El conflicto de México-EU por la ejecución de mexicanos
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El conflicto de México-EU por la ejecución de mexicanos

Por diez años, México ha acusado a Estados Unidos de violar el derecho internacional para completar la ejecución de mexicanos amparados por un fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Hoy, EU ejecutará a Ramiro Hernández Llanas.
Por Tania L. Montalvo
9 de abril, 2014
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Ramiro Hernández. Foto: AP

Ramiro Hernández. Foto: AP

Por diez años, México ha acusado a Estados Unidos de violar el derecho internacional para completar la ejecución de mexicanos amparados por un fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ).

A las consecuencias de esa lucha diplomática sin victoria para México podría sumarse este miércoles la ejecución de Ramiro Hernández Llanas, un tamaulipeco cuyo caso también es parte del Fallo Avena emitido en marzo de 2004 por la CIJ y en el que se dictaminó que tras haber violado la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares, Estados Unidos estaba obligado a hacer una revisión judicial de al menos 51 casos de mexicanos encarcelados en territorio estadounidense, lo que hasta la fecha, no ha ocurrido.

En una carta enviada el pasado 20 de marzo al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, el secretario de Relaciones Exteriores, José Antonio Meade, dijo que la situación de ignorar el fallo es grave y pidió un análisis sobre las omisiones del Caso Avena, del que ya hay tres mexicanos ejecutados —José Medellín en 2008, Humberto Leal en 2011 y Edgar Tamayo en enero pasado— y está por sumarse Ramiro Hernández Llanas.

El conflicto diplomático por los mexicanos encarcelados en Estados Unidos y próximos a ejecución inició en enero de 2004, cuando México denunció ante la Corte Internacional de Justicia que había 52 connacionales sujetos a proceso —tres de ellos ya condenados a muerte— en los que el Estado mexicano no recibió “el aviso de Estados Unidos sobre tales procesos, comunicación necesaria y consagrada en el artículo 36 de la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares para poder prestar asistencia legal y asegurar un debido proceso, pues existe una desigualdad entre extranjeros y nacionales ya que los primeros no conocen la ley policial del país en el que se encuentran”.

La demanda

El 9 de enero de 2003, México demandó a Estados Unidos por el incumplimiento de las obligaciones establecidas en la Convención de Viena que se firmó en 1963. Exigió la anulación de los procesamientos y sentencias de 52 mexicanos, pero en un caso, no pudo comprobar que se violó el derecho a acceso consular.

En caso de que Estados Unidos se negara a anular los procesos judiciales, México exigió que se recurriera al indulto de parte de los gobernadores.

La defensa

Lo primero que objetó Estados Unidos es la facultad de la CIJ para interferir en los casos, una vez que las sentencias competen a gobiernos locales —lo que hasta la fecha es el principal argumento de estados como Texas para completar las ejecuciones e ignorar el Fallo Avena—; y ordenar el reestablecimiento de los procesos implicaría una intromisión en la jurisdicción interna. Estados Unidos también argumentó que México estaba cuestionando al sistema penal norteamericano y que la mayoría de los procesados tenía doble nacionalidad.

El fallo

La Corte Internacional de Justicia dictaminó sólo por 51 casos, pues en uno de los que originalmente integraba la demanda no se encontraron violaciones al derecho al acceso consular.

El falló indica que la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares genera obligaciones para los Estados miembros y por lo tanto, las entidades federativas que los integran deben cumplimentar lo firmado.

Se declaró  que Estados Unidos violó el artículo 36 de la Convención que dice que para “facilitar el ejercicio de las funciones consulares (…) las autoridades competentes del Estado receptor deberán informar sin retraso alguno a la oficina consular competente en ese Estado cuando, en su circunscripción, un nacional del Estado que envía sea arrestado de cualquier forma, detenido o puesto en prisión preventiva”.

Por haber violado ese artículo y también negarse a la revisión de las sentencias de los nacionales mexicanos sentenciados a muerte, México no puede ejercer sus derechos según lo establecido en la Convención.

