En México hay 978 mil maestros y otros 39 mil con goce de sueldo “que nadie sabe en dónde están”
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En México hay 978 mil maestros y otros 39 mil con goce de sueldo “que nadie sabe en dónde están”

El Estado cuenta con dos millones 247 mil 279 personas para atender los centros educativos del país, pero de esa cifra el 13.3% no trabaja en el sitio que le corresponde y aún así recibe su paga.
Por Tania L. Montalvo
1 de abril, 2014
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Foto: Cuartoscuro.

Foto: Cuartoscuro.

Por primera vez, tras la aplicación de un censo a escuelas, maestros y alumnos, el país sabe que cuenta con 978 mil 118 docentes frente a grupo y que esta cifra se eleva un 15% al considerar a aquellos maestros que laboran en más de un centro educativo.

Pero pese al esfuerzo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y de la Secretaría de Educación Pública (SEP), todavía está pendiente saber qué ocurre con 69 mil 917 docentes, pues como reconoció el mismo titular de educación, Emilio Chuayffet, es probable que esa sea la cifra de maestros que no está frente a grupo con goce de sueldo y de los que al menos 39 mil 222 “nadie sabe en dónde están”.

“Son 30 mil los comisionados o los que tienen licencia (según arrojó el censo). Para empezar, la licencia se otorga por goce de sueldo o sin goce de sueldo, ésta es una diferencia que tendremos que hacer al examinar la base de datos. En segundo lugar, los comisionados que son aquellos que desempeñan una función distinta a la de estar frente a grupo disfrutando de su sueldo están prohibidos desde 1946 (…) y están prohibidos de nueva cuenta ahora (…) Hay 39 mil que no sabemos en dónde están y esos pueden sumarse a gente que esté cobrando dinero y que esté desempeñando una función distinta a la de grupo. O sea que la cantidad (de comisionados que no está frente al aula con goce de sueldo) la sabremos cuando analicemos claramente los 30 mil a qué tipo de licencia o comisión corresponden y los 39 mil que señalamos que desconocemos su origen”, dijo Chuayffet.

Los resultados del censo educativo arrojaron que hay 2 millones 247 mil 279 registros para laborar en los centros educativos -entre docentes, directivos, prefectos, personal administrativo e intendentes- , pero también se constató que el 13.3% no trabaja en donde le corresponde y debería desaparecer de la base de datos de sueldos pues algunos cobran aunque ya se haya reportado su muerte o estén jubilados.

En total son 298 mil 174 casos de lo que el 38% tienen actividades en otro sitio; 10.3% tiene licencia o comisión sindical; 38.5% que deben darse de baja porque ya renunciaron, se jubilaron o fallecieron; o 13.2% a los que nadie conoce.

Con esa cifras del censo —que se levantó del 26 de septiembre al 29 de noviembre del año pasado— se puede concluir que por cada 26.3 alumnos de educación básica del país hay un maestro en el aula.

También se registró a 36 mil 046 personas que se negaron a dar información sobre su labor en los centros de trabajo y 98 mil 576 que no estuvieron presentes cuando el personal del INEGI acudió a hacer el ejercicio.

Como se dio a conocer en diciembre pasado, pese a la negativa de maestros de los estados de Chiapas, Oaxaca y Michoacán a participar en el censo, se considera que el ejercicio tiene un éxito del 94%.

El secretario de Educación, Emilio Chuayffet, reiteró que los docentes que no son parte del censo “corren el riesgo de no ser incluidos en la nómina única”, aunque también dijo que se trabajará con los gobiernos estatales para lograr avanzar en la recolección de datos.

El ejercicio tuvo un costo de 724 millones de pesos y ayudará a la creación del Sistema de Gestión e Integración Educativa, con la que se creará la nómina única de maestros en el país.

