Los cristianos que no quieren que Juan Pablo sea santo
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Los cristianos que no quieren que Juan Pablo sea santo

Este domingo, miles de fieles asistirán a la canonización de Juan Pablo II, considerado uno de los papas más populares. Pero no todos los cristianos están de acuerdo con ese proceso. ¿Cuáles son sus argumentos?
Por Pablo Esparza *BBC Mundo
25 de abril, 2014
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Esta fotografía de archivo del jueves 16 de octubre de 2003 muestra al papa Juan Pablo II con el arzobispo Stanislaw Dziwisz a su llegada al salón Paulo VI en el Vaticano. Dziwisz, secretario de Juan Pablo II, no tuvo "el valor" de quemar todas las notas del pontífice tras su muerte y ahora publicará algunas, informó el miércoles 22 de enero de 2014. (Foto AP/Plinio Lepri, archivo)

Esta fotografía de archivo del jueves 16 de octubre de 2003 muestra al papa Juan Pablo II con el arzobispo Stanislaw Dziwisz a su llegada al salón Paulo VI en el Vaticano. (Foto AP/Plinio Lepri, archivo)

Los gritos de “Santo Súbito” que el 8 de abril de 2005 rompieron el silencio solemne del funeral de Juan Pablo II recibirán respuesta este 27 de abril en el mismo lugar, la plaza de San Pedro del Vaticano, cuando Karol Wojtyla sea canonizado. Pero no todos los cristianos defienden de forma unánime la santidad del papa polaco.

El proceso de santificación del pontífice número 264 fue el más rápido de la historia moderna.

Se respondía así, desde el punto de vista del Vaticano, a una demanda de los fieles sobre una figura tremendamente popular y carismática.

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Su funeral se convirtió en un evento masivo al que asistieron cientos de miles de personas, entre ellas cuatro reyes, cinco reinas y 70 presidentes de gobierno y primeros ministros.

Sin embargo, desde que se inició la beatificación primero y la canonización después, surgieron voces discordantes que piden más tiempo para ese proceso o, simplemente, que se detenga.

¿Cuáles son los argumentos que esgrimen quienes se oponen a que Juan Pablo II se convierta en santo el próximo domingo?

“Un hecho apresurado”

“Nos parece que es un hecho apresurado, un proceso que no ha dado el tiempo suficiente para sopesar y hacer balance objetivo sobre el papel que ha jugado Juan Pablo II en las últimas décadas en la Iglesia”, señala José Sánchez, del Observatorio Eclesial de México en conversación con BBC Mundo.

Esta organización –que se declara de “inspiración cristiana ecuménica pero independiente de partidos políticos y religión alguna”- publicó recientemente un comunicado en el que solicitaba al papa Francisco la suspensión de la canonización de Juan Pablo II.

“Las razones tienen que ver con la realidad que se vive aquí en América Latina o con cómo se vivió en América Latina ese pontificado que significó para muchas iglesias un proceso prácticamente de persecución, de censura, de combate de una experiencia eclesial que nació en nuestro continente a partir de las comunidades eclesiales de base y de la teología de la liberación”, dice Sánchez.

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“En ese sentido también miramos algunas omisiones respecto a las dictaduras militares en América Latina y que ponen en entredicho el papel de Juan Pablo II frente a dictadores como Pinochet o, en El Salvador, el caso del (asesinato de) Monseñor Romero que no fue atendido en su justa medida”, añade el teólogo.

“Se decantó por una línea de Iglesia y dejó de lado otra que también existe, mucho más vinculada con la base, con lo social, con el mundo, por así decirlo, con la modernidad”, le dice a BBC Mundo Raquel Mallavibarrena, miembro de la coordinadora de Redes Cristianas, un colectivo que representa a grupos cristianos de base en España que también se ha manifestado contra la canonización de Wojtyla.

Maciel y la pederastia 

El padre Marcial Maciel Degollado, fundador de la congregación La Legión de Cristo.//FOTO: Cuartoscuro

El padre Marcial Maciel Degollado, fundador de la congregación La Legión de Cristo.//FOTO: Cuartoscuro

Pero, además de razones de índole ideológica, quienes se oponen a la santificación de Juan Pablo II inciden en uno de los capítulos más polémicos de su mandato: los casos de pederastia entre el clero católico.

Desde América Latina, su relación con el fundador de los Legionarios de Cristo, el sacerdote mexicano Marcial Maciel, cobra para los detractores de la canonización de Wojtyla un relieve especial.

Maciel, fallecido en 2008, acompañó a Juan Pablo II en sus visitas a México en 1979, 1990 y 1993 y está acusado de haber cometido abusos sexuales contra menores desde la década de los 50.