Estados Unidos debe reparar el daño a México pero no necesariamente mediante la restitución in integrum, pues no todo el proceso viola el derecho internacional pero si hay algunas faltas a las Convención. Se debe imponer la revisión y reconsideración de los casos”, cita el fallo de la Corte.

Según el dictamen, Estados Unidos debía comprometerse a asegurar el cumplimiento de sus obligaciones para que este tipo de violaciones al derecho a acceso consultar no se repitiera.

“Si los procesados fueran condenados a penas severas sin contemplar el art. 36 (b), los Estados Unidos deben revisar y reconsiderar procedimientos y sentencias por un medio que no fuera la clemencia”.

Aunque México denunció que la Corte Internacional ordenara el indulto, el fallo indica que éste no repara el daño tras las violaciones cometidas, por lo que se hace énfasis en la restitución del proceso judicial.

Una interpretación

Cuatro años después del fallo, México volvió a la Corte para pedir que ésta declarara la obligación que tenía Estados Unidos de cumplir con lo establecido en 2004 de realizar las revisiones de las sentencias condenatorias.

La interpretación se solicitó porque en 2008 la Corte Suprema de Estados Unidos declaró que en el caso de José Ernesto Medellín Rojas, el estado de Texas no estaba obligado a realizar una revisión y frenar la ejecución.

Y aunque la CIJ reiteró que Estados Unidos debía cumplir el fallo, Medellín Rojas se convirtió en 2008 en el primer mexicano ejecutado del Caso Avena.

2011 y 2014

Desde entonces, otros dos mexicanos más fueron ejecutados. En 2011, Humberto Leal y en enero pasado Edgar Tamayo.

En el caso de Ramiro, sus abogados han presentado una docena de recursos para suspender la pena de muerte.

El principal argumento es que se violaron sus derechos consulares, pero también que el mexicano presenta una discapacidad intelectual y que la Suprema Corte de Estados Unidos prohíbe ejecuciones a personas con algún tipo de discapacidad intelectual.

Ramiro fue capturado en octubre de 1997 y recibió sentencia a pena de muerte en febrero del 2000, acusado del homicidio de Glen Lich, un exprofesor de la Universidad de Baylor y de Winnipeg , que era dueño de un rancho en Kerreville, Texas y con quien trabajó durante el año de su detención.

A los recursos de México para frenar la ejecución de Ramiro se suman condenas de Amnistía Internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la misma Corte Internacional de Justicia que exigen que se tome en cuenta el fallo del Caso Avena que cumplió diez años sin ser tomado en cuenta y está por sumar cuatro mexicanos cuyos casos debieron revisarse.

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Los linchamientos en México: 'Solemos decir que son de gente salvaje, pero eso no explica el fenómeno'

Hay muchos prejuicios que hay que evitar para lograr entender por qué ocurren los linchamientos, señala la investigadora mexicana Elisa Godínez, quien ha estudiado el fenómeno.
21 de junio, 2022
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Lo que le pasó a Daniel Picazo González el pasado viernes es un nuevo caso de un fenómeno que tristemente se repite en México una y otra vez.

El joven de 31 años fue retenido por la fuerza, golpeado y asesinado en una comunidad del estado de Puebla el pasado 9 de junio. La multitud lo acusó, sin ninguna prueba, de ser un secuestrador de niños después de que circulara por WhatsApp un rumor sin fundamento.

El abogado estaba de paso por la localidad indígena de Papatlazolco, mientras se dirigía a una casa de campo de su familia en la remota región de la Sierra Norte.

Tras ser golpeado brutalmente, le prendieron fuego cuando aún estaba con vida.

Como él, otros han sido víctimas de los linchamientos en ese y otros estados de México en un fenómeno que sigue un ciclo: causa impacto social, condenas de las autoridades, impunidad y olvido.

Pero ¿por qué ocurren linchamientos como el de Picazo González?

Daniel Picazo

Daniel Picazo

Elisa Godínez Pérez, doctora en ciencias antropológicas e investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha estudiado este fenómeno en los últimos años.

