrático en Cuba significaba acabar con el control de los Castro sobre el poder.
3 de abril, 2014
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ZunZuneo twitetr cubanoWASHINGTON (AP) — En julio de 2010 Joe McSpedon, funcionario del gobierno de Estados Unidos, viajó a Barcelona para afinar los últimos detalles de un plan secreto para crear una red social destinada a socavar al gobierno comunista de Cuba.

McSpedon y su equipo de contratistas especializados en alta tecnología habían llegado desde Costa Rica, Nicaragua, Washington y Denver. Su misión: lanzar una red de mensajería que pudiera llegar a cientos de miles de cubanos. Para ocultar la red al gobierno cubano, crearían un intrincado sistema de empresas fachada con una cuenta bancaria en Islas Caimán y contratarían a ejecutivos que no estaban al tanto de la situación y a quienes no se informaría de los vínculos de la empresa con el gobierno de Estados Unidos.

McSpedon no trabajaba para la CIA. Se trataba programa financiado y gestionado por USAID, la Agencia Internacional de Estados Unidos para el Desarrollo, que maneja miles de millones de dólares en programas de asistencia humanitaria.

Según documentos obtenidos por The Associated Press y numerosas entrevistas con personas que participaron en el proyecto, el plan era desarrollar un “Twitter cubano” elemental que usara mensajes de texto enviados y recibidos por teléfonos móviles para burlar el férreo control informativo y las restricciones al uso de la Internet que mantiene el gobierno de Cuba. Buscando un juego de palabras relacionado con Twitter, lo llamaron ‘ZunZuneo’, palabra relacionada con el zunzún, como se llama en Cuba al colibrí o zumbador.

Los documentos muestran que el gobierno de Estados Unidos planeó la creación de una base de suscriptores usando “contenido no controversial”: noticias de fútbol, música, huracanes y publicidad. Cuando lograra una audiencia de cientos de miles de suscriptores, enviarían mensajes de contenido político para inspirar a los cubanos a crear convocatorias en red de “multitudes pensantes”, concentraciones masivas que fueran convocadas rápidamente y pudieran desencadenar una “primavera cubana” o, como un documento de USAID lo expresó, “renegociar el equilibro de poder entre el estado y la sociedad”.

En su apogeo en 2012, el proyecto captó más de 40 mil cubanos como suscriptores para compartir noticias e intercambiar opiniones. Pero esos suscriptores nunca supieron que el servicio fue creado por el gobierno de Estados Unidos, ni que había contratistas que recopilaban información privada de los usuarios con propósitos políticos.

“No se mencionará en lo absoluto la participación del gobierno de Estados Unidos”, dice un informe de Mobile Accord, uno de los contratistas. “Es totalmente crucial para el éxito a largo plazo del servicio y garantizar el cumplimiento de la Misión (sic)”.

La legalidad del programa no está clara: las leyes de Estados Unidos exigen que cualquier acción encubierta de una entidad federal debe contar con autorización presidencial. Funcionarios de USAID declinaron decir quién aprobó el programa o si la Casa Blanca conocía de su existencia. McSpedon, gerente de nivel medio y el funcionario de más alto rango identificado en los documentos obtenidos por la AP, declinó comentar al respecto.

Matt Herrick, portavoz de USAID, dijo que la agencia está orgullosa de sus programas en Cuba y que investigadores del Congreso que revisaron el programa el año pasado determinaron que se apegaba a las leyes de Estados Unidos.

“La USAID es una agencia que promueve el desarrollo, no una agencia de inteligencia, y trabajamos en todo el mundo para ayudar a que la gente pueda ejercer sus derechos y libertades fundamentales, y darles acceso a herramientas que mejoren su vida y se puedan conectar con el mundo exterior”, dijo Herrick.

Sobre la la implementación, agregó, “¿ha tomado el gobierno medidas para operar con discreción en entornos poco permisivos? Naturalmente… en los entornos hostiles con frecuencia tomamos medidas para proteger a los que trabajan con nosotros en el terreno. Esto no es único de Cuba”.

Pero el programa ZunZuneo enturbia esas aseveraciones, un tema delicado porque su misión de promoción de la democracia y la entrega de ayuda a las poblaciones más pobres y vulnerables del mundo pasa por tener la confianza y cooperación de otros gobiernos.

El senador Patrick Leahy, demócrata de Vermont y presidente de la Subcomisión de Asuntos de Departamento de Estado y Operaciones en el Extranjero, dijo que está a la espera de recibir una explicación de la USAID al respecto.

“Mirando el programa por encima hay varios aspectos problemáticos”, dijo Leahy. “Existe el riesgo de que jóvenes cubanos usuarios de teléfonos celulares no supieran que era una actividad financiada por el gobierno de Estados Unidos. Está la naturaleza clandestina de un programa del que no se informó a la Subcomisión de Asignaciones, que tiene funciones de supervisión. Y está el hecho preocupante de que, al parecer, comenzó poco después que Alan Gross, un subcontratista de la USAID que fue enviado a Cuba para ayudar a mejorar el acceso del público a la Internet, fue arrestado y condenado a 15 años de prisión”.

The Associated Press obtuvo más de mil páginas de documentos sobre el desarrollo de ZunZuneo. La AP verificó independientemente el alcance y los detalles del proyecto —como números de contratos federales y nombres de candidatos— a través de bases de datos de acceso público, fuentes del gobierno y entrevistas con los que participaron directamente en el proyecto.

