Diez años sin un solo culpable por el delito de tortura
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Diez años sin un solo culpable por el delito de tortura

En las averiguaciones previas que se iniciaron tanto en el ámbito civil como militar, ningún funcionario público ha sido sometido a acción penal.
Por Tania L. Montalvo
24 de abril, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

En los últimos diez años no ha habido consignados por el delito de tortura, ni en tribunales civiles ni en militares, según las cifras que entregaron la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) a diferentes solicitudes de información pública sobre la comisión de ese crimen.

La Visitaduría General de la PGR confirmó que de 2002 a 2012 sólo se iniciaron 39 averiguaciones previas por tortura y que en ningún caso hubo acción penal ni emitió alguna orden de aprehensión.

En la Procuraduría General de Justicia Militar, desde el 2002 —y hasta la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) en 2012 de establecer límites al fuero militar— se iniciaron 142 averiguaciones previas por “violaciones contra las personas causando tortura” y 821 más por el delito de “violencia contra las personas causando lesiones” en el que se pudo incurrir también en tortura. Pero de esas 963 investigaciones, sólo 6 llegaron a los juzgados y finalmente no hubo sanciones penales.

La Secretaría de la Defensa Nacional respondió a una solicitud de información pública que presentó el Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan que ningún servidor público de esa instancia federal ha sido penalmente sancionado por la comisión del delito de tortura de 2002 a la fecha.

Las cifras anteriores pese a que la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) confirmó en octubre pasado que entre 2006 y 2012 hay al menos 7 mil 253 casos de tortura, y que justo Sedena y PGR son las dependencias federales con más quejas en su contra.

Según información de la Comisión, entre 2000 y 2012 al Ejército se le ha señalado como responsable de 75 casos de tortura y de 3 mil 580 de tratos crueles; mientras que PGR cuenta con 34 de tortura y 2 mil 026 de tratos crueles.

Sin protocolos de actuación o investigación

Al reunirse con Juan E. Méndez, relator Especial de las Naciones Unidas sobre la Tortura ­—que está de visita en México desde el pasado 21 de abril y hasta el 2 de mayo para evaluar la comisión de ese delito en el país—, el Centro de Derechos Humanos de la Montaña “Tlachinollan” explicó que en México no existen protocolos de actuación para evitar tortura durante detenciones ni de investigación para proteger a las víctimas.

En otra solicitud de información pública, Sedena respondió a Tlachinollan que los datos sobre un protocolo de actuación para detenciones o aseguramientos  y mecanismos para resguardar la integridad física de las personas vinculadas en éstos son “inexistentes”.

La PGR, por su parte, confirmó que para investigar casos de tortura aplica el Dictamen Médico / Psicológico especializado, que es una adaptación del Protocolo de Estambul, la prueba con validación internacional para determinar si una persona fue víctima de tortura y tratos crueles.

En total,  de 2002 a 2012 lo aplicó en 302 ocasiones y en el 42.3% de los casos determinó “la existencia de lesiones posiblemente derivadas de tortura y/o maltrato”, pero en ninguno hubo sentencia condenatoria contra presuntos responsables.

Organizaciones civiles exigen a PGR que admita como pruebas los peritajes independientes del protocolo de Estambul, pues a la fecha sólo son válidos los que realiza esa dependencia y argumentan que actúan como juez y parte, pues determinan si sus propios elementos son los que cometieron la tortura.

Tlachinollan destaca que con base en las cifras de la CNDH se confirma que durante el sexenio de Felipe Calderón (2006-2012) las quejas por violaciones a derechos humanos aumentaron 453%; específicamente, 235% por el delito de tortura.

México es parte de diversos instrumentos internacionales para combatir y abolir la tortura como la Convención Contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes, pero además esas prácticas están prohibidas en los artículos 19, 20 y 22 de la Constitución.

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3 razones por las que es tan importante beber agua (incluso si no tenemos sed)

La deshidratación se ha asociado con alteraciones urológicas, gastrointestinales, circulatorias y neurológicas. Dos científicas españolas comparten consejos prácticos para convertir al agua en una de las mejores aliadas de la salud.
10 de julio, 2021
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Buscamos esperanzados agua más allá de nuestro planeta como la única posibilidad de que haya vida. Sin embargo, aquí, en la Tierra, apenas le prestamos atención.

A pesar de que nos va la vida en ello, el agua es el nutriente olvidado en la investigación científica.

Las evidencias para determinar las recomendaciones de ingesta de agua en relación con sus efectos sobre la salud son escasas. Incluso algunas guías alimentarias ni la mencionan.

El problema radica en que faltan estudios de largo alcance y con un gran número de participantes.

Solo de esta forma se pueden determinar cómo nos afectan grados de deshidratación pequeños, que son los que realmente se dan en el día a día en personas sanas.

En este artículo pretendemos dar una visión de conjunto para entender por qué es tan importante mantener un buen estado de hidratación y cómo hacerlo.

En constante equilibrio

Mantener el balance de agua en nuestro cuerpo es fundamental para nuestra supervivencia.

Por esta razón, tenemos un sistema muy fino que mantiene sus niveles dentro de un rango estrecho, a pesar de la gran variabilidad en la ingesta de agua.