Estos son algunos de los datos del Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial:

  • Se estima que en México hay 25 millones 777 mil 384 alumnos. En el ejercicio se censó a 23 millones 562 mil 183.
  • El 55.8% de los alumnos de México asiste a la primaria y el 25.6% a la secundaria.
  • Total de escuelas: 207 mil 682

Preescolar: 40.1%

Primaria: 42.5%

Secundaria: 16.7%

CAM: 0.7%

  • La entidad con más escuelas es Veracruz con 20 mil 877, seguido por el Estado de México con 19 mil 742.
  • El 86.4% de las escuelas, es decir, 179 mil 505, son públicas.
  • La entidad que tiene el menor porcentaje de escuelas públicas es el Distrito Federal, con 51.8%.
  • En las escuelas de preescolar, primaria y secundaria, en promedio, solo el 30% posee rampas para personas con discapacidad.
  • Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Guerrero son las entidades que tienen más de 250 escuelas públicas sin construcción y de materiales ligeros y precarios.
  • El 14% de las escuelas de Chiapas tienen piso de tierra.
  • El 48.4% de las escuelas públicas del país no tienen disponibilidad de drenaje, el 31% no tiene agua corriente.
  • El 41% de las escuelas públicas de Guerrero y Chiapas no tienen agua de la red pública.
  • El 56.8% de las escuelas públicas del país tiene “equipo de cómputo que sirve” y el 31% acceso a Internet.
  • Por entidad federativa, apenas el 6% de las escuelas de Chiapas tiene acceso a Internet, contra el 94.8% de las del Distrito Federal.
  • El 95.6% de las escuelas que no fueron censadas se encuentran en Chiapas, Oaxaca y Michoacán.

Aquí puedes ver la información compartida durante la presentación del Censo:

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Afganistán: qué ocurre ahora con la economía del país tras la llegada de los talibanes (y cuál puede ser el papel de China)

Ahora que los talibanes tienen de nuevo el control del país, ¿puede funcionar su sistema financiero?
18 de agosto, 2021
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La economía de Afganistán está “moldeada por la fragilidad y la dependencia de la ayuda internacional”.

Este es el problemático panorama económico que describió el Banco Mundial muchos meses antes de que los talibanes se hicieran otra vez con el control del país, algo que se concretó este fin de semana.

Y con la situación actual, las perspectivas económicas son mucho más precarias, con una nube de incertidumbre que se cierne sobre la asistencia financiera que le llega a este país.

Por una parte, Afganistán tiene recursos minerales, pero la crisis política ha impedido su explotación.

Entiende mejor: Afganistán: cómo surgió el Talibán y otras 5 preguntas clave sobre el grupo islamista

La dependencia económica es llamativa. En 2019, el Banco Mundial mostró que la ayuda para el desarrollo representaba el 22% del ingreso general nacional (que no es lo mismo que el PIB, pero sí muy parecido).

Esta es una cifra muy alta, pero es mucho menor que la de unos 10 años atrás, cuando llegaba al 49%.

Ahora esas ayudas están bajo un manto de duda. La ministra de Relaciones Exteriores de Alemania, Heike Maas, le dijo a las cadenas de su país que “no le vamos a dar otro centavo si los talibanes toman el control del país y reintroducen la ley sharia”.

Otros países que son proveedores de ayuda van a estar mirando la situación muy de cerca.

El mal de la corrupción

La fragilidad a la que se refiere el Banco Mundial se ilustra con los altos gastos en defensa y seguridad antes de que los talibanes retomaran el control: Afganistán dedica el 29% del PIB a estos gastos, una cifra muy superior al 3% promedio que tienen los países de bajos ingresos.

Además de la seguridad y los serios problemas de corrupción, detrás hay otro aspecto crítico persistente en Afganistán: la poca inversión extranjera que hay en el país.

De acuerdo con Naciones Unidas, en los últimos años no se han hecho anuncios sobre nuevas inversiones, por parte de capitales extranjeros iniciando nuevos negocios.

Desde 2014 solo se han contado cuatro inversiones de este tipo.

Pastor de ovejas en Afganistán.

Getty Images
Cerca del 60% del ingreso promedio de los hogares en Afganistán dependen de la agricultura y el campo.

Solo para comparar con dos países del sur de Asia con poblaciones parecidas, en Nepal el número de nuevos negocios con inversión extranjera es 10 veces superior al logrado por Afganistán, y Sri Lanka multiplica por unas 50 veces esa cifra en ese mismo período.

El Banco Mundial describe el sector privado afgano como “estrecho”. El empleo está concentrado en una producción agrícola limitada: el 60% de los ingresos de los hogares en Afganistán vienen de este rubro.