En su conjunto, los documentos cuentan la historia de cómo agentes del gobierno de Estados Unidos, trabajando en el más profundo secreto, se convirtieron en emprendedores tecnológicos en Cuba. Y todo comenzó con medio millón de números celulares obtenidos de un gobierno comunista.

ZunZuneo parecía ser una vuelta a la Guerra Fría y los decenios de enfrentamiento entre Estados Unidos y Cuba. Y todo ocurrió en momentos en que las históricamente agrias relaciones entre los dos países habían mejorado, al menos marginalmente, y Cuba había dado pasos hacia una economía más abierta.

No está claro si el plan comenzó con la USAID o Creative Associates International, una empresa de Washington con fines de lucro que ha recibido cientos de millones de dólares en contratos con el gobierno de Estados Unidos. Para la AP no es claro cómo los números de teléfono fueron conseguidos, aunque los documentos parecen indicar que se hizo de manera ilícita a través de una fuente del interior de la empresa estatal de telefonía cubana. Los responsables de ZunZuneo usaron esos números para crear una base de suscriptores para empezar el proyecto.

A mediados de 2009, Noy Villalobos, una gerente de Creative Associates, inició una conversación por chat con su hermano menor en Nicaragua, según un correo electrónico de Creative Associates que capturó la conversación. Era Mario Bernheim, un veinteañero experto en tecnología con un futuro prometedor y que ya se había labrado un nombre en el mundo de la informática.

“Por supuesto, esto es muy confidencial”, previno Villalobos a su hermano. Pero, “¿qué pudieras hacer si tuvieras todos los números de celular de un país determinado?, ¿pudieras enviar grandes cantidades de mensajes de texto sin que el gobierno lo supiera?”.

¿Puedes encriptarlos o algo así?, le preguntó en un mensaje de texto.

Villalobos buscaba una línea directa con el cubano de a pie a través de los mensajes de texto, que en su mayoría tenían un acceso muy limitado a las noticias del mundo. El gobierno cubano veía la Internet como su talón de Aquiles y, en consecuencia, lo controlaba. Un ministro de Comunicaciones llegó a referirse a la Internet como “un caballo salvaje al que hay que domar”.

Pero en los años transcurridos desde que Fidel Castro le entregó el poder a su hermano Raúl, Cuba había tratado de poner en marcha su economía, estancada desde hacía mucho tiempo. Raúl Castro comenzó a alentar el uso de teléfonos móviles y cientos de miles de cubanos comenzaron a poder comprarlos por primera vez, aunque los teléfonos con acceso a Internet seguían restringidos.

Los cubanos podían enviar mensajes de texto, aunque a un alto costo porque en el país el salario promedio es el equivalente a aproximadamente de 20 dólares al mes.

Mario Bernheim le respondió a su hermana que podía encontrar la manera de enviar mensajes instantáneos a cientos de miles de cubanos y a bajo costo. No podía encriptarlos porque sería demasiado complicado y no podrían ocultar los mensajes al gobierno cubano, que controlaba Cubacel, pero sí podían ocultar la identidad del que los enviaba cambiando constantemente el país de origen de los mensajes.

“¿Podríamos rotarlos por varios países?”, preguntó Villalobos. “¿Digamos, un mensaje desde Nicaragua, otro desde España, otro desde México?”

Bernheim dijo que sí. “Pero necesito instalar computadoras espejo en muchas partes, la misma computadora trabajando sobre la misma plataforma con el mismo teléfono”.

Se despidió con un “no hay problema”.

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Después de esa conversación, Creative Associates le dijo trabajo a Bernheim como subcontratista y reportaba a su hermana. (Posteriormente, Villalobos y Bernheim confirmaron a la AP su participación en el proyecto ZunZuneo, pero declinaron comentar al respecto).

Después de la conversación, Creative Associates lo contrató como subcontratista bajo la responsabilidad de su hermana. Bernheim, a su vez, contrató al ingeniero cubano que había recibido la lista de números de teléfono. Para la AP no está claro cómo los números fueron conseguidos.

Los responsables de ZunZuneo usaron esos números para crear una base de suscriptores para empezar el proyecto.El equipo se las arregló para enviar mensajes de texto a miles de cubanos sin ser detectados. Pero tenían ambiciones mayores.

Creative Associates concibió la lista como el punto de partida de una red social que llamarían “Proyecto ZZ” o “Project Hummingbird”, que arrancaría cautelosamente y trataría de hacer llegar su mensaje a los jóvenes cubanos, a quienes la USAID consideraba más proclives al cambio político.

“Debemos aumentar gradualmente los riesgos”, propuso la USAID en un documento. La agencia defendía el uso de las llamadas ‘smart mobs’, una convocatoria a través de la red a encuentros masivos convocados con poca antelación, sólo en “momentos críticos u oportunos y no en detrimento de la red de nuestra plataforma”.

El equipo de contratistas y subcontratistas de la USAID creó un portal de Internet paralelo al servicio de mensajes de texto de manera que los cubanos pudieran suscribirse, interactuar ente ellos y enviar mensajes gratis. Para lograr que el portal se pareciera al de una empresa real plantearon el uso de “banners con publicidad ficticia para dar la apariencia de una empresa comercial”, sugirió una propuesta.

En múltiples documentos, personal de la USAID destacó que los mensajes de texto habían movilizado multitudes y provocado levantamientos políticos en Moldavia y Filipinas, entre otros países. La agencia señaló el papel de las redes sociales en Irán después de las elecciones en las que venció el entonces presidente Mahmud Ahmadinejad en junio de 2009 y las consideraba un instrumento importante de política exterior.