Cuando bebemos poca agua, se ponen en marcha dos mecanismos. Uno de ellos tiene como finalidad disminuir la pérdida de agua a través de la orina. El otro es el mecanismo que dispara la sed.

Por estas razones, en condiciones fisiológicas la acumulación de líquidos no puede ser la razón principal para el exceso de peso corporal (sobrepeso u obesidad).

Si sospechamos que retenemos líquidos, debemos acudir al médico.

Por otro lado, resulta muy difícil beber tanta agua como para que tenga efectos negativos.

Esto es así, principalmente, porque el riñón tiene una alta capacidad para eliminar el exceso en la orina (0.7-1 litro/hora).

Deshidratados enfermamos más

Estudios científicos apuntan a una asociación directa entre el grado de hidratación y ciertas enfermedades. Concretamente, la deshidratación se ha asociado con alteraciones urológicas, gastrointestinales, circulatorias y neurológicas.

Sin embargo, en muchos casos las evidencias son escasas o inconsistentes como para sacar conclusiones claras.

Estudios observacionales relacionan un consumo habitualmente bajo de agua con un mayor riesgo de problemas cardiovasculares en el futuro.

De la misma forma, una ingesta baja de fluidos también es un factor de riesgo para la formación de piedras en el riñón.

Manos bajo un chorro de agua

Getty Images
La deshidratación se ha asociado con alteraciones urológicas, gastrointestinales, circulatorias y neurológicas.

A esto se le suma que en 2016 se realizó un gran estudio con una muestra representativa de la población de EE.UU.

Los resultados mostraron mayor índice de obesidad en personas que no tenían una buena hidratación. Además, el índice de masa corporal también fue más elevado.

Por otro lado, estudios de diversa índole apuntan a una interacción directa entre una ingesta pobre de agua y problemas metabólicos.

Además, la pérdida de agua corporal durante el ejercicio parece afectar negativamente al rendimiento físico.

El cerebro tampoco sale ileso cuando ingerimos menos líquido del debido. Una revisión publicada en 2015 encontró que, según los 21 estudios analizados, la deshidratación está asociada con personas menos alerta y más fatigadas.

En cuanto a la capacidad cognitiva, son necesarios estudios con mayor número de personas para poder obtener evidencias convincentes.

Cómo mantener una buena hidratación

Estudios en España y en varios países de Iberoamérica muestran que, en general, la población no alcanza la ingesta de agua recomendada. Por lo tanto, es necesaria una mayor concienciación sobre la necesidad de beber más agua.

La mejor forma es beber cuando tenemos sed.

Parece obvio, pero muchas personas no sienten sed, no le prestan atención o incluso puede que no la reconozcan.

Por eso es fundamental adquirir un buen hábito de hidratación desde pequeños e insistir mucho a las personas mayores.

Frutas

Getty Images
Otras fuentes importantes de este nutriente son los alimentos como verduras, hortalizas y frutas, porque más del 80% son agua.

Las diversas instituciones nos recomiendan tomar 2-3 litros de agua al día. Esta cantidad debe aumentar en verano o si realizamos ejercicio físico.

Hay que beber agua, no hay otra alternativa. Es preferible hacerlo en pequeñas cantidades a lo largo de todo el día. Es la mejor forma de favorecer la absorción del agua.

Otras fuentes importantes de este nutriente son los alimentos como verduras, hortalizas y frutas, porque más del 80% son agua.

Las bebidas azucaradas no son una opción por su alto contenido en azúcares libres. Estos están relacionados con mala calidad de la dieta, obesidad y riesgo de contraer enfermedades no transmisibles.

Las bebidas con edulcorantes tampoco son recomendables. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) coinciden en que los productos con edulcorantes no son saludables. Consideran que “el consumo habitual de alimentos de sabor dulce (con o sin azúcar) promueve la ingesta de alimentos y bebidas dulces, incluso los que contienen azúcar”.

A modo de conclusión

Es cierta la manifiesta falta de estudios que conduzcan a la determinación clara de las recomendaciones de consumo de agua. Hay que reconocer que esto genera dudas y las tentaciones obvias de buscar en internet.

Pero, si los expertos reconocen que faltan evidencias, ¿podemos fiarnos de las afirmaciones o controversias fomentadas por empresas embotelladoras, influencers y opinantes de todo tipo?

Mujer bebiendo agua de un vaso

Getty Images
Es preferible beber agua en pequeñas cantidades a lo largo de todo el día. Es la mejor forma de favorecer su absorción.

Estas humildes autoras se declaran incompetentes para poner en jaque a las instituciones que, con más o menos evidencias, aportan su opinión crítica y fundada.

Por lo tanto, convirtamos el agua en nuestro compañero más fiel este verano. Levantemos el codo con la convicción de que, si bien puede no parecernos un manjar para nuestro paladar, sin agua, no hay vida.

*Este artículo se publicó originalmente en The Conversation. Puedes leer la versión original aquí.

Ana Belén Ropero Lara es profesora titular de nutrición y bromatología y Directora del proyecto BADALI, web de Nutrición en el Instituto de Bioingeniería, Universidad Miguel Hernández. Marta Beltrá García-Calvo es profesora de nutrición y bromatología, Universidad Miguel Hernández


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