En conversación con BBC Mundo, advierte que hay muchos prejuicios que hay que evitar para lograr entender por qué ocurren los linchamientos: “Estamos acostumbrados a decir que los linchamientos son de gente salvaje, pero esa no es la explicación”.

Este es un resumen de la conversación que mantuvimos con Godínez.

Elisa Godínez Pérez

UNAM
Elisa Godínez Pérez es académica del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

¿Qué lleva a una persona sumarse a un linchamiento?

Yo soy muy cauta con la psicología social pero, según muchas interpretaciones, el individuo se desdibuja, se hace uno con la masa.

Desde mi perspectiva, hay que entender las causas estructurales e históricas; los hechos concretos que tienen que ver con el papel de la policía y las autoridades, las carencias sociales, etcétera. Eso es lo que para mí lo explica de manera más fehaciente.

Uno no se explica cómo es posible que uno se pueda convertir en algo así. Pero la personalidad del individuo se desdibuja ahí, y eso también ocurre en otros contextos más positivos, como cuando la gente grita en un concierto y hasta besan al que tienen al lado aunque no lo conozcan.

Yo creo que en el caso específico de los linchamientos, no es una decisión meditada, pensada. La gente no se da un tiempo para pensar si lo que está haciendo está bien o le conviene. Lo que no significa que sea irracional.

En el calor de las cosas, las emociones, la angustia, el miedo y el enojo nos hacen hacer cosas que uno no creería. Existen elementos que provocan que las emociones de este tipo se exacerben y hacen que muchos sientan que están en riesgo.

Pero cuando entrevisté a personas que estuvieron en lugares donde ocurrieron linchamientos, les da mucha vergüenza. En el fondo, creo yo, mucha de la gente que participa en ellos no hace ningún cálculo. Y cuando se dan cuenta de lo que ocurrió sí se impactan, sí se avergüenzan.

Linchamientos en América Latina

Getty Images
En esta imagen se ven los pies de una mujer que fue linchada y quemada viva por una multitud en Guatemala en febrero de 2015, tras haber sido acusada de asesinar a su hijastra de 8 años.

¿Por qué un rumor puede desencadenar este tipo de reacciones violentas?

El rumor por excelencia en los linchamientos es el de los robachicos .

Uno diría ‘Por Dios, cómo es que la gente se cree esto’. Pero pensémoslo bien y entendamos cuál es la condición de la niñez en un país como México. Son gravísimos los riesgos que están sufriendo los niños.

Hay niñas que son víctimas de feminicidios desde muy pequeñas, o niños que están a merced del narco desde chiquitos. O que están en una situación de cuidados muy precarios. O carentes en la cuestión económica.

Y los niños son para las familias una de sus cosas más preciadas. Uno hace lo que sea por su por sus niños, porque sabes el grado de peligro que hay afuera para ellos.

Si lanzan un mensaje por WhatsApp y te dicen ‘aquí estamos viendo el robo de un niño’, no es un rumor cualquiera. Es un rumor que apela a las cosas más queridas, más importantes.

Los celulares aceleran el ritmo de esparcimiento del rumor de forma impresionante.

Una imagen difundida en la comunidad

BBC
Estos son los mensajes que se difundieron antes del linchamiento de Daniel Picazo en Puebla, México.

Cuando ocurren linchamientos, se tiende a afirmar que ocurren en comunidades con falta de educación y de valores, ¿es esa una explicación al hecho de que una persona o grupo de gente se sume a un linchamiento?

Estamos acostumbrados a decir que los linchamientos son de gente salvaje, pero esa no es la explicación.

Las sociedades no son violentas por una cuestión que sea inherente a su cultura, eso no existe. La violencia existe en todas las culturas. ¿Cuáles son más bien las condiciones que hacen que la violencia se modere o disminuya?

Existen autoridades y un sistema de justicia. Si no funcionan esas instituciones habría que preguntarse por qué. Y no hay que repetir el prejuicio de que los linchamientos ocurren porque son atrasados, porque son irracionales y salvajes por naturaleza.