Los documentos de la USAID indican que su objetivo estratégico en Cuba era “sacarla del punto muerto en que se encuentra mediante tácticas e iniciativas temporales para impulsar el proceso de transición hacia el cambio democrático”. Cambio democrático en Cuba significaba acabar con el control de los Castro sobre el poder.

La USAID dividió la sociedad cubana en cinco segmentos sobre la base de su lealtad al gobierno. Por una parte estaba el “movimiento democrático”, al que calificaba de “todavía (en lo fundamental) irrelevante” y por la otra los “partidarios fieles al gobierno”, llamados los talibanes en una comparación con los extremistas afganos y paquistaníes.

Una pregunta clave era cómo movilizar a los cubanos de a pie hacia el campo de los activistas democráticos sin ser detectados. Bernheim aseguró al equipo que eso no sería un problema.

“El gobierno cubano, como otros regímenes comprometidos con el control de la información, carece de la capacidad de vigilar y controlar de manera efectiva un servicio de estas características”, escribió Berhneim en una propuesta a la USAID marcada como “información sensible”.

ZunZuneo usaría los números de teléfono para derribar el bloqueo cubano a la Internet y no sólo para entregar información a los cubanos, sino también para que los usuarios pudieran interactuar entre ellos de una manera que el gobierno no pudiera controlar. Al final sería un sistema que permitiría a los cubanos enviarse mensajes directamente entre ellos.

En una reunión de estrategia, la compañía analizó el uso del “volumen de usuarios como una fachada… para la organización”, según las minutas de la reunión. También se sugirió que el “debe haber un espacio los suficientemente grande para ocultar a miembros de la oposición que se hayan inscrito en el servicio”.

En juego de palabras con lo dicho por el ministro de Comunicaciones, el equipo le puso a la red el nombre de “potro salvaje”.

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El equipo de ZunZuneo comenzó a operar desde América Central. Bernheim desde la capital de Nicaragua, Managua, mientras McSpedon supervisaba el trabajo de Creative Associates desde San José, Costa Rica. McSpedon tenía estatus diplomático pero operaba desde fuera de la embajada. Resultó ser un arreglo lo suficientemente extraño como para levantar sospechas en Washington, según funcionarios estadounidenses.

McSpedon trabajaba para la Oficina de Iniciativas de Transición de la USAID, una división creada tras la caída de la Unión Soviética para defender los intereses de Estados Unidos en entornos políticos que cambiaban a gran velocidad sin tener que lidiar con la burocracia habitual.

En 2009, un informe redactado por investigadores del Congreso advirtió que la labor de la oficina de transición “a menudo se presta a enredos políticos que podrían tener consecuencias diplomáticas”. Personal de diferentes comisiones legislativas de supervisión del Congreso se habían quejado de que USAID gestionaba programas secretos sobre los que no ofrecía detalles.

“Se nos dijo que no nos podían informar siquiera en términos generales sobre esas operaciones porque, cito, ‘podrían morir personas”’, dijo Fulton Armstrong, que trabajaba en la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado. Antes de eso, Armstrong fue el analista de inteligencia de mayor rango en América Latina y asesoraba a la Casa Blanca de Clinton.

El dinero que Creative Associates invirtió en ZunZuneo se asignó públicamente a un proyecto no especificado en Pakistán, según información gubernamental. Pero no hay ninguna prueba de que los fondos se gastaron.

Las tensiones con el Congreso se dispararon precisamente cuando ZunZuneo comenzaba a despegar en diciembre de 2009, cuando otro programa de la USAID terminó con el arresto del contratista estadounidense Alan Gross, quien había viajado repetidas veces a Cuba en una misión secreta a ampliar el acceso a la Internet mediante tecnología que, por lo general, sólo usan los gobiernos, una misión que fue revelada por la AP en febrero de 2012.

Según Armstrong, en algún momento la Comisión de Relaciones Exteriores descubrió las operaciones secretas de la Oficina de Iniciativas de Transición de la USAID en Costa Rica. Funcionarios del gobierno de Estados Unidos lo reconocieron en privado pero la USAID se negó a ofrecer detalles.

En un evento en Washington, Armstrong dice que le preguntó a McSpedon si sabía que al operar programas secretos desde un tercer país pudiera dar la impresión de que trabajaba para una agencia de inteligencia.

McSpedon, a través de la USAID, dijo que eso no es cierto, pero declinó ofrecer más detalles.

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El 20 de septiembre de 2009, miles de cubanos se reunieron en la Plaza de Revolución de La Habana para ver el concierto del rockero colombiano Juanes denominado “Paz sin fronteras”. Era la concentración más multitudinaria en la isla desde la visita del Papa Juan Pablo II en 1998. Bajo la mirada de una efigie de Ernesto “Che” Guevara, Juanes, que vive en Miami, prometió que su música convertiría el odio en amor.

Para el equipo de ZunZuneo, el concierto era una oportunidad perfecta para probar el poder político de su red social. Semanas antes, la empresa de Bernheim, usando la lista de teléfonos, envió medio millón de mensajes para probar cuál sería la reacción del gobierno cubano.

El equipo contrató a Alen Lauzán Falcón, un artista satírico nacido en La Habana y que vive en Chile para escribir mensajes “a la cubana”. Algunos tenían un contenido moderadamente político, otros eran cómicos. Algunos más incisivos. Uno preguntaba si dos músicos locales, que gozan del apoyo del gobierno, debían subirse al escenario con Juanes. Respondieron alrededor de 100.000 personas sin darse cuenta que participaban en una encuesta para conseguir información de inteligencia.