A esto se suma que en el país funciona una enorme economía informal e ilegal. Por ejemplo, hay minería ilegal y, por supuesto, la muy conocida producción de opio y su contrabando asociado.

El tráfico de drogas también es una fuente de financiamiento para los talibanes.

Riqueza mineral

Dicho todo esto, la economía afgana ha crecido desde la invasión en 2001.

Aunque las cifras económicas de Afganistán no son del todo confiables, lo que estas muestran, de acuerdo con el Banco Mundial, es un crecimiento promedio anual del 9% desde 2003 hasta 2013.

Después de ese año, los números del crecimiento caen un poco (que coinciden con la reducciòn de los niveles de ayuda) a un promedio de 2,5% desde 2015 hasta 2020.

Amapolas

EPA
El tráfico de drogas ha sido una importante fuente de ingresos para los talibanes.

Ahora, el país cuenta con abundantes recursos naturales y, en la medida en que mejore la seguridad y reduzca la corrupción, puede ser atractivo para los negocios internacionales.

Se pueden encontrar grandes cantidades disponibles de cobre, cobalto, carbón y hierro. También hay yacimientos de gas y petróleo.

Un material particular destaca sobre otros: el litio, que tiene una alta demanda para la producción de baterías para celulares y vehículos eléctricos.

Y va a ser fundamental para la industria automotriz en su transición hacia un modelo de “emisión cero” de gases contaminantes.

De vuelta en 2010, un general estadounidense le dijo al New York Times que el potencial minero de Afganistán era impresionante. Eso sí, como muchas salvedades.

El diario también reportó que el departamento de Defensa de EE.UU. había dicho en un informe que el país podía convertirse en la “Arabia Saudita del litio”.

Pero a pesar ello, este potencial no está ni cerca de ser explotado. Ni los afganos están cerca de percibir algún beneficio por ello.

Poderes extranjeros

Se han presentado muchos informes que revelan la voluntad de China de tomar parte. El gigante asiático parece tener mejores relaciones con los talibanes que las potencias occidentales, por lo que puede tener una ventaja si el nuevo régimen se mantiene en el poder.

Ahora, lo cierto es que las empresas chinas obtuvieron contratos para desarrollar operaciones de cobre y petróleo, pero no pasó mucho.

Es de esperar que China esté interesada. Las oportunidades están allí y los dos países comparten un corto segmento de frontera.

Pero cualquier empeño chino, ya sea oficial o empresarial, va a necesitar cierta certeza de que tendrá éxito.

Y los chinos se mostrarán reacios a comprometerse a menos que sientan que los problemas de seguridad y corrupción están lo suficientemente resueltos -o al menos, contenidos- como para permitirles extraer cantidades valiosas de estos productos de uso industrial.

Mineros en Afganistàn.

Getty Images
Afganistán posee un gran potencial de explotación de minerales.

Una pregunta clave para cualquier inversionista potencial, de China o de cualquier otro lugar, será si es probable que los talibanes serán más capaces de crear el tipo de entorno que necesita el negocio de lo que lo fue el anterior gobierno afgano.

Otro factor que puede afectar la economía es el empleo de las mujeres. En la última década, el porcentaje de la población femenina de más de 15 años con empleo ha aumentado drásticamente, aunque en 2019 era del 22%, todavía bajo los estándares internacionales.

Bajo control de los talibanes, es probable que este cambio se revierta, lo que podría dañar aún más las perspectivas económicas.

En el futuro inmediato, también existe una gran incertidumbre sobre la estabilidad financiera. En estos días se han visto largas filas de personas que intentan sacar su dinero de los bancos.

El Afghan Islamic Press, con sede en Pakistán, informó que un portavoz talibán ofreció garantías a los propietarios de bancos, cambistas, comerciantes y tenderos de que sus vidas y propiedades estarán protegidas.

Que incluso haya dudas sobre la seguridad física de los operadores financieros es impactante.

Necesitan tener confianza para que funcione el sistema financiero de Afganistán. Pero también se necesita que los clientes sientan que su dinero está seguro y eso seguramente no sucederá pronto.


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