Tanto en India, como en México, como en muchos lugares de América Latina, ocurren. Los linchamientos en Estados Unidos hasta hace medio siglo eran un acto no solo de violencia, sino de profunda discriminación racial, frontal y brutal.

Iniciación de un nuevo miembro del Ku Klux Klan.

Getty Images
Tras la I Guerra Mundial, los linchamientos en EE.UU. repuntaron por la acción de grupos supremacistas como el Ku Klux Klan.

Se genera una estigmatización muy fuerte de las comunidades en general, pero sobre todo en las comunidades indígenas, lo que no contribuye en absoluto a explicar el fenómeno.

Lo mismo se podría decir de la gente que se involucra en el crimen organizado: es gente que no tiene educación, que se deshumaniza y, por lo tanto, son malos, naturalmente violentos. Y no, lógicamente no es así.

La gente en general no recurre a la violencia -hay muchas formas de violencia, por supuesto, y cada caso merecen una explicación- pero en los linchamientos hay racionalidad en el sentido de que tienen una explicación.

La gente que participa en ellos tiene razones. Que yo no esté de acuerdo con sus razones es otra historia. Que sean incorrectas es otra historia. Pero tienen sus razones y eso no es una justificación de los linchamientos, pero hay que conocerlas.

No es solo una falta de educación o no es solo una falta de valores.

No ayuda a estigmatizar a la gente y decir que esto sucede por falta de valores, falta de educación, falta de todo. Porque entonces estás omitiendo todo lo que hablábamos, los agravios que sufren estas comunidades.

Guatemala

AFP
En Guatemala, en promedio 40 personas murieron anualmente en linchamientos en los últimos cinco años, según la ONG Grupo de Apoyo Mutuo (GAM),.

¿Pero por qué en otros lugares donde tienen carencias y problemas sociales similares no se dan los linchamientos?

Las primeras cosas que te dicen en estas comunidades es que están hartos de que suelten a los delincuentes.

Podemos entrar a la discusión acerca de si eso es debido al diseño del sistema judicial, de las leyes en México, que requieren de denuncias para actuar. Pero para la gente, su vivencia cotidiana es que hay impunidad.

La policía no llega, a los malandros los sueltan cuando los agarran, no vemos que ocurra nada. Esa es la experiencia real de la gente allá.

Si en mi edificio, en la ciudad, tuviéramos relaciones más estrechas quizás reaccionaríamos al rumor del robo de niños cerrando la calle, poniendo alarmas, viendo a la gente como sospechosa.

Pero otro elemento a notar es que aquí donde vivo llamaría al 911 y llegaría la policía. Eso ya es una gran diferencia.

En esos lugares las policías son muy pequeñas, probablemente mal equipadas, a veces penetradas por el crimen organizado. ¿Qué tan capacitada está esa policía para poder contener un linchamiento?

Son prevenibles, en el sentido amplio con atención a las necesidades sociales, pero también en el momento, cuando las autoridades de todo tipo deben negociar.

Las comunidades en donde ocurren estas cosas -eso yo lo vi al analizar los casos- muchas veces dan un margen para que se negocie. Siempre hay margen de que las autoridades intervengan para negociar.

La policía deja que las cosas pasen y no intervienen hasta el final, cuando la situación ya creció hasta un nivel incontrolable.

Un agente de policía entra en la comisaría de Acatlán, Puebla

Brett Gundlock
Algunas personas que han sido custodiadas en intentos de linchamiento han sido arrebatadas de las autoridades en Puebla.

¿Está México viviendo un aumento alarmante de los casos de linchamientos?

Efectivamente, existe una percepción de que los linchamientos han ido en aumento en años recientes en México. Pero no existen registros oficiales y falta un mayor cruce y análisis de los diferentes recuentos que existen para determinar si realmente ha habido una mayor o menor incidencia de linchamientos en México.

En mi investigación encontré que los linchamientos suceden en oleadas y no de forma exponencial, y eso se debe tomar en cuenta.