Paula Cambronero, investigadora de la empresa Mobile Accord, comenzó a crear una amplia base de datos de los suscriptores cubanos con información como género, edad, “receptividad” y “tendencias políticas”. La USAID creía que la información demográfica de la presunta disidencia podría ayudarlos a enfocar otros programas en Cuba y “maximizar las posibilidades de extender nuestro alcance”.

Cambronero concluyó que el equipo debía ser cuidadoso y escribió en un informe que “los mensajes con connotación humorística no deben mostrar tendencias políticas claras para no crear animosidad en los destinatarios”.

Falcón dijo en una entrevista que nunca le dijeron que estaba escribiendo mensajes para un operativo del gobierno de Estados Unidos, pero no se arrepiente de haber participado.

“Nadie me dijo nada, pero si lo hubieran hecho habría participado igual”, dijo. “En Cuba no tienen libertad. Mientras un gobierno me haga pagar por visitar mi propio país, me obligue a pedir permiso, me limite la comunicación, estaré en contra de ese gobierno. Sea Fidel Castro, Jorge Mas Canosa o Gloria Estefan”. Mas Canosa, fallecido en noviembre de 1997, fue líder anticastrista en Miami.

Carlos Sánchez Almeida, abogado especialista en leyes europeas de protección de información, dijo que estos detalles revelados por la AP infringen las leyes de privacidad españolas porque el equipo de ZunZuneo había recopilado de manera ilegal información personal de una lista de teléfonos y la había enviado mensajes no solicitados a través de una plataforma española.

“La liberación no autorizada de información es delito, y usar esa información para crear una lista de personas por su afiliación política está completamente prohibido por la ley española” dijo Almeida, quien agregó que también infringe un acuerdo de protección de información suscrito entre la Unión Europea y Estados Unidos en 2000.

A partir de los registros de los servidores, la USAID vio pruebas de que La Habana había tratado de seguir la pista a los mensajes de texto, de penetrar los servidores de ZunZuneo y ocasionalmente había bloqueado los mensajes. Pero la USAID calificó la respuesta de “tímida” y concluyó que ZunZuneo podía ser viable si mantenía su origen en secreto.

Aunque Cuba tiene uno de los mejore servicios de contrainteligencia del mundo, el equipo de ZunZuneo creyó que mientras el servicio de mensajería pareciera inofensivo, Cubacel lo dejaría tranquilo.

Una vez que la red tuviera una masa crítica, según los documentos de Creative Associates y la USAID, sería más difícil para el gobierno cubano cerrarla debido a su popularidad y a que Cubacel se habría acostumbrado a los ingresos que le generaban los mensajes.

En febrero de 2010 se presentó ZunZuneo a los cubanos y comenzó la campaña de mercadotecnia. En seis meses consiguió 25 mil suscriptores. Crecía más rápido y atraía más atención de la que el equipo de USAID podía controlar.

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Saimi Reyes Carmona estudiaba periodismo en la Universidad de La Habana cuando se tropezó con ZunZuneo.

Estaba intrigada tanto por la novedad del servicio como por su precio. La publicidad decía “mensajes gratis”, así que se apuntó con su apodo, “Saimita”.

Al principio era una plataforma pequeña, dijo durante una entrevista reciente en La Habana. Pero un día fue al portal y vio que los servicios aumentaban. “Empecé a enviar un mensaje diario”, el máximo permitido al principio. “Casi no tenía seguidores”. Pero cada vez que recibía uno se contentaba.

Entonces la popularidad de ZunZuneo se disparó.

“Todo el mundo quería apuntarse y en cuestión de meses tenía 2 mil seguidores, no tenía idea de quiénes eran ni de dónde eran“.

Informó a sus seguidores de su fecha de cumpleaños y se sorprendió al recibir 15 mensajes privados. “Esto es lo mejor que he visto”, le dijo a su novio, Ernesto Guerra Valdez, también estudiantes de periodismo.

No pasó mucho tiempo antes de darse cuenta de que era la segunda persona con más seguidores de la isla después de un usuario llamado UCI, que imaginaba era la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana. Su novio tenía  mil seguidores. Los dos estaban sorprendidos del alcance que les ofrecía.

“Era algo tan maravilloso” dijo Guerra. “Tan noble”. El y Reyes trataron de entender cómo funcionaba ZunZuneo porque la tecnología tenía que ser costosa, pero no descubrieron nada. Se sentían agradecidos.

“Siempre nos pareció extraña tanta generosidad y amabilidad”, dijo Reyes. “El hada madrina de la telefonía móvil”.

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A principios de 2010 Creative Associates decidió que ZunZuneo era tan popular que la compañía de Bernheim no era lo suficientemente sofisticada para gestionarlo y pasaron a crear “una versión a escala de Twitter”, para lo cual acudieron a otro joven experto en tecnología, James Eberhard, presidente de Mobile Accord, una empresa de Denver. Eberhard fue un pionero en el uso de mensajes de texto para donaciones en caso de desastres y había recaudado millones de dólares después del terremoto de Haití en enero de 2010.

Eberhard ganó millones antes de cumplir los 30 años con la venta de una compañía que vendía ring tones y juegos. Su portal de Internet lo describía como un “visionario en la comunidad global de la telefonía móvil”.

En julio viajó a Barcelona para sumarse a Bernheim, McSpedon y otros con el fin de crear lo que llamaron “una estrategia discreta”.