“Esa relación fue un error que ahora, visto lo que ha pasado, es incomprensible cómo sucedió. Hay quien dice que no le informaron bien. Pero es verdaderamente lamentable cómo en su pontificado no pudo parar el desastre que había en los Legionarios de Cristo. Eso fue un borrón”, comenta Mallavibarrena.

“Este es un tema muy sensible. Creemos que es apresurado un proceso de canonización en tanto no se deslinden responsabilidades respecto al conocimiento de Juan Pablo II de estos casos de abusos sexuales infantiles que fueron encubiertos sistemáticamente desde la curia vaticana”, dice Sánchez.

Sin embargo, pese a la oposición de algunos sectores, el pontífice polaco, un viajero incansable, está considerado uno de los papas más venerados por los católicos. Sólo a América Latina viajó en 24 ocasiones y sus visitas se convirtieron en auténticos fenómenos de masas.

“Iglesias vacías”

Muchos miran a su largo pontificado –casi 27 años, el segundo más extenso de la historia después del de Pío IX, que duró más de 31- como una época en la que la popularidad de la Iglesia gozó de buena salud. Pero hay quienes cuestionan esta imagen de las plazas llenas de fieles.

“Era un personaje tremendamente popular que arrastraba a las masas, de esto no hay duda. Otra cosa es si después del teatro, de los grandes estadios de fútbol, queda algo (…). La responsabilidad de Juan Pablo II en el alejamiento de la Iglesia de amplísimas masas de creyentes en América Latina, Europa es enorme”, le dice a BBC Mundo Jaume Botey, teólogo y profesor de Historia de la Cultura de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Botey, quien en 2007 firmó junto a otros teólogos un manifiesto contra la canonización de Juan Pablo II, responsabiliza a Karol Wojtyla del “vaciado de las iglesias por la puerta de atrás”. Y apunta razones teológicas.

“El cambio de paradigma en relación con el modelo de Dios que había redescubierto el Concilio Vaticano II. De un dios cercano, un dios persona e histórico, de un dios que nace desde abajo y se le descubre a través de los acontecimientos de la vida, Juan Pablo II retomó la imagen de un dios absoluto, prepotente (…). Y esta contrarreforma estaba apuntada al fracaso desde el comienzo”, afirma el teólogo.

Es difícil establecer qué porcentaje de católicos comparten una posición contraria a la santificación de Juan Pablo II.

“La postura crítica siempre ha sido minoritaria en la Iglesia”, reconoce Sánchez, quien reivindica en cambio la necesidad de que se escuche la diversidad de voces que componen una comunidad de más de 1.100 millones de personas.

El próximo domingo, el papa Francisco oficiará la misa de canonización de Juan Pablo II y Juan XXIII, a la que se espera que asistan cientos de miles de peregrinos.

Poco más de 9 años después de su muerte, Karol Wojtyla volverá a convertir la plaza de San Pedro y la vía de la Conciliazione en una marea humana.

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Qué hay detrás de los cambios de política de EU hacia Cuba y Venezuela

El alivio de algunas restricciones a ambos países marca un giro de Washington respecto a la estrategia de mano dura de Trump y busca dar señales de cambio a la región, según analistas.
19 de mayo, 2022
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Después de insistir por un buen tiempo con sanciones, reproches y presión extrema, Estados Unidos comenzó a flexibilizar su política hacia dos de sus mayores antagonistas latinoamericanos: Cuba y Venezuela.

Washington anunció por separado esta semana que aliviaría sus restricciones para viajes y remesas a Cuba, así como para las negociaciones de la principal petrolera estadounidense en Venezuela.

Las medidas son limitadas y están lejos de suponer una normalización de las relaciones de EE.UU. con los gobiernos de ambos países.

Pero sí resulta evidente el giro que la Casa Blanca de Joe Biden busca darle a la estrategia de mano dura diseñada por el anterior presidente Donald Trump para esos países.

Y detrás de este cambio hay varios motivos, según expertos.

Una cumbre polémica

Los anuncios de Washington surgieron mientras el gobierno de Biden se prepara para organizar la novena Cumbre de las Américas el mes que viene en Los Angeles.

La antesala del cónclave está signada por pugnas y un riesgo de boicot de algunos presidentes por la probable exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua, países a los que EE.UU. ha sugerido que dejaría fuera por considerarlos autocráticos.

Joe Biden

Getty Images

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha condicionado su asistencia al encuentro a la participación de esas tres naciones, una postura que también asumió su homólogo boliviano, Luis Arce.

Otros gobiernos latinoamericanos cuyos presidentes prevén asistir a la cumbre, como Argentina, Chile y Honduras, también pidieron que todos los países de la región sean invitados.

EE.UU. ha respondido que aún debe tomar la decisión final sobre los invitados y abrió un diálogo con López Obrador sobre su reclamo.