Creo que en México, en años recientes, parece existir una tendencia al alza. Y eso también obedece al hecho de que actualmente existe una manera más rápida de que se reporten estos hechos, con internet y las redes sociales.

Ahora se conoce de modo más rápido cuando está sucediendo un hecho de estos y por lo tanto pareciera que ocurren más.

Eso no significa que haya que minimizarlo. Es un problema que México tiene, desafortunadamente, y se ha normalizado, lo cual es grave. Pero también creo que es porque estamos en un país metido en una crisis de violencia y de justicia de manera muy notoria en los últimos 10 o 15 años.

linchamientos en Atlatongo

EPA

¿Hay algo que pase en México para que haga sus casos diferentes a los de otros países, por ejemplo, de América Latina?

Uno tiende a creer que esta incidencia es propia de nuestros países, pero lo cierto es que los linchamientos y otras formas parecidas de violencia colectiva son comunes en otras partes del mundo, como en India, donde son tristemente frecuentes.

Guatemala ha tenido un alto número de linchamientos. Surgen en un momento posterior a un conflicto armado en el que especialmente los pueblos indígenas fueron víctimas vulneradas por la violencia.

Bolivia también tiene un índice importante de este tipo de hechos, en los que los protagonistas son también comunidades indígenas y llegó a haber hace algunos años una consideración legal en la que se reconocía la justicia comunitaria. Se llegó a aceptar, a mi juicio, de manera no correcta, a los linchamientos como una forma de justicia comunitaria.

Es muy común que en México y en otros países se repita la idea de que los linchamientos son usos y costumbres de los pueblos indígenas. Pero yo diría categóricamente que no es verdad.

No es algo que esté aceptado, normalizado y considerado como parte de sus sistemas normativos o de procuración de justicia. Sí tienen formas de resolver conflictos y un sentido de justicia más punitiva que restaurativa, pero no incluyen el linchamiento como una forma aceptada. Hay que dejar de repetir que es parte de sus usos y costumbres.

El lugar en donde terminó el cuerpo de Daniel Picazo

Pablo Torres
Algunas personas colocaron una ofrenda en el lugar donde murió Daniel Picazo.

¿Por qué tienen una mayor incidencia en las comunidades indígenas?

No hay que confundir la acción colectiva comunitaria que tienen los pueblos indígenas para deliberar, discutir sus problemas u organizarse en un montón de aspectos de la vida cotidiana, con que eso los haga proclives a linchar.

Lo que pasa es que tienen una forma mucho más comunitaria de enterarse, de resolver y de actuar.

Por eso en muchos pueblos indígenas, la presencia de un rumor se propaga de manera muy rápida y genera una respuesta de convocatoria muy rápida. Eso no va a ocurrir en el barrio de Ciudad de México donde vivo, eso no pasa.

Por más de que yo alertara a mis vecinos, no pasaría nada porque mi vecino de enfrente y yo no nos conocemos ni nos saludamos. Y allá la gente se conoce. Allá la gente sabe quién es quién. Son lugares pequeños, son lugares donde la gente tiene relaciones cotidianas permanentes.

Un retoque de campanas en los pueblos les dice que algo está pasando y se reúnen.

Pero hay que observar que son poblaciones que han sufrido una serie de condiciones adversas, de despojo, de privación. Y sobre todo, la llegada paulatina de todo tipo de crimen organizado.

Antes no es que estuvieran ensimismados, como a veces se cree, sino que tenían distancia con ello.

Ahora están a merced del desmoronamiento de sus prácticas, que les permitían estar en relativa calma. Factores más recientes y otros históricos se combinan para provocar cambios muy profundos que no necesariamente se ven, pero a veces salen por la vía de fenómenos como estos.

Un hombre toca las campanas del pueblo

Brett Gundlock
Un retoque de campanas suele movilizar a la población en comunidades pequeñas.

Y casi siempre los linchamientos quedan impunes

Las autoridades no son cuestionadas. De lo que se trata es de salvar vidas y varios casos la vida de inocentes.

En la medida en que hay impunidad, se deja abierta la puerta a que esto siga ocurriendo.


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