“Si se descubre que la plataforma es o ha sido apoyada por el gobierno de Estados Unidos, no sólo nos arriesgamos a que Cubacel cierre el canal, sino que ponemos en riesgo la credibilidad de la plataforma como fuente de información confiable, de educación y de empoderamiento”, decía un memorando de Mobile Accord.

Para ocultar el rastro, decidieron que una empresa del Reino Unido estableciera en España una empresa que gestionara ZunZuneo. Y crearon otra llamada MovilChat en las Islas Caimán, un paraíso fiscal, con una cuenta en el Bank of N.T. Butterfield & Son Ltd. para pagar las cuentas.

Las minutas de la reunión de Barcelona indican que las compañías pantallas permitirían a ZunZuneo distanciarse de Washington para que “el rastro del dinero no termine en Estados Unidos”.

Pero el dinero no era lo único que les preocupaba. Tenían que ocultar el origen de los mensajes textos, según documentos y entrevistas con miembros del equipo.

Brad Blanken, el jefe de operaciones de Mobile Accord, abandonó el proyecto en su etapa inicial pero dijo que se debían seguir dos principios para que lograr el éxito.

“El mayor reto es conseguir los números de teléfono”, dijo. “Y después, tener la capacidad de burlar el control de la red”.

El equipo de contratistas instaló servidores en España, Irlanda y las Islas Caimán para procesar los textos, y contrató a una empresa española llamada Lleida.net para enviar los mensajes a Cuba desprovistos de su información de identificación.

Mobile Accord también trató de conseguir información de inteligencia de ingenieros de Telefónica, empresa española de telecomunicaciones y aliada de Cubacel, que según los organizadores “podría conocer la red de Cubacel”.

“Comprender los protocolos de seguridad y de vigilancia de Cubacel será un activo de valor incalculable para evitar la detección por parte de la telefónica (en este caso Cubacel)”, dice un informe de Mobile Accord.

No obstante, los responsables de USAID se dieron cuenta de que no podían ocultar su participación de manera indefinida a menos que abandonaran el escenario. El dilema se planteó sin rodeos cuando Eberhard viajó a Washington para participar en una reunión de estrategia a principios de febrero de 2011, en que su compañía señaló la “contradicción inherente” de dar a los cubanos una plataforma de comunicación en la que su gobierno no podía influir pero que era financiada por el gobierno de Estados Unidos e influenciada por su agenda.

Entonces contactaron a Jack Dorsey, uno de los cofundadores de Twitter, en busca de financiación para el proyecto. Los documentos muestran que Dorsey se reunió con Suzanne Hall, funcionaria del Departamento de Estado que trabajó en medios sociales y otros temas. Dorsey declinó comentar sobre el tema.

El Departamento de Estado, bajo la entonces secretaria Hillary Clinton, creía que los medios sociales era una herramienta diplomática importante. En un discurso de 2011 en la Universidad George Washington, Clinton dijo que Estados Unidos ayudaba a las personas en “entornos de Internet opresivos a burlar los filtros de seguridad”. En Túnez, donde nació la Primavera Árabe, dijo Clinton, la gente usó la tecnología para “organizar y compartir quejas, algo que como sabemos ha ayudado a impulsar un movimiento que condujo a un cambio revolucionario”.

A final de cuentas, la solución era encontrar un nuevo equipo gerencial que separara a ZunZuneo de su origen estadounidense y recaudara los fondos necesarios para convertirlo en una iniciativa “independiente”, aunque mantuviese su estrategia de “cambio democrático”.

Eberhard lideró el proceso de selección, una operación sensible porque quería mantener en la ignorancia al equipo de gestores de la empresa española. Ellos no podían saber nada de la participación del gobierno de Estados Unidos.

“El equipo de gestión de ZunZuneo no tendrá conocimiento del origen real de la operación; como máximo, sabrán que Mobile Accord creó la plataforma“, expresó el memorando. “El equipo de gestión no puede tener duda o preocupación alguna sobre la participación del gobierno de Estados Unidos”.

El memorando agregaba que la conciencia limpia del director general sería “particularmente crítica en lo relacionado con Cubacel”. Preocupados por el alto costo de los mensajes de texto para el usuario cubano medio, ZunZuneo negoció una tarifa de cuatro centavos de dólar por mensaje a través de un intermediario español. Los documentos muestran que había esperanza de que un director ejecutivo honesto que no tuviera conocimiento de los orígenes del proyecto podría convencer a Cubacel de que apoyara el proyecto.

Mobile Accord estudió a por lo menos una docena de candidatos de cinco países para la dirección general de la empresa en España. Una de ellas fue Francoise de Valera, presidenta de una empresa a quien contactaron mientras estaba de vacaciones en Dubai.

Viajó a Barcelona. En el Hotel Mandarin Oriental, un resort de lujo de la capital catalana, se reunió con Tim Musratt y Nim Pattel, que entonces residente de Mobile Accord. James Eberhard también participó en las entrevistas. Pero De Valera dijo que no le dieron respuestas claras sobre lo que buscaban.

“Me dijeron algo de SMS pero nada sobre un vínculo con Cuba ni con Estados Unidos” dijo en una entrevista desde Londres. “Si hubiera aceptado el cargo, creo que tarde o temprano me habría percatado de que algo andaba mal. Menos mal que no me escogieron”.