En el gobierno de Biden niegan que esta polémica por la cumbre tenga alguna relación con los cambios de política hacia Cuba y Venezuela.

“El momento de esto diría que está completamente separado de lo que ha dicho el presidente mexicano respecto a Cuba”, sostuvo un alto funcionario del gobierno de EE.UU. al explicar el martes a periodistas el alivio de sanciones a Venezuela.

El funcionario dijo que las medidas, que incluyen una autorización “limitada” a la petrolera estadounidense Chevron para negociar posibles actividades futuras con Venezuela, buscan respaldar un reinicio del diálogo entre el gobierno de Nicolás Maduro y sus opositores.

Nicolás Maduro

Getty Images
El gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela podrá entablar negociaciones con la petrolera estadounidense Chevron.

Señaló además que el gobierno de Biden llevaba meses preparando su nueva política hacia Cuba, que autoriza vuelos comerciales a ciudades de la isla más allá de La Habana y suspende el límite de US$1.000 por trimestre a las remesas.

Sin embargo, algunos analistas observan un vinculo claro entre estos cambios y las críticas de la región a la Cumbre de las Américas a celebrarse del 6 al 10 de junio.

“Es una muestra de que la administración Biden no quiere llegar a la cumbre con las manos vacías”, dice Cynthia Arnson, directora del programa latinoamericano del Wilson Center, un centro de análisis independiente en Washington, a BBC Mundo.

Y agrega que el objetivo de la Casa Blanca es mostrar diferencias con el gobierno de Trump en las políticas sobre Cuba, Venezuela y la migración, en medio de las dudas sobre los compromisos que se lograrán en la cumbre.

De hecho, muchos anticipaban que Biden aliviaría las restricciones impuestas por Trump a Cuba y Venezuela poco después de asumir en enero de 2020, pero diferentes razones demoraron el cambio.

Banderas de países americanos en Washington.

Getty Images
La cumbre de las Américas se realiza en junio en Los Angeles.

“El país obvio”

Pese al afloje de las restricciones a Cuba y Venezuela, los analistas consideran improbable que Biden invite finalmente a ambos países al cónclave de Los Angeles.

En esto también pesan razones de política doméstica: la presencia de autoridades de cubanas o venezolanas en EE.UU. provocaría rechazos internos a meses de las elecciones de mitad de período en noviembre.

Los cambios anunciados esta semana por Washington fueron criticados no solo por opositores republicanos, sino también por demócratas como Bob Menéndez, que preside el poderoso comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU.

Bob Menéndez

Getty Images
El senador demócrata Bob Menéndez ha rechazado los planes de la administración Biden para Cuba y Venezuela.

“Darle a Maduro un puñado de dádivas inmerecidas solo para que su régimen prometa sentarse a negociar es una estrategia destinada al fracaso”, sostuvo Menéndez en un comunicado.

El alto funcionario del gobierno de Biden que habló bajo la condición de que su nombre se mantuviera en reserva negó que el permiso a Chevron vaya a derivar en un aumento de ganancias para el gobierno de Maduro, quien sigue bajo sanciones de Washington.

También advirtió que EE.UU. podría aumentar o aliviar más las sanciones a Venezuela en función de lo que ocurra en el diálogo entre el gobierno de Maduro y sus opositores.

Y señaló que el objetivo de Washington es lograr avances hacia elecciones libres y justas en Venezuela, negando que el foco esté en el petróleo.

Pero algunos prevén un mayor rédito para la petrolera estatal venezolana PDVSA luego de este anuncio.

“Tarde o temprano, Chevron explorará petróleo y PDVSA se beneficiará de eso”, dice a BBC Brasil Ryan Berg, investigador para América Latina del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), una organización bipartidista en Washington.

Otros creen que EE.UU. ve en Venezuela, el país con las mayores reservas probadas de crudo en el mundo, una oportunidad para rebajar el precio del petróleo, que se disparó tras la invasión de Rusia a Ucrania en febrero.

En marzo, mientras EE.UU. impulsaba sanciones al petróleo ruso, enviados de Biden viajaron sorpresivamente a Venezuela para conversar reservadamente con Maduro, un aliado de Moscú que dijo estar dispuesto a aumentar la producción petrolera.

Venezuela liberó a dos prisioneros estadounidenses luego de aquel encuentro, que también generó críticas de republicanos y demócratas en Washington.

Ahora cobra fuerza para algunos la idea de que el pulso de Occidente con Rusia también ha movido la política de EE.UU. hacia Venezuela.

“La visita en marzo (a Maduro) fue parte de una mirada global sobre cómo sustituir el petróleo de Rusia al mundo con producción en otros sitios”, señala Arnson. “Y en América Latina, el país obvio es Venezuela”.


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