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A principios de 2011, Creative Associates se empezó a desesperar con la incapacidad mostrada por Mobile Accord para hacer convertir a ZunZuneo en un proyecto autosostenible e independiente de Estados Unidos. La operación se encontraba frente a un problema sin solución. La USAID pagaba cientos de miles de dólares en tarifas de recepción de mensajes de texto al monopolio de telecomunicaciones cubano a través de cuentas bancarias secretas y empresas fachada. Era una situación que no podían permitirse ni justificar y que si se salía a la luz pública sería vergonzosa, o incluso peor.

En una evaluación detallada, Creative Associates dijo que Mobile Accord había ignorado la sustentabilidad del proyecto. “Se sentía cómoda recibiendo fondos del gobierno de Estados Unidos que mantenían a flote la compañía”.

De los 60 puntos con los que se medía el rendimiento, Mobile sólo consiguió 34. Creative Associates se quejó de que Mobile no entendía muy bien la misión social del proyecto y sólo le dio tres puntos sobre diez en “compromiso con los objetivos del programa”.

“Nos preocupa especialmente su pasividad a la hora de mejorar la situación”, expresa la evaluación.

Mobile Accord se abstuvo de comentar sobre el tema.

En un tono que denotaba cada vez más impaciencia, la USAID presionaba a Mobile Accord para que consiguiera nuevos ingresos para cubrir gastos. Mobile Accord sugirió vender publicidad en Cuba, pero incluso con una proyección de un millón de suscriptores la publicidad en una economía comunista equivaldría a una suma ridícula.

En marzo de 2011, ZunZuneo ya tenía casi 40 mil  suscriptores y decidió trabajar con un tope de 50.000 para mantener un perfil bajo, abandonando así sus objetivos previos de llegar a 200 mil usuarios. Decidieron limitar los mensajes al 1% del tráfico total en Cuba para que las autoridades de la isla no los detectaran.

Mientras tanto, a través de un antiguo empleado de ZunZuneo —que habló a condición de no ser identificado porque no estaba autorizado a hablar de su trabajo— conocieron que los cubanos los estaban descubriendo y que ya habían tratado de bloquear el servicio.

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A mediados de 2012 los cubanos comenzaron a quejarse de que el servicio sólo funcionaba esporádicamente, y después que no funcionaba.

ZunZuneo se esfumó con el mismo misterio con el que había aparecido.

En junio de 2012, usuarios con acceso a Twitter y a su página de Facebook se preguntaban qué habría pasado.

“¿Por dónde se pueden recibir mensajes de ZunZuneo?”, preguntó una mujer en Facebook en noviembre de 2012. “¿Por qué ya no me llegan?”.

Los usuarios que trataban de entrar al portal de ZunZuneo eran dirigidos a una página de Internet para niños con un nombre similar.

Reyner Agüero, un bloguero de 25 años, explicó que junto a un grupo de estudiantes de la Universidad de Ciencias Informáticas de La Habana investigaron qué sucedía. Alguien había dirigido el portal a través de una modificación de su dirección de acceso desarrollada desde los años 90. Funcionarios de inteligencia cubanos les dijeron que ZunZuneo estaba en una lista negra.

Agüero cree que “ZunZuneo, al igual que cualquier plataforma que no controlaran era una amenaza y ya”.

En un español mal escrito, ZunZuneo publicó en su página de Facebook un mensaje que decía que estaba al tanto de los problemas de acceso y estaban trabajando para solucionarlos.

“Qué viva el ZunZuneo!”, decía su último mensaje.

En febrero, cuando Saimi Reyes y su novio Ernesto Guerra supieron la verdad sobre ZunZuneo, se mostraron sorprendidos.

“¿Cómo iba a saber?”, pregunta Guerra, “Ahí no decía bienvenido a ZunZuneo, un servicio de USAID”.

“Además, no tenía nada negativo. Si yo hubiera comenzado a recibir mensajes subversivos o amenazas de muerte o ‘Todos a las calles”’, rio al decir, “hubiera dicho, ‘OK’, aquí algo huele ma. Pero no sucedió nada de eso”.

La USAID dice que el programa terminó cuando se acabó el dinero. El gobierno cubano declinó comentar al respecto.

El antiguo dominio de Internet de ZunZuneo está a la venta por 299 dólares. El registro de MovilChat, la empresa registrada en las Islas Caimán, venció el 31 de marzo.

Y en Cuba no hay nada que haya sustituido a ZunZuneo, aunque la Internet sigue restringida en la isla.

“Cuando ZunZuneo desapareció quedó un vacío” dijo Guerra. “La gente me enviaba mensajes al teléfono: ¿Qué pasó con Zunzuneo?”

“Al final, nadie sabe lo que pasó”, dice. “Nunca supimos de dónde salió”.

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Chernóbil: los guardias que cuidan a los perros abandonados en la Zona de Exclusión del desastre nuclear

Los descendientes de las mascotas abandonadas por quienes huyeron del desastre de Chernóbil están entablando una curiosa relación con los humanos encargados de proteger el área contaminada.
26 de abril, 2021
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No había pasado mucho tiempo desde su llegada a la Zona de Exclusión de Chernóbil cuando Bogdan se dio cuenta de que su nuevo trabajo incluía a algunos compañeros inesperados. Desde sus primeros días como guardia de control en Chernóbil, ha compartido el lugar con una jauría de perros.

Bogdan (no es su nombre real) está ahora en su segundo año de trabajo en la zona y ha llegado a conocer bien a los perros. Algunos tienen nombre, otros no. Algunos permanecen cerca, otros permanecen separados, van y vienen cuando les place. Bogdan y los otros guardias los alimentan, les ofrecen refugio y ocasionalmente les brindan atención médica. Los entierran cuando mueren.

Todos los perros son, en cierto sentido, refugiados del desastre del 26 de abril de 1986 —hace 35 años—en el que explotó el reactor número 4 en la Central Nuclear de Chernóbil.

Posteriormente, decenas de miles de personas fueron evacuadas de la ciudad ucraniana de Pripyat. Se les dijo que dejaran a sus mascotas.

Los soldados soviéticos dispararon a muchos de los animales abandonados en un esfuerzo por evitar la propagación de la contaminación. Pero algunos de los animales se escondieron y sobrevivieron.

Después de 35 años, cientos de perros callejeros ahora deambulan por la Zona de Exclusión de 2 mil 600 km establecida para restringir la circulación de personas dentro y fuera del área.

Nadie sabe cuáles de los perros descienden directamente de las mascotas varadas y cuáles pueden haber llegado desde otro lugar. Pero ahora todos son perros de la zona.

Sus vidas son peligrosas. Están en riesgo de contaminación radiactiva, ataques de lobos, incendios forestales y hambre, entre otras amenazas. La esperanza de vida promedio de los perros es de solo cinco años, según Clean Futures Fund, una organización no gubernamental que monitorea y brinda atención a los perros que viven dentro de la Zona de Exclusión.

Un perro callejero en la zona radioactiva de Pripyat, la ciudad que quedó abandonada luego del desastre.

Getty Images
Algunos perros que viven en la Zona de Exclusión pueden ser descendientes de las mascotas abandonadas durante la evacuación de 1986, pero otros pueden haber llegado de casualidad.

Es bien sabido que los perros habitan este lugar en ruinas. Algunos de ellos incluso se han convertido en celebridades menores en las redes sociales.

El cofundador de Clean Futures Fund, Lucas Hixson, quien abandonó su carrera de investigación para cuidar de los animales, ofrece recorridos virtuales por la Zona de Exclusión con los perros.

Pero se sabe menos sobre los trabajadores locales que interactúan con estos caninos a diario.

Apodos

Jonathon Turnbull, candidato a doctor en geografía en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, se dio cuenta de que valdría la pena recopilar las historias de estas personas.

“Si quería conocer a los perros”, dice, “tenía que acudir a las personas que mejor los conocían, y esos eran los guardias”.

Lo que descubrió es una conmovedora historia de la relación de los guardias con los animales de este entorno abandonado, una historia sobre el profundo vínculo entre humanos y perros.

Por ejemplo, los guardias han puesto apodos a varios de los perros.

Según Turnbull, está Alpha, cuyo nombre hace referencia a un tipo de radiación, y Tarzán, un perro muy conocido por los turistas de Chernóbil, que puede hacer trucos cuando se le ordena y que vive cerca de la famosa instalación del radar Duga.

Luego está Sausage, una perrita baja y gorda a la que le gusta recostarse sobre las tuberías de calefacción en invierno. Estas tuberías sirven a uno de los edificios utilizados por los trabajadores en la Zona de Exclusión que son parte de los esfuerzos en curso para desmantelar y descontaminar la planta de energía en ruinas.

“Cara de piedra”

El acceso a la Zona de Exclusión de Chernóbil requiere un permiso, por lo que los guardias tienen la tarea de vigilar los puntos de control de entrada y salida del área.

Las personas que esquivan estos puntos de control para entrar sin autorización en la Zona de Exclusión se conocen como “acosadores”. Los guardias los denuncian a la policía.

Cuando Turnbull, que vive en la capital de Ucrania, Kiev, comenzó a hacer visitas regulares a la zona, se encontró con Bogdan y otros guardias de los puestos de control.

Tenían cara de piedra y se mostraban reacios a hablar al principio, así que les llevó vodka y chocolates.

Luego les ofreció la oportunidad de participar en su investigación, que según él fue un “punto de inflexión”.

Los guardias tenían solo una solicitud: “por favor, por favor, traigan comida para los perros”. Eso fue lo que Turnbull hizo.

Sergey Shamray, trabajador de la planta nuclear de Chernóbil le da pedazos de pan a unos perros callejeros, en 2017.

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Los guardias alimentan a los perros callejeros.

Turnbull entrevistó a uno de los participantes del estudio en nombre de BBC Future. El guardia en cuestión ha pedido no ser identificado para evitar una acción disciplinaria en el trabajo, por lo que aquí nos referimos a él con el seudónimo de “Bogdan”.

Lealtad

Cuando Bogdan camina por las calles abandonadas de la zona en busca de acosadores, los perros lo acompañan felices, dice. Siempre parecen ansiosos por ver si él o un turista podrían llevar comida. Si un perro de compañía se distrae o sale corriendo para perseguir a un animal, eventualmente regresa a Bogdan, agrega.

La lealtad va en ambos sentidos. Turnbull dice que a veces los guardias se toman la molestia de ayudar a los perros sacándoles las garrapatas incrustadas en la piel o poniéndoles inyecciones contra la rabia.

Monitorear quién entra y sale de la Zona de Exclusión a veces resulta en una ocupación aburrida. Pero siempre hay perros cerca.

En algunos puestos de control, los guardias han adoptado más o menos a algunos de los animales. Los alimentan y les dan cobijo. Pero no todos son tan mansos. Durante su investigación, un guardia le dijo a Turnbull: “No podemos inyectar a Arka porque muerde”.

Otro participante habló de una perrita que era aún más difícil de abordar. Se niega a ser tocada en absoluto. “Debes darle una sartén y marcharte. Ella espera hasta que te vayas y luego come”, explicó el guardia.

Guardias de Chernóbil con un perro callejero en 2017.

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Algunos guardias dicen que los perros los alertan de la presencia de intrusos.

Los perros a veces ladran a los extraños a primera vista, esa es su naturaleza, cuenta Bogdan. Pero mientras no se sientan amenazados, a veces se calman y mueven la cola. De vez en cuando, incluso parece que están sonriendo, agrega.

Peligro de radiación

En general, se aconseja a los visitantes de Chernóbil que no toquen a los perros, por temor a que los animales puedan llevar polvo radiactivo. Es imposible saber dónde deambulan los animales y algunas partes de la Zona de Exclusión están más contaminadas que otras.

Además de los perros, hay vida silvestre en la Zona de Exclusión de Chernóbil. En 2016, Sarah Webster, una bióloga del gobierno de EU que trabajaba en la Universidad de Georgia en ese momento, y sus colegas publicaron un artículo en el que revelaron cómo los mamíferos, desde lobos hasta jabalíes y zorros rojos, habían colonizado la Zona de Exclusión.

Los datos de cámaras ocultas mostraron que el número de animales no necesariamente era más bajo en aquellas áreas donde la contaminación radiactiva es mayor.

Los animales que viven en la Zona de Exclusión no están necesariamente confinados allí. Un estudio posterior de Webster y sus colegas, publicado en 2018, detalló los movimientos de un lobo monitoreado con un dispositivo GPS. Viajó 369 km desde la zona, siguiendo un arco largo hacia el sureste, luego nuevamente hacia el noreste, y finalmente entró a Rusia.

Lobos en la zona de exclusión.

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También hay lobos en la Zona de Exclusión.

En teoría, los lobos, perros y otros animales podrían transportar contaminación radiactiva, o mutaciones genéticas potencialmente transmitidas por reproducción, a lugares fuera de la Zona de Exclusión.

“Sabemos que está sucediendo, pero no entendemos el alcance o la magnitud”, dice Webster.

Turnbull dice que los guardias generalmente no se preocupan por la radiación, aunque ocasionalmente pueden usar dosímetros para revisar a un perro.

“Asistentes”

En realidad, parece que los perros, a través de la compañía que ofrecen, terminan tranquilizando a quienes interactúan con ellos regularmente, explica Greger Larson, un arqueólogo que estudia la domesticación animal en la Universidad de Oxford y que no participó en la investigación de Turnbull.

“Se están poniendo en la piel de los perros”, sugiere, refiriéndose a los guardias. “Si el perro está bien, eso significa que estás bien”.

Un perro callejero con ojos tristes pide comida en la zona de exclusión.

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A pesar de vivir en un área donde los humanos todavía están en gran parte excluidos, los perros alrededor de Chernóbil llevan una vida “próspera”.

Pero en verdad, esto puede ser solo una falsa sensación de seguridad.

“Es un entorno extraño”, señala Turnbull. “No puedes ver el peligro. Estás constantemente consciente de que podría estar ahí, pero todo parece normal”.

A pesar de que los perros podrían representar un riesgo en términos de radiactividad, los guardias como Bogdan enfatizan en cambio los beneficios de tenerlos cerca.

Por ejemplo, afirma conocer perros que ladran de formas notablemente diferentes según lo que hayan visto en la distancia: un humano desconocido, un vehículo, un animal salvaje.

Debido a estas útiles señales de advertencia, Bogdan piensa en los perros como “asistentes”.

“Mundo postapocalíptico”

Lo que está sucediendo en la Zona de Exclusión es un eco de interacciones con perros que se sabe que han ocurrido dentro de las civilizaciones humanas durante miles de años, dice Larson.

Perros en un parque de diversiones de Prypiat, una ciudad abandonada después del desastre.

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Los perros de Chernóbil se han vuelto casi tan famosos como la icónica noria del parque de atracciones de Pripyat.

“Vemos esto durante los últimos 15 mil años o más. Esto es lo que la gente hace, asociaciones muy cercanas no solo con perros sino con muchos animales domésticos […] para decir ‘este es nuestro apego al paisaje'”, explica.

En todo el mundo, hay perros que viven en un estado intermedio similar: no del todo domesticados ni del todo salvajes. Estos son los perros que deambulan por las ciudades y áreas industriales en busca de comida, los que pueden ser adoptados hasta cierto punto por las personas, pero que no llegan a considerarse mascotas.

Un cachorro callejero camina a lo largo de unas vías de tren cerca de la planta nuclear de Chernóbil, en 2017.

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Un estimado de 900 perros viven en la Zona de Exclusión.

Los perros de Chernóbil también viven en este tipo de espacio, al borde de la domesticación, pero hay una diferencia, según Webster, quien anteriormente ha participado en un estudio distinto al de Turnbull.

“La Zona de Exclusión es muy diferente porque está abandonada por humanos”, relata. “Las únicas personas en ese paisaje en el día a día, en realidad, son los guardias”. Como tal, las oportunidades de los perros para hacerse amigos de los humanos son muy limitadas.

Si bien el mundo exterior sigue fascinado por los perros y su historia, para muchos guardias la conexión es mucho más profunda.

Bogdan dice que a menudo se le pregunta por qué se debe permitir que los perros permanezcan en la Zona de Exclusión.

“Nos dan alegría”, responde. “Para mí, personalmente, esto es una especie de símbolo de la continuación de la vida en este mundo radiactivo y postapocalíptico”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en BBC Future.


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